jueves, 26 de diciembre de 2013

ARQUITECTOS POLÍTICOS Y EMPRESARIOS

El fallecimiento reciente de los arquitectos Pedro Ramírez Vázquez (1919-2013) y Ricardo Legorreta (1931-2011), desencadena reflexiones trascendentes sobre el posible futuro de nuestra profesión. Ambos fueron sin duda, personajes claves de la arquitectura contemporánea en México, por obras de la importancia del Museo de Antropología y la Basílica de Guadalupe, en el caso de Ramírez Vázquez y los hoteles Camino Real y el Centro Nacional de las Artes, proyectados por Legorreta.

Si dejamos de lado por un momento los talentos artísticos de ambos personajes, es indudable que sus habilidades excedían por mucho su formación profesional como arquitectos, ya que además de desempeñarse notablemente dentro de su campo de conocimiento, Ramírez Vázquez era un gran político y Legorreta fue un arquitecto con especial orientación empresarial. El primero de ambos ocupó cargos en la administración pública que lo distinguieron entre sus colegas por haber sido el primer secretario de asentamientos humanos y obras públicas, además de haber sido fundador y rector de la Universidad Autónoma Metropolitana. El segundo, destacó sin duda por su trabajo como arquitecto al servicio de empresas privadas, lo cual impulsó su carrera más allá del territorio nacional y consolidó a su despacho como uno de los primeros en México que se ha considerado como una firma reconocida mundialmente. El único arquitecto vivo de la talla de los antes mencionados es sin duda Teodoro González de León.

El talento político y empresarial es una característica indispensable para el éxito de los proyectos arquitectónicos, ya que no basta con ser capaces de resolver los aspectos funcionales, estéticos y técnicos para que los edificios se lleven a cabo correctamente. También es indispensable que el arquitecto sea capaz de negociar su postura, para convencer a los inversionistas o a los servidores públicos del valor e importancia de las ideas contenidas en su proyecto. Cada vez encontramos en nuestro país menos arquitectos que puedan lidiar con las fuerzas externas a sus proyectos, que si bien no se pueden controlar totalmente, en la mayor parte de las ocasiones condicionan el resultado del proyecto.

El panorama futuro de la arquitectura mexicana, visto con la suficiente perspectiva, muy probablemente desplazará al modo tradicional del ejercicio de nuestra profesión. Parece ser que paulatinamente van ganando terreno las empresas consultoras multinacionales, por encima de los profesionistas libres, en todos los pasos del proyecto y construcción de los edificios públicos y privados.

Lorenzo Rocha

jueves, 19 de diciembre de 2013

EDIFICIOS DESAPARECIDOS

La arquitectura está inseparablemente ligada al tiempo, es una de las mejores aliadas del hombre para ayudarlo a alcanzar la inmortalidad. La mayoría de las construcciones sobreviven a sus creadores, podemos saber muchos datos de las culturas que nos precedieron, estudiando las ruinas de sus edificios. Sin embargo, el edificio realizado para cumplir una función específica en su tiempo, es probable que se vuelva inservible para la siguiente generación, una vez que pasa su tiempo de construcción y uso, su futuro es impredecible. También se verifica el caso contrario, quizá un edificio que en su tiempo no fue muy importante, cobra vida en una etapa posterior, incluso habiendo cambiado el uso al que se destinan sus espacios, tal es el caso de muchas estructuras industriales antiguas, que han encontrado ahora un destino mejor, sirviendo como viviendas, galerías de arte o centros comerciales.

Los historiadores de la arquitectura en ocasiones suelen soslayar estos hechos, publican estudios sobre un período o un autor en particular, como si no hubiera pasado el tiempo y como si sus edificios hubieran permanecido intactos. La preservación del patrimonio cultural es importante para el desarrollo de la sociedad, es una de las dos fuerzas que propician la riqueza cultural, la otra fuerza paradójicamente es la innovación. El lugar que ocupan ahora los monumentos de nuestra cultura, antes fue ocupado por los símbolos de la civilización anterior, para que exista la nuestra, otra cultura tuvo que desaparecer.

