jueves, 18 de enero de 2024

FORMA VACÍA

El arquitecto inglés Neil Leach escribió en 1999 su libro La An-estética de la arquitectura, en él critica la cultura de las imágenes arquitectónicas seductoras: “En tal cultura, la única estrategia efectiva es la de la seducción. El proyecto arquitectónico se reduce a un juego de formas vacías y seductoras y se apropia de la filosofía como barniz intelectual para justificarlas.”

Se ha discutido mucho últimamente respecto a una aparente contradicción entre la estética y la funcionalidad de la arquitectura. Muchos críticos parecen pensar que hay una relación inversamente proporcional entre ellas. Sin embargo, no cabe ninguna duda de que una obra arquitectónica debe ser bella y eficiente simultáneamente, esto es lo que se define como calidad arquitectónica. El público, los habitantes y los profesionales jamás deben aceptar proyectos para casas, edificios o ciudades que estén por debajo del mínimo de calidad requerido por las entidades o personas que encargan los trabajos.
Desgraciadamente hay un fenómeno mediático que envuelve el prestigio de los arquitectos y que muy frecuentemente afecta la calidad de las construcciones. Es lo relacionado con la arquitectura de la imagen. Este tipo de arquitectura favorece gestos de diseño cuyo principal y a veces único objetivo es que sean fotogénicos, de tal modo que aparezcan bien en las publicaciones que eventualmente pueden llevar a que se otorguen premios a sus autores. Todo ello, repercute en que dichos diseñadores obtengan nuevos encargos y distinciones basados en sus trabajos, pero no en sentido de su papel social en las comunidades donde se insertan, sino solamente por su valor visual.
La arquitectura se fundamenta en la satisfacción de las necesidades de los habitantes y usuarios, además de una dimensión cultural relacionada con los contextos donde se edifica. Cuando una obra resulta inútil para la comunidad, cuando se deteriora con velocidad o cuenta con elementos que impiden el correcto uso de sus espacios, por más bonita que se vea en las fotografías, debe ser cuestionada y rechazada por la sociedad. Esto también implica la capacidad de autocrítica que debemos tener los propios arquitectos, que tenemos derecho a defender nuestro trabajo, pero no a costa de ocultar nuestros errores.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 11 de enero de 2024

LOS SESENTA

Saint Etienne, un excelente exponente del género musical “Brit-pop”, es especialista en la nostalgia de modernismo de la segunda mitad del Siglo XX, recuerdan objetos y vivencias de esas épocas en discos como “How we used to live” (1999). Sus discos incluían pequeñas películas que aún se pueden disfrutar en internet.

Ahora que década de los sesenta del Siglo XX es una época medianamente remota, quienes pasamos de los 50 años de edad, nos invade una profunda nostalgia sobre nuestro modo de vida de aquella época. Desde 2018, cuando vimos la excelente película “Roma” de Alfonso Cuarón, añoramos una ciudad de México en la que había vida de barrio y donde aún no teníamos las preocupaciones medioambientales de ahora. Recordamos los coches gigantes, sin cinturones de seguridad y cuando los adultos fumaban y bebían delante de nosotros sin ningún pudor.
Siempre he pensado que no son los objetos en sí los que cargan el valor simbólico, sino la evocación de quienes éramos nosotros cuando conocimos esos objetos. Podemos vivir en un edificio funcionalista, transportarnos en un Volkswagen sedán clásico, incluso tener un teléfono de disco o cintas magnetofónicas, pero eso no nos hace volver medio siglo para atrás, en realidad todo está en nuestra mente.
Incluso algunos jóvenes se visten como en esa época o escuchan la música de los Doors o de Velvet Underground, pero eso no los regresa al pasado, solo los coloca en la “Moda retro”. Es un placer usar y disfrutar de lo “retro”, de los plásticos color naranja, sin sentimientos de culpabilidad por el calentamiento global.
¿Qué es lo que nos gusta del pasado? Quizá el recuerdo de cuando éramos jóvenes, no teníamos cuentas qué pagar y nuestra madre lavaba la ropa. La vida cambia el día que nos compramos nuestro primer refrigerador.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 4 de enero de 2024

BELLEZA

Sigmund Freud escribió en 1930 en su célebre ensayo El malestar en la cultura: “La belleza no tiene utilidad evidente, ni es manifiesta su necesidad cultural y sin embargo, la cultura no podría prescindir de ella”.

