jueves, 31 de diciembre de 2020

NATURALEZA SOCIAL

Desde hace algunos años, filósofos y geógrafos como Timothy Morton y Erik Swyngedouw han cuestionado el concepto general de naturaleza como un término vacío por sus multiples significados y excesiva amplitud. La naturaleza lo es todo y no es nada a la vez, la misma ambigüedad fue planteada hace mucho tiempo en escritos filosóficos como “Evolución creadora” de Henri Bergson.
Los arquitectos y urbanistas nos esforzamos por naturalizar el entorno urbano, plantando hortalizas en las terrazas, flores en los balcones y creando parques y zonas vegetales en todos los barrios. Pero al mismo tiempo hacemos lo contrario: intentamos sociabilizar el campo, llevando hasta zonas aisladas, complejos y edificios que albergan actividades como el turismo, el descanso y el deporte. Ambos conceptos: campo y ciudad, son creaciones humanas, por lo cual en realidad no se encuentran en conflicto, ya que forman parte de las ideas generales que tenemos de naturaleza, medio ambiente y sostenibilidad, que son también invenciones nuestras.
Pensar la ecología al margen de la naturaleza, como ha hecho Timothy Morton en su polémico libro “Ecología sin naturaleza”, no significa echar marcha atrás en el esfuerzo de preservar lo natural y dejar de luchar contra la contaminación y el calentamiento global, sino un mecanismo para sacar la discusión adelante mediante la sustracción de su carácter moralista. Erik Swyngedouw habla de la despolitización de la naturaleza bajo el lema de “crisis ambiental” y su re-ensamblado post-político bajo el signo de “sostenibilidad”. La política se reemplaza por la administración social experta y se anula la democracia, optando por la tecnocracia, en la cual los habitantes son considerados incapaces de decidir por si solos y su voluntad se delega a los científicos que aparentemente comprenden los complejos fenómenos naturales.
Esperamos que cuando se consiga controlar la presente pandemia, que por cierto, también es un fenómeno natural, volvamos con nuevas fuerzas a discutir y atacar de frente los urgentes e impostergables problemas socio-ecológicos de la actualidad a nivel mundial.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 24 de diciembre de 2020

MONUMENTO VIVO

Un cenotafio es un monumento funerario en el cual no se encuentra el cuerpo del personaje al que se dedica. En estos tiempos hay que recordar y honrar a quienes nos han dejado, pero también hay que celebrar a todos quienes estamos vivos y podemos contribuir a mejorar nuestro entorno y atender a los enfermos.


Estos últimos meses, tan difíciles para todos nosotros, nos obligan a reflexionar sobre muchas de nuestras conductas habituales, o al menos deberíamos repensar algunas de ellas, no dejar pasar la oportunidad de mejorar algunos de nuestros hábitos dentro de lo posible.
Seguramente gran parte de las conductas que hemos adoptado para mejorar la higiene y evitar contagiar a los demás haya llegado para quedarse entre nosotros por un buen tiempo, si no es que para siempre.
Otras medidas serán temporales y desaparecerán una vez que pase la emergencia sanitaria, como la movilidad restringida.
La arquitectura y el urbanismo son procesos muy lentos, por lo que los efectos de las presentes crisis quizá no se sentirán inmediatamente, los profesionales de estas dos disciplinas no debemos dejar pasar la oportunidad que se nos ha presentado de mejorar aspectos de los espacios públicos y privados que diseñamos.
El arte tiene la capacidad de recordarnos ideas que a veces no tenemos conscientes y ayudarnos a reflexionar sobre nuestras preocupaciones. En 2002 el artista luxemburgués Bert Theis construyó en Estrasburgo una escultura transitable en el espacio público, muy cerca del monumento a los caídos en la Segunda guerra mundial. La pieza se llama: “Warburg spirale. Un monument aux vivants”, consiste en una rampa en forma espiral que termina en un árbol de plátano. Otra pieza de escultura similar, titulada “Monument to the Living”, fue creada por el artista libanés Marwan Rechmaoui en 2008. Se trata de la recreación del Burj al Murr, un edificio que fue atacado con misiles en pleno centro de Beirut y que permaneció en estado de ruina por varias décadas. La escultura realizada en hormigón, es desmontable y mide aproximadamente un metro ochenta centímetros de altura, un poco más que el promedio de estatura de las personas.
Lorenzo Rocha

jueves, 17 de diciembre de 2020

ARGUMENTOS

Desde hace muchas décadas, los mexicanos hemos sido testigos de distintas formas de gobierno autoritario y de una democracia en ciernes que aun no funciona plenamente. Esto es claramente visible nuestro modo tecnocrático de llevar a cabo las obras públicas. 

Los profesionales expertos en las areas de interés de la obra pública, sean estos ingenieros, arquitectos, economistas, artistas, etcétera, asesoran a las autoridades, en particular al presidente de la república, acerca de los pormenores de tal o cual obra y éste decide ejecutarla o no hacerlo, según su criterio personal, sin mediación de debates parlamentarios, ni participación ciudadana alguna.
Este proceso de despolitización ha provocado que un gremio como la arquitectura, no esté acostumbrado a exponer argumentos de modo elocuente y respetuoso, de tal manera que su opinión tenga influencia sobre los proyectos de interés público.
En este espacio he llamado a la discusión abierta de proyectos polémicos como los que el gobierno actual lleva impulsando desde su comienzo. Finalmente hace una semana encontré respuestas de algunos colegas  mediante sus comentarios en las redes sociales (omitiré mencionar sus nombres por respeto a su privacía). 
Uno de los arquitectos que respondió a mi llamado expresó su opinión a favor del Tren Maya, argumentando que el proyecto llevará muchos beneficios al Sureste del país en términos de desarrollo urbano. A este comentario siguió el de otro arquitecto cuya opinión es contraria al proyecto, ya que lo considera dispendioso y dañino para la sociedad y la ecología de la región y por no convocar concursos para asignar los proyectos. Finalmente una arquitecta expresó que ella ve al proyecto como un motor de redistribución de recursos y aprovechamiento del patrimonio nacional, a su paso por localidades de la península de Yucatán.
Estemos a favor o en contra de este u otro de los proyectos actuales de obra pública, es muy importante que expresemos nuestros argumentos de modo transparente para aportar nuestras ideas al beneficio de la comunidad.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 10 de diciembre de 2020

COHERENCIA

La teoría de la arquitectura se ocupa de indagar las razones y conceptos que subyacen a las obras construidas. Mientras la práctica responde a la pregunta de ¿cómo será el proyecto? La teoría responde al “por qué” de la obra, un paso anterior al “cómo”. 

