jueves, 17 de julio de 2014

ELOGIO DE LO INÚTIL

Hace cuatro años visité el Highline Park en el distrito de Chelsea en Nueva York, debo admitir que en su momento el proyecto no me causó una gran impresión. En 2009 había sido inaugurada la primera etapa del proyecto de rescate como parque público del antiguo ferrocarril elevado, que funcionaba con trenes de mercancías en la década de los años treinta pero había ido perdiendo uso gradualmente y fue definitivanente cerrada en 1980. La segunda etapa del proyecto diseñado por James Corner como paisajista y Diller, Scofidio y Renfro como arquitectos, fue inaugurado en 2011 y parece que ha detonado un auge inmobiliario en la zona, además de proveer de un ambiente agradable para sus usuarios, que viven en el frenético ambiente urbano de aquella gran ciudad.

La razón por la cual la experiencia del Highline pasó despercibida para mí en su momento es que es evidente que carece de las dimensiones y potencialidad espacial para ser un parque público en una ciudad de 20 millones de habitantes. El espacio es insuficiente para albergar a sus usuarios lo cual ha hecho inviable la enorme inversión económica que supuso la obra. La revisión de las fotografías del estado en que se encontraba la vía antes de ser remodelada, me sirve de apoyo para indagar más a fondo el porqué de la carga poética de las ruinas. Son especialmente evocativas las imágenes captadas por Joel Sternfeld (fotógrafo neoyorkino, nacido en 1944), tomadas entre 2000 y 2001, que conforman una extensa serie fotográfica titulada "Walking on the Highline". En las fotografías se aparecia el espacio de la vía elevada en estado de abandono, en calidad de ruina urbana contemporánea con plantas silvestres y sin ninguna utilidad como eje de transporte, ni como parque urbano.

La Highline fue durante treinta años un espacio inútil, pero bellísimo. Una especie de terreno baldío elevado a seis metros por encima de la realidad urbana. Un lugar donde la naturaleza recuperó temporalmente su territorio, anteriormente despojado por el hombre, en el cual crecieron plantas a su antojo y vivieron animales sin la amenaza humana. Durante ese tiempo, era ilegal acceder a la vía, pero los no pocos artistas aventureros como Sternfeld, compartieron su espacio secreto con los "sin techo", que proliferan en la ciudad, y también con agricultores urbanos clandestinos, que sembraron hortalizas sobre la obsoleta infraestructura. Ahora está impecablemente readaptada, con todas las normas de seguridad y acceso universal, se puede decir incluso que es un proyecto ecológicamente correcto, pero paradójicamente al ganar utilidad y sentido, perdió toda su cualidad poética.

Lorenzo Rocha

jueves, 10 de julio de 2014

NUEVA GALERÍA NACIONAL

Como casi todos los personajes importantes del Modernismo, Ludwig Mies van der Rohe fue capaz de promover su imagen personal, casi tan intensamente como sus obras. En sentido estricto, la biografía de un arquitecto es un tipo de información irrelevante cuando se valoran los espacios de sus construcciones, pero en casos como el de Mies, su importancia como el arquitecto cuyas obras determinaron en gran medida el rostro de las ciudades modernas, despierta en el público un interés que va más allá del ámbito arquitectónico. Este arquitecto no fue el único en convertirse en un personaje público de perfil político, en su época también Frank Lloyd Wright y Le Corbusier gozaban de similares notriedades, y hasta la fecha la fama es casi un requerimiento para los arquitectos más influyentes.
Recientemente visité la “Neue Nationalgalerie” en Berlín y reconfirmé cuán necesario es visitar personalmente un edificio, para ser capaz de reflexionar profundamente entorno a éste. La relación corporal y sensorial con las ideas que permanecen en nuestra mente tras visitar un espacio, resulta insustituible. La lectura y la discusión sobre la arquitectura, sólo es auténticamente productiva si se sostiene en una experiencia real de la obra, jamás podrá bastar la fotografía para conocer a fondo el espacio.
En el caso de la Nueva Galería Nacional, una obra de 1968 que se basa en un proyecto no realizado para la compañía Bacardi en Santiago de Cuba (1957), lo más importante es notar que el espacio principal, que se aprecia desde la plaza de acceso, que es la imagen preponderante en casi todas las publicaciones de esta obra, constituye apenas una tercera parte del area total del edificio. Las dependencias principales de la galería: salas de exposiciones, cafetería y demás servicios, se encunetran en la planta semi-enterrada que se aprecia como el basamento del edificio. Si bien la arquitectura de Mies se caracteriza por la transparencia y la continuidad del espacio interior y exterior, en el caso de esta obra, que se encuentra entre las más famosas del Modernismo, las actividades se desarrollan en espacios cerrados, que en ocasiones obtienen su iluminación mediante patios interiores, pero que casi todo el día son iluminados artificalmente.
Unos días después visité el Pabellón de Bracelona, que fue construido por Mies en 1929 para la Feria Universal de esa ciudad, a pesar de tratarse de una reconstrucción del original, el pequeño espacio del pabellón, expresa la pureza conceptual del arquitecto, que fue adaptándose gradualmente a la envergadura de sus siguientes proyectos, hasta llegar a la Nueva Galería Nacional, su última obra, la cual mantiene la imagen de transparencia y fluidez, pero que contradice el lema fundamental de su autor, con sus espacios subterráneos.
Lorenzo Rocha

