jueves, 27 de junio de 2019

CUESTIÓN DE ESCALA

¿Que obras de arquitectura son las más significativas? ¿Qué
es más importante: un gran rascacielos en la metrópolis, o una pequeña
casa en el campo? ¿Las obras más grandes son automáticamente las más
importantes?
En nuestros tiempos el acceso ilimitado que tenemos a la información ha producido una cierta distorsión en nuestra percepción de la realidad. Por una parte, toda la información que recibimos llega por medios visuales y escritos en grandes cantidades, claramente mayores a los que somos capaces de procesar y en muchas ocasiones de manera
sesgada. Por otra parte, el consumo de información ha sustituido nuestro interés por la experiencia de primera mano, e incluso en ciertos casos dicha información ha sustituido a la experiencia en la formación de nuestros criterios. En tal contexto, ha sido cada vez más difícil mantener uno de los principios que rigen mi trabajo crítico: solamente reseñar los edificios que he podido visitar en persona.
Considero inútil expresar una opinión sobre la arquitectura, basada solamente en materiales visuales, ya que la información puede traicionar a la realidad.
Hace poco leí una entrevista al doctor y arquitecto Alberto Pérez Gómez, un gran teórico mexicano de la arquitectura, quien reside en Canada desde hace 35 años. En la entrevista, el arquitecto expone el caso de Glenn Murcutt, arquitecto australiano que recibió el prestigioso premio Pritzker en 2002. Murcutt siempre ha insistido en que su sentido ético le impide aceptar comisiones fuera de su país, él siente que debe hacer arquitectura sólo en la cultura que conoce
mejor. Desde luego es una opinión que tiene gran contundencia, sobre todo en la cultura de la información en la que estamos inmersos.
¿Cómo conocer en México el trabajo de un arquitecto que nunca ha construido fuera de Australia? Es obvio que la mayor parte de las personas solamente podrán entrerarse de el mediante fotografías. Sin embargo, detrás de esas imágenes están las ideas del arquitecto. Las obras de Murcutt no son muy grandes ni se encuentran todas ellas en la

capital de su país, ni siquiera en las grandes ciudades. Por ello es aún más sorprendente que sean conocidas por todo el mundo. Tampoco Luis Barragán había construido nada fuera de México, ni de gran escala cuando adquirió fama internacional y el mismo premio Pritzker en 1980. Esto nos lleva a concluir que lo que más interesa a la sociedad de hoy en día es la información y no la experiencia, o mejor dicho, la experiencia visual sobre la corporal.
Lorenzo Rocha

jueves, 20 de junio de 2019

GRAN DILEMA

El arquitecto italiano Giancarlo De Carlo, criticaba a los
arquitectos modernos por su interés en las soluciones que no
cuestionaban los fundamentos de su actividad profesional. Según él,
los arquitectos deberían preguntarse el porqué de los proyectos antes
de decidir cómo resolverlos.
Los ciclos de cambio entre abundancia y crisis, que habitualmente afectan a la arquitectura y a la construcción, llevan a los arquitectos y urbanistas a dos posiciones distintas que no son necesariamente opuestas. La primera, es la complacencia de los deseos del cliente, que orienta al gremio a la sofisticación del diseño, en el que los motivos pasan a segundo término y los arquitectos nos concentramos en cómo resolver los proyectos que nos encargan los promotores inmobiliarios, sin cuestionar el porqué de los mismos. Los tiempos de crisis como el actual, nos obligan ahora más qué nunca a preguntarnos qué debemos hacer para enfrentar la disminución de oportunidades laborales.
Las crisis generan reflexiones existenciales, ya que los clientes escasean y los arquitectos tenemos que convertirnos en promotores de nuestros propios proyectos. Pero también son tiempos fértiles para las innovaciones y el intercambio de ideas entre profesionistas. Los arquitectos somos capaces de generar nuestras propias oportunidades de trabajo, ya que el entrenamiento que nos da el ejercicio de la profesión nos permite proponer modos de organización para que los usuarios consigan satisfacer sus necesidades de espacios para vivienda o trabajo y al mismo tiempo, los modos de uso y apropiación del
espacio público común.
Este es un tiempo para repensar nuestra relación con el poder político y económico. Los arquitectos podríamos retomar la batuta para imprimirle un nuevo ritmo al crecimiento urbano, ofrecer nuestros servicios a quienes normalmente no pueden pagarlos y crear formas de reutilización de los espacios existentes, en lugar de crear solamente construcciones nuevas.

