jueves, 29 de febrero de 2024

ASENTAMIENTOS HUMANOS

La palabra asentamiento se traduce al inglés como Settlement y al alemán como Siedlung, curiosamente las acepciones en esos idiomas implican algunos significados distintos que en español, más ligados a la territorialización de los órdenes sociales.

Recuerdo que hace mucho tiempo existía en México una Secretaría de asentamientos humanos y obras públicas (SAHOP, por sus siglas), la cual se ocupaba del poblamiento del territorio y la construcción de sus infraestructuras. De hecho, esta secretaría existió solamente durante la presidencia de José López Portillo de 1976 a 1982. El secretario a cargo del desarrollo urbano en este período fue el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, muy conocido ya por obras como el Museo de antropología y el estadio Azteca. Él fue quien presentó en 1978 el Plan nacional de desarrollo urbano, el cual se propuso la realización de planes para un desarrollo urbano equilibrado, orientado a obras y servicios públicos con el fin de estimular la descentralización de los organismos públicos sobre todo, sacarlos de la ciudad de México, la cual crecía descontroladamente. En aquel entonces aun existía el Departamento del Distrito Federal y el regente de la capital en esta época fue Carlos Hank González “El Profe”, muy conocido por encabezar obras como la Central de abasto, los Ejes viales, que partieron colonias para agilizar el tráfico vehicular. También son las época de la represión policiaca de Arturo Durazo “El Negro”.
Además de ser una época de auge petrolero fue un tiempo con una estética particular, como siempre muy ligada a la política. Es aquella época se restablecieron las relaciones diplomáticas con España y el Papa Juan Pablo II visitó México, también se desarrolló Cancún como proyecto turístico sexenal, con un éxito que lo ha llevado a ser una de las ciudades más importantes del país. Este sexenio terminó en un desastre económico que implicó una fuerte devaluación del peso, control de cambios y la nacionalización bancaria, uno de los períodos más inciertos en la economía mexicana.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 22 de febrero de 2024

NEGOCIOS INMOBILIARIOS

Los promotores inmobiliarios tienen una máxima que prevalece en sus actividades: “Con más metros cuadrados, los negocios son más redondos”.

La motivación principal de los inversionistas inmobiliarios es el lucro, si no es que la única. Esto no significa necesariamente que sus intenciones no sean buenas, pero está muy claro que salvo en algunos casos, los negocios inmobiliarios son inviables si no garantizan dividendos interesantes para sus socios. Estos pocos casos, en los que las ganancias derivadas de la construcción y operación de los inmuebles se destina a obras de beneficencia son las importantes fundaciones que existen en México, pero ello no implica que no sean negocios, ya que también necesitan tener ganancias para destinarlas a las obras pías.
Este tipo de organizaciones, en nuestro país son las herederas de un orden social decimonónico en el cual existieron grandes capitalistas singulares (todos sus nombres están en las calles de la colonia del Valle), que explotaron todo tipo de recursos naturales y humanos. Como en aquel tiempo no existían la seguridad social ni los sindicatos, estos grandes magnates garantizaban la salud y el bienestar de sus obreros y sus familias construyendo ellos mismos sus hospitales, hospicios, asilos y demás. Algunos de ellos heredaron sus bienes a fundaciones que llevan sus nombres y que hoy en día siguen dedicándose al bienestar social.
Por ejemplo, la Fundación Merced, es un caso verdaderamente interesante, surgió de las herederas de la fortuna de la familia Munguía, que se dedicaba a la producción de café y cacao. Todos recordamos los cigarrillos de chocolate que se producían en su fábrica La Cubana, que se ubicaba en la calle Cedro, en Santa María La Ribera. El modelo de la fundación, que se dedica a la renta de inmuebles en la ciudad de México, es el apoyo económico a grupos independientes de ella, que presentan proyectos diversos de ayuda a discapacitados, a la integración social de grupos marginados y otros muchos más. Es muy interesante que ninguno de sus consejeros ni empleados tiene parentesco con la familia fundadora. La mayoría de ellos dedican su tiempo a trabajar a favor de los proyectos sin recibir un salario.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 8 de febrero de 2024

PENSAMIENTO VISUAL

El historiador de arte William J. T. Mitchell ha publicado en 2009 un importante libro titulado “Teoría de la imagen”, el cual aporta elementos importantes en el análisis de la relación entre arquitectura y fotografía.