 

La vida cotidiana presenta retos y complicaciones constantes, la sensación de frustración e inseguridad son, por desgracia, elementos subyacentes de la vida contemporánea. Las reflexiones filosóficas, si bien contribuyen a la reflexión sobre el sentido de la vida, también añaden un estrato más de incertidumbre y muchas veces de pesimismo.
Pero la belleza se sobrepone siempre a las dificultades vitales. Observar un paisaje, escuchar música, ver una película, mirar un cuadro, son momentos en los que olvidamos los múltiples problemas que nos aquejan y, aunque su efecto sea solo pasajero, no podemos prescindir de ellos.
“El plan de la ‘creación’ no incluye el propósito de que el hombre sea ‘feliz’”, afirma Sigmund Freud en su ensayo El malestar en la cultura. El placer es episódico, la mayoría de las personas se conforma tan solo con la supresión del dolor y sufrimiento. En este texto, escrito en 1930, el célebre inventor del psicoanálisis, anticipa una sensación de angustia constante y silenciosa que solo se ha agudizado en las décadas que le han sucedido. La arquitectura como refugio para el ser humano, lo protege de una buena parte de los estímulos de su entorno, pero por desgracia, la faceta inhumana de las viviendas y del urbanismo contemporáneos, contribuye a acrecentar el malestar que acosa a las personas.
A pesar de que su efecto es solo paliativo, el placer estético sigue siendo una de las principales aspiraciones de los artistas y una necesidad indispensable para los ciudadanos. Aunque se considere una mera distracción y hasta cierto punto una frivolidad, gozar de la belleza seguirá ayudándonos a soportar las preocupaciones económicas, políticas y sociales que nos persiguen ineludiblemente en nuestro transito por esta vida.
Lorenzo Rocha

jueves, 28 de diciembre de 2023

HISTORIA CRITICA

El teórico italiano Manfredo Tafuri escribió en su libro La esfera y el laberinto: “El acto crítico consistirá en la recomposición de los fragmentos una vez que éstos sean historizados: en su remontaje”.

El relato del pasado no es fijo, ni definitivo, en cada etapa de la cultura tenemos la oportunidad de reescribirlo y confirmarlo. Esto se debe a que los hechos históricos no definen a la realidad, los hechos son perspectivas parciales, son polémicos y se constituyen como la politización de los ‘asuntos de interés’ y por lo tanto, están subordinados al estado de las cosas. El pasado se compone de fragmentos y como afirma Tafuri, estos fragmentos son historizados. Del mismo modo, el teórico de la arquitectura considera que el acto crítico, o bien la forma crítica de construir los relatos históricos consiste en la recomposición de estos fragmentos de la realidad, “en su remontaje”. Por estos motivos, se puede decir que toda construcción histórica es un acto crítico, ya que se ponen en juego estos pequeños trozos para fabricar un pasado verosímil y concordante con el estado de actual de las cosas, el cual no puede apartarse de los intereses de la cultura que los genera.
Puede parecer que se trata de un círculo vicioso: ciertos hechos históricos del pasado significan algo muy distinto para nuestros ancestros, que lo que significan para nosotros, pero no es para nada contradictorio.
Por ejemplo, el historiador Edmundo O’Gorman puso en duda en su libro La invención de América, el descubrimiento de nuestro continente por parte de los europeos e incluso la construcción de la identidad de este “nuevo mundo”. No existe una visión histórica más crítica que esta, de ahi se han sucedido toda una serie de estudios decoloniales, que en su conjunto replantean la historia de nuestras tierras desde una visión propia.
En la arquitectura clasificamos constantemente las construcciones del pasado mediante estilos y muy frecuentemente mencionamos un estilo “colonial”, pero si miramos más de cerca, la arquitectura mexicana del siglo XVI es por igual autóctona que importada y es una combinación de factores que no podrían haberse conjuntado en Europa, ni solamente en América, sino en una mezcla balanceada de ambas.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 21 de diciembre de 2023

NUEVO BRUTALISMO

El curador invitado, Axel Arañó ha organizado una espléndida exposición sobre los ejemplos de arquitectura brutalista en México, desde los años 20 hasta la actualidad.

Siempre he pensado que el brutalismo, la corriente cultural y arquitectónica más característica de los años ochenta, es un movimiento machista, fálico. Salvo por casos que se cuentan con una mano, la fantástica exposición recién inaugurada en el Museo de arte moderno de la ciudad de México sobre brutalismo, se compone de obras diseñadas en su mayoría por arquitectos. Figuran como decía, algunas pocas mujeres, como Lina Bo Bardi, Alison Smithson, Margarita Chávez, Tatiana Bilbao y Magie Peredo, pero por lo demás son todo hombres. No me sorprende ya que la intención escultórica, de volumetría pura y compuesta por figuras desfasadas y protuberancias, no puede ser más que masculina.
Como en toda exposición temática, siempre queda a discusión si todos los ejemplos corresponden a la clasificación establecida, y por supuesto si es que hay omisiones importantes. La más obvia, es por desgracia el archivo general del estado de Jalisco del arquitecto Alejandro Zohn, proyecto de 1985.
En los años setenta y ochenta la arquitectura oficial, encargada por los gobiernos del Partido revolucionario institucional, adopto a este tipo de arquitectura como la más idónea para simbolizar su poder político de tintes autoritarios, así es como toda la gama de arquitectos, desde Hernández, González Rul, Muñoz, hasta Zabludovsky, Núñez, Artis,Serrano y González de León, fueron exponentes indiscutibles de la arquitectura oficial y en ciertos casos también privada, como en el caso de Landa, Quijano, Bulnes, Legorreta y Attolini.
Es evidente que hoy en día podemos identificar muchas obras que por su masividad, su uso del concreto armando y su nivel de abstracción pueden equipararse con las características principales del brutalismo de los años setenta y ochenta, sin embargo, el contexto en el que se conciben estas obras ha cambiado tanto, que quizá convendría analizar los motivos por los cuales los arquitectos actuales se expresan de ese modo, que es sin duda muy distinto a la forma y el simbolismo usado en la épocas pasadas.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 14 de diciembre de 2023