La principal utilidad que tiene la teoría para el ejercicio de una profesión en la práctica, es la toma de postura de cada persona frente a las circunstancias externas. Si los arquitectos nos esforzáramos más en la reflexión crítica de los mecanismos políticos y económicos que nos circundan, podríamos tener una influencia decisiva sobre el devenir futuro de las ciudades. Pero por desgracia, casi cualquier arquitecto ajustaría sus convicciones personales, si es que las tiene, a una coyuntura en la que pudiera tener beneficio profesional, como el encargo de un nuevo proyecto.
En temas como la especulación urbanística o la obra pública, todos los arquitectos estamos prestos a manifestarnos en contra o a favor de una obra, pero es igualmente frecuente que digamos una cosa y hagamos otra. Para ser arquitectos críticos debemos aprender a decir “no”, rechazar nuestra participación en fenómenos arquitectónicos y urbanos con los que no estemos de acuerdo.
¿Qué pasaría si ningún arquitecto accediera a participar en algún proceso que fuera en contra del sentido común? Lo más probable es que si bien no conseguiríamos suspender la obra en cuestión, existiría coherencia entre lo que decimos y hacemos. Esto no quiere decir que todos debemos estar de acuerdo en una misma postura, pero es esencial que quienes sí lo estén, aunque sean la minoría, manifiesten abiertamente su postura.
Durante los últimos años, el gobierno de nuestro país ha promovido algunas obras que han sido impopulares como el aeropuerto en Santa Lucía, la refinería en Dos Bocas, el parque ecológico en Texcoco, el Tren Maya y ahora la transformación del Bosque de Chapultepec. Solo una minoría dentro de la comunidad profesional de arquitectos parecen estar de acuerdo con estos y otros proyectos, probablemente serán quienes finalmente los lleven a cabo, pero sería muy útil para la opinión pública conocer los argumentos que tienen a favor de dichas iniciativas, que han sido rechazadas por la gran mayoría.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 3 de diciembre de 2020

BOSQUE DE CHAPULTEPEC

La ciudad es un campo de fuerza, cada actuación urbanística añade dinamismo al sitio donde se aplica. La coordinación de los esfuerzos de regeneración urbana es responsabilidad del gobierno de la ciudad. Si se deja de contemplar integralmente el impacto que un proyecto específico tiene sobre su entorno, el resultado será deficiente y será un fallo de quien ejerce el poder.
 
Desde hace varios meses está a discusión el polémico proyecto cultural para el bosque de Chapultepec. Hemos leído gran cantidad de opiniones, la mayoría muy bien fundamentadas, pero casi todas ellas en contra del proyecto. Existe un hecho que no ha sido mencionado hasta ahora, hace 5 años el artista Gabriel Orozco expresó su opinión acerca de la necesidad de crear un museo de arte contemporáneo en México, de la talla e importancia de los mejores museos del mundo. En su momento comentamos en este espacio que nuestra ciudad, además de tener infinidad de centros de arte actual, ya cuenta con un museo reconocido mundialmente, el Museo de Antropología, que si bien no exhibe arte moderno, es un foco de atracción turística y de actividad cultural de primer nivel.
Por otra parte, es importante tomar en cuenta la opinión del arquitecto Alberto Kalach, quien junto con otros expertos ha planteado desde hace muchos años la necesidad de apertura del bosque hacia su cara sur, para que beneficie a las colonias que se encuentran a todo lo largo de la avenida Constituyentes.
Lo que parece estar claro para todos es que el bosque se percibe como un bien cultural de la nación y como un área de preservación de la naturaleza, lo cual es verdad. Sin embargo, se debería abordar el proyecto regenerativo desde el punto de vista puramente urbanístico, en el cual las estructuras culturales y los elementos botánicos formarían parte de un proyecto urbano integral, sin que prevaleciera ninguno de ellos sobre los demás. Si se sumara el enfoque urbanístico a los demás intereses vertidos sobre el proyecto, sin soslayar su aspecto político, ya que toda obra pública es inevitablemente un acto político, los temas culturales y ecológicos se apreciarían desde una perspectiva mucho más productiva para la sociedad, que si solamente se considera a esta iniciativa desde dos de las partes que la componen.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 26 de noviembre de 2020

ARQUITECTURA Y SOCIEDAD

El crítico inglés Jeremy Till explica en un interesante ensayo titulado “Arquitectura y contingencia” (Architecture and Contingency, publicado en la revista Field, septiembre de 2007), que la arquitectura es una disciplina contingente, pero los arquitectos han intentado infructuosamente negar dicha contingencia. Till ha tenido una gran influencia del pensamiento anarquista de Giancarlo De Carlo, quien discutía sobre ello hace al menos 50 años.

Es evidente que la arquitectura es una disciplina contingente, pero los arquitectos modernos han intentado negar dicha contingencia e ignorar al público, mediante los conceptos de orden, belleza y pureza. Durante los años sesenta del Siglo XX, pensadores como Zygmunt Bauman y Paul Ricoeur establecieron discursos que marcaron el inicio del pensamiento posmoderno, el cual deja atrás la ilusión modernista de que todo futuro alberga un crecimiento económico progresivo y adelantos científicos que siempre superan a los del pasado.
Dicho pensamiento tuvo gran influencia sobre algunos teóricos de la arquitectura como Giancarlo De Carlo, quien en 1969 escribía en su célebre texto “Architecture’s Public”: “La arquitectura es una típica actividad superestructural, que depende de las transformaciones de la sociedad (...) En este ámbito la arquitectura tiene una ventaja incalculable frente a otras disciplinas, ya que es capaz de producir imágenes concretas del aspecto que el ambiente físico tendría si la estructura de la sociedad fuese distinta.” 
Está claro que la idea de que la arquitectura puede por sí sola cambiar a la sociedad ha sido superada, sin embrago los estímulos físicos que la arquitectura es capaz de provocar en las personas tienen el potencial de generar algunos cambios en su actitud. La arquitectura puede provocar situaciones, por sí sola no cambia a la sociedad, pero puede preparar el terreno para los cambios ocurran. Por ejemplo, sin plazas públicas de grandes dimensiones, la sociedad civil no se podría concentrar masivamente para protestar contra sus gobiernos, la arquitectura urbana ha creado los espacios necesarios para dichas manifestaciones.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 19 de noviembre de 2020

AUTOGESTIÓN

El arquitecto italiano Giancarlo De Carlo, miembro del Team X, se formó siguiendo la ideología anarquista. En su texto “Architecture’s Public” (1969) hablaba de un tipo de arquitectura que no se hacia “para” sus habitantes, sino “con” ellos. De este modo realizó el Villaggio Matteotti en Terni, un notable proyecto de viviendas para obreros.  

Cada vez son menos frecuentes las iniciativas urbanas que derivan directamente de la capacidad de organización de los ciudadanos. Quizá se deba en parte a la apropiación que los ayuntamientos han hecho de los mecanismos que tradicionalmente se utilizaban para promover la participación ciudadana en proyectos de interés público. Los arquitectos que introdujeron el concepto de arquitectura participativa en los años sesenta del Siglo XX, principalmente en Italia e Inglaterra, utilizaban encuestas y hacían reuniones con la población que resultaría directamente involucrada en el proyecto arquitectónico o urbano a debate, para que les expresaran sus necesidades y colaboraran en lo que ellos denominaron “Arquitectura procesual”. Se trataba de procesos largos y complejos, pero que valieron la pena para dar a las personas los resultados más idóneos.
Lo que hoy en día hacen muchos ayuntamientos, seguramente con las mejores intenciones, ha deformado involuntariamente el espíritu participativo original y se ha convertido en la demagogia conocida como “Vecinocracia”.  En primer lugar, no es la autoridad quien debe convocar a la ciudadanía a participar, las iniciativas auténticos son las que provienen de la sociedad civil organizada. El mecanismo menos legítimo para ello, es la formación de comités vecinales, los cuales en teoría recogen los deseos y propuestas de las personas y los presentan a las autoridades. La razón es que dichos comités están ligados a los partidos poíticos que son la antesala de la labor proselitista en la base electoral. Esto ha convertido a la participación ciudadana en una actividad de clientelismo político y de propaganda populista, que no genera resultados creíbles para la mayoría de los ciudadanos.
Lorenzo Rocha
 

jueves, 12 de noviembre de 2020

ACAMPADA

Una nueva forma de turismo rural ha surgido recientemente en varios continentes, los ingleses le llaman “Glamping”, una contracción entre las palabras “Glamorous camping”, o “Acampada glamorosa”. Se trata de la instalación de pequeñas cabañas en paisajes espectaculares, con todos los servicios de un hotel de lujo, pero en contacto directo con la naturaleza.

