jueves, 25 de octubre de 2018

REUTILIZACIÓN

El debate entre la expansión de las ciudades y la reutilización de la construcción existente mediante la redensificación, parece haber adquirido un papel central en el urbanismo actual. Sin duda se trata de una cuestión compleja ya que ambos procesos se relacionan entre sí.
La recuperación de inmuebles con valor patrimonial en las zonas centrales de las ciudades implica operaciones muy costosas que casi en todos los casos resultan en un aumento en el costo de los alquileres y del suelo urbano. Este proceso tiene como consecuencia el desplazamiento de la población hacia barrios periféricos con rentas más bajas. De cualquier modo, la redensificación se ha convertido en el imperativo moral del desarrollo urbano, incluso tomando en cuenta su aporte a la expansión periférica.
Todos los procesos urbanísticos son circulares y dialécticos, por ello es necesario que el Estado tenga una visión territorial sobre las intervenciones urbanas. La actitud de los arquitectos, gobernantes y de la población en general frente a la reutilización de edificios patrimoniales debe replantearse y mejorar, ya que en la actualidad la mayoría de las personas aborda el problema solo superficialmente. La conservación de la arquitectura existente y su adaptación a los usos contemporáneos debe hacerse con espíritu crítico y con actitud propositiva. Debe cambiar la visión actual acerca de las leyes de protección del patrimonio como simples barreras legales, como meros requisitos administrativos que entorpecen al desarrollo inmobiliario.
Los edificios públicos afortunadamente son los que mayor reflexión suscitan y sus adecuaciones a los nuevos usos son las que resultan más exitosas. Como ejemplo basta citar la Biblioteca de México, que primero fue una fábrica de tabaco en el siglo XIX, después se
convirtió en un cuartel militar y tomo el nombre de Ciudadela y finalmente en el año 1946 se convirtió en biblioteca por la iniciativa de José Vasconcelos. El edificio fue intervenido en 1988 por el arquitecto Abraham Zabludovsky, quien construyó estructuras metálicas para cubrir sus patios. Más recientemente, los arquitectos Alejandro Sánchez, Mariza Flores y Bernardo Gómez Pimienta, coordinaron un plan de remodelación en el que participaron numerosos arquitectos y artistas en casi cada sala. De este modo el recinto fue reinaugurado totalmente en el año 2012.

El problema más agudo de la conservación patrimonial radica en los inmuebles privados, que son objeto de la más voraz depredación. Prácticamente cada semana desaparece o se modifica irreversiblemente alguna casa o edificio de nuestras colonias y barrios tradicionales. Dichas construcciones son intervenidas por profesionistas sin la capacidad suficiente para valorar sus características, mientras que las autoridades permanecen al margen. También sus propietarios y poseedores son responsables del destino final de dichas construcciones, por lo que deben cumplir con su obligación de protegerlos.
Lorenzo Rocha

jueves, 18 de octubre de 2018

OTRO DISEÑO

El diseño arquitectónico, gráfico e industrial, derivado de la condición de alteridad, que se ha dado en los países como el nuestro, considerados como periféricos, sin duda está en vías de replantearse. En la mayoría casos sigue siendo una postura regionalista crítica, dada la formación académica de corte positivista que han recibido casi todos los teóricos de la arquitectura en México. Pero es notable que la composición geopolítica en América Latina se ha dinamizado de modo muy veloz, al mismo tiempo que la parte Anglofrancesa de Norteamérica ha visto una disminución de su influencia, sensible a nivel continental. Esta posibilidad de reversión entre centro y periferia, además de todos sus estados intermedios entrelazados con las condiciones interiores de cada región, puede resultar en un cambio de paradigma para el “otro diseño”, que tienda a centralizar la atención en las regiones antes consideradas como periféricas.
Según el doctor Rafael López Rangel, a quien se le rindió un homenaje el pasado lunes en la Casa de cultura de la Universidad Autónoma del Estado de México, “Lo social le da a la arquitectura su totalidad como un fenómeno estético”. En sus escritos apuntaba que: “Hay otro diseño que debe atender necesidades sociales, como la pobreza y la desigualdad”. López Rangel reconoció la complejidad del fenómeno arquitectónico y su carácter dialéctico, por lo cual desde las etapas tempranas de su labor teórica y académica se apartó de la ortodoxia marxista dominante en el pensamiento de muchos de sus contemporáneos.
En 1967 Michel Foucault dictó una importante conferencia titulada  “De los espacios otros”, en la cual elaboró su concepto de la heterotopía. Quizá por casualidad un año más tarde López Rangel publico su célebre ensayo “La arquitectura y lo social”, en el que plantea la relación dialéctica entre la arquitectura, el arte y su contexto social.

