jueves, 26 de marzo de 2020

CIUDADES DESIERTAS

El artista Ian Alan Paul, ha publicado en su sitio de internet (ianalanpaul.com) un interesante texto y ensayo visual titulado: Climate, Capitalism, Control. El video realizado con fragmentos tomados de YouTube, ilustra el sinsentido de nuestro sistema económico y social.
Hace tres semanas jamás hubieramos podido imaginar la situación que estamos viviendo ahora a nivel mundial. Las calles, plazas, parques y avenidas de nuestras ciudades se han quedado desiertas, casi toda la gente se encuentra aislada en sus casas, voluntariamente o de manera forzosa, según el país donde viva.
Esta emergencia sanitaria ha escalado hasta convertirse en una crisis económica y política de proporciones inusitadas. Por sí sola pone en relieve las grandes desigualdades e injusticias de nuestro sistema político capitalista. Es evidente la desatención del Estado hacia los grupos más vulnerables, los adultos mayores, la gente con escasos recursos que subsiste mediante el trabajo informal, todos ellos probablemente no superarán a esta catastrofe.
Por otra parte, las medidas aplicadas, sobre todo respecto a la movilidad urbana, el confinamiento, las restricciones migratorias, la prohibición de vuelos internacionales, están teniendo un efecto secundario extrañamente positivo para el medio ambiente: los niveles de monóxido de carbono en la atmósfera no habían estado tan bajos desde 2008, cuando se vivió la gran recesión económica más reciente. Asi que no es casualidad, parece ser que la vía más clara y efectiva para combatir el cambio climático es la drástica desaceleración económica.
La transformación de las ciudades en sitios habitables y limpios, con grandes jardines en lugar de autopistas, donde se trabaje y estudie desde casa, donde se eviten los desplazamientos innecesarios, se está verificando de manera evidente, desgraciadamente por las razones equivocadas, pues lo que la mayoría de nosotros deseamos es que la crisis termine y podamos retomar nuestras actividades “normales”. 
Lorenzo Rocha

jueves, 19 de marzo de 2020

AIRE DE CIUDAD

La urbanista estadunidense Jane Jacobs decía: “La superficialidad no es un defecto”, refieriendose a la necesaria cortesía, a veces hipócrita que se requiere para la convivencia ciudadana pacífica.

Entre los refranes alemanes medievales que conozco,: Stadtluft macht frei  (“El aire de la ciudad nos libera”), es sin duda mi preferido. La vida urbana promete a los ciudadanos una atmósfera de libertad en la que es posible liberarse de las ataduras que nos imponen las etnias, las clases sociales y los órdenes politicos establecidos. Este clima de libertad no implica que cada individuo actúe solamente en favor de sus intereses particulares. La vida en la ciudad supone la pertenencia a una o a varias comunidades, sindicatos, empresas, gremios, colegios profesionales, partidos políticos, escuelas y asociaciones religiosas, a las que se debe respetar y contribuir a fortalecer por encima de los objetivos personales. Sin embargo, en una ciudad, la diversidad permite cambiar de grupo e incluso una cierta movilidad social a lo largo de la carrera profesional o del tiempo de vida.
Todas las ciudades modernas, a partir del Siglo XVIII, se han formado por personas migrantes de las provincias, del campo o de países extranjeros. Prácticamente no hay nadie en la ciudad de México que no encuentre su origen fuera de ella, remontándose a una o dos generaciones de sus ancestros. Por ejemplo, una leyenda urbana cuenta que muchos refugiados republicanos españoles, obtuvieron sus títulos profesionales “en los barcos en los que migraron”. Se embarcaron como albañiles y desembarcaron convertidos en ingenieros, en todo caso su migración y llegada a una gran ciudad les dió nuevas personalidades y oportunidades que aprovecharon en seguida, al igual que los comerciantes sirios y libaneses.
En la ciudad también se dan niveles muy altos de explotación y propensión al crimen, pero de cualquier modo, existe campo fértil para el desarrollo del potencial de casi todas las personas, lo cual es más difícil en ambientes aislados y rurales. El cliché tipo americano de la libertad que permite explotar al máximo el potencial humano, es uno de los engaños de la ciudad en el mundo capitalista. Si bien, solo una pequeña parte de los ciudadanos realiza sus objetivos en la urbe, todos intercambian enseñanzas, bienes y servicios en mayor volumen y velocidad que fuera de ella.
La urbanidad y civilidad, actitudes inherentes a la vida en las ciudades, también envuelven a los conceptos de cortesía y convivencia. Si bien las diferencias entre los ciudadanos persisten, siempre será posible subsistir y tolerar a los demás en el acuerdo tácito entre todos.
Lorenzo Rocha

