jueves, 25 de febrero de 2016

POLITIZAR EL ESPACIO

El concepto de espacio es una indiscutible creación humana. El espacio existe físicamente, pero su delimitación es una cuestión elemental de la política. Los elementos arquitectónicos o geográficos que delimitan espacios, así como todo objeto que tenga un interior diferenciado del exterior, crean fronteras y por conscuencia, territorios.

Los seres humanos tenemos una tendencia instintiva a marcar nuestros terrenos, como lo hace la mayoría de los animales. Algunos seres vivos como las aves, usan el sonido, otros, como los mamíferos utilizan los olores, pero para marcar nuestro territorio nosotros los humanos preferimos los muros.

Otra invención humana: la línea, es más sutil y simbólica que las alambradas, pero es tanto o más contundente que éstas. Las fronteras entre muchos países existen físicamente solo en los mapas, pero si cruzamos estas lineas imaginarias, dibujadas entre dos territorios, seguramente aparecerá la policía, para devolvernos tarde o temprano a nuestra tierra.

Los niños dividen sus territorios con lineas pintadas con gis sobre el suelo del patio escolar. Los hermanos se disputan el espacio y pelean constantemente por éste, toda persona que haya tenido una familia numerosa se habrá dado cuenta de ello desde muy temprana edad.

Los arquitectos somos los planificadores de los espacios, nosotros dimensionamos los espacios de las casas y edificios y colocamos los límites entre cada uno de éstos. Nuestra labor es una constante negociaición, estamos en el centro de las disputas por el espacio. Debemos mediar entre los miembros de una familia, los empleados de una empresa, los clientes, los usuarios y a la vez representarlos ante las autoridades que avalan y otorgan licencias para la construcción, para el uso del suelo, para la planificación urbana y territorial. Por ello, considero imposible despolitizar a la arquitectura, quizá lo que necesitamos es ampliar nuestro horizonte de comprensión del significado de la política.

Además de la relación arbitral que nos toca ejercer, los arquitectos nos enfrentamos a nuestros colegios profesionales, a las academias y a los medios de difusión de las obras. Casi todos nosotros estamos interesados en satisfacer a los usuarios en la misma medida en que queremos complacer a los críticos y a nuestros colegas. Pero un arquitecto debe por encima de todo, enfocarse en su propia satisfacción, en estar convencido de hacer el mayor esfuerzo por conseguir el bien común. Aunque se deje esta satisfacción para el final, es posible que deberíamos comenzar justamente por la búsqueda de nuestra buena conciencia, como miembros de la comunidad.

Lorenzo Rocha

jueves, 18 de febrero de 2016

PROPIEDADES DE LA LUZ

Hace dos semanas se inauguró una interesante exposición del artista norteamericano Fred Sandback (1943-2003), en la galería Proyectos Monclova. Es una muestra muy recomendable, estará abierta hasta hasta el 11 de marzo. La exposición consiste de cuatro piezas escultóricas hechas con estambre y 21 dibujos en distintas técnicas, que ilustran las posibilidades de intervenir los espacios de exhibición, con lineas que forman planos. Aunque la explicación contenida en el texto de presentación es suficientemente clara, no hace referencia a las razones para el título de la exposición: "Las propiedades de la luz".

La exposición se organizó en paralelo con la instalación de cuatro piezas escultóricas y dos dibujos de Sandback en la casa Gilardi, proyecto de 1977, realizado por el arquitecto Luis Barragán (1902-1988). En principio no quedaba muy claro cuales podrían ser los puntos de contacto entre las obras de ambos artistas y cómo podrían dialogar entre ellas, mucho menos reflexionar en conjunto sobre las propiedades de la luz.

Barragán y Sandback nunca colaboraron en ningún proyecto, aunque el último manifestó mucho interés en el primero en su última visita a México en 2002, en particular respecto a la Capilla de las Capuchinas de Tlalpan. Acerca de esta obra, Sandback manifestó su interés por la luz natural que entra a la capilla por un vitral amarillo e ilumina una cruz de madera, la cual proyecta su sombra sobre el altar dorado, obra del escultor Mathias Goeritz.