En África desde hace más de una década se comenzaron a construir campamentos lujosos, formados por unas cuantas cabañas o tiendas de campaña exquisitamente diseñadas, servidas a su vez por un núcleo con restaurantes y estancias pero con la particularidad de encontrarse al aire libre. Esto ha sido especialmente planeado para reservas naturales en países como Botswana, Kenia y Namibia, en las que el gobierno no permite ninguna construcción de carácter permanente, asíi como ninguna intervención en el suelo, como fosas sépticas, rellenos sanitarios, cisternas o depósitos de residuos, que puedan alterar el frágil equilibrio de lugares tan maravillosos como el delta del rio Okavango o la reserva Seregueti. Entre los arquitectos especializados en dichos conjuntos turísticos se encuentra el sudafricano Nicolas Plewman, que ha llegado a un desarrollo notable de sus diseños. 
En Europa y los Estados Unidos, así como en otros lugares como Costa Rica y Baja California, han comenzado a proliferar ofertas similares. Paralelamente a ello, algunas empresas han desarrollado prototipos para la venta de distintos modelos de cabañas con la intención de producirlas industrialmente. Esta es una actividad muy reciente y en pleno desarrollo, ya que se dirige tanto al sector turístico como a las personas que disfrutan de viajar en auto-caravana y que aprecian un diseño sofisticado.
Es posible  que en poco tiempo el diseño modular de este tipo se convierta en una opción profesional para los arquitectos más jóvenes, quienes han visto disminuir significativamente sus opciones laborales ante las crisis inmobiliarias, que amenazan su subsistencia como diseñadores en el sentido tradicional.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 5 de noviembre de 2020

REDENSIFICAR

En las metrópolis como la ciudad de México hay dos modos fundamentales de crecimiento, el primero de ellos es la expansión ya sea de conjuntos de vivienda popular o de urbanizaciones y edificios de lujo.  El segundo consiste en la construcción de nuevos edificios de apartamentos en colonias tradicionales, con la consecuente redensificación de los mismos.

 

Durante las últimas dos décadas, la estrategia más utilizada por los promotores inmobiliarios ha sido la redensificación de los barrios centrales de la ciudad de México. En principio parece un buen camino para la producción de vivienda asequible, aprovechando la capacidad instalada de servicios y vialidades. Los arquitectos hemos diseñado de manera acorde con los requerimientos de los promotores, cada uno al máximo de sus capacidades, por lo que los resultados han sido en general aceptables. 
El fenómeno es en sí complejo, ya que no solamente se ha aprovechado el potencial máximo que ha permitido el coeficiente de uso de suelo de cada zona, sino que en algunos casos se ha aumentado mediante figuras jurídicas como los sistemas o polígonos de actuación, en los que se transfiere volumen de construcción de predios donde no se ha utilizado. Por ejemplo, en una manzana en la que existen uno o más inmuebles catalogados, que no se pueden ampliar, pero que probablemente tengan menos niveles de los permitidos, sus propietarios pueden vender este potencial de crecimiento para transferirlo a otros terrenos que sí puedan utilizarlos.
Muchas colonias tradicionales de la ciudad han visto de este modo la aparición de edificios de hasta diez niveles donde antes se permitían solo tres. Sus paisajes urbanos han sido modificados y su población ha aumentado notablemente. Tal es el caso de las colonias Condesa, Roma, Escandón, Juárez, Cuauhtémoc, Polanco, del Valle y muchas otras más.
Los arquitectos no hemos sido críticos respecto a esta tendencia, la mayoría han estado de acuerdo con ella, principalmente porque todos aprecian los nuevos encargos. Sin embargo mucha gente no está conforme con los resultados, por lo que sería un tema que deberíamos discutir más a fondo.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 29 de octubre de 2020

INTERIOR Y EXTERIOR

Se ha escrito mucho sobre el valor social del espacio público, pero dos libros son sin duda fundamentales para la discusión sobre las ciudades contemporáneas, El primero es “Streets for People” de Bernard Rudofsky (“Calles para la gente”, 1969) y el segundo “La humanización del espacio urbano”, escrito por Jan Gehl en 1971.
El límite entre el interior y el exterior en la arquitectura lo marcan las puertas de entrada a las casas. Pero habitamos más en las calles que dentro de nuestras viviendas. Mucha gente vive en casas muy pequeñas con apenas espacio para dormir, asearse y comer, todas las demás actividades las realizan en espacios públicos exteriores. En muchas ciudades la vida está en el espacio exterior más que dentro de la casa. Incluso hay quienes sacan sus muebles a la calle para estar más cómodos.
Las calles, plazas y parques públicos son complementos indispensables para una vida sana y comunitaria dentro de la ciudad. Los niños que viven en apartamentos, juegan en el parque, los adolescentes se reunen en las calles y plazas, los adultos socializan con sus vecinos y acuden a sitios públicos para divertirse y hacer deporte.
Durante la pandemia, por seguridad desgraciadamente hemos tenido que confinarnos dentro de nuestras casas y prescindir del uso del espacio público, lo cual ha dañando la estabilidad psicológica de gran cantidad de personas que han tenido que trabajar desde casa y ocuparse parcialmente de la educación de sus hijos. Los que han podido se han mudado al campo y otra minoría ha cambiado de casa a una más amplia que cuente con jardín, terraza o balcón. Pero la gran mayoría de la población ha debido adaptarse a la situación sin ayuda de nadie. Las consecuencias en el diseño urbano están aún por venir, pero seguramente el impacto de la situación actual será lento y marginal, aunque esperamos que sea para mejorar las condiciones de habitación y reforzar los lazos sociales. Quizá algunas de las ideas de Rudofsky y Gehl tengan más cabida al tenor de las circunstancias actuales.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 22 de octubre de 2020

