jueves, 27 de febrero de 2020

CIUDADES MEXICANAS

Diane Davis, socióloga y urbanista estadunidense publicó en 1994 el libro “El Leviatán urbano, la ciudad de México en el siglo XX”, una obra de referencia que trata el desarrollo descontrolado de la metrópolis desde una perspectiva política e histórica en la que los gobiernos del PRI jugaron papeles protagónicos.
Desde 2015 Davis, quien ocupa la cátedra Charles Dyer Norton en urbanismo y planificación regional de la Escuela de Arquitectura de Harvard, encabeza el profesorado de la “Iniciativa de ciudades mexicanas” (en inglés: Mexican Cities Initiative) de la propia Universidad de Harvard, un proyecto multidisciplinario de investigación y docencia que organiza talleres de diseño y planificación urbana en México y Boston. Los conocimientos y discusiones dentro de la iniciativa tienen como objetivo principal la búsqueda de alternativas para guiar el desarrollo urbano futuro de la ciudad de México y otras ciudades medias en el país, como Hermosillo y Mérida. Sus investigaciones son poco conocidas en el ámbito académico nacional, sin embargo su sitio en internet cuenta con gran cantidad de material para consulta libre (ver: research.gsd.harvard.edu/mci)
Para el desarrollo de los programas, varios ex alumnos de Harvard han sido invitados a encabezar materias que combinan el trabajo de estudio en la universidad, con trabajo de campo en México, el cual se lleva a cabo durante los veranos. Es destacable la labor del doctor arquitecto José Castillo, quien ha participado en la iniciativa desde su comienzo. Recientemente Castillo y sus alumnos han estudiado el impacto socioeconómico que el Tren Maya tendrá sobre las poblaciones grandes y pequeñas en la península de Yucatán, particularmente en Mérida. Loreta Castro, maestra en arquitectura, llevo a cabo durante el curso pasado un taller que analizó las condiciones hidráulicas, urbanas y la movilidad de Tláhuac en la ciudad de México, trazando un eje de observación desde el volcán Xaltepec hasta  la reserva natural de Xochimilco. Del mismo modo es destacable el taller impartido recientemente por la maestra en arquitectura Frida Escobedo, una investigación que giró en torno a la invisibilidad del personal doméstico, femenino en su gran mayoría, en el entorno del diseño arquitectónico. Durante dicho taller, los estudiantes entraron en contacto con el Sindicato Nacional de Trabajadoras del Hogar, el cual por su reciente creación aún carece de una sede física. 

El objetivo principal de dichos talleres fue contribuir a la visibilidad de los fenómenos sociopolíticos y urbanos estudiados para ayudar a visibilizarlos mediante operaciones de análisis estadísticos y proyectos específicos de diseño arquitectónico. Es notable el seguimiento que se ha dado a las personas y lugares involucrados, para impulsar a que los proyectos académicos trasciendan el ámbito escolar para lograr un impacto en la realidad urbana de nuestro país.
Lorenzo Rocha

jueves, 20 de febrero de 2020

FACHADAS HABITABLES

Los arquitectos franceses Anne Lacaton, Jean Philippe Vassal y Frédéric Druot tomaron una postura clara contra las demoliciones de bloques obsoletos de vivienda en su país, a partir de la publicación en 2004 de su libro “Plus, los grandes bloques de vivienda, territorios de excepción”. En el libro se declaran en contra de las demoliciones de edificios viejos y sustituciones por nuevos y en cambio proponen la ampliación y mejora de los apartamentos mediante la yuxtaposición de fachadas nuevas que funcionan como reguladores térmicos, dan más luz y nuevas vistas a las viviendas, además de aportar un porcentaje de ampliacion de su área.
Considero que no es correcto opinar de espacios de los que no se ha tenido la experiencia directa, por ello esperaré hasta visitarlos para opinar sobre las características físicas de las ampliaciones. Provisionalmente prefiero discutir sus planteamientos teóricos. La solución que han alcanzado los arquitectos consiste en la adición de galerías de 3 a 4 metros de ancho, a lo largo de una o de varias de las fachadas de los edificios prexistentes, con estructuras independientes del edificio original, sin necesidad de desalojar las viviendas. De ahí resultan espacios adicionales a los salones de estar que en la mayoría de los casos han sido utilizados como jardines de invierno para gozar de las vistas y el asoleamiento. El trío de arquitectos lo planteó con éxito por primera vez en 2005 para el proyecto de ampliación de la torre de Bois-le-Prêtre, en un barrio al norte de París. Desde entonces ha seguido utilizando la misma estrategia para reformar viviendas por toda Francia, siendo la más significativa la de Grand Parc en Burdeos, con 530 apartamentos concluidos en 2016. 
Michel Foucault publicó en 1967 su texto titulado: “De los espacios otros”, en el que escribe: “...Estamos en la época de lo simultáneo, estamos en la época de la yuxtaposición, en la época de lo próximo y lo lejano, de lo uno al lado de lo otro, de lo disperso”. De aqui deriva el concepto de heterotopía, de aquello que convive con lo otro sin imponerse. No cabe duda que las galerías superpuestas por los arquitectos a las fachadas de los antiguos bloques son heterotopías llevadas a la realidad.
De los proyectos para vivienda de Lacaton, Vassal y Druot surgen algunos cuestionamientos: ¿Las fachadas añadidas resuelven realmente los problemas que motivaron en primer lugar a los administradores a considerar su demolición? ¿Cuál es la experiencia específica de los usuarios respecto a esta nueva tipología espacial que carece de programa arquitectónico preciso?
Lorenzo Rocha

jueves, 13 de febrero de 2020

PARADIGMAS

En 1898 el parlamentario inglés Ebenezer Howard publicó “Garden Cities of Tomorrow” (“Ciudades Jardín del mañana”), un libro que ejerció una gran influencia sobre el desarrollo de las ciudades durante el Siglo XX. En seguida se construyeron Letchworth (1904) y Welwyn (1919), las dos primeras ciudades que siguieron este paradigma, que aun es vigente en la actualidad.