Todas las posibles dudas acerca de los fundamentos de la investigación realizada en vida por Sandback, se disipan inmediatamente al entrar en el comedor de la casa Gilardi a mediodía. La luz que penetra en el espacio de la célebre alberca de Barragán, corta el agua y se refracta como si se tratara de un plano sólido. En ese mismo espacio se encuentra una pieza sin título de Sandback (Estudio escultural, construcción vertical de dos partes, 1986/2010), que consiste en dos simples marcos superpuestos, realizados con estambres blancos y rojos. Como en casi todas las esculturas del artista, las líneas de estambre forman planos imaginarios en el espacio, pero singularmente en esta pieza, al estar compuesta por ocho líneas y dos planos, forma un volúmen muy similar al plano de luz que penetra en la alberca.

La relación entre la escultura de Sandback y la arquitectura de Barragán radica en el manejo de conceptos espaciales fenomenológicos, los cuales pueden ser discutidos y entendidos desde el punto de vista teórico, pero solamente se pueden constatar con la experiencia corporal del espacio.

Lorenzo Rocha

viernes, 12 de febrero de 2016

RUTINA


Para poder trabajar necesito paz mental. Dos momentos específicos de mi rutina diaria, me relajan y contribuyen a aclarar mi mente antes de comenzar a trabajar.
El primero de ellos es cuando llevo a mi hija de cinco años a la escuela. Vamos en bicicleta, hemos hecho esto cada semana desde hace dos años. Ella canta o me habla a veces, normalmente solo va sentada en su silla. La escuela está a unos dos kilómetros de nuestra casa, siempre tomamos la misma ruta.
El segundo momento es cuando saco a mi perro a pasear, hacemos esto desde que era un cachorro y ahora tiene diez años de edad. Hemos vivido juntos en cuatro lugares distintos, pero siempre hemos salido a caminar juntos. Vivimos en el apartamento actual desde hace dos años, está muy cerca de un gran parque, así que vamos ahí o solo damos una vuelta alrededor de la manzana, si no hay mucho tiempo.
De hecho, esto es lo que hice esta mañana.
Para el presente ejercicio le he pedido a mi hija que documente el trayecto a la escuela con su cámara de juguete. Después de esto, he atado una cámara a la cabeza de mi perro y la he programado para tomar una fotografía cada 30 segundos durante nuestro paseo en el parque.
Me gustan especialmente estos dos momentos de mi rutina diaria porque son repetitivos, pero también son diferentes cada día. Me recuerdan la frase de Heráclito: "No se puede cruzar dos veces el mismo arroyo". Algo parecido me sucede cuando visito un edificio, algunas veces me impresiona en la primera visita, me decepciona en la segunda y me emociona en la tercera ocasión.
Lorenzo Rocha (texto para la exposición "Nulla dies sine linea" en Satellite—Berlin)

jueves, 11 de febrero de 2016

UNA LINEA DIARIA

Según Plinio el viejo, el artista griego Apeles solía decir: "Nulla dies sine linea", cuya traducción al español sería: "Ni un día sin (dibujar) una linea", en referencia a su necesidad cotidiana de expresión mediante el dibujo. Sin duda, las mentes creativas requieren de ejercitarse diariamente, para estar siempre en condiciones para continuar con sus labores artísticas o científicas.

Mañana se inaugura en el espacio Satellite de Berlín, una exposición experimental que lleva como título la frase en latín de Apeles, siguiendo una idea original de Gaby Hartel para presentar las fuentes de inspiración de un nutrido grupo de artistas, científicos, músicos y arquitectos, quienes han enviado algún objeto, imagen o idea personal para representar aquello que les da la fuerza necesaria para trabajar diariamente.

El interés de las organizadoras, las gestoras culturales Rebeccah Blum y Kit Schulte, consiste en indagar qué es lo que da a las mentes creativas, la concentración necesaria para idear una pieza de arte, curar una exposición, hacer un proyecto arquitectónico, crear una composición musical, improvisar con un instrumento, escribir versos, oraciones o una nueva teoría científica. La era en la que vivimos crea constantes distracciones por la conectividad con el mundo exterior, lo cual dificulta mucho a los creadores la ejecución de los rituales que les permiten crear formas nuevas. En nuestro mundo actual nunca hay silencio total. Sin embargo, todas las personas son capaces de encontrar la paz necesaria para trabajar, aunque la encuentren en lugares muy distintos y de formas individuales diferentes.

