jueves, 28 de mayo de 2026

FUTURO CALCULABLE

El futuro solía verse como un tiempo en el que la tecnología y el progreso social garantizaba tiempos mejores comparados con el pasado, esta sensación estaba presente en la literatura y el cine del siglo XX, pero gradualmente se ha ido agotando.

Hace décadas que se ha perdido la confianza en el futuro, cada vez se le considera como un tiempo en el que empeorarán las condiciones vitales para los humanos. También se caracteriza al futuro como incierto y una fuente de preocupación y miedo a posibles catástrofes como guerras, terremotos y epidemias. Supongo que todo ello responde a los acontecimientos recientes en los que hemos experimentado situaciones críticas inéditas a nivel internacional.
En el ámbito del urbanismo existen dos proyecciones casi absolutamente seguras de las que deberíamos estar conscientes y actuar desde ahora. La primera es el calentamiento global, el cual en el mediano plazo tendrá consecuencias directas en las condiciones físicas de las ciudades, además de modificar la geografía de las costas al aumentar el nivel del mar. La segunda proyección es el predominio de la población urbana sobre aquella que habita el medio rural, tendencia que vemos aumentar con claridad desde hace décadas. De este modo debemos prepararnos para habitar en un planeta varios grados más caliente y con una población predominantemente urbana, los profesionales de la geografía y el urbanismo no podemos seguir con nuestro trabajo ignorando estos inminentes obstáculos.
El cambio de actitud hacia la planificación y el desarrollo se apoya en un mejoramiento cualitativo de los espacios habitables, en lugar de una expansión constante de las áreas urbanizadas. En el espacio urbano actual cabe toda la población, no se necesita seguir creciendo más allá de los límites actuales de las ciudades. Es más urgente procurar la reutilización de las estructuras que han quedado obsoletas así como la regeneración de los espacios públicos y privados. Mientras siga habiendo áreas subutilizadas en las tramas urbanas no resulta lógico continuar la expansión de las ciudades para instalar viviendas e industrias que cada vez más requieren de medios de transporte que contamina el aire y consume inútilmente el tiempo de las personas.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 21 de mayo de 2026

NOSTALGIA IMAGINARIA

Es interesante observar que las religiones más practicadas en la actualidad se basan en figuras humanas sobrenaturales, mientras que las creencias de los antiguos pueblos veneraban principalmente a los elementos de la naturaleza.

Cuando pensamos en el presente desde un punto de vista genealógico, es decir, cuando analizamos los hechos del pasado como los generadores de las realidades actuales, considero de gran importancia utilizar lo menos posible los verbos en tiempo condicional. Es muy común escuchar a la gente lamentarse sobre lo que piensan que hubiera sucedido si los hechos del pasado hubieran sido distintos, si no hubiera sucedido una guerra o conquista. Me parece algo más productivo analizarlos comparativamente, para intentar aprender lecciones que nos puedan servir para mejorar nuestro desempeño en acciones futuras. Incluso si hipotéticamente pudieran desaparecer ciertos eventos o tener resultados diferentes, el desarrollo de los acontecimientos es muy probable que nos habría llevado a situaciones similares a las actuales, seguramente a otras con las que tendríamos una insatisfacción parecida.
Existe una sensación de nostalgia respecto al pasado no experimentado, a veces pensamos que nuestro territorio estaría en mejores condiciones si no hubiera sido invadido por naciones extranjeras. Por una parte resulta imposible imaginar con precisión las consecuencias de tal aislamiento y en todo caso resulta inútil ya que es irreversible. Por ejemplo, algunos antropólogos sostienen que los pueblos originarios de América tenían una actitud más armónica con los elementos del medio ambiente que nosotros. Dichos científicos han realizado investigaciones etnográficas con comunidades que aun mantienen vivas sus tradiciones ancestrales y han concluido que su rol frente a las plantas, animales e incluso frente a las rocas es de una relación de igualdad como un conjunto de seres vivientes que comparten un mismo espacio.
Queda claro que el estudio de las distintas maneras de relacionarse con el entorno es un camino seguro hacia un cambio de actitud frente a lo que nos rodea como partes esenciales de nuestro propio medio ambiente.
Lorenzo Rocha 

jueves, 14 de mayo de 2026

RELACIONES CONTINUAS

La etnografía moderna se ha dedicado a estudiar las costumbres, formas de organización y creencias de gran cantidad de grupos humanos nómadas o que habitan en territorios de difícil acceso y que mantienen a sus culturas aisladas de la influencia de la sociedades urbanas y del desarrollo económico.