jueves, 3 de julio de 2014

ECLECTICISMO AUTÉNTICO

Hacía mucho tiempo, literalmente 5 años, que sentía la necesidad de escribir acerca de la renovación del “Neues Museum” de Berlín, realizada por el arquitecto inglés David Chipperfield. Lo hago hasta ahora que finalmente he tenido la posibilidad de visitarlo personalmente.
Este museo forma parte del complejo situado en una isla entre los ríos Spree y Kupfergraben, una obra ecléctica que se fue construyendo a lo largo del  tiempo. En conjunto los edificios expresan la intención de los alemanes de representar la historia de las culturas del mundo, desde sus fundamentos hasta la actualidad. Es una mezcla de formas arquitectónicas historicistas, a la cual le hacían falta los elementos de la arquitectura de nuestro tiempo.
El “Neues Museum” es un proyecto realizado en 1843 por el arquitecto Friedrich August Stüler, es en sí mismo un ejemplo representativo del concepto de espacio museístico y de la tecnología constructiva del Siglo XIX. Después de la Segunda Guerra Mundial, en la cual resultó severamente dañado, permaneció cerrado por 70 años y fue reabierto al público hasta el año 2009. El concurso internacional del cual Chipperfield resultó ganador, se llevó a cabo en 1997 y las obras de renovación comenzaron hasta 2003.
El eclecticismo se define como una postura intermedia entre extremos radicales de pensamiento, la forma que resulta de la integración de elementos útiles procedentes de diversas culturas y modos de pensar, aunque estos sean heterogéneos. Éste es el caso dentro del edificio del museo y también respecto a las piezas que alberga. Su acervo, combina elementos del desarrollo de la Antigüedad, desde el Medio Oriente hasta el Atlántico y desde África del Norte hasta Escandinavia.
La idea del modernismo en arquitectura, llevaba implícita una ruptura con la historia antigua, una intención tan imposible como inútil, que hasta ahora está revelando su inviabilidad. Una obra tan sensiblemente restaurada y ampliada como esta, hasta cierto punto resana dicha ruptura y restablece la continuidad histórica que había sido fracturada por el nihilismo moderno. El arquitecto Chipperfield logró cumplir magistralmente una tarea para la cual seguramente no fue entrenado en la universidad. La enseñanaza en general de la arquitectura en Europa de la posguerra, tuvo entre sus misiones, borrar el pasado histórico. El Eclecticismo fue su principal anatema y solamente hasta ahora se está cumpliendo su original actitud conciliadora, que aprovecha las bondades de las diversas doctrinas, aunque procedan de sistemas opuestos. Este proyecto nos confirma que la arquitectura decimonónica ya era moderna.
Lorenzo Rocha

