jueves, 28 de febrero de 2019

ESTRUCTURA SOCIAL

Desde hace muchos años arquitectos y teóricos nos hemos
preguntado para quien hacemos la arquitectura. ¿Para el público en
general? ¿Para los demás arquitectos? ¿Para los críticos
especializados? ¿Para los habitantes de los edificios?

Existe un método discursivo dentro de las ciencias sociales que nos permite nombrar correctamente a los fenómenos que estudiamos, a dicha forma de investigación se le llama epistemología y busca la correcta interpretación de las fuentes de información.
Hoy en día es muy frecuente que los expertos confundan algunos términos, por ejemplo la infraestructura urbana la cual es muy frecuentemente confundida con la arquitectura. La infraestructura es aquello que está por debajo de la estructura, en la ciudad la forman todos los servicios y elementos que sirven para que los ciudadanos tengan acceso a todo lo que necesitan. La arquitectura es parte de una super-estructura que también está al servicio de las necesidades de la población, pero en un nivel distinto. En ese mismo nivel están todos los objetos de uso cotidiano y los medios de transporte, materia del diseño industrial. Entonces, ¿cual es la estructura a la que sirve la arquitectura? podemos identificar con claridad que se trata de la sociedad con todos sus miembros, las personas, en fin todos los habitantes de las ciudades. La idea de ciudad concebida por el célebre sociológo francés Henri Lefebvre como la “Obra perpetua de los
habitantes, a su vez móviles y movilizados por y para esta obra”, resalta el factor humano del urbanismo en libros como “El derecho a la ciudad”, publicado en 1968. También este notable pensador definió en su libro “La producción del espacio” de 1974, a lo urbano como la ciudad menos su arquitectura.

Para explicar el lugar que ocupa la estructura social respacto a la arquitectura, podemos recurrir al ejemplo de los elementos que componen a un tren. La infraestructura es la ferrovía, los puentes y túneles por los que se mueven los carros. La super-estructura son los propios vagones ferriviarios, las locomotoras, las estaciones y las instalaciones para mantenimiento de a red. Finalmente la estructura social son los pasajeros a quienes presta servicio el tren
Lorenzo Rocha

viernes, 22 de febrero de 2019

HEROISMO

El modernismo contempló para la arquitectura un papel protagónico en el cual se apreciaban notablemente las obras singulares como representaciones de los ideales de la época. Ahora parece que los edificios tienen un corte individualista y los diseñadores buscan reflejar en ellos su propios valores por encima de la colectividad.
El siglo XX se distinguió por la actitud optimista y propositiva de los artistas, quienes como todos los demás ciudadanos pasaron muy malos tiempos entre las dos guerras mundiales. La sociedad de la segunda mitad del siglo se caracterizó por su confianza en que el futuro sería mejor que el pasado.Todo el aparato cultural puso su mayor esfuerzo en el enaltecimiento de los valores humanos fundamentales. Por ello, se nota con mucha claridad que los arquitectos occidentales durante este período intentaron llevar su disciplina lo más lejos posible, confiando en la tecnología, la geometría y en valores estéticos abstractos.
La historia de los pabellones nacionales para las ferias mundiales, nos muestran el talento y dedicación de sus creadores para cumplir con las agendas culturales de sus países, con evidente intención competitiva en innovadora. Quizá el pabellón más famoso es el que presentó Alemania para la exposición internacional de Barcelona en 1929. Su autor es Ludwig Mies van der Rohe, y el diseño fue a tal grado vanguardista que a pesar de haber sido desmontado al terminar la feria, en 1986 fue construido de nuevo en el mismo lugar.
Desde luego no es el único ejemplo memorable, casi todos los arquitectos importantes cuentan con algún diseño que hizo gran impacto en su momento. Oscar Niemeyer realizó el pabellón de Brasil para la exposición mundial de Nueva York (1939). Carlo Scarpa se encargó de construir la sede venezolana para la exposición Bienal de Venecia, que se lleva a cabo desde 1895. En ese mismo lugar, existe un edificio menos conocido pero de notable diseño, se trata de la sede para los países escandinavos, obra del arquitecto noruego Sverre Fehn.

En nuestros días, la necesidad del heroísmo en arquitectura ha disminuido notablemente, quizás porque también los gobiernos están menos interesados en representarse del modo como lo hacían en el pasado. Nuestro tiempo se caracteriza por el individualismo, las utopías y los ideales sociales se han diluido en la mezcla entre el consumismo y la proliferación de espacios homogéneos resultado de la globalización, como los aeropuertos, centros comerciales, estaciones de metro, supermercados y otros mucho de los “no-lugares” que habitamos cotidianamente hoy en día y que son exactamente iguales sin importar en que país del mundo se encuentren.
Lorenzo Rocha

viernes, 15 de febrero de 2019

FORMA ABIERTA

Oskar Hansen, el arquitecto polaco que perteneció al Team X, grupo disidente del Congreso Internacional de Arquitectura Moderna formado en 1959, resultó ser un educador notable con un agudo enfoque crítico.