Pero en ocasiones los tiempos de permanencia de las obras arquitectónicas son demasiado cortos, menores a la vida de una persona y entonces se dificulta la definición de arquitectura contemporánea, de nuestro tiempo. Tal es el caso de dos edificios que recientemente han desaparecido del paisaje urbano de la ciudad de México. El primero es el edificio de apartamentos que se encontraba sobre el Paseo de la Reforma, en la esquina con Mariano Escobedo, el edificio fue diseñado en 1947 por Augusto Álvarez y Juan Sordo, una obra de gran valor estético que ha sido demolida este año para dar lugar a alguna nueva torre de oficinas que seguramente ocupará su lugar muy pronto. El segundo, también obra del arquitecto Sordo, es el Centro Cultural Arte Contemporáneo, construido en 1985 sobre la avenida Campos Eliseos en Polanco. El edficio albergó en un principio el centro de prensa para el mundial de fútbol y fue convertido en museo un año más tarde. Fue un importante centro cultural hasta que fue cerrado al público en 2004 y finalmente demolido en 2006, aún no se sabe qué destino tendrá el terreno que ocupaba.

Lorenzo Rocha

viernes, 13 de diciembre de 2013

OFICINA DE ARTE-WEP


Fundación WEP es una plataforma para artistas y diseñadores profesionales, en la ciudad de Groningen, ubicada en el Norte de Holanda. Actualmente, WEP aloja los estudios de 12 artistas y diseñadores y cuenta con un programa de exposiciones periódicas y eventos culturales. WEP está alojada en un antiguo edificio de oficinas de una compañía de bienes raíces. Cuando la compañía se mudó, la escuela de arte de Groningen, Academia Minerva, rentó el espacio para proveer a algunos de sus estudiantes con espacios donde pudieran producir su obra. En 2008 tras la eliminación del edificio de estudio de la Academia Minerva, tres estudiantes graduados decidieron hacerse cargo de la propiedad y establecer la iniciativa de artistas que hoy es conocida como WEP.

De cierta manera, WEP representa un ejemplo de lo que sería Oficina de Arte si ésta estuviera en Holanda. Al igual que Oficina de Arte, WEP realiza periódicamente un día de Estudios Abiertos. Este es un día en el cual el visitante tiene la oportunidad de ver el trabajo de los artistas en condiciones únicas que no serían posibles en una galería o un museo: el arte en el hábitat natural en el cuál fue creado. En ocasiones el visitante puede oler la pintura fresca y los solventes con los que el artista trabaja. En otras puede ver su colección de discos que sirven para amenizar las horas que dedica el artista a su producción, o los libros que han servido para la investigación en la cuál basa sus piezas.

Esta exposición es la primera parte de un intercambio que realizan WEP y Oficina de Arte en el contexto de sus programas de estudios abiertos. Para esta ocasión Oficina de Arte presenta el trabajo de los artistas de WEP junto con las fotografías de los estudios de éstos. En abril del próximo año, los artistas de Oficina de Arte corresponderán en el contexto del día de estudios abiertos de WEP. De esta manera la apertura natural de este día encuentra una manera de potenciarse; mostrando la intimidad artística no sólo de uno sino de dos espacios geográficamente distantes. 

Julio Pastor

jueves, 12 de diciembre de 2013

ARQUITECTURA EN MÉXICO

Hace una semana se inauguró una interesante exposición en el Palacio de Iturbide, una muestra que sin duda vale la pena visitar. Su curadora, la arquitecta Fernanda Canales, se planteó la difícil tarea de recopilar materiales para mostrar las obras más relevantes de la arquitectura mexicana desde 1900 hasta 2010. La curadora hizo un gran trabajo, a pesar de que su división metodológica en seis períodos resulta en ocasiones arbitraria. No obstante, se muestran invaluables fotografías, planos y maquetas a escala de más de 160 arquitectos modernos que han construido en México.

Por si fuera poco, la exposición abarca una amplia selección de pinturas alusivas a la arquitectura y a la ciudad de México, algunas de invaluable importancia como las obras de Ramón Alva de la Canal, José Clemente Orozco y Juan O'Gorman. Además de ello, cada período cuenta con una plataforma donde se exponen muebles diseñados en cada una de las épocas, un trabajo magistralmente realizado por Ana Elena Mallet, quien asesoró a la curadora.

A medida que la muestra se acerca a las obras construidas en tiempos más recientes, sus dos últimos períodos (de 1990 a 2010) la selección se va tornando cada vez más subjetiva, algo comprensible ya que la actualidad de nuestra arquitectura, sus últimos 20 años, es un ejemplo de yuxtaposición de distintas visiones sobre la identidad nacional y la globalización, las cuales se tornan borrosas por falta de la perspectiva histórica necesaria para apreciarlas. De igual manera, la selección de las obras pictóricas de estos períodos, parece en ocasiones forzada e incluso gratuita. La transdisciplina, algo tan actual, resulta confusa cuando se pretende encuadrar a las tres artes mostradas: arquitectura, pintura y diseño en una taxonomía iluminista lineal, que las ordena por disciplinas independientes y por períodos cronológicos ascendentes.