El mejor homenaje que podemos hacer a nuestros predecesores es releerlos e intentar aportar nuestras propias ideas con actitud humilde y profesional, sin pretender que lo que se discute actualmente se encuentra disociado de las discusiones académicas de los últimos 50 años. Un buen comienzo a mi parecer, sería intentar transmitir a los estudiantes de arquitectura la importancia de reflejar los conceptos teoricos y el pensamiento crítico en sus proyectos escolares. De este modo, cuando dichos estudiantes comiencen su práctica profesional, serán capaces de investigar por sí mismos la información necesaria para fundamentar sus proyectos y no se quedarán con la idea de que la arquitectura social y la participación ciudadana, por dar solo dos ejemplos, son conceptos inventados en el siglo XXI.
Lorenzo Rocha

jueves, 11 de octubre de 2018

INNOVACIÓN

En el pensamiento occidental existe una fuerte tendencia al maniqueismo, a la creación de los opuestos. que tiene su origen en el siglo III a.C., tiempo en que la religión griega se basó en la oposición entre el bien y el mal. Los conceptos opuestos son útiles para las discusiones e hipótesis científicas, pero la realidad casi nunca nos presenta opciones radicalmente contrarias, sino una mezcla infinita de elementos similares.
La dicotomía entre tradición e innovación es sin duda una paradoja en la cual queda muy claramente expuesta la necesidad de reflexiones más complejas. Toda tradición fue en su momento una tendencia innovadora y simultáneamente nada de lo que consideramos como nuevo es capaz de desligarse de lo tradicional. Quizá la oposición entre estas dos ideas sea uno de los lastres de la cultura modernista.
En la arquitectura del siglo XX estuvo muy presente la idea de que era necesario romper con la tradición, borrar todo el pasado y comenzar de nuevo desde cero, desde la tabula rasa. Desgraciadamente para nuestros antecesores, es imposible romper con el pasado, la innovación no puede sustituir a la tradición ya que la cultura se nutre de ambas fuerzas por igual. Para que un fenómeno cultural como la arquitectura subsista, debe anclarse firmemente en sus orígenes y al mismo tiempo buscar renovarse constantemente, explorar más allá de sus límites establecidos, pero sin perder jamás de vista sus fundamentos. Cuando una cultura deja de evolucionar, desaparece. pero tampoco puede existir sin tomar en cuenta su pasado.
Las ciudades expresan con claridad a su cultura a través de la arquitectura y el urbanismo. La ciudad es un libro de historia, “Las palabras dicen más que las piedras, si bien en ocasiones estas pueden denunciar la mentiras de aquellas”, decía el filósofo alemán Hans Jonas, creador del principio de la responsabilidad.
La arquitectura es la principal aliada del hombre en su combate contra el tiempo y el olvido, como decía el profesor Eduard Sekler, pero existe una paradoja importante cuando se construye en un contexto histórico, cuando existe conflicto entre lo nuevo y lo antiguo inevitablemente se debe renunciar a alguno de ambos. La búsqueda de la innovación como fin en sí mismo irrelevante, resulta mucho más productivo pensar en la reutilización de lo existente y en la relación que guarda lo contemporáneo con sus antecedentes culturales directos.

Como nos señala Foucault, no hay que olvidar que la ciudad es el lugar de la heterotopía, donde necesariamente conviven los opuestos, donde se yuxtapone lo uno al lado de lo otro: la riqueza con la pobreza, lo local con lo extranjero, la paz con la violencia y lo nuevo con lo viejo.
Lorenzo Rocha

jueves, 4 de octubre de 2018

REGENERACIÓN URBANA

Hace más de 50 años que la expansión de la mancha urbana en la ciudad de México supera a la capacidad de la industria de la construcción. Este fenómeno complejo y multifactorial, ha dado lugar al deterioro de las condiciones de bienestar social en nuestra metrópolis. Las zonas que se han degradado han visto la disminución de los servicios públicos y el deterioro de la calidad del espacio urbano, además de la pérdida de su plusvalía. Podríamos decir que se trata de una degradación que tiene su origen en la economía, pero sus repercusiones se manifiestan en los aspectos sociales de la comunidad. 
Cuando uno o varios proyectos inmobiliarios pierden su viabilidad, los propietarios dejan de darles el correcto mantenimiento y los inquilinos comienzan a mudarse a otras zonas. En su lugar permanecen en el barrio quienes no tienen otra opción, las actividades públicas disminuyen y el uso del espacio urbano se ve afectado negativamente.
Por ejemplo la calle de las Cruces en el centro histórico se desarrolló durante la primera mitad del Siglo XX, cuando el espacio vacante derivado de la demolición de algunos conventos y la venta sus jardines y huertas, dió lugar a la construcción de tiendas, cafeterías y edificios de vivienda de muy buena calidad. Después, a partir de los años setenta comenzó a proliferar el comercio ambulante y a aumentar la inseguridad, lo cual provocó un éxodo de muchos de sus pobladores, el cierre de gran parte de los  comercios y la disminución de las rentas. Desde hace diez años los comerciantes han sido desalojados de las calles y comienza un proceso de regeneración urbana. La reutilización de edificios, en este caso ocupados por sucursales bancarias, revierte lentamente el proceso de deterioro de éstos y comienza a revalorizar a las demás propiedades. 
La regeneración urbana es la reacción social al deterioro de la calle, no hay fórmulas preestablecidas para lograrla ya que en cada caso se suscita de manera distinta. A veces se origina en alguna acción promovida por el gobierno y otras veces proviene de la iniciativa privada. En resumen, se puede ver como un alineamiento de tendencias positivas.