Mientras más nos acercamos a conocer la mitología y la cosmovisión de la cultura mesoamericana, resultan cada vez más claras las diferencias de su percepción del medio ambiente comparada con la nuestra. En términos generales. La relación de los antiguos pueblos originarios con sus territorios, paisajes y con los demás seres vivos se regía por un conjunto de relaciones contínuas y recíprocas. Prueba de ello es que las deidades en las que dichos pueblos creían eran representaciones de animales y plantas o de seres relacionados con elementos del clima o de su entorno, como el agua, el viento, la luna y otros más. Podríamos decir que las culturas que nos precedieron temían y respetaban a las fuerzas de la naturaleza más que nosotros.
El concepto que tenemos ahora de “pensamiento occidental”, es un modo generalizado de vida fundamentado en la razón y la ciencia junto con una visión externa de la naturaleza. Sin embargo, no es homogéneo en todo el mundo debido a que cada localidad tiene un pasado distinto que se ha mezclado con la sociedad actual y que aporta diferencias importantes en la idiosincrasia de cada región. Los mexicanos del presente tenemos raíces muy profundas en los territorios que habitamos y de igual modo nos guiamos por una mentalidad europea establecida por la colonia y reforzada por la modernidad. Esta mezcla no ha anulado muchas de las tradiciones y costumbres antiguas y tampoco ha transformado totalmente nuestras relaciones con los pueblos que nos precedieron. Hace falta realizar un esfuerzo mayor para conocer y entender mejor a las comunidades actuales que aun conservan vivas sus raíces y que tienen mucho que aportar para mejorar nuestra relación con los entornos en los que habitamos.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 7 de mayo de 2026

ECOLOGÍA CRÍTICA

El antropólogo británico Tim Ingold escribió: "No existe un proceso ecológico que se aplica a los humanos y otro distinto que se aplica a su medio ambiente, se trata de un solo proceso que se desenvuelve en tiempo real y gobierna en conjunto todo su desarrollo y crecimiento”.

Consideremos un razonamiento crítico acerca de la relación del ser humano con su medio ambiente. Tradicionalmente nuestra especie se ha colocado a sí misma como un agente externo al entorno en el que se desarrolla, pero más recientemente se ha hecho hincapié en que esta postura es inadecuada y en parte una de las causas de los daños al medio ambiente.
El ser humano considera como su medio a todo el conjunto de elementos orgánicos, vivos e inertes que lo rodean y también es consciente de que él mismo y los demás humanos forman parte de éste. De este modo, los humanos también formamos parte del medio ambiente de los otros seres vivos, como las plantas y animales. Aceptando estas condiciones, entonces no existe ningún tipo de oposición entre naturaleza y cultura, sino un sistema de relaciones contínuo y recíproco entre todos los elementos que componen un ecosistema determinado.
Si bien solo los humanos reflexionamos y hablamos de ello, el medio ambiente existe por igual para todos los demás seres vivos, los cuales reaccionan ante él para protegerse de sus agentes nocivos y alimentarse de sus nutrientes. Por este motivo, el papel de cada elemento que compone a un entorno tiene la misma importancia. Buscando la supervivencia, todo ser vivo actúa de acuerdo a su potencial y a sus limitaciones, hasta encontrar el equilibrio necesario para continuar desarrollándose. En realidad la ecología no es más que un sistema de relaciones en el cual todos los elementos requieren de ciertas condiciones para subsistir y en el proceso aportar algunos materiales o comportamientos que pueden beneficiar o perjudicar a los demás elementos.
Lorenzo Rocha

 

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