jueves, 12 de marzo de 2020

PERSPECTIVA

En días como estos, las malas noticias nos desalientan. Al enterarnos acerca de las crisis sanitarias, económicas y políticas por todo el mundo, es natural que nos entristezcamos, pero también es importante que recurramos a nuestras experiencias pasadas para comprender que es posible superar cualquier adversidad.
Las imágenes de los hospitales llenos de personas y las calles desiertas inundan los reportajes que nos llegan desde China, Irán e Italia. Recordamos cuando pasamos por experiencias similares hace ya 12 años durante la epidemia de la Influenza, que afectó principalmente a México. Las ciudades y la arquitectura no tienen sentido sin las personas que las habitamos. Cuando vemos estadios, oficinas, comercios y espacios públicos vacíos, nos invade una desolación que no hace más que recordarnos lo fundamental de nuestra actividad como constructores, el hecho que diseñamos y construimos para la gente, no para nosotros mismos, ni mucho menos para los medios de comunicación. Por otra parte, esperamos que tarde o temprano, la emergencia del Covid pasará o será controlada y nuestro libre tránsito y reunión se reestablecerá. Pero esa normalidad que hoy en día anhelamos, también está plagada de distopías, principalmente la saturación de la población, inmovilidad y contaminación que se vive en las ciudades, sin que existan emergencias sanitarias.
La situación de las ciudades por todo el mundo responde al pie de la letra a la paradoja de Dietrich Braess (matemático y científico alemán), quien en 1968 dictó que al agregar mayor capacidad a una red, cuando las entidades que circulan por ella eligen su ruta de modo egoista, puede en algunos casos reducir el desempeño de toda la red. Esta afrimación se utiliza frecuentemente en la ingeniería vial y en el diseño de carreteras, sin embargo también es aplicable a casi todos los comportamientos urbanos. Por ejemplo, actualmente la conectividad ha impactado sobre la movilidad, existen multiples ofertas para desplazarse además del transporte público y del tráfico privado. Pero estos medios, sean taxis, motos, patinetes o bicicletas, han llegado al punto en el cual algunas ciudades como Londres y Nueva York se encuentran al borde del colapso vial. Sorprende que la autoridad londinense de transportes haya revocado la licencia a Uber, pare operar en la ciudad, ya que el numero de automóviles ascendía ya a 45mil.
Es indudable que tenemos motivos para preocuparnos, pero si tomamos perspectiva de todo lo que vemos hoy quizá nos consuele pensar que pronto habremos superado nuestros problemas actuales y estaremos preparados para afrontar las crisis futuras.
Lorenzo Rocha

jueves, 5 de marzo de 2020

LINA BO BARDI

Desde hace varias semanas se presenta en el Museo Jumex, una vasta exposición titulada “Lina Bo Bardi: Habitat”, la cual muestra la amplia gama de obras de la arquitecta italo-brasileña, que van desde la arquitectura y el mobiliario, hasta sus magníficos montajes expositivos, la muestra permanecerá abierta hasta el próximo 10 de mayo.
Existen pocos personajes dentro de la arquitectura moderna que hayan tenido una vida tan interesante como la de Lina Bo Bardi. Nacida en Roma en 1914, vivió las dos guerras mundiales y eligió como patria adoptiva Brasil, donde emigró en 1946. Desde joven fue una persona con una creatividad extraordinaria y tras graduarse como arquitecta se mudó a Milán, ciudad que gozaba de cierta independencia cultural respecto al régimen fascista. Alli trabajó con Gio Ponti, quien contribuyó en su formación de manera determinante. Sin embargo, el evento que marcó su vida fue su primer viaje a Brasil con su esposo, el filántropo Pietro María Bardi. Un año más tarde, la pareja decidió afincarse en Sao Paulo, y de ahí despego su prolífica e inagotable carrera como diseñadora y arquitecta.
Cuatro de sus proyectos han adquirido la categoría de obras maestras y han enseñado una lección vital a dos generaciones de arquitectos brasileños e internacionales. Estas son: el Museo de arte de Sao Paulo (MASP), La Casa de vidrio, El SESC-Pompeia, todos ellos en Sao Paulo y El Museo de arte popular del Solar de Unhao, este último en Salvador de Bahía. Cada uno de ellos tiene características que los distinguen de los demás, un factor que quizá en su momento no ayudó a su correcta apreciación, pero que en el largo plazo destacó la actitud crítica e innovadora de la arquitecta.
Su labor como diseñadora de mobiliario dió origen a varias piezas que han sido icónicas dentro del diseño modernista: sus sillas plegables y la Silla Bowl, que aún se producen, permanecen en la vanguardia del interiorismo mundial. Del mismo modo, sus soportes de cristal para cuadros, sostenidos por cubos de concreto, creados para la colección permanente del MASP son piezas que forman parte inseparable del diseño arquitectónico y como indican los curadores que la han estudiado, de su idea integral de hábitat en el sentido más amplio.
Lorenzo Rocha

lunes, 2 de marzo de 2020

LABOR DE SANTAS MARIAS

La Labor de Santas Marías esta lista para ser ocupada, interesados por favor escribir a oficinadeartemexico@gmail.com










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