A los arquitectos a quienes nos interesa la reutilización de edificios patrimoniales, nos hace falta mayor capacidad de análisis crítico y mejores argumentos para convencer a los inversionistas y a los administradores, para obtener mejores resultados. La viabilidad económica es un factor crucial para dichos proyectos, pero puede acompañarse de beneficios intangibles, como el prestigio que se adquiere cuando se actúa a favor del bien común.
Lorenzo Rocha

jueves, 27 de septiembre de 2018

PROYECTO SOCIAL

Durante los últimos años se ha escuchado mucho hablar de los fenómenos sociales ligados a la producción arquitectónica. Se trata principalmente de proyectos dirigidos al sector de bajos recursos, dentro de países con economías emergentes. El abanderado principal de dicha tendencia es sin duda el arquitecto chileno Alejandro Aravena y su estudio Elemental. Aravena se declaró a sí mismo como “Arquitecto de la escasez” tras recibir el premio Pritzker en 2016. En ese mismo año fue designado como curador de la Bienal de arquitectura de Venecia, la cual tituló “Noticias desde el frente”, la exposición se centró sobre los aspectos sociales de la arquitectura.
Cada vez existen más proyectos que se ubican dentro de la linea social, o mejor dicho, que se dirigen a personas de escasos recursos económicos. No es lo mismo hablar de lo social como algo inherente a la pobreza, que hablar de arquitectura social, ya que la sociedad incluye a todos sus miembros, también a aquellos con alto poder adquisitivo.
En 1968, el arquitecto Rafael López Rangel, quien falleció en febrero del presente año, escribió un importante texto titulado “La arquitectura y lo social”. En el texto, el gran teórico mexicano escribe: “La arquitectura surge dentro de la totalidad social. Lejos estamos, por lo tanto, de pensar que lo social en el fenómeno arquitectónico es un particular elemento o “valor” que se manifiesta parcialmente de manera autónoma junto con otros elementos o valores”. Estos otros valores a los que se refería el arquitecto son la utilidad y la belleza, que conforman la tríada que fundamenta la teoría de la arquitectura de su colega, el arquitecto José Villagrán, con quien sostenía un airado debate en cuanto al aspecto social dentro de su discurso.
Quizá quienes están ahora interesados en procesos de participación ciudadana y en atender necesidades de comunidades y grupos humanos de bajos ingresos, les sería muy útil revisar los antecedentes teóricos dentro de dicho campo de acción. Es necesario tener claro que toda la arquitectura se fundamenta en el contexto social en que encuentra su origen, esto es válido tanto para la arquitectura actual como para toda aquella que se ha hecho en el pasado. 

Por lo tanto, hablar de lo social en la arquitectura es simplemente reiterar la esencia misma de la disciplina, es más importante referirse específicamente al aspecto social más relevante para el proyecto en particular. Por ejemplo, la arquitecta Rozana Montiel, quien ha realizado proyectos de espacios comunitarios en conjuntos habitacionales populares, valora el sentido de pertenencia, orgullo e identidad de sus habitantes.
Lorenzo Rocha

