jueves, 10 de agosto de 2023

CORRIENTE CRÍTICA

La corriente crítica en la teoría de la arquitectura, la cual comenzó aproximadamente en los años sesenta del siglo pasado y se consolidó en las dos siguientes décadas, está lejos de haber cumplido su misión.

A pesar de todo lo que se ha escrito y discutido a nivel mundial sobre la naturaleza de la crítica, aun continúa considerándose como una postura negativa y pesimista. La crítica en arquitectura, el cuestionamiento de los principios históricos que la han regido en sus distintas épocas, ha demostrado ser una manera solvente para la evolución de esta disciplina.
Es cierto que lo que afirma Rem Koolhaas: “existe una parte importante en el fundamento de la arquitectura que no puede ser crítica”, un arquitecto por demás pragmático, lo cual no deja de complicar aún más la comprensión de la criticalidad en arquitectura.
Si los arquitectos no cuestionamos constantemente nuestra labor y el papel social de lo que producimos, es imposible que avancemos hacia la satisfacción de las necesidades que la propia sociedad nos exige.
Hoy en día es posible resumir los dilemas en la arquitectura actual en dos grandes preguntas. La primera es respecto a la diferencia entre el diseño y las soluciones, ¿por qué motivos, mientras más evoluciona el diseño, menos satisface las necesidades del gran público? Los proyectos singulares para las instituciones públicas y privadas expresan un altísimo nivel, al igual que las viviendas particulares e incluso ciertas iniciativas para solucionar la vivienda colectiva. Sin embargo, la participación de los arquitectos sigue relegada a menos de un décimo de todos los proyectos que se realizan, siendo la vivienda autoproducida enormemente mayor que aquella diseñada por profesionales.
La segunda cuestión es ¿por qué hemos perdido la capacidad de hacer ciudades? Sin duda los urbanistas planifican y ejecutan grandes planes para los nuevos asentamientos humanos por todo el globo, solo que dicho crecimiento se lleva a cabo por unidades habitacionales monoculturales que están desligadas de lo urbano. Podemos seguir construyendo dichas unidades aisladas hasta el infinito, pero difícilmente las podemos llamar ciudades en cuanto a su condición de contribución al tejido urbano.
Lorenzo Rocha (foto ORU) 

jueves, 3 de agosto de 2023

MALESTAR EN LA ARQUITECTURA

¿Es posible aún encontrar la luz de la esperanza en la oscuridad de lo contemporáneo? Las referencias a la cultura y al malestar de nuestra época, ambas desde lo infrapolítico, son perturbadoras por su carga de gravedad y angustia.
A partir de los años ochenta del siglo pasado, los teóricos de la arquitectura en Estados Unidos y Canadá, adoptaron una postura crítica radical frente a las tendencias del momento y también respecto al movimiento moderno. Es difícil saber si en otros tiempos hubo períodos similares de malestar arquitectónico. Seguramente los hubo en alguna medida, pero muy probablemente no fueron tan duraderos, ni tan intensos como el nuestro.
¿Cuales son los problemas de fondo de la arquitectura moderna? ¿Porqué hemos escrito tanto sobre ellos y aun así prevalecen? Nos conviene en primer lugar observar hacia donde están dirigidas estas críticas. Frederic Jameson publicó en 1982 su texto “La arquitectura y la crítica de la ideología”, en el cual discute acerca de del contenido ideológico de la arquitectura en relación con la fenomenología y la dimensión estética de la experiencia sensorial, este texto se puede considerar el inicio del movimiento crítico. En año de 1983 se publicaron dos ensayos que pusieron en tela de juicio la mayoría de los valores arquitectónicos vigentes, en aras de la adopción de una posición marxista frente a la producción arquitectónica. Kenneth Frampton se manifestó en contra de la globalización, abogando por un “Regionalismo crítico”, retomando el argumento que sus colegas Liane Lefaivre y Alexander Tzonis habían expuesto un año antes. En ese mismo año, Alberto Pérez Gómez criticó en su libro “La arquitectura y la crisis de la ciencia moderna”, a la instrumentalización de la teoría, la cual consideró una ficción, ajena a la dimensión existencial de la arquitectura. Un año después, Michael Hays expone su postura de resistencia frente a los valores de la cultura dominante en su ensayo “Arquitectura crítica, entre cultura y forma”. Después de este año, comenzaron a publicarse algunas réplicas y objeciones que se han sucedido hasta la fecha, hablando de otra manera de abordar el proyecto, una más pragmática y menos intensa, que ya se le conoce como poscrítica.
Sin embargo, el malestar no parece haber pasado, ahora hablamos incluso de un predicamento, debido al calentamiento global, la escasez del agua, la dependencia en el petróleo y otros obstáculos que enfrentamos. Seguimos desconfiando del diseño paramétrico, de la sobre-informatización de nuestra vida cotidiana, de la vigilancia por video, de la alienación producida por los no-lugares, de lo indigno de la mayor parte de nuestras viviendas. De este modo ya no podemos hablar de auténtico pesimismo, sino de un “optimismo informado”.
Lorenzo Rocha

 

Diseño resiliente (17 radio)

El próximo jueves 10 de agosto las 19:00 (México). Conversaremos con la arquitecta Elena Tudela. Hablaremos sobre un futuro urbano posible, fundamentado en la resiliencia de las estructuras sociales y de los espacios urbanos obsoletos. 