Es curioso que cinco autores de distintas épocas, se presentan en la exposición mediante sus obras arquitectónicas y también por su trabajo dentro de las artes visuales y la pintura. Tal es el caso de Diego Rivera, conocido por la mayoría como muralista, pero autor del Anahuacalli, Juan O'Gorman, quien se conoce tanto por su arquitectura como por su pintura, Gabriel Orozco, artista conceptual que también se permitió diseñar su propia casa, además de Teodoro González de León y Mathias Goeritz.

Las exposiciones de arquitectura son invariablemente didácticas, esta se centra en la historia moderna de la construcción en México, pero quienes nos dedicamos a ella, debemos intentar experimentar la arquitectura en las calles, más que en las salas de exposición.

Lorenzo Rocha

jueves, 5 de diciembre de 2013

COMUNIDAD

La ciudad contemporánea es sin duda la conirmación de la existencia del lugar para la heterotopía. Según Michel Foucault, "Estamos en la época de lo simultáneo, estamos en la época de la yuxtaposición, en la época de lo próximo y lo lejano, de lo uno al lado de lo otro, de lo disperso". El filósofo francés afrima en su texto "De los espacios otros" escrito en 1967, que si bien la obsesión del Siglo XIX había sido la historia, la nuestra sería sin duda una época donde el espacio se convertiría en el elemento físico más importante, el espacio y su inevitable entrecruzamiento con el tiempo.
Quizá Foucault anticipó algunas de las consecuencias de que el mundo actual vive en la era urbana. A partir de la primera década del siglo XXI, más gente vive en ciudades que en medios rurales. También Henri Lefebvre escribió en los años sesenta sobre la transformación del espacio urbano comunitario en un bien de consumo y la consecuente especulación inmobiliaria.
¿Puede la arquitectura contribuir a la creación de las condiciones para el adecuado desarrollo de la comunidad? ¿Cómo reconocemos los arquitectos el derecho del otro y su compatibilidad con nuestras propias expectativas y necesidades? Vivir en comunidad implica inevitablemente el reconocimiento de los otros, por ello la sociedad está en constante evolución, creando contratos, leyes y reglamentos que establezcan acuerdos para llevar civilizadamente la convivencia humana. También se realizan acuerdos tácitos contingentes que están en constante mutación para hacer compatibles los intereses aparentemente opuestos.
Pero cuando el espacio urbano se sujeta solamente a su valor de cambio, como un bien de consumo o un instrumento financiero, parecido a los bonos bursátiles, el espíritu de la comunidad se transforma en un simple medio para el lucro económico y se anula la posibilidad de la convivencia sana, dejando a la comunidad solamente en situación de cohabitación estéril.
No sabemos si la arquitectura es capaz de resolver el problema de la ausencia del espíritu comunitario, pero indudablemente, se trata de un conflicto que debe ser planteado en la solución de todo proyecto particular y más aún en los planteamientos de diseño urbano. El espacio arquitectónico debe recuperar su valor de uso y sentido de la identidad, no debe continuar contemplándose como un satisfactor transitorio, que solo sirve para obtener el máximo beneficio económico en el menor tiempo posible. A veces parece que el desarrollo inmobiliario tiene la tendencia ideal a reducir la inversión a cero, para obtener ganancias que tiendan a ser infinitas.
Lorenzo Rocha

jueves, 28 de noviembre de 2013

TURISMO ARQUITECTÓNICO

Los viajes culturales o de placer no son algo reciente, pero se llaman turismo desde hace apenas 200 años. La palabra deriva del "Grand tour", la costumbre iniciada en el Siglo XVIII por la clase aristocrática europea, que consistía en enviar a los jóvenes varones a recorrer en tren las principales capitales europeas: París, Londres, Bruselas, Roma, etcétera. En la actualidad el turismo ya no está restringido a la gente rica, pero se requiere de cierta solvencia económica para emprender cualquier viaje. Por ello, existen muchas opciones para los distintos intereses y posibilidades, el turismo se ha convertido en el sustituto de la peregrinación.

