jueves, 25 de noviembre de 2021

ARQUITECTOS SIN ARQUITECTURA

La arquitecta Jennifer Bonner, imparte un curso en la Universidad de Harvard que se llama: “Representation first (!!!!), then Architecture”, su estudio, llamado Mall, produce arquitecturas ficticias e instalaciones temporales de gran calidad, entre ellos destacan las imágenes producidas por Kenneth Robin.

Tal parece que desde hace décadas, los arquitectos nos hemos desconectado de la arquitectura construida. Ahora observamos, sobre todo en las escuelas de arquitectura, que el foco de interés de los estudiantes es la representación gráfica, tridimensional, informática, modélica. Se invierte gran cantidad de tiempo y esfuerzo en la generación de imágenes ficticias, que son prácticamente imposibles de materializar. Tradicionalmente, al menos desde el siglo XVIII, no todos los arquitectos se han dedicado a la construcción, muchos han pasado a la historia solamente por sus dibujos e ideas. Por ejemplo, las construcciones dramáticas plasmadas en los grabados del arqueólogo Giovanni Battista Piranesi. Los proyectos utópicos de Étienne-Louis Boullée y Nicolas Ledoux y más recientemente las arquitecturas fantásticas de Lebbeus Woods (1940-2012), se complementan con la proliferación actual de infinidad de dibujos fabulosos, realizados gracias a la tecnología informática, como los del arquitecto argentino Hernán Díaz Alonso, por mencionar alguno.
Por otra parte está la escasez y baja calidad vivienda, un problema creciente por todo el mundo, que se manifiesta de dos maneras. La primera es la vivienda comercial ofrecida por los promotores inmobiliarios, la cual se realiza de acuerdo a repeticiones con variaciones mínimas de modelos probados por su éxito económico, en esto los arquitectos participan de modo muy limitado. La segunda es la autoconstrucción, que es la única solución a la que pueden recurrir las personas de bajos recursos que no son sujetos crediticios y que producen sus viviendas precarias con poca solidez y con la amenaza constante de desalojo, en esto los arquitectos simplemente se colocan al margen.
La pregunta es entonces: ¿como se ha originado esta separación entre arquitectura y construcción? ¿Han sido los arquitectos quienes se han automarginado del proceso, o ha sido la industria y la precariedad la que los ha expulsado? Los urbanistas, arquitectos, ingenieros, aparejadores y maestros de obra, son los profesionales más capacitados para ocuparse de los procesos de planificación, proyección y ejecución de las obras, pero su participación real es de entre 10 y 25 por ciento de los casos. Es incomprensible que participen tan poco en la realidad constructiva urbana y rural.
Lorenzo Rocha

 

miércoles, 17 de noviembre de 2021

HABITAR EL MITO

La arquitectura, es el “testigo insobornable de la historia” según Octavio Paz. Los lugares que han sido ocupados por nuestros ancestros, no pueden ocultar los devenires de la historia.

Muchos edificios han sobrevivido a distintas épocas históricas y han albergado en su interior a habitantes con diferencias ideológicas irreconciliables. Por ejemplo, en la calle Domagk en el nordeste de Munich, se encuentran unas casernas que fueron construidas entre 1936 y 1938 para albergar a los pilotos y operadores de la Luftwaffe, pilar militar de la Alemania nazi. El complejo operó hasta la caída del Tercer Reich, cuando fue ocupado por militares estadunidenses, quienes por órdenes de la Organización de naciones unidas, lo transformaron en campo de refugiados. 
Durante la década de 1990, después de un largo período de abandono, el ayuntamiento de la ciudad permitió que se usaran como viviendas, escuela de música, estudios para artistas y talleres de reparación de automóviles antiguos. Durante este tiempo se les conocía como Funk-kaserne, pero finalmente hace aproximadamente 15 años, por la privilegiada ubicación del complejo y su acceso directo a zonas verdes, la presión inmobiliaria fue demasiado fuerte y el ayuntamiento debió desalojar a sus habitantes, en su mayoría inmigrantes extranjeros.
La mayor parte de ellas fue demolida, salvo un par de pabellones que hoy albergan a una galería de arte. En su lugar se encuentran edificios de apartamentos nuevos de vivienda comercial de clase media-alta.
Un lugar creado por una ideología fascista, se fue transformando a lo largo de 80 años en sitios ocupados por diversos habitantes, hasta sucumbir ante el aburguesamiento característico de nuestra sociedad capitalista, dominada por el libre mercado.
Quienes han vivido allí, sin excepción, han sido habitantes de mitos: el mito de una sociedad de raza pura, los mitos de la libertad, de la democracia, de la diversidad. Hoy en día la realidad nos muestra que las leyes superiores que nos gobiernan y en las cuales se apoya nuestra ideología, son las leyes económicas del mercado.
Lorenzo Rocha

 

miércoles, 10 de noviembre de 2021

SOBREMODERNIDAD

El antropólogo francés Marc Augé ha hecho una introducción muy interesante a la “Antroplogía de la sobremodernidad”, en su libro “Los no lugares. Espacios del anonimato”, publicado originalmente en 1992.