Sintonicen 17radio.org

 

jueves, 27 de julio de 2023

CIENCIAS DEL TERRITORIO

Muchos autores han intentado integrar el estudio de las ciencias del territorio en una sola transdisciplina que no sustituya ni reemplace a la actual actividad de ordenación territorial, sino que sirva para articular a las demás.

Dentro de los amplios esfuerzos encaminados a la evolución de la ordenación y planificación territoriales, aun no existe un consenso sólido de cuáles son las ciencias primarias en el campo de los estudios territoriales.
Por ejemplo, el arquitecto y urbanista español Javier García Bellido ha identificado a la ecología, la geografía y el urbanismo como dichas disciplinas primarias que considera que se pueden articular en lo que él nombra como la “Coranomía”, neologismo derivado de las raíces etimológicas griegas: chora, el espacio territorial limitado y ocupado por el ser humano y nomos, en su acepción de ordenación, ley o administración de una cosa. El arquitecto expone tres sistemas derivados de la articulación de las ciencias territoriales dentro de la Coranomía: el primero de ellos, el sisema económico-territorial, el segundo, el sistema jurídico-institucional y el tercero, el sistema geométrico-espacial. Sus investigaciones resultan extremadamente útiles en el campo de la gobernanza y de la administración pública. Su colega, Fernando Almeida, coincide en las dos primeras (ecología y geografía) como ciencias del territorio, pero difiere en cuanto a la tercera, en lugar del urbanismo, él considera que la sociología debe ser la que complete la tríada.
Más allá de tratarse de una discusión sobre un problema semántico, sobre como nombrar lo que hacemos, está el objeto de estudio, el territorio en su dimensión física o bien en su papel social, o la ineludible combinación de ambos, como se vuelve evidente en la discordancia de los dos expertos antes mencionados.
Personalmente he abonado a la discusión con la idea de “Toponomía”, una transdisciplina marcadamente social y articuladora de las ciencias territoriales, en la que las raíces griegas topos (lugar) y nomos (cuidado y gestión), una ciencia que se ocupe del “cuidado del lugar”, en consonancia con la economía, cuyo significado original era el “cuidado de la casa”.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 20 de julio de 2023

PENUMBRA

 

La Universidad de Venecia, en particular su departamento de cultura proyectual, el cual abarca las carreras de arquitectura, diseño y planificación territorial, comenzó en 2019 una nueva publicación de muy alta calidad, llamada “Vesper”.

Hacía tiempo que no aparecía casi nada nuevo dentro de las publicaciones de arquitectura, indudablemente “Vesper”, la revista semestral sobre arquitectura, arte y teoría de la Universidad de Venecia, presenta una visión fresca y renovada de nuestra profesión.
La descripción de la revista es en si misma un manifiesto renovador en cuanto al objeto central del diseño: “Vesper intenta leer el acto proyectual siguiendo y haciendo visible el movimiento de las transformaciones (…) Vesper declara por consiguiente, la adopción un punto de vista, más que un objeto, dando privilegio a la situación que define el estado del objeto ”.
De este modo, el diseño no es ya la producción de objeto sino su observación, se trata de palabras muy comprometedoras y contratantes con la educación que impartimos y recibimos en las demás escuelas de arquitectura, aquella centrada en los proyectos concretos.
Para la consecución de estos objetivos, destaca la imagen poética que se presenta en el párrafo introductor a la revista, una especie de elogio a la penumbra: “Mirando hacia el crepúsculo, el monto en el que la luz se confunde con la oscuridad y la fuente de energía que nos ilumina ya no es visible, (…) no está presente aquí la luz intensa del alba, que anuncia los días completamente nuevos y brillantes del futuro, sino aquella otra luz que permite entrever en la penumbra las posibilidades contenidas en lo existente.” Desde luego, los editores no escatiman en cuanto a profundidad filosófica y parecen no coincidir con lo que Giorgio Agamben describe como la ‘oscuridad de lo contemporáneo”.
Es sin duda muy útil incorporar la teoría y la reflexión filosófica a la actividad del diseño, ya que hoy en día todo lo que se produce debe tomar en consideración las condiciones de escasez de recursos y de riesgo ambiental. La escasez de agua, de vivienda digna, de suelo urbano, sumada al calentamiento global, a la contaminación del aire, de los afluentes y de los océanos, no combinan muy bien con un pensamiento proyectual que apunte al crecimiento ilimitado de las ciudades y de las infraestructuras de transporte, abastecimiento, ni a la explotación industrial indiscriminada de los recursos naturales, como la minería, la extracción de hidrocarburos y todo aquello que deriva del orden capitalista que consideró al planeta como una fuente inagotable de riqueza.
Lorenzo Rocha

jueves, 13 de julio de 2023

AUTENTICIDAD

 

El concepto de “Ciudad unitaria”, explicado por Henri Lefebvre como una fusión entre lo urbano y lo rural (implosiones y explosiones), implica que ya no se puede concebir ninguna comunidad como una entidad externa a la urbanización, lo que lleva a la noción de “Urbanismo planetario”.