TEORÍA CRÍTICA

La Escuela de Francfort, en específico los filósofos Max Horkheimer, Theodor Adorno y Walter Benjamin, impulsaron a mediados del siglo pasado, una forma de pensamiento crítico que cuestionó y puso en duda los valores de su época. Sigfried Giedeon, teórico suizo, trasladó a la arquitectura las ideas de Benjamin sobre la reproducción mecánica de la obra de arte, en su clásica obra “Espacio, tiempo y arquitectura”, publicada en 1939.
Asumir una actitud crítica frente a nuestro entorno sociocultural, implica por desgracia la renuncia a acceder a ciertos entornos que se fundamentan en la actitud autoafirmativa y conciliatoria de la cultura dominante. Estos entornos son principalmente, los medios profesionales de las finanzas y los negocios, que requieren de la habilidad para evitar las confrontaciones, en pos de la maximización de las ganancias. No solamente dichos entornos se caracterizan por el pragmatismo y el consenso, podríamos decir que estas son características presentes en toda actividad que ocupe un lugar protagónico dentro de las corrientes principales de pensamiento y acción.
En contraste, la Teoría crítica, “un lazo social” según Ernesto Laclau, se ubica en la posición de “resistencia” frente a las corrientes dominantes. Los críticos problematizan la realidad, están siempre interesados más en la actualidad que en la historia y se interesan en todas las situaciones de crisis y catástrofe. Por estas razones, se les considera como pensadores pesimistas y se eluden sus opiniones cuando las acciones que están en discusión pueden entorpecer o cuestionar a los actores pragmáticos.
En la Arquitectura crítica, término acuñado por el teórico estadunidense Michael Hays en 1984, existe una clara posición de resistencia contra “las operaciones conciliatorias y autoafirmativas de la cultura dominante, mientras que permanece irreducible a una estructura puramente formal y dislocada de las contingencias del tiempo y lugar donde se localiza”, con ello Hays deja implícito que dicha arquitectura no es un estilo, sino constituye un modo crítico de diseñar y construir.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 15 de octubre de 2020

DESACRALIZAR

La ciudad de Bristol en Inglaterra, se distingue de otras por la creatividad con la que sus arquitectos y urbanistas han aprovechado sus espacios desacralizados. De este modo, existen en la ciudad más de una docena de antiguas iglesias que han sido transformadas en espacios artísticos, comunitarios y en viviendas. Entre ellas destaca sin duda, la antigua iglesia de St. Paul, la cual ha sido convertida en escuela circense.
En las ciudades los usos y las costumbres cambian constantemente. La transformación forma parte del espíritu urbano, la fuerza transformadora proviene del mismo lugar de donde se originan las ciudades.
En este contexto, es lógico que ciertos espacios religiosos terminen por cambiar de uso, en el caso de las iglesias y los cementerios, la carga simbólica difícilmente desaparece o se ve superada por el nuevo uso. Cuando por cualquier motivo la vigencia de un templo llega a su fin, crea invariablemente la necesidad de profunda reflexión urbanística, antes de proceder a su sustitución. Gran cantidad de ayuntamientos no han sabido cómo lidiar con el peso de dichos inmuebles y han optado por dejarlos cerrados y abandonados, la peor de las alternativas, ya que suelen estar localizados en las mejores zonas de las ciudades.
El impacto urbano de la desacralización de espacios religiosos es de dimensiones considerables, si se lleva a cabo con sensibilidad e inteligencia, puede desencadenar mecanismos muy positivos para el entorno. En la mayoría de los casos, debido a sus características morfológicas, las iglesias desconsagradas se destinan a espacios para espectáculos o para la instalación de piezas de arte. También algunos de ellos se han transformado en bibliotecas y escuelas, aunque pueden cumplir con cualquier función, incluso ser viviendas.
En el caso de los cementerios cuyas tumbas han sido trasladadas a otro lugar, normalmente se han transformado en parques públicos, o simplemente se han aprovechado sus terrenos para cualquier otro tipo de equipamiento urbano. No cabe duda que los arquitectos a quienes se les encarga su transformación deben tomar muy seriamente su carga simbólica.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 8 de octubre de 2020

DISTANCIA SOCIAL

Edward T. Hall (1914-2009), inventó el neologismo Proxemia, en su clásico libro “La dimensión oculta” (1966). El célebre antropólogo estadunidense la definió como: “El conjunto de observaciones y teorías respecto al uso que el hombre hace del espacio en tanto producto cultural específico”. La crisis sanitaria actual seguramente nos obligará a replantear muchas cuestiones dentro de las relaciones interculturales.

Se le conoce con distintos nombres: sana distancia, distanciamiento social, distancia de seguridad, son todos sinónimos de un elemento que la pandemia ha dejado dentro de la “nueva anormalidad”. Sin duda es un tema difícil para arquitectos y urbanistas, por sus repercusiones sobre el diseño y uso del espacio público y del transporte. Si los sitios concurridos, como los teatros y estadios, tendrán que reducir permanentemente su aforo a la mitad o a la tercera parte, su esencia misma cambiará. Del mismo modo, las estaciones y trenes subterráneos, así como los autobuses urbanos se deberán adaptar a las nuevas reglas sanitarias, al grado que quizás algunos de ellos resultarán inviables.
Lo más inmediato de la sana distancia física se nota en las conductas sociales, que a largo plazo es muy probable que se conviertan en rasgos culturales fijos. Alrededor de nosotros existe un burbuja imaginaria de aproximadamente 60 centímetros que nos rodea, se le llama universo háptico, abarca todo aquello que está al alcance de nuestra mano, que podemos oler, escuchar y ver a detalle. Ahora que se recomienda no acercarse a menos de un metro y medio de las demás personas, este universo se ha anulado socialmente. Es casi imposible mantener una conversación a esa distancia y con la mascarilla puesta, que no nos permite ver las expresiones faciales ni escuchar bien las palabras de la gente con quien conversamos. Es muy probable que este distanciamiento tenga efectos negativos sobre el sentido de la comunidad y la cooperación entre vecinos. De hecho ya es visible que la mayoría de las personas no son capaces de seguir la recomendación de mantenerse alejadas unas de otras.
Lorenzo Rocha

jueves, 1 de octubre de 2020

MAPAS SUBJETIVOS

Desde la cartografía antigua hasta los actuales cartogramas informáticos, la producción de mapas ha mostrado ser un campo en el que se combina el arte con la ciencia. Pero los mapas más atractivos pueden contener informaciones falsas o puntos de vista sesgados respecto a la realidad de los fenómenos a los que representan.

En la era de la información solemos pensar que las fotografías y los mapas son representaciones objetivas de la realidad, aceptamos como verdadero todo lo que aparece en ellos. Rara vez cuestionamos lo que leemos en la prensa, vemos por televisión o en internet. Incluso se consideran como pruebas válidas e irrefutables de las características físicas de un lugar. Sin embargo, nunca hay que olvidar que se trata de medios de representación, conviene estar siempre atentos a no confundir la información con la experiencia y las imágenes con la realidad. 
Desde luego, una vez comprobada su autenticidad, nos podemos permitir creer en ellos, ya que las técnicas utilizadas para su producción permiten confiar en la información que contienen. Un mapa interactivo nos guía a nuestro destino, los otros nos muestran datos estadísticos, geográficos y económicos confiables.
La parte subjetiva del mapa no es exactamente lo que vemos en él, sino lo que su diseñador y dibujante ha decidido no mostrarnos. Los autores de los mapas que reflejan estudios estadísticos, eligen las métricas que mejor funcionan para comprobar o mostrar lo que se proponen con su investigación. Sabemos que la ciencia utiliza protocolos eficientes para llevar a cabo investigaciones, pero los sujetos que dirigen las pesquisas son personas que tienen sus propios valores y aspiraciones. Así es como algunos deciden medir lo que consideran más importante y descartar lo que juzgan irrelevante, mientras que quizá otro experto aplicaría su propio criterio y por lo tanto estaría en desacuerdo con las métricas utilizadas por el primero. En la relación entre los sujetos y sus objetos, está el cruce entre el arte y la ciencia.
Lorenzo Rocha

jueves, 24 de septiembre de 2020

CEMENTERIOS

Michel Foucault escribió en 1967 una ponencia llamada “De los espacios otros”, texto del que derivó el concepto de heterotopía, el cual está en discusión en círculos académicos desde los años ochenta. El filósofo francés trata en su ponencia sobre la yuxtaposición indistinta de los espacios públicos y privados, característica del urbanismo del Siglo XX.

