jueves, 2 de julio de 2026

COLAPSO TOTAL

La vulnerabilidad humana ante los fenómenos naturales de tipo telúrico se nota especialmente en los ambientes urbanos, por desgracia estos forman parte inevitable de la vida en las grandes ciudades. Hasta cierto punto han paralizado a un país como Venezuela que ha sufrido tanto en los últimos tiempos, pero al mismo tiempo también contribuyen a fortalecer su tejido social
.
Los trágicos sucesos provocados por los terremotos en Venezuela la semana pasada, nos traen nuevamente los recuerdos de desastres similares en otros lugares del mundo. El dolor por la pérdida de vidas se encuentra muy por encima de todo lo que podamos considerar en torno a sus repercusiones económicas, políticas e incluso frente a los aspectos técnicos de la construcción.
El modo como colapsaron decenas de edificios en el puerto de La Guaira, muestra la deficiente calidad de la construcción de dichas estructuras y subrayan la importancia del cumplimiento de las normas técnicas y reglamentos, cuya falta puede provocar la muerte de sus ocupantes. Cientos de edificios en la capital venezolana reportan daños en distintos grados, pero cualquiera de ellos en los que hayan quedado atrapadas las personas deben explorarse hasta poder rescatar a quien aún se encuentre con vida.
Las consecuencias de los fenómenos naturales como sismos, huracanes y tormentas son proporcionales a la deficiencia de las infraestructuras urbanas. En sentido estricto, ninguno de estos sucesos deberían causar daños mayores si las calles, drenajes, puentes, casas y edificios estuvieran correctamente diseñados, calculados y ejecutados. Por este motivo, es muy clara la negligencia con la que han actuado los profesionales involucrados en las construcciones que se han derrumbado. Cuando haya pasado el triste momento se deberán pedir cuentas a los responsables. De una tragedia como esta solo se puede aprender que por encima de los intereses personales se encuentra la seguridad y el bienestar colectivo de los habitantes de las ciudades.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 25 de junio de 2026

CALIDAD Y CANTIDAD

En los estudios de mercado hay una regla básica: la calidad es inversamente proporcional a la cantidad. A mayor cantidad, menor calidad en los productos y viceversa, esta regla desgraciadamente no excluye a la arquitectura.

Los procesos arquitectónicos y urbanos de diseño parten casi siempre de la creación de nuevos objetos cuyo objetivo es ocupar un espacio y satisfacer las necesidades de un grupo humano. Esto ha llevado a la saturación y expansión desmedida del espacio urbanizado, lo cual apunta hacia la reutilización y uso de los espacios obsoletos dentro de los tejidos urbanos. Los expertos llaman redensificación al proceso de aprovechamiento de la capacidad instalada de un barrio o región, pero la optimización del uso del suelo debe ir acompañada de una recualificación de las estructuras existentes, no solamente la sustitución de aquellas que resultan inservibles por otras más altas o extensas.
Para añadir calidad al espacio habitable debe hacerse un estudio a conciencia de todos los elementos e infraestructuras presentes en el sitio, su acceso a servicios, al transporte, al agua, a los espacios verdes y a la cultura. Incluso las áreas que no fueron planificadas formalmente, aquellas que resultan de procesos de autoconstrucción, se pueden recomponer para dotarlas de todo lo que sus habitantes necesitan. No se trata solo de maquillarlas en sus aspecto exterior para que se vean bien, el objetivo es aprovechar la construcción que existe para reformarla y ampliarla de modo que satisfaga las nuevas necesidades de la población.
El resultado de un proceso que combine la cantidad de espacios con su calidad de manera equilibrada permitiría frenar la expansión de las áreas urbanas, las cuales ya superan desde hace varias décadas el máximo tolerable en términos de su distancia con los centros productivos, su acceso a los equipamientos urbanos y el nivel de contaminación ambiental que generan, mientras que en el tejido urbano original existen demasiados espacios vacíos y estructuras subutilizadas. 
Lorenzo Rocha

 

jueves, 18 de junio de 2026

DESARROLLO INDEPENDIENTE

El mercado inmobiliario está ligado estrechamente con los estudios de mercado, que tienen su origen en la publicidad y la mercadotecnia con fines puramente comerciales. Este proceso se ha convertido en la manera más común para llevar a cabo prácticamente todas las operaciones inmobiliarias.