 

Vivimos una época donde hay exceso de todo: de información, de velocidad y de exposición individual. Podemos enterarnos instantáneamente de un acto violento que sucede en cualquier parte del mundo, mientras está ocurriendo. Podemos desplazarnos al otro lado del globo en cuestión de horas, a mil kilómetros por hora, una velocidad jamás alcanzada antes por un ser vivo. Finalmente todos podemos mostrar nuestros talentos y atributos, además de expresar nuestras opiniones en público, sin necesidad de ningún tipo de filtro ni valoración profesional, gracias a las redes sociales informáticas.
Todos estos fenómenos en su conjunto, por desgracia han acarreado tantas consecuencias negativas como beneficios, debido simplemente a su proliferación excesiva. Es sin duda positivo que tengamos acceso a la mayor cantidad posible de información disponible, pero si la recibimos sin medida, nos provoca una sensación de ansiedad que es muy perjudicial. Además los medios masivos de comunicación eligen y presentan los hechos con un sesgo comercial, regulado por la mercadotecnia. De igual modo, es maravilloso poder conocer todos los extremos del planeta en corto tiempo, algo que en la antigüedad nadie podía haberse imaginado. Julio Verne planteaba la hazaña de dar la vuelta al mundo en 80 días, lo cual sería casi ridículo hoy en día. Sin embargo el exceso de tráfico aéreo ha desencadenado problemas urbanos como la contaminación atmosférica y sonora, las consecuencias de los viajes en avión las pagan también quienes no utilizan este medio de transporte, que es la gran mayoría de la población.
Por último está el exceso de exposición en redes sociales, que afecta la privacidad y trastorna la autoestima de muchos jóvenes que aun no tienen la madurez para ser famosos y difundir sus imágenes y pensamientos a un público que en la mayoría de los casos abusa de esa información personal.
Lorenzo Rocha

 

lunes, 8 de noviembre de 2021

Arquitectura sin arquitectos (17radio)

El próximo miércoles 10 de noviembre a las 12:00 (México) 19:00 (España), presentaremos el libro "Arquitectura sin arquitectos" de Sandra Calvo, artista visual y experimental. 

Sintonicen 17radio.org 

jueves, 4 de noviembre de 2021

FRONTERAS IMAGINARIAS

En África se han creado 12 nuevos países durante los últimos 50 años. Muchos de ellos han cambiado de nombre desde su independencia de sus colonizadores europeos, sus fronteras se han alterado y aun así siguen siendo inestables políticamente. Parece ser que en aquel continente es donde ha sido más difícil de implantar la idea europea de Estado nacional.

Las únicas fronteras físicas que existen y que dividen inevitablemente a los países y a sus culturas, son aquellas provocadas por barreras geográficas. Es muy claro que México y los Estados Unidos estén separados por el río Grande o que Francia se halle delimitada geográficamente de España e Italia por las cadenas montañosas de los Pirineos y los Alpes, respectivamente.
Las otras fronteras son exclusivamente políticas y en muchos casos totalmente artificiales, hechas coloquialmente con lápiz y regla sobre un mapa. No es que sean totalmente gratuitas, ya que tienen cada una sus motivos y funciones, principalmente económicas, pero son en ocasiones insostenibles y generadoras de problemas muy complejos.
Otro factor que separa a las naciones es la lengua, la cual a veces se relaciona con las fronteras (geopolíticas), pero en otros casos también es una característica impuesta artificialmente, sobre todo en los casos de las naciones poscoloniales.
Por ejemplo, en Sudáfrica se hablan 11 lenguas autóctonas como el Zulú, el Xhosa y el Sesotho y cientos de dialectos distintos, además del inglés y el afrikaans. Esto dificulta la integración cultural de la mayor parte de la población, que no solamente está separada por sus características raciales o pueblos originarios.
Hoy en día el concepto de frontera debe ser revisado, ya que el Estado mismo también es cuestionable. Las formas más primarias de organización política, como la aldea, la tribu o el burgo, se diluyen y se complican cuando se fusiona a varias de ellas para crear naciones. Mientras más extenso es el territorio de una nación, más indefinida será la identidad de sus pobladores bajo un solo nombre, himno, bandera, moneda o idioma.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 28 de octubre de 2021

USO Y CONSUMO

El libro “La condición humana”, escrito en 1958 por Hannah Arendt, ha sido estudiado principalmente desde puntos de vista como la sociología y la filosofía política, pero no fue considerado desde la antropología, hasta que lo hizo Paul Ricoeur en 1983. 