TIERRA

Octavio Paz en su libro "Conjunciones y disyunciones": utiliza el método abductivo, que combina lo deductivo e inductivo. Paz utiliza el par “cuerpo-no cuerpo” para explicar naturaleza y cultura. Términos que no son opuestos ni distintos en su esencia, pero sí lo son en su existencia.

La tierra es un objeto indiscutible, está ahi independientemente de los que digamos de ella. La participación del sujeto (humano, vegetal o animal), la “territorializa”. El territorio es una idea que convierte a la tierra en una “cuestión de interés público”. La tierra despoblada y deshabitada es neutra, es un territorio vago ya que la ausencia de personas y otras especies no permite poitizarla.
Sin embargo, el Estado se esfuerza por territorializarlo todo, incluso la Luna y Marte. Sitios despoblados, como los océanos, los desiertos, los polos, el espacio aéreo, etcétera, tienen dueño, pero como idea abstracta, porque nadie los habita. En realidad hay que cuestionarse ampliamente el sentido de la “propiedad de la tierra”, más allá de las consideraciones tradicionales locales, sus usos y costumbres, que afirmaban que no es posible poseer tierra, como en la declaración del jefe Ciyatl, la carta que le envió al presidente de los Estados Unidos en 1854. 
Es verdad que ciertas actividades humanas de explotación de recursos como la pesca, la minería y la aviación, así como el valor estratégico y militar de todo el planeta son factores que determinan el interés de los estados por dominar todos los territorios y también provocan disputas y guerras por ellos.
Las zonas de contacto tienen con frecuencia su origen en la invasión y la violencia y se traducen en formaciones sociales que se basan en drásticas desigualdades. No son los "encuentros entre las culturas", sino más bien los "desencuentros" entre ellas y el mecanismo mediante el cual la cultura más fuerte domina a la mas débil o la que depende de ella. 
Por ejemplo, el territorio mexicano es una "zona de contacto" entre el norte y sur globales. Es el "ecuador politico de América" (según el arquitecto guatemalteco Teddy Cruz). Hay quienes afirman que todo nuestro territorio es una zona fronteriza, y la zona de amortiguamiento de los intereses estadunidenses.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 7 de diciembre de 2023

HECHOS E INTERESES

Bruno Latour escribió un ensayo titulado: “Se le ha agotado el vapor a la crítica”. En él argumenta que ya no basta con desmontar y ‘deconstruir’ los conceptos de las ciencias sociales, sino además hacer un “remontaje posterior”.

La crítica sigue siendo sin duda el camino más seguro y legítimo para alcanzar los objetivos de las humanidades. Sin embargo, está claro que dedicarse solo al desmontaje de los mitos y las creencias anteriores a la ilustración no es suficiente para construir una nueva consciencia. Por estas razones irónicamente Bruno Latour afirma que a la crítica se le ha agotado el vapor.
Respecto a la teoría de la arquitectura, Manfredo Tafuri también ha señalado la misma situación, en su libro La esfera y el laberinto escribe: “El acto crítico consistirá en la recomposición de los fragmentos una vez que éstos sean historizados: en su remontaje”. Con ello, se suma a una corriente que sugiere que hoy en día la mejor forma de ser moderno es reconsiderar críticamente el pasado.
La ilustración glorificó a los hechos, y exigió a todo razonamiento ser objetivo y fundamentado en lo demostrable científicamente. Para el ilustrado el objeto es equivalente a lo real, mientras que las “cosas”, son los objetos interpretados según cuestiones de interés.
A todo ello, Latour añade, (traducido del original): “La mente crítica, si es que habrá de renovarse y recuperar nuevamente su relevancia, debe centrarse en adoptar una actitud ‘tozudamente realista’, pero con respecto a lo que llamaré ‘asuntos de interés’, no con los hechos mismos.” En épocas de la posverdad: “Los hechos no definen a la realidad… los hechos son perspectivas parciales, son polémicos y se constituyen como la politización de los ‘asuntos de interés’ y por lo tanto, están subordinados al estado de las cosas”.
No cabe duda que hoy más que nunca, quienes nos dedicamos a la investigación observemos los hechos con un punto de vista interesado, el cual deberá expresarse claramente en las interpretaciones que hacemos de ellos.
Lorenzo Rocha

 

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