El pensamiento crítico en la arquitectura ha llevado a algunas oficinas a intentar generar sus propias oportunidades de trabajo. Las compañías que se dedican a construir viviendas y espacios comerciales está profesionalmente organizadas para diseñar, construir y comercializar sus proyectos con la finalidad primordial de obtener beneficios económicos para sus socios. Muchos arquitectos jóvenes no encajan del todo con el perfil necesario para satisfacer las expectativas de los desarrolladores, por este motivo hemos visto en los últimos años que algunos de ellos han comenzado a adaptar y construir espacios modestos para vivienda y comercio, para ocuparse ellos mismos de la promoción de sus proyectos. Gran parte de estos trabajos han permanecido bajo el radar, dado que su escala es muy pequeña y la fama no se encuentra dentro de sus aspiraciones. A esta práctica la podemos llamar “independiente” pero también es hasta cierto punto marginal, ya que no alcanza un nivel en el que pueda competir con las ofertas existentes en el mercado inmobiliario.
De cualquier modo es interesante observar que no toda la oferta en bienes raíces está dirigida a las personas con alto poder adquisitivo y que existen espacios industriales que se pueden reconvertir y utilizar para proyectos culturales que se sostienen económicamente aunque no generan altas ganancias para sus propietarios. 
Los desarrolladores independientes se enfrentan sin embargo a varias interrogantes difíciles de responder: ¿Cómo puede competir una oficina de arquitectura con las compañías desarrolladoras? ¿Es la pequeña escala el único campo en el que los arquitectos pueden trabajar sin encargos de los clientes? ¿La producción de vivienda asequible y los espacios comerciales y de trabajo modestos son las únicas actividades que los arquitectos independientes pueden explorar?
Lorenzo Rocha

 

miércoles, 17 de junio de 2026

XLI Coloquio "Modelo para ensamblar" (17, instituto)

 

https://17instituto.org/xli-coloquio-internacional/

Viernes 3 de julio (Museo de Arte Popular)

9:30 a 11:30 
Humano+Máquina, Javier Bolaños y Federico Grasso Toro
Babélica, José Hamra Sassón
Toponomía, el cuidado del lugar, Lorenzo Rocha Cito
Modera: Elisa Schmelkes

jueves, 11 de junio de 2026

CIUDAD SITIADA

Los eventos deportivos masivos como el campeonato mundial de fútbol se han convertido en sucesos que por una parte ilusionan y benefician a muchas personas y por la otra incomodan y amenazan a gran parte de la población de los lugares donde se llevan a cabo.

Hoy es la tercera vez que se inaugura un Mundial de fútbol en el Estadio Azteca de la ciudad de México. Han pasado 56 años desde la primera vez y las condiciones sociales y políticas de la ciudad han cambiado radicalmente. ¿Quién hubiera pensado en 1970 que las principales avenidas de la ciudad serían bloqueadas por protestas populares? Está claro que el clima político que vivimos ahora nos ha puesto al límite de lo que nuestra ciudad es capaz de tolerar. El deporte siempre ha estado ligado al nacionalismo y a los beneficios económicos que produce. Casi todos los regímenes a nivel internacional aspiran a albergar a los eventos deportivos más significativos como los juegos olímpicos. Los políticos aprovechan estas ocasiones para promover sus logros e ideas, los comerciantes también intentan sacar el mayor provecho posible y si todo marcha bien, obtienen beneficios.
Pero una parte importante de estos eventos es su exposición a los medios de comunicación y a la publicidad. Durante la última década ha habido protestas de manera paralela a los campeonatos, en algunas ocasiones más visibles que en otras. Sin duda las tensiones tanto geopolíticas como aquellas que existen en las sociedades a nivel nacional aumentan cuando existen coyunturas en las que se hacen evidentes los problemas previamente existentes. En nuestras ciudades más pobladas: México, Guadalajara y Monterrey hay distintos niveles de inconformidad y violencia que es lógico que se acentúan cuando se organizan eventos masivos. Nuestra ciudad está siempre asediada por la inestabilidad social y esta no es la excepción.
Será interesante observar cómo se comportan los habitantes y las autoridades de otras ciudades donde habrá actividad deportiva, tanto en EEUU como en Canadá, países que no están exentos de los retos a los que nos enfrentamos en el presente.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 4 de junio de 2026

INFRAESTRUCTURAS

En las ciudades, la infraestructura es todo aquello que no notamos hasta que se avería o escasea. Se trata del conjunto de bienes y servicios indispensables para el funcionamiento de la vida urbana, que son vitales, pero invisibles para la mayoría de los ciudadanos.