La postura realista utópica, aunque contradictoria en su mismo origen, es la mejor herramienta para enfrentar una disminución sensible en la fuentes de trabajo. Cuando el trabajo escasea, la gente emigra, pasa al sector informal o cambia de actividad. Quizá los arquitectos mexicanos tengamos que optar por alguna de las tres opciones, o bien comenzar una estrategia para gestionar la arquitectura inconclusa,como lo han hecho algunos colegas españoles ante la crisis en su país.
Lorenzo Rocha

jueves, 13 de junio de 2019

PARQUE ECOLÓGICO

Con el proyecto para el Parque Ecológico en Texcoco, ha
quedado una vez más confirmado el poder que tienen las imágenes
arquitectónicas como herramientas de propaganda política. Gracias a
las infografías, los proyectos causan impacto en el público desde
mucho tiempo antes de su realización.
En 2014 recibimos el sorpresivo anuncio de la decisión de construir un nuevo aeropuerto a un lado de la laguna Nabor Carrillo en Texcoco. Quienes nos dedicamos a la arquitectura y a la crítica, expresamos nuestras opiniones a favor y en contra del proyecto. Después de contar con un avance superior al 60% la obra fue cancelada en 2018 por el nuevo gobierno, esta decisión también fue ampliamente debatida.
Ahora nos encontramos con el reciente anuncio por parte de la Comisión Nacional del Agua de que el gobierno pretende inundar parte de los terrenos anteriormente destinados al Nuevo Aeropuerto y construir un parque de 14,300 hectáreas con áreas para reservas ecológicas y actividades recreativas. Una vez más quedamos perplejos, ya que el anuncio incluye la decisión de asignar directamente el proyecto al arquitecto Iñaki Echeverría sin mediación de concurso público alguno. Es lógico que la construcción de un área verde urbana es percibida por todos como un gran beneficio, pero hacerlo de manera autoritaria es algo desalentador.
Por décadas han existido iniciativas para la recuperación de la cuenca lacustre del Valle de México, retomando el espíritu del ingeniero Nabor Carrillo, quien inició la recuperación del lago de Texcoco en 1965. Durante la década de 1990 un grupo de arquitectos encabezados por Alberto Kalach y Teodoro González de León, analizaron la posibilidad de continuar con el proyecto de recuperación de la cuenca lacustre y enfocarlo desde el punto de vista urbanístico.

Sería una muy buena noticia para todos que el actual gobierno estuviera auténticamente interesado en seguir con la mencionada recuperación hidrológica. Sin embargo, inundar la inconclusa terminal aérea es a todas luces una medida enfocada en el acto simbólico de borrar las huellas del régimen anterior, más que a un legítimo proceso de recuperación ecológica. Como sabemos, la arquitectura como uso político del suelo, es una tradición nacional añeja que no está dirigida al bienestar de los ciudadanos, sino a su rentabilidad en términos de aprobación del desempeño de nuestros dirigentes. Este caso confirma nuevamente que el período gubernamental actual no apunta hacia la democratización de las políticas públicas.
Lorenzo Rocha

martes, 11 de junio de 2019

CASA BLANCA

Casa Blanca, nuestro nuevo proyecto para residencias artísticas en Santa María la Ribera, realizado para la Fundación Herman, está listo para ser ocupado. Interesados favor escribir a: oficinadeartemexico@gmail.com

jueves, 6 de junio de 2019

MINIMO INDISPENSABLE

Bien dice el adagio popular que no es más rico quien más
tiene, sino quien menos necesita. Algo similar se puede aplicar a la
arquitectura, cuando se le observa desde el punto de vista ético y
desde la escasez de recursos.
Una enseñanza importante para los estudiantes de arquitectura consiste en invitarlos a incluir todas sus ideas en el proyecto escolar que estén desarrollando, para después comenzar a retirar lo que sea superfluo hasta que quede solamente aquello que al retirarlo, cambie la esencia fundamental del proyecto. Durante algún tiempo a esto se le llamó minimalismo, por el posible paralelismo que tenía con las corrientes artísticas de los años sesenta. Pero finalmente se convirtió una moda que no se relacionaba muy estrechamente con los aspectos éticos de la “Existencia mínima”, como había sido definida por el arquitecto alemán Ernst May en el Congreso Internacional de Arquitectura Moderna, realizado en Francfort en 1929. 
El minimalismo en arquitectura fue una posición estética cuyo más importante exponente fue el arquitecto inglés John Pawson, quien desgraciadamente redujo este rico concepto filosófico a una simple imagen comercial.
La vivienda forma parte de los bienes que permiten satisfacer las necesidades materiales mínimas, junto con los alimentos y la ropa, necesarios para la subsistencia física de las personas. El mínimo de subsistencia sociocultural garantiza el derecho a la participación en la vida social, cultural y política más allá del nivel de subsistencia física. Por estos motivos, los niveles mínimos que una casa debe tener para satisfacer la necesidad de vivienda no están de ningún modo ligados a su aspecto exterior y varían según las expectativas locales de los habitantes y su percepción de satisfacción, la cual es
específica y relativa a la realidad en la que habita. Esta percepción varía de país a país, de región a región y también es distinta en los ambientes urbanos y rurales. Lo que unas personas personas perciben como pobreza, otras lo perciben como riqueza. Los arquitectos debemos tomar en cuenta todos los aspectos culturales de nuestros proyectos.

Trabajar con lo indispensable es una labor muy interesante para quienes deciden involucrarse en ella. La escasez de recursos en lugar de ser un obstáculo para la creatividad, es el mayor estímulo para ella. Los resultados, además de no excluir a la expresión artística, son muy enriquecedores para quien consigue hacer más con menos.
Lorenzo Rocha

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