jueves, 26 de junio de 2014

ESQUELTOS INMOBILIARIOS

La serie de fotografías “Skeleton Coast” (2005) del artista venezolano Alexánder Apostol, que se presentan ahora en el Museo Tamayo (dentro de la exposición colectiva “Teatro del Mundo”), plantean un serio dilema en cuanto al desarrollo inmobiliario especulativo.
Durante la década de los años ochenta del siglo pasado, la Isla Margarita, cercana a las costas de Venezuela, fue objeto de un proceso de construcción masiva de edificios que supuestamente debían albergar equipamientos turísticos de alto impacto, como hoteles, restaurantes y apartamentos en condominio. La inversión en el proyecto estaba sujeta a la constante fluctuación de los precios del petróleo y fue aprovechada para blanquear dinero de procedencia ilícita, presuntamente fruto de la corrupcion en el gobierno y del tráfico de estupefacientes. Eventualmente estos abusos resultaron en la bancarrota de las empresas constructoras involucradas en los proyectos, principalmente a lo largo de la costa de Porlamar. Varias de las playas de esta ciudad fantasma contemporánea, muestran el lado más oscuro de la bonanza económica, la especulación con el capital finaciero privado y público, que es capaz de llevar a la industria de la construcción a extremos tan absurdos como este.
Mientras en Venezuela continúan los problemas derivados de la segregación social y la distribución inicua de la riqueza. Uno de sus paisajes más notables por su belleza y por su diversidad ecológica, ha sido irreversiblemente poblado por mastodontes de cemento y acero que lentamente se erosionan por la herrumbre.
Mientras el resto del país sufre las conscuencias de un gobierno antidemocrático y de una clase en el poder que se beneficia de la expolotación general de recursos naturales y humanos, en la Isla Margarita, el mar devora poco a poco estos edifcios inconclusos, que muestran la decadencia de la arquitectura moderna, realizada sin ninguna consideración por el equilibrio ecológico. El trabajo de Apostol es una denuncia contundente del fenómeno de connivencia que el gremio de los arquitectos mantiene con los detentadores del poder político y económico, del paralelismo entre la fragilidad de las estructuras sociales y su representación física, cuando quedan en evidencia los mecanismos de dispendio y los fraudes que son perpetrados en nombre del desarrollo. En última instancia de una demostración de la falta de ética profesional de los expertos involucrados, un fenómeno que desgraciadamente no es privativo de los países subdesarrollados, sino que se verifica en casi todos los lugares donde el capital económico es más importante que el bienestar social.

Lorenzo Rocha

jueves, 19 de junio de 2014

TEATRO DEL MUNDO

Como en todas las exposiciones colectivas, la selección de artistas y obras que conforman la muestra “Teatro del mundo”, revelan la intención de la curadora de representar una visión compartida sobre un tema específico. En este caso se trata de Andrea Torreblanca, quien llamó a participar a 21 artistas, para montar una interesante exposición en el Museo Tamayo, la cual según sus propias palabras: “Explora el trabajo de diferentes artistas interesados en la arquitectura como lugar para la representación social y política”, enfocándose en: “la noción del mundo como escenario, en donde los monumentos, palacios, ruinas y proyectos de vivienda social conviven y se renuevan bajo una misma fachada de nación y aparente desarrollo”.
Un factor que seguramente fue tomado en cuenta por la curadora es que el contexto de una obra, condiciona en gran medida su percepción. Cuando la obra de un artista determinado, se encuentra muy cerca de otra creada por un artista distinto, las informaciones visuales, auditivas y textuales de ambas, interactúan y emiten involuntariamente, un mensaje en conjunto. Mensaje que puede ser muy distinto al que recibiría el espectador, si las obras se apreciaran por separado, o si se encontraran rodeadas de más obras del mismo artista, que en cierta medida reforzarían el discurso.
Dos instalaciones de la exposición que se presentan mediante diapositivas en espacios contíguos, generan en su conjunto un efecto que cualquiera de ambas seguramente no habría provocado si no se hubieran presentado juntas. Me refiero a “Arquitectura Contemporánea” de Heidrun Holzfeind y Christoph Draeger, la cual está al lado de “Propaganda Village” de Gardar Eide Erdarsson. La primera es un pase de diapositivas con una grabación de voz, que muestra los cambios que la arquitectura moderna de la ciudad de México ha sufrido a lo largo del tiempo. Los artistas se basaron en la Guía de Arquitectura Contemporánea (INBA, 1993), para visitar y fotografiar cada uno de los edificios y así conocer mejor la ciudad y registrar el paso del tiempo. La segunda pieza muestra una imagen de Kijungdong, una aldea ideal simulada por el gobierno de Corea del Norte, que puede ser vista desde la frontera sur, pero no es más que un decorado propagandístico, la imagen va acompañada de una serie de textos con datos y experiencias del artista. La proximidad de ambas obras, me hace pensar que la pieza de Holzfeind y Draeger, trata del aspecto propagandístico, político y gremial de la arquitectura moderna mexicana, ya que acentúa la imagen ficticia que la guía utiliza para promover las obras seleccionadas, cuando ésta es confrontada con las imágenes posteriores a su publicación, las cuales muestran un contexto urbano muy distinto al original.
Lorenzo Rocha

jueves, 12 de junio de 2014

MODERNIDAD LOCAL

El pasado viernes se inauguró el pabellón de México en la Bienal de Arquitectura de Venecia, que lleva el título "Condenados a ser modernos". Los arquitectos Julio Gaeta y Luby Springall, los curadores del pabellón que fueron seleccionados por un jurado hace algunos meses, deben haber tenido una tarea difícil para responder a la invitación de Rem Koolhaas para participar en la muestra Fundamentals. El enunciado con el que el director de esta edición describe su propuesta es el siguiente: "Después de varias bienales de arquitectura que han celebrado lo contemporáneo, Fundamentals se enfoca en la historia. Intenta rastrear cómo es que la arquitectura ha llegado a su estado actual, y también especular sobre su futuro". La bienal se compone de tres exposiciones simultáneas: "Los elementos de la arquitectura", "Monditalia" y "Absorbiendo la Modernidad: 1914-2014". El pabellón mexicano se engloba dentro de la última sección, la cual tiene como objetivo mostrar el modo como cada país representado tropicalizó la idea de modernidad y el estilo internacional, a sus propias condiciones políticas y culturales.