Cualquier actividad humana requiere de concentración, de una forma u otra todas las personas encuentran la manera de enfocar su atención en el trabajo. La respuesta de cada invitado a la muestra será distinta, pero indudablemente todas estarán fundamentadas en los afectos y el mundo interior de cada uno de ellos.

El espacio de la galería Satellite se transformará en un umbral hacia las prácticas creativas, con áreas donde enterarse de las prácticas de los expositores por distintos medios y penetrar en sus mentes para que los asistentes puedan explorar las suyas. Los muros estarán llenos de palabras, imágenes y descripciones, se escucharan sonidos, se mostrarán y leeran libros, se construirán objetos que estarán colocados directamente sobre el suelo o se colgarán del techo.

Será una muestra que intentará examinar los hábitos y prácticas que permiten a los artistas y científicos alcanzar la agilidad mental necersaria para permanecer conectados y "en linea" con lo sublime.

Lorenzo Rocha

jueves, 4 de febrero de 2016

PRODUCCIÓN CREATIVA

En los medios profesionales del arte y de la arquitectura, se habla mucho de la creatividad, quizá demasiado. Indudablemente es un concepto con múltiples significados y que suscita, como es deseable, más preguntas que respuestas.

Si aceptamos la existencia de la industrias creativas, no podemos eludir  preguntarnos: ¿qué producen dichas industrias? Quizá deberíamos comenzar por definir lo que es una industria. La industria es un conjunto de medios de producción, si su fin es la creatividad, entonces dicha industria deberá reunir todos los medios necesarios para la producción artística: todos los medios materiales y recursos humanos que son indispensables para la actividad económica creativa.

La mayoría de las obras de arte y de los proyectos arquitectónicos resultan de la reflexión en torno a una premisa. En el caso de los artistas, las premisas son abiertas y dinámicas, en cambio las premisas que dan lugar a los proyectos arquitectónicos, aunque son complejas, derivan de la necesidad concreta de espacios para desarrollar actividades.

Hace unos días me fueron planteadas algunas preguntas en torno a la creatividad: ¿Qué estado mental se necesita para desarrollar una idea para un proyecto, para componer una pieza musical, para escribir una oración o verso, o para una nueva teoría? ¿Cómo se consigue el acceso a dicho estado mental? En realidad son preguntas que cada persona respondería de modo distinto, ya que se relacionan con la metodología de trabajo de cada persona y ésta a su vez se relaciona con la rutina diaria de cada artista.

Las respuestas en sí mismas pueden resultar extremadamente banales, lo importante es aquello que se produce como solución a una premisa. Solemos poner demasiada atención al "cómo". Al modo en que cada autor, artista o arquitecto responde a los planteamientos de sus contrapartes: los editores, curadores o clientes. El "qué" por sí mismo carece de importancia, no basta con describir la creación artística como un libro, un cuadro o una casa, es crucial conocer las características específicas de cada producto cultural, ahí es donde reside la creatividad de cada productor.

Estas condiciones son necesarias, pero no son suficientes para discutir el fenómeno de la creación artística. Hace falta preguntarse también "¿porqué?" La mayoría teme a esta pregunta y prefiere invertir toda su energía en responder acerca del "cómo". Sin embargo, los artistas más críticos son capaces de lidiar con los fundamentos de su actividad, al grado de reflejarlos con toda transparencia en sus creaciones.

Cuando los artistas y el público se preguntan porqué necesitan productos culturales, se amplía notablemente el horizonte de la producción creativa.