La ponencia presentada por Oskar Hansen en el último CIAM en Otterlo, Holanda en 1959 llevó el título de “Open Form”. En el texto el arquitecto polaco expresa su filosofía personal y su actitud frente a la realidad, una postura sociológica frente a la arquitectura en la cual los espacios toman su forma de las actividades humanas, contraria a una arquitectura abstracta a la que las personas necesitan adaptarse. En sus propias palabras: “La Forma Abierta se construye mediante composiciones variables, los procesos de la vida enmarcados por sus escenarios”. En sus proyectos intenta traducir los patrones de comportamiento de las personas en espacios construidos, que en su conjunto expresan las tensiones naturales derivadas de la convivencia dentro de la diversidad. Con su teoría, Hansen funda una escuela de pensamiento orientada hacia la participación ciudadana, cambiando el papel del arquitecto concebido como el experto absoluto hacia un auxiliar de los usuarios que provee las soluciones técnicas para que puedan tomar las decisiones más adecuadas a sus necesidades espaciales.
Gran parte de sus conceptos fueron fundamentales para su trabajo docente en la Academia de Artes de Varsovia. Entre sus obras realizadas están varios pabellones feriales y viviendas populares. Su obra se caracteriza por la intención de contar con espacios libres, los cuales se consiguen mediante cubiertas de gran claro que permiten prescindir dentro de  lo posible de apoyos, columnas y divisiones interiores, Entre sus proyectos destaca su propia casa de veraneo en Szumin, construida por el y su familia en 1970. Se trata de una vivienda de madera organizada a lo largo de un muro, que sirve simultáneamente para dar flexibilidad y privacidad a las actividades de sus habitantes. La casa fue adquirida por el Museo de Arte Moderno de Varsovia, fue restaurada y se encuentra abierta al público desde 2014. La casa es una de las obras que son a la vez manifiestos de las ideas de sus creadores.

En cuanto a la continuidad de su filosofía dentro de la labor docente, el arquitecto noruego Svein Hatloy quien fue discípulo suyo, promovió la creación de la Escuela de Arquitectura de Bergen, la cual intenta seguir con la ideología abierta y participativa planteada por Hansen, desde su apertura en 1983.
Lorenzo Rocha

jueves, 7 de febrero de 2019

ARQUITECTAS

Desde hace décadas se ha reconocido internacionalmente el
trabajo de numerosas mujeres que han dedicado su vida a la
arquitectura. Hoy en día, la participación del género femenino es
destacable dentro de la práctica arquitectónica mundial.

Aunque quizá no debería ser un dato relevante, gran parte de la construcción de calidad que se hace actualmente está a cargo de arquitectas, en México destacan por su protagonismo en áreas como la arquitectura social. Sobre todo se trata de arquitectas jóvenes y es
notable que en las escuelas de arquitectura a nivel nacional la población femenina es superior al cincuenta por ciento.
Las arquitectas comenzaron a destacar en el panorama mundial en la segunda mitad del Siglo XX, sin duda la protagonista más notable fue Lina Bo Bardi, quien construyó en Brasil la mayor parte de su obra, habiendo nacido en Italia en 1914. Entre sus obras destacan sin duda
el SESC Pompeia y el Museo de Arte de Sao Paulo. Por aquella misma época destacaba también Gae Aulenti, otra arquitecta italiana quien
fue autora del Museo d’Orsay de Paris y el Museo de Arte Asiático de San Francisco. Más recientemente en plena época del llamado “Star
System”, es indispesable mencionar a dos arquitectas, no solamente por sus obras sino también por sus personalidades contrastantes. Desde luego no son las únicas, pero sin duda son las que gozan de mayor fama. La primera de ellas es Zaha Hadid, arquitecta iraquí naturalizada inglesa, quien fue muy famosa por su visión formalista y espectacular de la arquitectura, la cual comenzó a conocerse mediante sus dibujos, mucho tiempo antes de comenzar a construir edificios. Una de sus primeras obras, la estación de bomberos de la fábrica de muebles Vitra de 1993, tuvo un gran impacto mediático, lo cual la llevó más adelante a construir obras de gran importancia como el edifcio BMW en Stuttgart (2005). Por desgracia, Hadid murió prematuramente en 2016 a la edad de 66 años, aunque su oficina sigue activa hasta ahora. Vale la pena visitar la exposición de su trabajo instalada en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo.
La segunda arquitecta es muy discreta en su actitud y construye edificios transparentes y ligeros, casi inmateriales. Se trata de la

japonesa Kazuyo Sejima quien ha adquirido notoriedad mundial por proyectos como el New Museum de Nueva York (2007) y el conjunto Grace Farms en Connecticut (2015). La arquitectura de Sejima es de caracter muy abstracto ya que su proceso de creación se relaciona directamente con el análisis del programa de necesidades y con la solución mínima posible para satisfacerlo.
Lorenzo Rocha

