jueves, 3 de septiembre de 2026

MARGINACIÓN

El pensamiento urbano de vanguardia se ha orientado en tiempos recientes a las intervenciones a nivel de paisaje y territorio de mayor escala que lo que anteriormente cubrían los objetivos de la planificación urbana.

La ciudad contemporánea se encuentra en una encrucijada: sus gobernantes y ciudadanos no encontramos una salida de los ciclos repetitivos entre crecimiento y estancamiento. ¿Cómo podemos hacer que las innovaciones urbanas se reflejen en un bienestar accesible para la mayoría de los personas?
Las investigaciones transdisciplinarias de expertos en el campo social se han orientado a la cultura de los cuidados dentro de la cual se contempla un beneficio cualitativo en los entornos urbanos apoyado en las comunidades organizadas para procurar beneficios mutuos en cuanto a la gobernanza y a la participación ciudadana en los procesos urbanos. Los principales obstáculos con los que el gobierno y la sociedad se han enfrentado en la implementación de programas derivados de dichas investigaciones han sido principalmente las condiciones de fragmentación social, precariedad institucional y acceso desigual a la participación que prevalecen en las ciudades de nuestro país.
Parece ser que los esfuerzos inclusivos de un urbanismo participativo y horizontal contribuyen a marginar a la misma cantidad de personas que quedaban fuera de sus objetivos y capacidades, de manera similar a lo que sucedía con la planificación urbana ejercida de manera vertical.
En este sentido, se vuelve cada vez más urgente reforzar los lazos sociales y la conciencia de las propias comunidades respecto a sus posibilidades reales de acción en el mejoramiento de sus condiciones espaciales y calidad de vida. Los entornos digitales han ocupado un lugar central en la comunicación entre las personas, principalmente entre los jóvenes. Sin embargo, son herramientas que por sí mismas no son capaces de generar dinámicas positivas. Si no se usan correctamente contribuyen más aún a marginar a las personas, mientras que pierden su potencial y capacidad para integrarlas.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 27 de agosto de 2026

PROFESIONAL

Las personas consideradas como profesionales de cualquier actividad particular, se caracterizan por ser capaces de dar fe de la confiabilidad de los resultados de sus investigaciones.

¿Cuál es la diferencia entre la opinión de un profesional con la de un aficionado? ¿Porqué los profesionales son considerados como autoridades en sus materias?
No cabe duda que cualquier persona es libre de expresar su punto de vista sobre cualquier cuestión que le interese y sus ideas deben ser respetadas y tomadas en cuenta por todos. La diferencia que existe entre la opinión de un profesional radica en la responsabilidad que recae sobre éste al ser una autoridad en su disciplina. Dicha autoridad proviene de una combinación entre su grado de estudios reconocido por alguna institución educativa, sumada al prestigio que sus logros profesionales han abonado a su experiencia. Por estas razones los profesionales representan a sus distintas comunidades y sus opiniones van más allá de lo subjetivo y son susceptibles de considerarse como parte del conocimiento general en sus áreas específicas. También por ello, tienen derecho a cobrar honorarios por su trabajo. Todo esto no significa que un profesional nunca se equivoque y que su postura frente a un fenómeno  del que se ocupa en su trabajo no sea debatible. En ese sentido, los auténticos profesionales deben estar abiertos a las críticas tanto de sus colegas como de cualquier persona, aunque no sea experta en su materia. Un profesional debe ser considerado y responder a los cuestionamientos que se le hagan en cualquier momento sin descalificar de donde provengan, siempre que se hagan con el debido respeto y sean suficientemente coherentes. Una actitud arrogante solo demuestra la inseguridad de la persona frente a los resultados objetivos de sus indagaciones. Quien tiene seguridad en sus conocimientos siempre estará abierto a debatirlos, ya que además se enriquecerá intelectualmente con el proceso.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 20 de agosto de 2026

IMAGEN SOCIAL

No existe una forma eficiente y directa de traducir o representar a la justicia social o urbana en la forma arquitectónica y en las imágenes derivadas de ésta.

Los medios de expresión arquitectónica han sido dominados por mucho tiempo por la cultura visual, los planos y dibujos realistas son las formas usuales de transmisión de las ideas contenidas en los proyectos y su difusión posterior se apoya principalmente en la fotografía. Pero hay elementos y situaciones que no aparecen en los dibujos y en las fotografías. Algunas de ellas tienen que ver con la percepción sensorial que no es visual. En las imágenes no se puede percibir la temperatura, el sonido, ni los aromas presentes en los espacios y que muchas veces los hacen inhabitables o lo contrario, les dotan de sus principales cualidades.