Lorenzo Rocha

jueves, 28 de enero de 2016

CAMPO DE BATALLA


Durante el verano de este año se llevará a cabo la decimoquinta edición de la Bienal de Venecia, dedicada a la arquitectura. En esta ocasión el título de la muestra será: Reporting from the Front ("Noticias desde el frente").
El curador en esta ocasión es el arquitecto chileno Alejandro Aravena, ganador también del premio Pritzker de este año, el galardón más prestigioso para el gremio de la arquitectura. Aravena se ha distinguido por su capacidad crítica, por lo cual, la presente edición de la Bienal de Venecia, promete ser un foro de discusión sobre la situación actual de la profesión.
En la descripción del concepto de la muestra, el arquitecto declara: "Para mejorar el entorno construido y por ende, la calidad de vida de las personas, hay batallas que deben ganarse y fronteras que deben expandirse (...) En la decimoquinta edición de la Bienal de Venecia queremos contar historias de éxito, mediante casos ejemplares en los que la arquitectura ha marcado la diferencia y ha expandido sus fronteras". Sin duda se trata de una premisa que plantea un cuestionamiento importante: ¿cuál es la razón por la cual los arquitectos hemos quedado marginados de la mayor parte de la construcción actual? ¿Porqué debemos luchar los arquitectos para intentar expandir las fronteras de nuestra práctica?
El papel que jugamos los arquitectos en la actualidad es muy reducido dentro del universo total de los entornos construidos, la razón ha sido la extremada intelectualización de nuestra profesión, lo cual ha sucedido desde los primeros años del Modernismo. Aravena opina: "Estoy interesado en el modo como la arquitectura es capaz de introducir beneficios en un sentido más amplio. El diseño visto como valor añadido, no como un costo suplementario o la arquitectura como un atajo hacia la igualdad".
En la mayoría de los casos, sin distinción de su contenido social, el trabajo del arquitecto consiste en primer lugar en la identificación de una problemática. Después de dicha investigación, la segunda parte debería ser la elaboración de una respuesta que atienda la problemática identificada. Sin embargo, una parte importante de los arquitectos nos hemos dedicado a producir edificios que no satisfacen necesidades, sino crean nuevos problemas, que a su vez deben ser resueltos por otros. La visión de la mayoría de los arquitectos es individualista, pone el protagonismo del autor por encima de las necesidades del público.
Espero sinceramente que la discusión que derive de la exposición, suscite un cuestionamiento profundo de la labor del arquitecto contemporáneo. Espero que los arquitectos comencemos a ser más discretos y modestos, para poder contar auténticas historias de éxito, basadas en el bienestar de los habitantes de los entornos construidos.

Lorenzo Rocha

jueves, 21 de enero de 2016

INVENTOR

El espacio del Museo experimental el Eco, siempre nos regala buenas experiencias. Mathias Goeritz consiguió crear en 1953 un ambiente que estimula los sentidos y la creatividad de todos los artistas y también del público que han entrado en contacto con el, tanto durante el breve tiempo en el que funcionó como museo tras su construcción, durante los años en que fue bar, teatro y sitio para reuniones políticas, como en el período actual, desde que fue restaurado por la UNAM en 2004 y reabierto al público en 2005.

Desde el pasado sábado se muestra una instalación que comprende los espacios interiores y exteriores del museo. Para la exposición, Jerónimo Hagerman ha introducido altos bambúes dispuestos en círculo, antenas recicladas como bebederos para pájaros, petates y espejos. Mediante la exposición titulada "Y si pudiera volar... ¿qué tan alto llegaría?" el artista intenta traer la naturaleza desde el exterior hasta el interior del recinto. Es especialmente atractivo el diseño de los bebederos para aves, que consiste en antenas de televisión satelital recicladas, pintadas y montadas sobre tubos de color amarillo. Las piezas recuerdan a una instalación realizada por Hagerman en 2005, con antenas analógicas, en una azotea del Centro histórico. Acerca de dicha instalación el propio artista comentaba: "Las antenas van ligadas a todo paisaje de azotea, pero muchas flores son en sí especies de 'antenas', que emiten colores y aromas para atraer a los insectos".

La raíz latina del verbo "inventar", que significa "encontrar", se divide en dos partes: "in-venire". En otras palabras, inventar es "hacer-venir" una cosa, eso es justamente lo que ha hecho Hagerman en su presente exposición, ha propiciado mediante los espejos la entrada de la luz del sol desde el exterior hasta el interior del museo, ha puesto comida y agua para atraer a los pájaros, ha colocado petates para que la gente se sienta cómoda, etcétera.

Durante la inauguración de la muestra, la cual permanecerá abierta al público hasta el 27 de marzo, fue posible constatar el modo como el público comenzó a interactuar con los elementos que la componen, de una manera lúdica y natural. Sin la solemnidad que suelen provocar las exposiciones con mayor tendencia hacia lo intelectual, la exposición convirtió el patio y el interior del Eco en lugares para juegos, música y conversaciones.

Además de la experiencia del público que transitaba por el interior del museo, los espejos ampliaron la posibilidad de permeabilidad del espacio privado hacia el espacio público, haciendo visible desde la calle aquello que sucedía en el interior.

Lorenzo Rocha

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