Aproximadamente desde la década de los ochenta del siglo pasado, se puede identificar cierto tipo de arquitectura, edificios emblemáticos firmados por los arquitectos famosos, como el reclamo turístico de muchas ciudades. Esta tendencia fue claramente iniciada por Pascual Maragall, el alcalde de Barcelona durante los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992. El visionario edil vió la posibilidad de ligar a la arquitectura de autor con la promoción turística y la renovación urbana. Esta fórmula ha funcionado de maravilla para otras ciudades españolas y ha sido imitada prácticamente en todo el mundo.

Las atracciones turístico-arquitectónicas se materializan principalmente en museos o salas para conciertos, pero curiosamente son atractivas al visitante en mayor medida por el edificio en su escala urbana, que por el programa cultural que alberga. Mucha gente visita el Museo Guggenheim (en Bilbao o Nueva York), pero no entra en las salas de exposición, se conforma con ver el edificio desde fuera, entrar al vestíbulo, a la tienda y a la cafetería. Existen agencias de viajes que se especializan en la organización de recorridos por países como Estados Unidos, Japón y diversas capitales europeas, haciendo paradas en los edificios emblemáticos de la arquitectura contemporánea. Grupos de estudiantes, arquitectos, diseñadores e ingenieros, contratan a dichas agencias para visitar la obra de Le Corbusier, Mies van der Rohe o Frank Lloyd Wright por ejemplo, y les encargan el transporte, alojamiento y permisos para visitar residencias privadas o instalaciones científicas. Pero no sólo se interesan en ello los expertos en la materia, existe un público bastante amplio que solicita este servicio, a veces combinado con charlas sobre los edificios.

Es frecuente ver largas filas de gente esperando su turno para entrar a la casa de Luis Barragán en Tacubaya, a la casa Steiner de Adolf Loos en Viena, o a la Villa Savoye de Le Corbusier a las afueras de París, estos sitios se han convertido en auténticos santuarios para los seguidores de los arquitectos famosos.

Lorenzo Rocha

jueves, 21 de noviembre de 2013

NUEVO MUSEO

El recién inuagurado Museo Jumex es un edificio que causa un impacto sensorial desde el primer momento. Se llega a él cruzando una sencilla plaza de mármol travertino, que lleva a la luminosa entrada. No es coincidencia que el diseño volumétrico exterior, obra del arquitecto inglés David Chipperfield, se asemeje a una fábrica por su cubierta en forma de "dientes de sierra". De hecho parece un ícono o la abstracción de la forma fabril, como una fábica en miniatura o de juguete.

¿Qué se producirá en esta nueva fábrica? Por el momento su principal producto es la expectación. No creo ser el único espectador que ve con esperanza positiva la inuaguración de una institución cultural. Todo parece indicar que este nuevo museo se plantea acercar al público a la apreciación del arte contemporáneo. Si este es su objetivo, no será nada fácil conseguirlo, ya que el arte actual tiene mucha relación con la literatura especializada en la materia y todos sabemos que en nuestro país la tasa de lectores es muy baja y va siempre en decrecimiento.

Sin embargo, desde su primera exposición, el Museo Jumex muestra una encomiable intención didáctica. Las exposiciones presentadas el primer día contenían explicaciones detalladas sobre los artistas y algunos datos biográficos e históricos que acompañan a las fichas curatoriales de algunas obras. Además durante el día de la inauguración hubo charlas con artistas, críticos especializados e incluso con el arquitecto del edificio.

La arquitectura de Chipperfield ha sido una excelente elección para dotar del espacio adecuado a la colección y fundación Jumex. Sus salas son muy flexibles para distintos montajes museográficos. Cuenta con espacios exteriores para las artes performáticas y su planta superior tiene una iluminación constante que casi no cambia entre el día y la noche. Incluso se ha utilizado una de las plantas subterráneas de estacionamiento para exponer obras de arte.

Desde el punto de vista urbanístico, no hay la misma coherencia, ya que los edificios aledaños no armonizan en absoluto con el nuevo museo. Siguen el planteamiento contemporáneo de colocar objetos a la vera de una calle, como se colocan las tazas y jarras sobre una estantería. Tampoco la zona de Polanco tiene las características idóneas para una estructura peatonal y de transporte público que fomente el acceso a sus museos y teatros, quizá la decisión responda a un criterio que privilegia el uso del automóvil sobre los demás medios de locomoción. Ojalá que este nuevo recinto no reste importancia a la galería Jumex, situada desde hace más de diez años en la fábrica de Ecatepec.

Lorenzo Rocha

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