Según Foucault, el tercer principio de la heterotopía está fundamentado en su “poder de yuxtaponer en un solo lugar real múltiples espacios, múltiples emplazamientos que son en sí mismos incompatibles”. Los jardines son sin duda ejemplos perfectos de ello. El cementerio también es una especie de jardín y está ligado a casi todos los habitantes de una ciudad, ya que casi todos sus habitantes tienen algún pariente o amigo sepultado allí. Sin embargo, la cultura arquitectónica ha ido desplazando paulatinamente a este lugar que antes ocupaba el centro del pueblo, a un lado de la iglesia. Desde que se asocia a la muerte con la enfermedad y con las infecciones, los cementerios fueron desplazados hacia las periferias urbanas. Pero no solamente se trata de razones sanitarias, sino también culturales, que se han acentuado desde que ha disminuido la cantidad de gente que tiene fe en la inmortalidad del alma.
En México, el culto a los muertos es una de las costumbres más arraigadas en la sociedad. Quizá por esta razón aún persisten los cementerios en las zonas centrales de las ciudades y sobre todo de los pueblos. En las ciudades, las visitas al camposanto son menos frecuentes y tampoco son tan coloridas las fiestas del día de los muertos. Pero en pueblos conurbados como el célebre San Andrés Mixquic, en Tláhuac, al oriente de la capital, los panteones han elevado su importancia al nivel de patrimonio cultural. 
El cementerio es una pequeña ciudad para los difuntos, con calles, parcelas y con domicilios particulares. Son sin duda heterotopías yuxtapuestas a los espacios vivos de la ciudad, pero también forman parte de esta y aunque sea doloroso recordar a nuestros parientes fallecidos, la memoria es lo único que los mantiene vivos en nosotros.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 17 de septiembre de 2020

ESPACIO VIRTUAL

La artista visual Julieta Gil, quien se formó como arquitecta, realizó en 2019 una pieza titulada “Nuestra victoria”, que consiste en una documentación fotogramétrica de la base de la columna del Ángel de la Independencia, tras la protesta feminista. El modelo tridimensional del monumento se ha conservado digitalmente y se puede consultar libremente en la página de la artista.
El espacio público se concibe desde tiempos recientes como el sitio físico dentro del entorno urbano y también las plataformas digitales presentes en la red. Ambos espacios son sin duda, medios para el intercambio de las ideas, para las protestas y las relaciones humanas, sin olvidar que en ambos se ejerce la manipulación y el control de las masas. Sin embargo, existe una característica fundamental que los distingue, en cuanto a la experiencia física de ambos.
El espacio físico de las calles y plazas se experimenta de manera corporal, se percibe mediante todos los sentidos que conforman nuestra experiencia háptica, primordialmente tocando lo que está al nuestro alcance, escuchando, oliendo y mirando nuestro entorno. En tiempos de pandemia, la distancia física necesaria para evitar contagios, nos coloca al doble de la distancia habitual, suficientemente lejanos para anular el contacto físico entre nosotros.
Por su parte, el espacio transmitido por medios audiovisuales, la fotografía, el audio y el video, nos permiten el intercambio discursivo y la distribución de imágenes fijas y en movimiento, pero ciertamente no nos dan la experiencia física del espacio público y se prestan más fácilmente a simulaciones que transmiten información falsa o sesgada. Es indudable que el internet ha jugado un papel crucial durante el confinamiento y sus herramientas han sido de gran utilidad para la sociedad. Pero no olvidemos que el espacio que aparece en nuestras pantallas no es real, se trata de representaciones gráficas del mundo exterior. Por estas razones, es muy importante estar atentos ahora más que nunca a no confundir la información con la experiencia y las imágenes con la realidad.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 10 de septiembre de 2020

VIGILANCIA EXTREMA

Desde hace 14 años se celebra en Getxo, localidad aledaña a Bilbao, un festival de imágenes que llena las calles y edificios de trabajos visuales de gran calidad. La presente edición de Getxophoto se titula “¡A la calle!
Las tensiones sociales y las desigualdades, generan interesantes contenidos visuales para el trabajo de muchos artistas contemporáneos. Durante las últimas décadas, el espacio público urbano se ha saturado con cámaras de vigilancia, que graban y almacenan cada movimiento de personas y objetos por la vía pública, que son clasificados y estudiados por algoritmos informáticos que han sido creados para registrar, prevenir y evitar cualquier crimen potencial. Las Smart Cities, se caracterizan por el uso de la tecnología para la optimización de los transportes y la seguridad ciudadana. Pero para muchos de los ciudadanos el control parece excesivo, ya que los gobiernos los han aprovechado para vigilar a los ciudadanos y reducir notablemente su libertad de movimiento y opinión.
Dos trabajos fotográficos y audiovisuales, presentes en Getxophoto, nos muestran aspectos sofisticados y a la vez inquietantes de la vigilancia policial sobre las calles urbanas de distintas ciudades. 
El primero de ellos es la serie audiovisual del colectivo barcelonés Estampa, se trata de un video titulado “3409 Worker”, en el que se han encuadrado a los objetos y personas, mientras una voz informatizada los describe para su clasificación específica. El otro, que es el negativo del primero, se titula “Smile! You are out of Camera”, es accesible por internet y consiste en una cámara instalada en Getxo, en la cual todos los objetos y personas en movimiento se cancelan con cuadrados blancos. 
En segundo lugar se encuentra expuesta la serie fotográfica “False Positives”, de la artista holandesa Esther Hovers, la cual muestra escenas urbanas en Bruselas, con comportamientos considerados por las cámaras como anómalos, como correr repentinamente o detenerse por un largo tiempo, conductas que los sistemas informáticos de “vigilancia inteligente”, consideran como predicciones de un posible crimen o acto terrorista.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 3 de septiembre de 2020

CELOSÍA SIMBÓLICA

En 2004 apareció sobre la azotea del Museo Carrillo Gil una estructura de madera recubierta de cartón asfaltado que llamó la atención de los vecinos y visitantes, era nada menos que la obra “Paracaidista. Avenida Revolución 1608bis”, de Héctor Zamora.