En los tiempos mas recientes también se ha valorado mucho la función social de la arquitectura,  proyectos que mejoran la calidad de vida de personas con escasos recursos o que habitan zonas de difícil acceso. Sin embargo, también estos proyectos han sido dominados por las imágenes. Es difícil para muchas personas creer que un proyecto es socialmente exitoso sin que este tenga un aspecto humilde y que sus materiales no sean de origen local y hasta cierto punto precario. Por ello, también existe una “imagen social” de la arquitectura que no necesariamente corresponde con los resultados materiales de dichas construcciones. Las escuelas rurales construidas en África o las viviendas comunitarias de muchas regiones de nuestro país tienen medios expresivos locales muy fácilmente reconocibles. En las ciudades muy pobladas es más difícil reconocer si en las imágenes existe algún tipo de equilibrio social y económico, esto se debe en parte a que la arquitectura socialmente responsable también se ha convertido en una moda y muchos promotores han utilizado las imágenes de viviendas remodeladas o de conversión de espacios industriales como argumentos a favor del éxito económico de sus operaciones, las cuales están reservadas para personas con alto poder adquisitivo. En muchas ciudades los mercados al aire libre, el comercio informal y otras dinámicas urbanas han servido como elementos atractivos para una clase alta juvenil que opta por la supuesta diversidad socioeconómica de los barrios tradicionales en lugar de las urbanizaciones privadas y aisladas del tejido urbano circundante.

Lorenzo Rocha

 

viernes, 14 de agosto de 2026

ILUSION NATURAL

El parque urbano es un concepto que nació en paralelo con la ciudad moderna. Dentro de las operaciones de ordenamiento urbano en muchas ciudades del mundo se reservaron grandes áreas en las que no se permite la construcción de edificios y que deben estar cubiertas de vegetación.

La mayoría de los espacios que consideramos naturales en los entrornos urbanos, como parques y jardines, o los márgenes de ríos, lagos o litorales, en realidad han sido construidos por nosotros para dar la sensación de proximidad con la naturaleza. De hecho, estos grandes espacios han sido cuidadosamente planificados y diseñados para funcionar como espacios de igualdad entre los ciudadanos, ya que su acceso es universal y gratuito. También en algunos casos han sido construidos para cumplir alguna función como infraestructuras urbanas, tal es el caso de las plantas purificadoras de agua o los rellenos sanitarios que en algunas ocasiones se encuentran cerca o debajo de los parques urbanos.

Pensemos en el Bosque de Chapultepec, que es una de las áreas verdes urbanas más grandes del mundo, ya que se extiende casi desde el centro de la ciudad de México hasta su límite al poniente. La función ecológica del parque no fue el motivo principal de su construcción, aunque recientemente ha adquirido especial relevancia. La motivación de sus creadores en el siglo XIX fue dar a los habitantes de la ciudad un espacio para pasear y relajarse los fines de semana, función que cumplía entonces la Alameda central, que sigue siendo un espacio emblemático para la convivencia social.

En la actualidad se siguen construyendo espacios verdes en muchas formas distintas a las tradicionales, como en pasos elevados, en espacios residuales ocupados por antiguas vías de ferrocarril obsoletas o en algunas azoteas y fachadas de edificios. Ya sean mediante parques lineales, verticales o residuales, la naturalización del entorno urbano por parte del diseñador urbano, o el arquitecto de paisaje continúa desarrollándose con la clara intención de hacer más agradable la vida en las ciudades, que en un principio transcurría en ambientes insalubres debido a la rápida industrialización de los territorios urbanos y como un respiro entre las duras jornadas de trabajo y también como compensación al tiempo que los habitantes emplean en los transportes y en los lugares inhóspitos.

Lorenzo Rocha

 

viernes, 7 de agosto de 2026

IDENTIDAD URBANA

“La fusión de lo global y lo local está borrando las fronteras entre la economía formal e informal y ha producido un nuevo modelo de ciudad que ya no se corresponde con el clásico modelo de centro y periferia”. Kathrin Golda-Pongratz, arquitecta.

La identidad de los habitantes de las grandes ciudades es un concepto muy difícil de definir. En principio las personas se identifican con elementos comunes de su historia y tradición, con prácticas y rasgos culturales que existen en sus entornos inmediatos. Pero el rápido crecimiento y expansión de los territorios urbanizados durante los últimos 50 años plantea algunas crisis de identidad que se generan por el desplazamiento de la población de sus lugares habituales a nuevas zonas desarrolladas formal o informalmente.

Mucha gente en la ciudad de México nunca ha visitado el Centro histórico, la mayor parte de sus vidas ha transcurrido en sus barrios. Los espacios públicos que conocen son los parques y jardines locales de reciente construcción, sus lugares de encuentro no son las plazas y calles tradicionales, sino los centros comerciales.