El pabellón de México, localizado en un área de 250 metros cuadrados dentro del Arsenal, presenta dos modos de recorrer la exposición: ocho registros históricos y una elipse luminosa, un modo tradicional de abordar la temática y otro más experimental. Los ocho registros utilizan proyectos emblemáticos de la arquitectura moderna mexicana para analizar las respuestas de los arquitectos nacionales ante el impulso globalizador del Estilo Internacional. Según los curadores, los ocho registros se desarrollaron a partir de inquietudes centrales en la arquitectura mexicana del siglo XX, son ocho modos de aproximación que cubren búsquedas conceptuales. Estas son: la búsqueda de lo propio, el diálogo con los grandes maestros internacionales, el uso de materiales y técnicas de construcción tanto nuevos como tradicionales, la solución de necesidades sociales, la colaboración de pintura y escultura con la arquitectura, la participación en la modernidad internacional, el hacer ciudad a gran escala y la relación de ida y vuelta con el resto de los países.
En la elipse se proyectan imágenes de más de cien obras modernas, entrevistas y eventos históricos. Sin embargo, no queda muy claro en la propuesta, cuál es el cuestionamiento sobre los fundamentos de la arquitectura y las posibilidades de su desarrollo futuro.

En general parece que esta edición de la bienal de Venecia ha tenido la intención de dirigir la atención del público a los intereses e inquietudes de una sola persona: Rem Koolhaas, el arquitecto-estrella por excelencia.

Lorenzo Rocha

jueves, 5 de junio de 2014

INTERNACIONALISMO

Casi cualquier persona que se parara frente al edificio Seagram en Nueva York, no notaría muchas diferencias con los edificios que están al lado suyo sobre Park Avenue. Quizá los únicos que verían estas diferencias serían los arquitectos o historiadores del arte. El edificio fue construido por los arquitectos Ludwig Mies van der Rohe y Phillip Johnson en 1958, en aquel tiempo casi no había edificios altos alrededor suyo y se encontraba frente a una generosa plaza, con una fuente y una escultura cinética de Alexander Calder. Al Seagram se le sigue considerando como uno de los más bellos rascacielos construidos hasta ahora, me cuento entre quienes admiran la transparencia y sentido de proporción que se percibe en este esbelto edificio. Para entonces, ya había sido concluido el edificio que se encuentra en frente, el Lever House, del arquitecto Gordon Bunshaft, quien formaba parte del despacho Skidmore, Owings y Merrill, pero el contexto general debe haber sido mucho menos saturado de lo que es ahora.

En la arquitectura moderna, hay muy poca diferencia entre lo que se considera una obra maestra y el producto genérico que construye el contexto urbano general. Esto es lo que hace fastidioso a quien discute y defiende el discurso artístico de un edificio, frente al de otro que es prácticamente igual, la arquitectura es un arte de sutilezas. A fin de cuentas todos los edificios de esa zona de Nueva York tienen el mismo programa: un gran vestibulo o basamento comercial, coronado por una treintena de plantas dedicadas a oficinas u otras actividades económicas similares.

La arquitectura modernista del Siglo XX, el llamado “Estilo Internacional”, convirtió a las ideas visionarias de unos cuantos arquitectos como Mies van der Rohe, en fórmulas que se aplican para solucionar programas de necesidades de igual modo en cualquier lugar del orbe, sin importar el clima y la cultura locales. Es curioso que Johnson, fue el artífice del Estilo Internacional, mientras que fue coautor de este notable ejemplo de arquitectura moderna.

Después de que el nuevo estilo fue promovido desde Nueva York, hacia todo el mundo, desde Hong Kong, hasta Buenos Aires y desde Londres hasta Sydney, las corporaciones y despachos de arquitectos comerciales, adaptaron las ideas de los personajes icónicos del modernismo, para que fueran repetibles y aplicables universalmente. Los arquitectos actuales no hemos podido apartarnos de este lastre, y por ello la mayoría se dedica a buscar innovaciones en la forma y la piel exterior del edificio, dejando de lado el cuestionamiento necesario para poner en duda la disciplina y buscar sus nuevos fundamentos.

Lorenzo Rocha

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