jueves, 31 de enero de 2019

MURO SIMBÓLICO


La tensión política en la frontera entre México y los Estados Unidos ha inspirado a algunos artistas de ambos países a crear obras que toman el muro como un elemento con gran contenido simbólico.
El pasado 10 de enero se inauguró en Nueva York la exposición “Borders”, en la galería James Cohan. Entre las piezas reunidas en la muestra se encuentra “Amerika”, una escultura del artista tapatío Jorge Mendez Blake. Se trata de un muro de ladrillo que bloquea el espacio de la galería y que está apoyado sobre el libro “Amerika” de Franz Kafka, en el cual el autor checo narraba las experiencias de Karl Rossman, un jóven inmigrante europeo tras su llegada a la ciudad de Nueva York a principios del siglo XX.
No es casualidad que la iniciativa estadunidense de construir un muro a lo largo de su frontera sur evoque reacciones de rechazo por parte de los sectores creativos de la sociedad. Esto se debe en parte a que la propia iniciativa política es una estrategia para polarizar y dividir a la sociedad estadunidense, la materialización del muro en sí mismo no parece ser lo más importante, sino su presencia en los medios de comunicación y sus repercusiones en la popularidad del presidente de nuestro país vecino.
Hace un año, cuando se instalaron los prototipos para la contratación de empresas para la construcción de la barrera fronteriza, muy cerca de la frontera entre San Diego y Tijuana. El artista suizo Christoph Büchel publicó un manifiesto a favor de la preservación de los prototipos como esculturas, ya que considera que contienen un valor muy significativo desde el punto de vista cultural e histórico, por su relación con el movimiento artístico estadunidense conocido como “Land Art”. Dicha afirmación provocó polémica entre los expertos en arte contemporáneo, ya que no pueden considerar como arte una serie de objetos construidos con propósitos muy distintos a la expresión estética.
Sin embargo, es verdad que el significado de la frontera y el dolor que ha causado a tantas familias la pérdida de sus seres queridos que han fallecido en el intento de cruzarla, hace de los objetos un recordatorio de la división sociopolítica tan tajante entre ambas comunidades fronterizas. Si se trata de arte o arquitectura, no es tan importante como su repercusión en la moral de la sociedad mexicana. Parece ser que la misión simbólica del muro fronteriza ha sido satisfecha, aun mucho antes de ser construido.

lunes, 28 de enero de 2019

jueves, 24 de enero de 2019

DESCONTROL

La desigualdad en México es tan profunda que los contrastes
entre las personas de altos y bajos recursos se manifiestan hasta en
las políticas urbanas. Mientras en las áreas urbanas existen usos de
suelo definidos y se aplican todos los reglamentos y normas, en el
campo parece no haber ley.

En México frecuentemente decimos: “Más vale pedir perdón que pedir permiso”, este adagio popular es aplicable a la situación que vivimos respecto a la planificación urbana y territorial. El campo y las poblaciones menores a 50,000 habitantes no cuentan con ningún tipo de zonificación y muy rara vez son objeto de los reglamentos de construcciones vigentes en las ciudades. Este fenómeno no refleja la total ausencia de la presencia del Estado en todo el territorio, esto es comprobable porque por contraste, el impuesto predial sí se cobra a todas las propiedades en el territorio nacional.
Probablemente el Estado no centra sus esfuerzos en las áreas rurales porque éstas no reportan beneficios económicos importantes. Es inexplicable que las comunidades donde habitan personas con escasos recursos sean ignoradas por las autoridades, ya que justamente son quienes más carencias tienen. No se puede dejar a su suerte a la gente solamente porque vive en la pobreza.
Pocas comunidades remotas son vigiladas por la policía y algunas solamente son patrulladas ocasionalmente por el ejército, pero esto sucede únicamente cuando se persiguen delitos graves. La reciente tragedia en Tlahuelilpan nos confirma que el Estado está rebasado por la población y no es capaz de protegerla de peligros tan elementales como los ductos para hidrocarburos. Cuando existe una fuga en dichos ductos  —ya sea accidental o provocada— las autoridades son responsables de la seguridad de la población. Pero en este caso, como en muchos otros, se les ha dejado a su suerte y por desgracia el resultado ha sido fatal. La población no debe por ningún motivo ser culpada por haber muerto por una explosión de gasolina, habiendo autoridades que podían haber evitado que la multitud se acercara a la zona de peligro.
El fenómeno es similar a quienes sufren por habitar en sitios vulnerables a desastres naturales o quienes tienen una casa que no resiste los sismos por haber sido autoconstruida, tolerar dichas irregularidades es imperdonable. La ausencia de la autoridad no exime al ciudadano del cumplimiento de sus obligaciones legales, pero cuando los riesgos son mortales el gobierno debe actuar sin dilación alguna.
Lorenzo Rocha

Buscar este blog

Seguidores

Archivo del blog

Colaboradores