En medio de tantas malas noticias, resulta alentador saber que el arte mexicano sigue interesando a las instituciones culturales a nivel internacional. Hace algunos días fue abierta al público la pieza “Lattice Detour” (“Desviación en celosía”) en la terraza del Museo Metropolitano de Nueva York, obra del escultor mexicano Héctor Zamora. La obra, un muro curvo de aproximadamente tres y medio metros de altura, construido con ladrillos huecos importados desde México, hace referencias directas a otras esculturas modernas y también opera a nivel simbólico.
El muro es sin duda un eco de la famosa obra “Tilted Arc”, instalada en la misma ciudad por Richard Serra en 1981 y retirada poco tiempo después por quejas de la ciudadanía. La polémica que se suscitó alrededor de la obra de Serra se debió a que su escultura de acero de grandes dimensiones (4 x 38 metros) creaba un obstáculo para el libre tránsito de las personas por la plaza Foley en la que se colocó.
No cabe duda que realizar una pieza de dimensiones similares, pero de un material que permite el paso de la luz y la visión a través suyo, constituye un comentario crítico a la obra de su predecesor. Pero sabemos que los muros están cargados de un valor simbólico aún más importante, sobre todo aquellos entre México y los Estados Unidos. Es sorprendente como un acto político tan desatinado como la construcción de un muro en la frontera entre ambos países puede inspirar a tantos artistas a la creación de barreras reales o virtuales en los espacios museísticos. En seguida nos recuerda la obra “Amerika”, un muro de ladrillo construido el año pasado por Jorge Méndez Blake para la exposición “Borders”, en la galería neoyorkina James Cohan.
Sin duda la obra de Zamora, reviste un gran interés para el arte y la arquitectura en tiempos de crisis políticas, económicas y sanitarias.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 27 de agosto de 2020

MÍMESIS

Mímesis, Poiesis y Catarsis, son tres conceptos estéticos presentes en toda discusión teórica sobre el arte, desde Platón y Aristóteles hasta Auerbach y Girard. Aunque estos últimos centran sus ideas en la literatura, también es posible extrapolar algunas de sus discusiones al lenguaje arquitectónico. 

La mímesis en la estética clásica, es la imitación de la naturaleza que tiene el arte como finalidad esencial. Pero no se trata de una imitación únicamente formal de las plantas, minerales y animales, sino de su valor simbólico y de su relevancia para los seres humanos. En resumen: de la humanización de lo natural, que no necesariamente resulta en hacerlo artificial. El hombre es parte de la naturaleza, pero se distingue de ella por su racionalidad. Por lo tanto, humaniza todo lo que le es ajeno, crea lenguajes y formas concretas que representan elementos naturales, para interpretar o completar en su atmósfera humana, todo aquello que le resulta incomprensible de su medio ambiente.
En una reciente conversación con el escultor Jorge Yázpik, comentamos el parecido de formaciones rocosas volcánicas naturales con algunas de sus piezas de gran formato. Él opinaba que no era en absoluto casual dicho parecido, ya que la observación de dichas formaciones es una fuente de inspiración para su trabajo. Por ello, aunque sus piezas parezcan en extremo abstractas, son hasta cierto punto miméticas respecto a la naturaleza. 
¿Cuál sería entonces la diferencia esencial entre una escultura y una formación pétrea natural? Formalmente podría no existir ninguna diferencia, el material y su disposición podrían ser exactamente iguales. La diferencia entonces estribaría en nuestra capacidad para admirar la belleza de lo natural e intentar imitarla para crear objetos que nos acerquen a ella.
El lenguaje de la arquitectura es mimético, pero no tanto en su aspecto formal. Es muy poco frecuente encontrar elementos arquitectónicos que imiten a la naturaleza, pero sí lo es desde el punto de vista psicológico, por ser el refugio para las actividades humanas.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 20 de agosto de 2020

CASAS DE MADERA

La firma H Arquitectos de Barcelona construyó una pequeña casa a las afueras de la ciudad en 2008, en la cual utilizó paneles CLT para toda su estructura y particiones. Se trata de un buen ejemplo de las posibilidades del material, ya que la casa fue edificada sobre una roca con gran pendiente y solamente requirió de dos vigas de apoyo para su cimentación.

La construcción en madera es el sistema tradicional más utilizado en países como Japón, Alemania, Estados Unidos, Suecia, Noruega y Dinamarca, desde hace cientos de años. La arquitectura latina, de tradición romana, es mucho más proclive a construir con piedra o ladrillo y por ello, incorporó al concreto armado con más facilidad a su tradición constructiva.
Pero ahora los tiempos exigen una reacción enérgica ante el cambio climático, ya que la construcción es una de las actividades con mayor impacto sobre el medio ambiente. La forma habitual para construir casas de madera consiste en verter sobre el suelo una losa de cimentación de concreto y levantar una estructura de vigas de madera, que posteriormente se recubren con paneles de madera contrachapada, que a su vez se recubren con tablaroca por el interior y con tabletas en persiana por el exterior.
Desde hace aproximadamente 15 años a esta tecnología se ha ido paulatinamente integrando una forma nueva y más sencilla de construcción en madera que es una evolución del contrachapado, se le llama madera laminada cruzada (en inglés: cross laminated timber o CLT), la cual consiste en listones de madera maciza, pegados entre sí para formar capas resistentes en ambos sentidos, lo cual le otorga una rigidez total. Se trata de un sistema constructivo que podría revolucionar a la construcción masiva de vivienda, del mismo modo que lo hizo el concreto armado a principios del Siglo XX. Este material es autoportante, lo cual implica que no es necesario construir una estructura para sostenerlo. Si la madera se extrae de modo sostenible como se hace en Escandinavia, el sistema se convierte en una forma de construir totalmente renovable, además los elementos constructivos son reciclables una vez que han sido desmontados. 
El aspecto de la cara interior de los paneles de CLT es muy agradable y se puede utilizar sin recubrimientos para muros, suelos y techos, mientras que la cara exterior y la techumbre debe tener una capa aislante de cualquier material transpirable o ventilado.
Lorenzo Rocha

jueves, 13 de agosto de 2020

SUELO LIBRE

Elevar las casas sobre pilares es uno de los cinco puntos para una nueva arquitectura, elaborados por el gran maestro modernista Le Corbusier en 1923, actualmente algunos arquitectos han retomado esta práctica, pero de manera crítica, en beneficio del medio ambiente.
En la construcción hay una costumbre muy arraigada culturalmente que consiste en comenzar toda obra nueva “limpiando” el terreno. Esto significa que comenzamos arrasando con todo aquel material, vegetal y mineral, que está depositado sobre el suelo, si tomamos en cuenta que cada capa de diez centímetros de tierra tarda aproximadamente 40 años en depositarse, estamos literalmente borrando la historia del terreno. Algo similar sucede con los edificios o ruinas existentes en el sitio, cuando se les aplica una simple capa de pintura, desaparece la pátina que tardo quizás 10 años en formarse.
Cuidando de no exagerar, es importante evaluar el patrimonio que tiene todo terreno o ruina con la que trabajamos, antes de eliminarla. La corriente contextual en la arquitectura, toma en cuenta las prexistencias desde hace al menos 50 años, por esta razón vemos cada vez más frecuentemente, elementos reciclados en los proyectos nuevos. 
Aunque con menor intensidad, también comienza a notarse una actitud respetuosa del suelo. Un ejemplo muy claro de ello es el hotel y vinícola Encuentro, en Baja California, proyecto del arquitecto Carlos Gracia. El terreno en el que se construyó, ha permanecido casi intacto, con su riqueza paisajística conformada por rocas y cactáceas. Las habitaciones del hotel se construyeron ligeramente elevadas del suelo para que se adaptaran mejor a su escarpada topografía.
En Francia, cerca de la ciudad de Bayona, también podemos encontrar un proyecto de 50 viviendas llamado La Canopée, que ha utilizado pilares para elevar los apartamentos por encima del suelo, estos se comunican entre sí mediante pasarelas aéreas, el proyecto del arquitecto Patrick Arotcharen es al mismo tiempo innovador y respetuoso del entorno natural.
Lorenzo Rocha

jueves, 6 de agosto de 2020

REGLAMENTACIÓN


Todo espacio debería considerarse habitable, así como es posible trabajar en casa. Las personas que necesitan una vivienda digna, cuya única opcion es habitar la lejana periferia urbana, deberían mudarse a los enormes espacios de oficinas y comercios obsoletos, que se encuentran localizados en las mejores zonas urbanas y permanecen vacíos por las noches.