En la clásica obra de Hannah Arendt aparecen conceptos muy importantes para el análisis de la situación de la humanidad en la época moderna. Arendt considera que el dilema del hombre moderno tiene que ver en gran medida con lo efímero de lo que produce mediante su trabajo. Arendt sostiene que los humanos somos los únicos seres capaces de concebir la idea de eternidad, pero lo hacemos desde la consciencia de nuestra propia mortalidad. Según la filosofa alemana, los objetos mundanos producidos mediante el trabajo humano, entre los que incluye a la arquitectura, la pintura, la literatura y otros más, nos dan la posibilidad de trascendencia y la ilusión de inmortalidad. De este modo, los edificios construidos en piedra, acero u hormigón, los cuadros pintados al óleo sobre lienzos, e incluso los libros en papel o hasta digitales, deberían mantenerse en buen estado para que sirvieran a las personas por toda su vida y que estas pudieran heredarlos a sus descendientes, para que dieran testimonio de lo que fueron capaces de producir mientras vivían. Pero en nuestros tiempos, muchos de esos objetos son efímeros debido a que el sistema capitalista los ha convertido en bienes de consumo. La crítica insistente de Arendt es que durante la modernidad se ha cambiado el lugar del trabajo por el de la labor de supervivencia. 
El objetivo del trabajo humano, debería ser la producción de objetos de uso, no de consumo y su meta debería ser la durabilidad de dichos objetos.
En nuestros tiempos, es muy frecuente que la gente cambie de casa más de una vez durante su vida y que los apartamentos pasen a ser propiedad de nuevos dueños, quienes los renuevan y en ocasiones los demuelen para dar lugar a nuevos edificios. El arte en general se sostiene en formatos cada vez menos duraderos y ya son pocos los casos en que se pintan murales u obras integradas a la arquitectura y que están concebidas para trascender la vida de sus creadores. Cada vez tenemos menos libros en nuestras estanterías y aquellos que leemos en nuestros dispositivos electrónicos, los borramos después de leerlos, para dejar espacio de almacenamiento para ser ocupado por nuevos textos, imágenes y videos 
La biografía de cada persona es un relato más corto y limitado que la escritura de la historia, por ello “los objetos son documentos y monumentos del pasado”, sin embargo, este legado está cada vez volviéndose más escaso.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 21 de octubre de 2021

MÁQUINAS HABITABLES

En 1921, Le Corbusier presenta su idea de la “máquina de habitar”, en su texto “Ojos que no ven… los aviones”: “El problema de la casa no se ha planteado. Los elementos actuales de la arquitectura ya no responden a nuestras necesidades. Sin embargo existen las normas de la vivienda. La mecánica lleva en sí el factor de economía que selecciona. La casa es una máquina de habitar”. 

Resulta especialmente interesante, la anécdota contada por Beatriz Sarlo, en la segunda parte de su libro “La máquina cultural”. El pasaje que narra la relación de Victoria Ocampo con Le Corbusier, cuando en 1926, ésta le encargó varios proyectos en Buenos Aires que no se realizaron, por falta de inversores, para finalmente gastar todo su dinero y encargarle una “casa moderna” en 1928 al arquitecto local Alejandro Bustillo, el cual acepta pero la realiza de mala gana. Todo un ejemplo del intento de traducción de ideas vanguardistas extranjeras en un medio que no las acepta. 
La “máquina cultural”, recuerda al “dispositivo arquitectónico” de Michel Foucault, que es una adaptación de la idea de Panóptico de Jeremy Bentham al modelo de prisión, convento, fábrica, colegio u hospital, que caracterizan al argumento central expuesto por Foucault en “Vigilar y castigar”.
Lateralmente el concepto arquitectónico de máquina aparece en Guido Canella, en su tratado sobre las formas teatrales. El “Teatro-máquina” o teatro desmontable, el cual llega a su máxima expresión en el proyecto no realizado para el Totaltheater de Walter Gropius. 
Esta tradición continúa hasta las décadas de los sesenta y setenta del siglo XX, cuando el grupo Archizoom crea su proyecto utópico “No stop city” y paralelamente otro grupo, Archigram compite con su idea de “Instant city”. Ideas utópicas que tuvieron influencia importante sobre Renzo Piano y Richard Rogers, quienes las materializaron en su proyecto para el Centro Georges Pompidou en Paris, construido de 1971 a 1977. Quizá la idea de máquina cultural llevada a un extremo excesivamente literal.
Lorenzo Rocha

 

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