jueves, 17 de septiembre de 2026
PRODUCCIÓN URBANA
jueves, 10 de septiembre de 2026
DOBLE EFECTO
jueves, 3 de septiembre de 2026
MARGINACIÓN
jueves, 27 de agosto de 2026
PROFESIONAL
jueves, 20 de agosto de 2026
IMAGEN SOCIAL
No existe una forma eficiente y directa de traducir o representar a la justicia social o urbana en la forma arquitectónica y en las imágenes derivadas de ésta.
Los medios de expresión arquitectónica han sido dominados por mucho tiempo por la cultura visual, los planos y dibujos realistas son las formas usuales de transmisión de las ideas contenidas en los proyectos y su difusión posterior se apoya principalmente en la fotografía. Pero hay elementos y situaciones que no aparecen en los dibujos y en las fotografías. Algunas de ellas tienen que ver con la percepción sensorial que no es visual. En las imágenes no se puede percibir la temperatura, el sonido, ni los aromas presentes en los espacios y que muchas veces los hacen inhabitables o lo contrario, les dotan de sus principales cualidades.
En los tiempos mas recientes también se ha valorado mucho la función social de la arquitectura, proyectos que mejoran la calidad de vida de personas con escasos recursos o que habitan zonas de difícil acceso. Sin embargo, también estos proyectos han sido dominados por las imágenes. Es difícil para muchas personas creer que un proyecto es socialmente exitoso sin que este tenga un aspecto humilde y que sus materiales no sean de origen local y hasta cierto punto precario. Por ello, también existe una “imagen social” de la arquitectura que no necesariamente corresponde con los resultados materiales de dichas construcciones. Las escuelas rurales construidas en África o las viviendas comunitarias de muchas regiones de nuestro país tienen medios expresivos locales muy fácilmente reconocibles. En las ciudades muy pobladas es más difícil reconocer si en las imágenes existe algún tipo de equilibrio social y económico, esto se debe en parte a que la arquitectura socialmente responsable también se ha convertido en una moda y muchos promotores han utilizado las imágenes de viviendas remodeladas o de conversión de espacios industriales como argumentos a favor del éxito económico de sus operaciones, las cuales están reservadas para personas con alto poder adquisitivo. En muchas ciudades los mercados al aire libre, el comercio informal y otras dinámicas urbanas han servido como elementos atractivos para una clase alta juvenil que opta por la supuesta diversidad socioeconómica de los barrios tradicionales en lugar de las urbanizaciones privadas y aisladas del tejido urbano circundante.
Lorenzo Rocha
viernes, 14 de agosto de 2026
ILUSION NATURAL
El parque urbano es un concepto que nació en paralelo con la ciudad moderna. Dentro de las operaciones de ordenamiento urbano en muchas ciudades del mundo se reservaron grandes áreas en las que no se permite la construcción de edificios y que deben estar cubiertas de vegetación.
La mayoría de los espacios que consideramos naturales en los entrornos urbanos, como parques y jardines, o los márgenes de ríos, lagos o litorales, en realidad han sido construidos por nosotros para dar la sensación de proximidad con la naturaleza. De hecho, estos grandes espacios han sido cuidadosamente planificados y diseñados para funcionar como espacios de igualdad entre los ciudadanos, ya que su acceso es universal y gratuito. También en algunos casos han sido construidos para cumplir alguna función como infraestructuras urbanas, tal es el caso de las plantas purificadoras de agua o los rellenos sanitarios que en algunas ocasiones se encuentran cerca o debajo de los parques urbanos.
Pensemos en el Bosque de Chapultepec, que es una de las áreas verdes urbanas más grandes del mundo, ya que se extiende casi desde el centro de la ciudad de México hasta su límite al poniente. La función ecológica del parque no fue el motivo principal de su construcción, aunque recientemente ha adquirido especial relevancia. La motivación de sus creadores en el siglo XIX fue dar a los habitantes de la ciudad un espacio para pasear y relajarse los fines de semana, función que cumplía entonces la Alameda central, que sigue siendo un espacio emblemático para la convivencia social.
En la actualidad se siguen construyendo espacios verdes en muchas formas distintas a las tradicionales, como en pasos elevados, en espacios residuales ocupados por antiguas vías de ferrocarril obsoletas o en algunas azoteas y fachadas de edificios. Ya sean mediante parques lineales, verticales o residuales, la naturalización del entorno urbano por parte del diseñador urbano, o el arquitecto de paisaje continúa desarrollándose con la clara intención de hacer más agradable la vida en las ciudades, que en un principio transcurría en ambientes insalubres debido a la rápida industrialización de los territorios urbanos y como un respiro entre las duras jornadas de trabajo y también como compensación al tiempo que los habitantes emplean en los transportes y en los lugares inhóspitos.
Lorenzo Rocha
viernes, 7 de agosto de 2026
IDENTIDAD URBANA
“La fusión de lo global y lo local está borrando las fronteras entre la economía formal e informal y ha producido un nuevo modelo de ciudad que ya no se corresponde con el clásico modelo de centro y periferia”. Kathrin Golda-Pongratz, arquitecta.
La identidad de los habitantes de las grandes ciudades es un concepto muy difícil de definir. En principio las personas se identifican con elementos comunes de su historia y tradición, con prácticas y rasgos culturales que existen en sus entornos inmediatos. Pero el rápido crecimiento y expansión de los territorios urbanizados durante los últimos 50 años plantea algunas crisis de identidad que se generan por el desplazamiento de la población de sus lugares habituales a nuevas zonas desarrolladas formal o informalmente.
Mucha gente en la ciudad de México nunca ha visitado el Centro histórico, la mayor parte de sus vidas ha transcurrido en sus barrios. Los espacios públicos que conocen son los parques y jardines locales de reciente construcción, sus lugares de encuentro no son las plazas y calles tradicionales, sino los centros comerciales.
A los historiadores les cuesta mucho trabajo aceptar que las personas comunes se adapten tan rápidamente a los elementos recién incorporados a sus vidas cotidianas y que sean capaces de incorporarlos a su sentido de identidad, mezclándolos indistintamente con todo aquello que compone a su entorno y paisaje cultural. Podríamos afirmar que las crisis de identidad a nivel urbano operan con mayor intensidad en el plano teórico que en la práctica.
Los imaginarios urbanos se nutren cada vez más de aspiraciones de bienestar que se incorporan gracias al aumento del poder adquisitivo de la población. Con ello, se suman a sus costumbres, elementos derivados del consumo de bienes y de modas importadas que llegan mediante las redes sociales y los sistemas de compra en linea. Por ello, es cada vez más común observar que los jóvenes que habitan en barrios periféricos de nuestra ciudad han adoptado la música, las formas de vestir y algunas actitudes de sus pares en las culturas orientales, por los productos de origen chino, coreano o japonés a los que han tenido acceso en los años recientes.
Lorenzo Rocha
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