La normatividad excesiva que regula a la construcción y el uso del suelo urbano, son obstáculos para la desprogramación del espacio habitable, que podría revolucionar a la práctica de la arquitectura. No cabe duda que la construcción debe regularse, sobre todo en sus aspectos técnicos, ya que los aspectos de la seguridad estructural, la salubridad y la protección civil no pueden dejarse a juicio de los constructores y usuarios. Sin embargo, los reglamentos de construcción en México, asi como en casi todos los demás países, han regulado hasta el mínimo detalle los proyectos habitacionales, dejando fuera los usos mixtos y las soluciones alternativas a la técnicas de construcción tradicionales.
Por ejemplo, hace 20 años los arquitectos franceses del estudio Lacaton y Vassal, construyeron una vivienda en el campo, cerca del poblado de Coutras, que en realidad es un invernadero prefabricado, como los que se usan frecuentemente en la agricultura. Los arquitectos tuvieron que hacer la casa de manera clandestina, al respecto comentaron a la revista española 2G: “El invernadero es el dispositivo mínimo más elegante que conocemos para utilizar y transformar el clima exterior con objeto de hacerlo habitable, aunque no es sencillo encajarlo en una normativa de edificación demasiado modelizada”. 
Durante los años sesenta, durante una crisis de escasez de vivienda, el gobierno de Nueva York dejó libre la habitabilidad por un período de tiempo, de ahí surgieron los talleres y fábricas convertidos en viviendas que se denominan “lofts”. En contraste, en la ciudad de México existe Atlampa, una zona central de antiguas fábricas, que no ha podido renovarse dado que está restringida exclusivamente a usos comerciales e industriales.
Lorenzo Rocha

jueves, 30 de julio de 2020

ESPACIO MÁXIMO

Buena parte del esfuerzo y trabajo de los arquitectos modernistas fue minimizar el espacio habitable, tarea prioritaria en su época debido a los escasos recursos económicos y reducido suelo urbano disponible, tras la destrucción causada por las dos guerras mundiales.

Los espacios dedicados al arte, las galerías y museos públicos y privados, han planteado el problema arquitectónico orientado a conseguir los espacios más luminosos, neutros y amplios posibles para la exposición de las obras. Los mejores arquitectos han experimentado durante décadas hasta el cansancio (el suyo y del público) para conseguir grandes salones de exposición sin pilares, ni muros divisorios, donde predomine el blanco y la luz natural. Renzo Piano, David Chipperfield, Frank Gehry, Richard Meier, Tadao Ando y muchos más, han ensayado sistemas estructurales y cubiertas translúcidas de todas las formas posibles, para conseguir sus objetivos. Tanto han construido alrededor del mundo que contrariamente al planteamiento modernista del “Cubo blanco”, los arquitectos han convertido a estos edificios en piezas icónicas, que han sublimado la labor del Estado y de las fundaciones privadas, en lugar de plantear espacios críticos que cuestionen el papel de las instituciones culturales frente a la sociedad.
Las ideas de los arquitectos estelares han permeado desde lo más alto hasta la base de la arquitectura que se ha hecho recientemente, la vivienda sigue siendo concebida como un bien de consumo con espíritu comercial, donde los mayores beneficios los obtienen los promotores antes que los usuarios: el máximo de ganancia con el mínimo de espacio habitable.
La arquitectura futura debería hacerse de tal manera que el ego del autor y el poder del promotor pasen a segundo plano, para que los habitantes se conviertan en los protagonistas de los proyectos. Espero que las crisis actuales nos ayuden a percatarnos de que la tecnología nos permite tener espacios más generosos con menores recursos. Sería deseable comenzar la búsqueda de la vivienda máxima y dejar el minimalismo como una idea del pasado.
Lorenzo Rocha

jueves, 23 de julio de 2020

CONSULTORIO ARQUITECTÓNICO

Hace tiempo que no conocía un proyecto participativo tan interesante como el Cavi (Consultorio Arquitectónico para la Vivienda), dirigido por el doctor en arquitectura David Mora Torres, egresado de la Universidad Autónoma Metropolitana. Se trata de una estrategia para brindar asesoría y servicios profesionales asequibles a personas de bajos ingresos que desean ampliar o construir su casa. El doctor Mora ofrece dichas asesorías en ocasiones en los mercados ambulantes, colocando una mesa para consultas y expidiendo recetas escritas como si se tratara de un médico. Acercándose con sus potenciales clientes hasta los tianguis, el arquitecto establece una proximidad que transforma la imagen del arquitecto como un profesionista solamente asequible para las clases media y alta. 
La principal actividad desarrollada por el consultorio se orienta hacia la asesoría técnica en construcción, por ejemplo, la cantidad de material necesaria para realizar algún elemento como un muro, cuestiones relacionadas con instalaciones eléctricas, hidráulicas y sanitarias, etcétera.
La labor del grupo ha tenido excelentes resultados hasta ahora, ha asistido a miles de personas para brindarles asesoría profesional que de otro modo no habrían tenido, ya que sus recursos y la ayuda estatal no son suficientes para atender todas sus necesidades, aunque hay otras organizaciones no gubernamentales que realizan trabajos similares como Techo, Hábitat, Cesder y Selavip. Es muy claro que el enfoque de todos estos grupos es la solución a las condiciones de precariedad en las que se encuentra la vivienda en comunidades periféricas o apartadas de las ciudades. Desde luego los arquitectos involucrados no se ocupan mucho de la parte formal de los proyectos, ni de los problemas urbanísticos de sus emplazamientos, sino de soluciones técnicas más bien relacionadas con la autoconstrucción.
En una reciente reunión virtual el arquitecto David Mora respondió de manera elocuente ante los cuestionamientos respecto a la importancia del diseño dentro de los proyectos en los que participa, en los cuales la prioridad es el aprovechamiento de todo lo prexistente y la orientación de lo nuevo exclusivamente a la mejora de las condiciones de habitabilidad de la vivienda.
Lorenzo Rocha

jueves, 16 de julio de 2020

IMPORTANCIA DEL DISEÑO

Algunas experiencias proyectuales latinoamericanas como el Previ-Lima, las casas incrementales de Elemental y más recientemente, el Consultorio arquitectónico para vivienda, nos muestran como el concepto de diseño participativo ha penetrado profundamente en la práctica de la arquitectura.
 
