En la geografía las coordenadas se determinan mediante la latitud y la longitud, que se miden en grados, pero también la altitud sobre el nivel del mar, medida en metros, tiene un efecto sobre la temperatura y el clima.
Desde el ecuador las temperaturas hacia el norte y hacia el sur disminuyen según se alejan, hasta llegar a los polos que son los lugares más fríos del planeta. Además de ello, la altitud también se combina con las coordenadas geográficas, provocando una disminución de un grado centígrado por cada 154 metros y por cada 180 metros en las zonas intertropicales. A esto en general se le conoce como clima de montaña. Por esa razón, las cimas de las montañas en latitudes como la nuestra están cubiertas de nieve, mientras que en la misma latitud a menor altitud esto es imposible, como en las costas de nuestro país.
Una montaña tan alta como el Pico de Orizaba (Citlaltépetl), cuya cima está a 5636 metros sobre el nivel del mar, tiene una temperatura media anual entre 12°C y 18°C, su temperatura mínima en invierno puede llegar a -3°C, estos datos son comparables a lugares situados mucho más al norte, como la ciudad de Nueva York que tiene una temperatura similar pero se encuentra al nivel del mar.
La meteorología es una ciencia exacta, sin embargo, el clima influye en factores de identidad e idiosincracia y suele estar ligado a la cultura de cualquier lugar antropológico. Casi todos los países del sur global tiene climas tropicales, pero muchos de ellos también tienen cadenas montañosas importantes en las que hace frío y esto influye en la identidad de sus pobladores. En las montañas altas, por ejemplo en Bolivia, podemos observar que el comportamiento de los habitantes es diferente al de las personas que viven las partes bajas, esto se puede notar en el vestido, la alimentación y en manifestaciones artísticas como la música. Por ello, dentro de un mismo país hay una diversidad cultural a veces más marcada que entre diferentes países en latitudes distintas, un habitante de las sierras a veces pude sentirse casi como un extranjero en su propia tierra.
Lorenzo Rocha