Richard Rorty habla de varios giros posibles dentro de la filosofía dado que el filósofo ha identificado una tendencia generalizada a la aparición de nuevos conjuntos de problemas que desplazan a los anteriores objetos del pensamiento. En este sentido afirma: “La idea de que la filosofía antigua y medieval le preocupaban las cosas, a la filosofía desde el siglo XVII hasta el XIX le preocupaban las ideas y a la escena filosófica ilustrada le preocupan las palabras, resulta bastante plausible.”
Si esto es plausible, entonces Mitchell propone un “Giro icónico”, en el cual las preocupaciones futuras de la filosofía serán visuales.
El pensamiento visual ya domina gran parte de nuestros medios de comunicación, las cadenas de noticias por televisión e internet transmiten repetitivamente narraciones visuales y tienden a abreviar el texto cada vez más, mientras que los periódicos impresos reducen sus tirajes en la misma proporción.
Por este motivo, una discusión que se consideraba zanjada desde hace una década, quizá necesita retomarse, la percepción de la arquitectura, una forma de arte espacial, que se ha trasladado cada vez más al terreno de las imágenes.
Hace casi 40 años, Kenneth Frampton publicó A note on photography and its influence on Architecture, en la revista Perspecta, en 1986. Desde entonces el tema se ha discutido ampliamente, además de las exposiciones fotográficas en distintos países como México, Suiza e Inglaterra y los fantásticos libros y catálogos que las acompañaron.
Ha quedado muy claro que cuando miramos una fotografía no estamos viendo una casa o edificio, sino una representación de ellos. Sin embargo, el soporte material de las imágenes genera en el público una serie de ideas que determinan su respuesta e interés ante los objetos representados. No cabe duda que las imágenes de los edificios son parte inseparable de su arquitectura.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 1 de febrero de 2024

IDEAS

La arquitectura es una de las pocas artes que no han sido objeto central de los teóricos de las artes. La teoría y la crítica de la arquitectura la hacen en su mayoría arquitectos. Esto es problemático ya que un mismo individuo o grupo no puede encargarse simultáneamente de crear e interpretar las obras.

Parece realmente obvio, pero algunos colegas que se dedican a la arquitectura no son totalmente conscientes de que no se puede partir de la nada para crear proyectos arquitectónicos. Aunque las ideas pueden no estar articuladas en cuanto al lenguaje, estas siempre preceden al proyecto.
De manera extremadamente simplificada, este es el objeto principal de la teoría de la arquitectura, por lo tanto, ninguna persona que trabaje en esta actividad profesional puede afirmar que no le interesa la teoría. Menos aún la historia, ya que todos los profesionales conocen las antecedentes del contexto donde actúan. Por otra parte la crítica, que siempre es posterior a la obra, se encuentra en manos de los expertos, pero también cada profesional la ejercita respecto a sus colegas y también respecto a sí mismo, cuando realiza ejercicios de autocrítica.
Todo ello no implica que la labor de los teóricos, historiadores y críticos especializados sea superflua, dicha labor, cundo se realiza con rigor, tiene la capacidad de cambiar el curso de las cosas, influyendo en todos los aspectos de la práctica.
Si asumimos que la arquitectura es al mismo tiempo consecuencia y causa del orden socio-espacial, dado que lo espacial se construye socialmente y viceversa, la teoría se convierte inevitablemente en un aparato ideológico-político para los arquitectos.
Queda sin embargo, una interrogante sobre la vigencia de un marco teórico, ¿cómo se re-piensa periódicamente la teoría? Esto sucede ya que las ideas están ligadas a los contextos sociales, políticos, estéticos, tecnológicos, los cuales se transforman constantemente.
La teoría y la historia de la arquitectura son áreas fundamentales en la enseñanza universitaria, sin embargo es importante considerar que hay dos modos de concebir las ideas que no son compatibles entre sí. El primero de ellos, es la teoría como aparato operativo, como una serie de reglas incuestionables que los estudiantes deben seguir para el correcto desempeño de su trabajo. El segundo es el modo crítico, la manera existencial de abordar la profesión, la cual no va encaminada a la repetición de fórmulas preestablecidas ni a los dogmas, sino al cuestionamiento constante de las condiciones que dan origen a los proyectos, en aras de mejorarlas y contribuir a su evolución.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 25 de enero de 2024

LOS COMUNES

Lo urbano, según Henri Lefebvre es “La ciudad, menos su arquitectura”, todo aquello que movemos y nos mueve como comunidad y también es independiente de lo material. Hoy en día, 55 años después de esta provocadora idea se puede afirmar que todo el planeta se ha urbanizado.

Dentro del pensamiento filosófico del siglo XX, existe una tendencia, por demás correcta e importante, que se fundamenta en el marxismo. De hecho, ahora sigue siendo vigente, dado que las condiciones que le dieron origen prevalecen aún. El capitalismo, la revolución proletaria y la socialización de los medios de producción, son dilemas que se encuentran aún muy lejos de resolverse, a pesar de que aparentemente las tecnologías de la información y la democracia contemporánea han cambiado los paradigmas originales del liberalismo económico y se ha declarado el ingreso mundial a una época postindustrial.
Una de las aspiraciones marxistas es la revolución y el triunfo del proletariado sobre el capital, esto se traduciría en una ciudad donde no existiría la propiedad privada y todo el suelo sería un bien de interés común, lo cual conllevaría a un sistema de auto-organización sin jerarquías ni ánimos de lucro. Está claro que la gente es perfectamente capaz de organizarse sin necesidad de instituciones, por ejemplo, para construir su propia vivienda y compartir los servicios con sus vecinos, con las tensiones normales en la convivencia, pero con relativo éxito. Sin embargo, sería difícil pensar en una comunidad capaz de construir un sistema de drenaje, una red eléctrica o el metro, sin la asistencia y dirección de técnicos y gobernantes. 
Pero por otra parte sí que lo ha hecho, gracias a la democracia. Los ciudadanos eligen a sus representantes que son también ciudadanos, los cuales planifican, evalúan y ejecutan las infraestructuras. Por lo tanto, si concebimos a las instituciones como reflejo de los designios populares, podríamos decir que todos hacemos la ciudad, incluidas sus entrañas, sin importar si tenemos o no los conocimientos necesarios.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 18 de enero de 2024