En su más reciente libro titulado “Construir y Habitar”, el sociólogo y urbanista Richard Sennett (Chicago, 1943), relata la polémica relación entre las ideas de Jane Jacobs y Lewis Mumford, dos figuras prominentes del urbanismo estadunidense, que se enfrentaron en el plano académico y personal. Aunque ambos pensadores se posicionaban en la ideología izquierdista y apuntaban a la búsqueda de la igualdad dentro del entorno urbano, sus paradigmas fueron irreconciliables en su momento. Probablemente ahora no sería tan difícil aplicar ambas ideas simultáneamente, dada la diversidad urbana que ofrece la era de la información. La crítica principal de Lewis hacia Jacobs era su supuesto estatismo y la falta de elementos de diseño para materializar sus propuestas.
Jacobs escribió en 1961 “Muerte y vida de las grandes ciudades americanas”, un libro que se posicionaba en contra de la planificación totalitaria de las ciudades y pugnaba por intervenciones pequeñas y lentas de cada barrio, impulsadas por los propios ciudadanos, como células de un organismo en el que deben funcionar en armonía unas con otras. Ella estaba en contra de los planes de Robert Moses, que incluían la demolición del parque Washington en Nueva York, para dar paso a una autopista que sustituiría a la Quinta avenida.
Mumford por su parte, estaba a favor de un replanteamiento de la forma urbana, retomando las ideas de Howard respecto a la combinación entre ciudad y naturaleza, pero desde un enfoque puramente social. En libros como “La cultura de las ciudades”, publicado en 1938, el historiador exaltaba la democratización del espacio público verde, el cual debía ser administrado de modo comunitario.
En mi opinión ambas ideas no son opuestas, sino complementarias. La idea del refuerzo social de los barrios existentes de Jacobs, al ser una idea que plantea trabajar con la construcción previa, no se encuentra de ningún modo en oposición a la construcción de nuevas ampliaciones de la traza urbana siguiendo el paradigma de ciudad-jardín retomada por Mumford. Este paradigma, que plantea un desarrollo de la forma de la ciudad, se debe complementar con un “diseño social” que esté fundamentado en la capacidad de auto-organización de sus pobladores.
Lorenzo Rocha

jueves, 6 de febrero de 2020

VIVIENDA INVISIBLE

El arquitecto francés Frédéric Druot, ha publicado recientemente un interesante estudio titulado “Plus, Paris” en el cual demuestra que existe suficiente espacio en la ciudad para aumentar el parque de vivienda sin salir de los limites urbanos.

Las leyes que gobiernan a la oferta y demanda de vivienda en el contexto urbano, son las que determinan la expansión de las ciudades modernas. El mercado inmobiliario está estrechamente ligado a las tendencias y necesidades de los posibles compradores, su interés en el bienestar social es indirecto y por ello, su visión empresarial no abarca formas de habitación que no sean las convencionales. 
Por este motivo, es el Estado el que debe apoyar la investigación para encontrar maneras de satisfacer la demanda de vivienda, sin apegarse únicamente a los intereses comerciales de los promotores privados. Esta es una de las razones por las que el modelo de vivienda social en México ha sufrido tropiezos importantes durante las últimas décadas. Los conjuntos habitacionales de casas unifamiliares, construidos en casi todas las zonas periféricas urbanas a lo largo y ancho del país, han colapsado y gran parte de ellas han sido abandonadas. El modelo expansivo que los desarrolladores siguieron, urbanizando enormes zonas rurales que se encuentran a varias horas de transporte del centro de las ciudades, ha fracasado. Sin embargo, la necesidad de vivienda sigue presente y paradójicamente, gran cantidad de edificios en zonas centrales con acceso a todos los servicios, permanecen abandonados o subutilizados.
La tendencia a redensificar zonas urbanas centrales, está comenzando a aparecer dentro de las ofertas del mercado inmobiliario, existe una considerable cantidad de edificios de apartamentos nuevos y renovados en colonias céntricas, pero la mayoría de ellos se ofrecen a precios solo asequibles para la clase media y alta. Existen maneras de desarrollar viviendas de menores precios para las clases trabajadoras y para sectores desatendidos como los estudiantes y los ancianos, que no necesitan el mismo espacio y servicios que las familias. Por ejemplo, en muchos edificios en otros países, cada apartamento no cuenta con cocina y lavandería propios, estas se encuentran en zonas comunes y dan servicio a los habitantes de las viviendas sin que cada uno requiera de su propio espacio para lavar la ropa y cocinar.
Si se abordara el tema de la redensificación de modo sistemático, seguramente existiría espacio suficiente dentro de las ciudades para satisfacer la necesidad de vivienda de todos los ciudadanos.
Lorenzo Rocha (imagen: Cadaval y Sola)

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