La ciudad y lo urbano son dos conceptos complementarios que no son sinónimos. La palabra ciudad se refiere a la parte física y concreta que alberga a los habitantes y que les permite subsistir gracias a sus infraestructuras, a todo aquello que propicia la movilidad, el alojamiento, la alimentación y el acceso a cualquier tipo de bienes y servicios. Por su parte lo urbano se refiere a las dinámicas sociales y contingencias, a las relaciones entre las personas y sus formas de organización, las cuales suceden en el marco espacial que aporta la ciudad. Además de complementarse, estos dos factores se co-producen ya que toda sociedad se desarrolla en un espacio y viceversa, todo espacio deriva de una necesidad social.
En este aspecto es muy importante tomar en cuenta el papel de la planificación en los procesos de poblamiento y urbanización. La existencia de infraestructura requiere inevitablemente de la planificación, esto implica la intervención de personas expertas en las disciplinas como la ingeniería, el urbanismo y la arquitectura. Una vez que está en marcha el proceso de urbanización, entran en juego las fuerzas sociales, las cuales afectan a los pasos sucesivos pero a la vez dependen de ella para obtener los espacios y servicios que requieren.
Podemos decir que las infraestructuras corresponden a estrategias generales que son necesarias para llevar a cabo operaciones que la población por si sola no es capaz de realizar. Por su parte, las comunidades utilizan lo que podemos llamar “tácticas urbanas”, mecanismos de negociación y adaptación a las condiciones originales. Mientras que las estrategias son impuestas por los gobiernos con muy poca participación de las personas, las tácticas emergen de las fuerzas sociales y son contingentes, derivan de la relación entre personas y grupos para la generación de su poder político.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 28 de mayo de 2026

FUTURO CALCULABLE

El futuro solía verse como un tiempo en el que la tecnología y el progreso social garantizaba tiempos mejores comparados con el pasado, esta sensación estaba presente en la literatura y el cine del siglo XX, pero gradualmente se ha ido agotando.

Hace décadas que se ha perdido la confianza en el futuro, cada vez se le considera como un tiempo en el que empeorarán las condiciones vitales para los humanos. También se caracteriza al futuro como incierto y una fuente de preocupación y miedo a posibles catástrofes como guerras, terremotos y epidemias. Supongo que todo ello responde a los acontecimientos recientes en los que hemos experimentado situaciones críticas inéditas a nivel internacional.
En el ámbito del urbanismo existen dos proyecciones casi absolutamente seguras de las que deberíamos estar conscientes y actuar desde ahora. La primera es el calentamiento global, el cual en el mediano plazo tendrá consecuencias directas en las condiciones físicas de las ciudades, además de modificar la geografía de las costas al aumentar el nivel del mar. La segunda proyección es el predominio de la población urbana sobre aquella que habita el medio rural, tendencia que vemos aumentar con claridad desde hace décadas. De este modo debemos prepararnos para habitar en un planeta varios grados más caliente y con una población predominantemente urbana, los profesionales de la geografía y el urbanismo no podemos seguir con nuestro trabajo ignorando estos inminentes obstáculos.
El cambio de actitud hacia la planificación y el desarrollo se apoya en un mejoramiento cualitativo de los espacios habitables, en lugar de una expansión constante de las áreas urbanizadas. En el espacio urbano actual cabe toda la población, no se necesita seguir creciendo más allá de los límites actuales de las ciudades. Es más urgente procurar la reutilización de las estructuras que han quedado obsoletas así como la regeneración de los espacios públicos y privados. Mientras siga habiendo áreas subutilizadas en las tramas urbanas no resulta lógico continuar la expansión de las ciudades para instalar viviendas e industrias que cada vez más requieren de medios de transporte que contamina el aire y consume inútilmente el tiempo de las personas.
Lorenzo Rocha

 

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