FORMA VACÍA

El arquitecto inglés Neil Leach escribió en 1999 su libro La An-estética de la arquitectura, en él critica la cultura de las imágenes arquitectónicas seductoras: “En tal cultura, la única estrategia efectiva es la de la seducción. El proyecto arquitectónico se reduce a un juego de formas vacías y seductoras y se apropia de la filosofía como barniz intelectual para justificarlas.”

Se ha discutido mucho últimamente respecto a una aparente contradicción entre la estética y la funcionalidad de la arquitectura. Muchos críticos parecen pensar que hay una relación inversamente proporcional entre ellas. Sin embargo, no cabe ninguna duda de que una obra arquitectónica debe ser bella y eficiente simultáneamente, esto es lo que se define como calidad arquitectónica. El público, los habitantes y los profesionales jamás deben aceptar proyectos para casas, edificios o ciudades que estén por debajo del mínimo de calidad requerido por las entidades o personas que encargan los trabajos.
Desgraciadamente hay un fenómeno mediático que envuelve el prestigio de los arquitectos y que muy frecuentemente afecta la calidad de las construcciones. Es lo relacionado con la arquitectura de la imagen. Este tipo de arquitectura favorece gestos de diseño cuyo principal y a veces único objetivo es que sean fotogénicos, de tal modo que aparezcan bien en las publicaciones que eventualmente pueden llevar a que se otorguen premios a sus autores. Todo ello, repercute en que dichos diseñadores obtengan nuevos encargos y distinciones basados en sus trabajos, pero no en sentido de su papel social en las comunidades donde se insertan, sino solamente por su valor visual.
La arquitectura se fundamenta en la satisfacción de las necesidades de los habitantes y usuarios, además de una dimensión cultural relacionada con los contextos donde se edifica. Cuando una obra resulta inútil para la comunidad, cuando se deteriora con velocidad o cuenta con elementos que impiden el correcto uso de sus espacios, por más bonita que se vea en las fotografías, debe ser cuestionada y rechazada por la sociedad. Esto también implica la capacidad de autocrítica que debemos tener los propios arquitectos, que tenemos derecho a defender nuestro trabajo, pero no a costa de ocultar nuestros errores.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 11 de enero de 2024

LOS SESENTA

Saint Etienne, un excelente exponente del género musical “Brit-pop”, es especialista en la nostalgia de modernismo de la segunda mitad del Siglo XX, recuerdan objetos y vivencias de esas épocas en discos como “How we used to live” (1999). Sus discos incluían pequeñas películas que aún se pueden disfrutar en internet.

Ahora que década de los sesenta del Siglo XX es una época medianamente remota, quienes pasamos de los 50 años de edad, nos invade una profunda nostalgia sobre nuestro modo de vida de aquella época. Desde 2018, cuando vimos la excelente película “Roma” de Alfonso Cuarón, añoramos una ciudad de México en la que había vida de barrio y donde aún no teníamos las preocupaciones medioambientales de ahora. Recordamos los coches gigantes, sin cinturones de seguridad y cuando los adultos fumaban y bebían delante de nosotros sin ningún pudor.
Siempre he pensado que no son los objetos en sí los que cargan el valor simbólico, sino la evocación de quienes éramos nosotros cuando conocimos esos objetos. Podemos vivir en un edificio funcionalista, transportarnos en un Volkswagen sedán clásico, incluso tener un teléfono de disco o cintas magnetofónicas, pero eso no nos hace volver medio siglo para atrás, en realidad todo está en nuestra mente.
Incluso algunos jóvenes se visten como en esa época o escuchan la música de los Doors o de Velvet Underground, pero eso no los regresa al pasado, solo los coloca en la “Moda retro”. Es un placer usar y disfrutar de lo “retro”, de los plásticos color naranja, sin sentimientos de culpabilidad por el calentamiento global.
¿Qué es lo que nos gusta del pasado? Quizá el recuerdo de cuando éramos jóvenes, no teníamos cuentas qué pagar y nuestra madre lavaba la ropa. La vida cambia el día que nos compramos nuestro primer refrigerador.
Lorenzo Rocha

 

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