jueves, 20 de septiembre de 2018

INCENTIVOS

Ayer se cumplió un año del terremoto que sufrimos en la ciudad de México. Hacía 33 años que no habíamos tenido uno de tal magnitud y al parecer no nos hemos recuperado anímicamente del trauma de los dos últimos sismos fuertes. Aparentemente el Plan de reconstrucción para la ciudad de México, el cual se transformó en una ley con el mismo nombre, tampoco ha dado los resultados esperados hasta la fecha.
Sumado a este panorama nada alentador, el gobierno de la ciudad se encuentra casi estático debido al cambio de poderes y como es costumbre, la nueva jefa electa opina que el estado en el que recibirá la administración es lamentable. Entre los problemas que señala Claudia Sheinbaum está en primer lugar la inseguridad ciudadana y en segundo la difícil situación financiera de la ciudad. Por fortuna, afirma tener planes de acción en cuanto a ambos rubros y confía en que puede encontrar soluciones en mediano plazo.
En cuanto a la reconstrucción, lentamente algunos promotores inmobiliarios comienzan a aprovechar los incentivos de redensificación que se crearon con dicha finalidad. Recordemos que los edificios que sufrieron daños irreparables en su mayoría ya fueron demolidos por el propio gobierno por motivos de seguridad de las construcciones aledañas y de la vía pública. Existen otros inmuebles dañados que son objeto del programa de reconstrucción en una modalidad muy interesante. Dichos edificios podrán demolerse y la ley ha contemplado aumentar su potencial de edificación en una tercera parte más, como incentivo para su reconstrucción. Por lo tanto, si los condóminos o propietarios de estos edificios de apartamentos deciden aprovechar el incentivo, podrán aumentar el número de viviendas permitido anteriormente y también podrán construir más metros cuadrados, lo cual probablemente en la mayoría de los casos permitirá construir más niveles, respetando desde luego el área libre del terreno que se tenía antes. Lo mismo aplicará a edificios con usos mixtos, oficinas y comercios que hayan sufrido daños irreparables por los sismos. 
Algunos proyectos ya han comenzado, principalmente en el sur de la ciudad cerca del viaducto Tlalpan, se calcula que los beneficios en la plusvalía de la zona serán muy positivos por la nueva oferta de vivienda, por lo cual es posible que simultáneamente se inicien promociones inmobiliarias nuevas.

Es interesante que la iniciativa de reconstrucción sea tan distinta que aquella que se emprendió en 1985, que se centró en la construcción de vivienda popular cerca del centro histórico. La razón principal es que el sismo de hace tres décadas afectó a mucho mayor número de construcciones y en gran medida a las antiguas vecindades del centro.
Lorenzo Rocha

jueves, 13 de septiembre de 2018

CIUDADANOS

La participación ciudadana en procesos arquitectónicos y urbanísticos ha cambiado mucho durante los últimos cincuenta años. Dichos cambios se relacionan principalmente con la evolución de la democracia, hoy sin duda los gobiernos son en general, mucho menos autoritarios de lo que eran en los años sesenta del siglo pasado. Las condiciones que permitieron consensuar el plan urbanístico para el centro histórico de Bolonia en los años setenta, han cambiado radicalmente en nuestros días.
Los arquitectos debemos ser muy cuidadosos al tratar con los deseos y expectativas del público. Es positivo que intentemos consultar y tomar en cuenta las opiniones de los ciudadanos, pero no prometerles falsedades y hacerles creer que los proyectos se harán siguiendo al pie de la letra sus deseos. Es un error muy frecuente que los arquitectos interesados en la participación social, realicen su trabajo solo superficialmente y utilicen las encuestas y reuniones con usuarios solamente como mecanismos de validación de sus proyectos.
También los gobiernos a nivel municipal han abusado del concepto de participación ciudadana, de nuevo, seguramente sus intenciones son buenas, pero los resultados de sus consultas públicas son rara vez vinculantes y en la mayoría de los casos los ciudadanos se sienten defraudados por los resultados.
La sociedad actual tiene gran capacidad de auto organización, no necesita que los arquitectos o el gobierno los convoquen para expresar su apoyo u oposición a un proyecto que afecte en particular a sus barrios y ciudades. De hecho, dicha oposición ha detenido proyectos enteros, como lo vimos hace unos años en la ciudad de México, donde se detuvo la construcción del corredor cultural y comercial de la avenida Chapultepec, por protestas de los ciudadanos y por un posterior referéndum organizado por el gobierno de la ciudad.
Cuando la sociedad se organiza es capaz de lograr lo que ningún profesionista es capaz de hacer solo, ya que la ciudad la hace la gente y es ella quien tiene el auténtico poder ciudadano. El desplazamiento económico de los habitantes, una de las consecuencias nocivas del aburguesamiento, solo puede corregirse con la exigencia de los ciudadanos ante el favorecimiento ilimitado del gobierno hacia los promotores inmobiliarios. El urbanismo es demasiado importante para la vida de todas las personas, como para dejarlo en manos de unos pocos expertos, quienes toman decisiones desde sus escritorios y a veces ignoran la realidad de su campo de acción.

La participación ciudadana es “maquinaria pesada”, los arquitectos y urbanistas que pretendamos utilizarla debemos de ser muy cuidadosos y respetuosos con el público, esto solo se logra con un programa serio y comprometido con los intereses generales.
Lorenzo Rocha

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