Siempre que deseamos transmitir nuestro pensamiento o acción dentro de un campo específico del conocimiento, conviene enfocarlo a lo que mejor conocemos, sin temor a apartarnos de las agendas dominantes o que estén más en boga que la nuestra. La cultura está llena de lemas y de enfoques que responden a su condición contemporánea que tienden a absorber todo lo que está a su alrededor.
Más particularmente estoy pensando en la arquitectura y la ciudad. Cuando algún interlocutor extranjero solicita material para trabajar con estudiantes o para organizar alguna exposición, suele estar interesado más en las situaciones extremas de la ciudad como los asentamientos irregulares o los barrios periféricos donde se viven cotidianamente problemas como la violencia y la marginación social. Pero una ciudad como México tiene infinitas caras y todas ellas en conjunto pueden mostrar lo característico de nuestro entorno tan afectado por la desigualdad y el contraste entre riqueza y pobreza.
En el estudio de lo urbano y lo social no existe el afuera, está todo incluido, el centro y la periferia son interdependientes, no se puede comprender uno sin el otro y todos los matices intermedios entre ambos extremos.
En resumen me parece que es inútil que nosotros mismos intentemos explorar todos los aspectos del universo urbano que habitamos. Seguramente sí podemos crear redes entre lo que mejor conocemos y lo que otros saben con mayor profundidad.
En la ciudad de México hay una gran extensión de colonias históricamente importantes, como Santa María la Ribera, Atlampa, Tabacalera, Guerrero, Obrera, Clavería y muchas otras más, que son mayormente de clase media y que a los ojos extranjeros, resultan menos interesantes que las periferias como ciudad Nezahuacóyotl, Chimalhuacán, Chalco o Ecatepec.
Gran parte de la población que habita en la periferia se desplaza diariamente al centro en trayectos que van de 2 a 4 horas de duración, ya que las fuentes principalmente de trabajo no están en sus colonias. Por estos motivos, es más importante estudiar a las personas, entrevistarlas, trazar sus recorridos, que documentar las zonas urbanas como realidades estáticas, aisladas y autosuficientes.
Lorenzo Rocha

viernes, 7 de julio de 2023

CAJAS HABITABLES

Le Corbusier utilizó en muchos de sus proyectos la planta libre, una manera de composición arquitectónica que dejaba al edificio o a la casa como una caja apoyada sobre pilares aislados. En alguna ocasión llamó a la Villa Saboya “Una caja en el aire” (Une boite dans l’air, en francés).

La regularidad geométrica y los ángulos rectos fueron características importantes del funcionalismo en la arquitectura desde mediados del siglo XX y aun prevalecen en la actualidad. La caja, como paradigma formal del modernismo, sigue siendo la forma distintiva e inequívoca de la arquitectura moderna. Ella expresa una especie de síntesis y claridad espacial que se ha convertido en el signo universal y autorreferencial de lo moderno. Los arquitectos actuales, evitan lo más posible, las protuberancias en los volúmenes que proyectan, de tal manera que existe muy escaso contraste entre luz y sombra en los edificios actuales. El claroscuro, elemento compositivo característico del barroco y de otros movimiento arquitectónicos anteriores al modernismo, es casi imposible de conseguir hoy en día y esto se debe en parte a las técnicas constructivas que utilizamos ahora.
Casi todos los edificios actuales son versiones en distintas escalas de la “Casa Domino”, el prototipo para la vivienda mínima, creado por Le Corbusier en 1914.
La mayoría de los arquitectos hoy, nos dedicamos a insertar cajas en los contextos históricos y en el paisaje natural, tenemos una cierta obsesión por los edificios monlíticos y abstractos, más allá de composiciones escultóricas, que también existen en menor medida actualmente, sobre todo aquellas derivadas de los programas informáticos paramétricos. 
Basta con observar a todos los arquitectos actuales que han seguido las enseñanzas de Mies van de Rohe y que se proponen simplificar lo más posible los volúmenes de sus edificios. Lo vemos en proyectos desde España, Portugal, Reino Unido, Francia, hasta otras latitudes como Chile, Perú, Argentina, México y los Estados Unidos, vivimos en infinitas variantes de la caja habitable.
Lorenzo Rocha

 

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