A los historiadores les cuesta mucho trabajo aceptar que las personas comunes se adapten tan rápidamente a los elementos recién incorporados a sus vidas cotidianas y que sean capaces de incorporarlos a su sentido de identidad, mezclándolos indistintamente con todo aquello que compone a su entorno y paisaje cultural. Podríamos afirmar que las crisis de identidad a nivel urbano operan con mayor intensidad en el plano teórico que en la práctica.

Los imaginarios urbanos se nutren cada vez más de aspiraciones de bienestar que se incorporan gracias al aumento del poder adquisitivo de la población. Con ello, se suman a sus costumbres, elementos derivados del consumo de bienes y de modas importadas que llegan mediante las redes sociales y los sistemas de compra en linea. Por ello, es cada vez más común observar que los jóvenes que habitan en barrios periféricos de nuestra ciudad han adoptado la música, las formas de vestir y algunas actitudes de sus pares en las culturas orientales, por los productos de origen chino, coreano o japonés a los que han tenido acceso en los años recientes.

Lorenzo Rocha

 

viernes, 31 de julio de 2026

VECINOS

La convivencia con los vecinos siempre es complicada, se trata de relaciones superficiales en las que hay una cierta desconfianza, salvo cuando se entablan auténticas amistades.

Los vecinos son personas que viven en apartamentos o casas contiguas a las nuestras, para la mayoría de nosotros hacen demasiado ruido, escuchan música demasiado alta y apenas sabemos quienes son, casi siempre por informaciones transmitidas por terceros. Los saludamos con cierta cordialidad y en ocasiones tocamos a su puerta pidiendo algún favor sencillo, como la recogida de un paquete o algo similar. Es raro que sepamos sus nombres de memoria y acostumbramos referirnos a ellos por alguna característica física o por sus mascotas. En todo edificio hay algún señor con un perro o gato particular o alguien a quien reconocemos por su color de cabello o por su edad.

La relación real con los vecinos se establece cuando ha habido algún contacto social con ellos fuera del ámbito de la comunidad a la que pertenecemos. De cualquier modo no nos mostramos demasiado efusivos con ellos ni en las juntas de condóminos. La solidaridad entre vecinos solamente se muestra cuando hay un desastre natural o una urgencia médica en la que algún vecino acuda en nuestra ayuda o la solicite.

La arquitectura tiene poco o nada que aportar a la buena relación entre vecinos. Si en algún proyecto hay áreas comunes, como terrazas, jardínes o patios, generalmente causarán más tensiones que beneficios. Nos cuesta demasiado trabajo colaborar para mantener un espacio que no nos pertenece directamente. Hay algunos casos en que el espacio común como producto social aporta elementos para establecer lazos entre las personas, pero me parece que se trata de un porcentaje demasiado reducido para considerarlo como normal. También las relaciones vecinales varían según la cultura en distintas regiones geográficas, pero es seguro que en la nuestra preferimos el menor contacto posible con quienes convivimos diariamente fuera de nuestro núcleo familiar.

Lorenzo Rocha

 

viernes, 24 de julio de 2026

GENERAL Y PARTICULAR

En el ámbito de la investigación académica, la metodología casuística es muy útil para conectar a la teoría con la práctica y proveer de un anclaje más específico a las consideraciones y discursos teóricos.

La teoría de la arquitectura guarda una relación muy estrecha con los casos particulares de estudio, a diferencia de otras actividades intelectuales como la filosofía. Mientras que los conceptos planteados por las disertaciones teóricas son siempre de carácter general, llega un punto en el que es necesario aplicarlos a casos particulares para comprobar su validez o sencillamente para encontrar su relación con las condiciones específicas de un contexto acotado por sus condiciones espaciales y temporales.

En la teoría existen axiomas aplicables a múltiples situaciones, sin embargo, cuando se estudian los ejemplos que se han seleccionado para ilustrar dichos conceptos, es frecuente encontrar matices, anomalías e incluso casos en los que se contradicen las teorías. Si la casuística produce este tipo de información, entonces sirve para revisar los conceptos o para precisar más su ámbito de aplicación.

Han pasado varias décadas en las que el paradigma urbano expansivo, apoyado en la movilidad pública y privada ha sido cuestionado en sus fundamentos. Las propuestas más viables para cambiar este modo de urbanizar los territorios han sido aquellas en las que se ha densificado la población por hectárea, mediante construcciones en distintas alturas sin llegar a sobrepasar los seis niveles por encima de las calles. Estos esquemas han contribuido a un aprovechamiento más eficiente de los servicios y a una reducción significativa de tiempos de transportes en algunas ciudades pero aun no han alcanzado su máximo potencial. Podríamos decir que nos encontramos en un punto de transición entre dos o más maneras de gestionar la urbanización. Dentro de estos debates, la casuística es de vital importancia ya que tiene la capacidad de aterrizar las ideas que de otra manera quedan en un plano demasiado abstracto para que contribuyan a generar soluciones particulares.

Lorenzo Rocha

 

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