La relación cada vez más estrecha entre los humanos y las computadoras, nos plantea ciertos dilemas que se han debatido en el ámbito de la teoría crítica, uno de ellos está ligado a los límites de actuación de unos y otros, pero no cabe duda que la coexistencia entre ambos es irreversible.
En nuestros días, prácticamente todo el conocimiento se produce como el resultado de la colaboración de las personas con las máquinas, estas últimas ya están trabajando de manera autónoma debido al desarrollo de la inteligencia artificial. En este binomio tan productivo, los humanos nos ocupamos de plantear las preguntas y las tareas a desarrollar y después de interpretar, contextualizar y aprovechar lo que las máquinas nos aportan.
Cuando utilizamos estas herramientas para el análisis del territorio se abren frentes muy amplios y no explorados hasta ahora por la geografía. Las líneas de fuerza que conectan a las personas conforman redes rizomáticas que han redefinido los intercambios económicos, sociales y políticos entre las distintas regiones del planeta. Actualmente es posible utilizar modelos informáticos complejos para identificar el potencial de las relaciones humanas mucho más allá de los espacios físicos donde se localizan. Todo ello deriva de la necesidad creciente de identificar los territorios donde se construyen las relaciones humanas de todos los tipos, desde los lazos comerciales, hasta las conversaciones más íntimas.
Las discusiones sobre la dimensión moral del binomio humano-máquina también han sido intensas y apasionadas, pero no por ello menos útiles para quienes las han encabezado. Lo más productivo de dichas conversaciones es su carácter transdisciplinar, participan en ellas expertos en los campos técnicos como la ingeniería informática que dialogan con filósofos, economistas, politólogos y muchos más según el contexto en que se encuentren. Es seguro que toda persona que vive en el presente tiene derecho a expresar su postura frente a los fenómenos informáticos ya que la gran mayoría de la población interactúa con estos ámbitos en su vida cotidiana.
Lorenzo Rocha

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