Hoy en día los arquitectos nos enfrentamos a un gran dilema respecto a la producción de vivienda, estamos en una encrucijada que nos obliga a elegir entre dos caminos: continuar diseñando proyectos eficientes y mínimos, o bien optar por la desprogramación de los espacios y dejar casi todas las decisiones en manos de los usuarios.
La experiencia de los últimos 50 años, nos muestra que el excesivo determinismo de la razón aplicada al diseño, ha llevado al fracaso del modelo funcionalista. Muchos conjuntos habitacionales modernos han debido demolerse, transformarse, o bien  permanecen abandonados. Simultáneamente hemos observado el enorme crecimiento de los asentamientos irregulares y las casas autoconstruidas por sus habitantes, aunque algunos arquitectos han aprovechado dichos fenómenos y los han integrado a su práctica.
Es indudable que el diseño arquitectónico sigue teniendo el mismo valor que siempre ha tenido, contribuye decisivamente a edificar viviendas sólidas, eficientes e integradas a sus contextos. Quizá lo que más ha cambiado es la necesidad de los arquitectos de que sus diseños permanezcan impolutos a lo largo de los años y aceptar cada vez más como profesionales, la expresión propia de los habitantes de sus proyectos. En las casas y apartamentos contemporáneos, hay cada vez mayores posibilidades para la expresión de la individualidad de las personas que los habitan. Por otra parte, aunque en menor grado, también la autoconstrucción se ha reconocido como práctica legítima y existen muchas asociaciones y arquitectos que asesoran a las personas que deciden hacerse ellas mismas sus casas. A fin de cuentas, lo que es más importante del diseño es la comodidad y felicidad de los usuarios, más que el ego del arquitecto.
Lorenzo Rocha

jueves, 9 de julio de 2020

CENTRO BOTÍN

La Costa Cantábrica es un paisaje espectacular, se trata de un litoral formado por el volteo de las capas geológicas, resultado del choque de las placas continentales hace trescientos millones de años, el cual alterna bellísimas playas con terrenos montañosos.

En 2017 se inauguró en Centro de arte de la Fundación Botín, sobre el muelle de Santander en pleno centro de la ciudad. Es un edificio diseñado por el arquitecto italiano Renzo Piano, en forma de carena naval partida por la mitad. Su peculiar forma responde a factores contextuales que son imposibles de comprender sin ser constatados físicamente en el sitio. 
El acceso al edificio se encuentra en la primera planta, a la cual se llega por una escalera central de un metro y medio de ancho o mediante el ascensor. El museo carece de vestíbulo ya que éste ha sido sustituido por una terraza al aire libre, realizada para evitar bloquear la vista del mar desde la calle Antonio Zabaleta que remata en ésta. El museo se apoya sobre pilares redondos para dejar el paso libre a peatones y ciclistas por debajo de él, una parte del edificio está volando sobre el mar, lo cual le da excelentes vistas hacia la bahía. Sin embargo, la monumental estructura no parece encontrar del todo su lugar correcto sobre el muelle, que parece quedarle estrecho, a diferencia de dos edificios más antiguos muy cercanos a él: el Palacete del Embarcadero y el Club Marítimo, los cuales se edificaron directamente sobre el mar.
La parte derecha del edificio alberga las actividades más públicas como café, tienda y salas de exhibición y la mitad izquierda está reservada para el auditorio, las aulas y oficinas de carácter más privado. Los interiores del museo son muy adecuados para el programa expositivo, se componen de dos plantas con grandes salas con espacios libres, rematadas en sus extremos con salas más pequeñas que gozan de las vistas de la ciudad hacia el norte y de la bahía hacia el sur. Tanto el vestíbulo abierto, como las pasarelas voladas hacia el mar y la terraza de la azotea le dan al centro un notable carácter público al ser de acceso libre, al igual que su cafetería en la planta baja.
Lorenzo Rocha

jueves, 2 de julio de 2020

FRACCIONAMIENTOS

Raul Basurto y José de la Lama, son dos personajes fundamentales para el desarrollo inmobiliario de la ciudad de México durante la primera mitad del Siglo XX. Su compañía se encargó de diseñar y vender entre otros, los terrenos de las colonias Hipódromo-Condesa, Polanco y Lomas de Chapultepec.

Es muy interesante observar las diferencias tan visibles en el desarrollo de los fraccionamientos de la zona centro-poniente de la ciudad de México, llevado a cabo por la compañía inmobiliaria De la Lama y Basurto. 
En sus inicios los promotores y urbanistas siguieron el paradigma urbano de la ciudad-jardín. El arquitecto José Luis Cuevas se encargó en concreto de la colonia Hipódromo-Condesa, cuyo trazado partió de la antigua pista hípica cerrada desde los años 1920, la cual permanece como un área verde central., De ella derivan otros círculos con parques pequeños para desarrollar viviendas y comercios con acceso a areas abiertas de carácter público. El fraccionamiento Polanco-Chapultepec, comenzado en 1938 también siguió la estrategia comercial relacionada con el espacio verde público, su trazado incluye el Parque de los Espejos (hoy Parque Lincoln) y amplias avenidas con paseos centrales arbolados, aunque en este caso, la proporción entre espacio público y privado es menor. En este desarrollo es muy importante la participación de dos arquitectos: Enrique Aragón y Francisco Serrano quienes diseñaron el teatro al aire libre Ángela Peralta y el Pasaje Polanco respectivamente, dos elementos de acceso público que contribuyen a la riqueza de los espacios comunes.
El cambio de paradigma se nota muy claramente en el trazado de las Lomas de Chapultepec, realizado también por el arquitecto Cuevas, en el cual se percibe claramente la influencia del diseño suburbano estadunidense, con grandes terrenos residenciales de tipo campestre, para la edificación de casas unifamiliares con jardines privados. Aunque existen grandes avenidas con áreas verdes, prácticamente no existen parques públicos en el fraccionamiento, lo cual marca una tendencia hacia la prioridad del interés privado sobre el público, lo cual ha derivado en las urbanizaciones privadas de la actualidad.
Lorenzo Rocha

jueves, 25 de junio de 2020

LA CALLE

El filósofo francés Jean-Luc Nancy, quien ha escrito libros fundamentales para entender el concepto contemporáneo de comunidad, en su libro “Ser singular plural”, publicado en 1996 escribió: “Todo espacio con sentido es común (por lo tanto, todo el espacio es común...)”.

La calle es por definición el lugar de la contingencia, de la negociación y del civismo. El acceso a los espacios privados, pasa siempre por el lugar común, su sentido es precisamente ese, el de conducirnos de un espacio público a otro privado. Por esa razón el urbanismo actual se ha visto trastocado por la necesidad de seguridad y la consecuente privatización del espacio público. Las urbanizaciones privadas, con accesos restringidos solo para los vecinos, sus invitados y empleados y con vías motorizadas y peatonales siempre vigiladas, aparecen ante nosotros como una alegoría de los barrios comunes de la ciudad. En estos lugares, los niños juegan, los mayores pasean o hacen ejercicio al aire libre, pero nadie es ajeno al conjunto. 
En cambio, en cualquier otra parte de la ciudad, el espacio público, a pesar de ser menos seguro, tiene mucha mayor riqueza y alienta auténticamente el sentido de comunidad. Salir a pasear a pie o en bicicleta por la ciudad, recrea la vista, nos saca del aislamiento y nos permite descubrir edificios nuevos y en ocasiones entrar en contacto con personas desconocidas.
La vivienda actual se debate entre dos extremos no necesariamente opuestos, aunque sin duda mutuamente excluyentes: la individualidad y la colectividad. Algunas personas prefieren prescindir de la vida comunitaria para obtener seguridad y exclusividad, mientras otras buscan el mayor contacto posible con los demás habitantes de sus comunidades. Unas casas son unifamiliares, grandes y lujosas y las otras, son conjuntos plurifamiliares, compuestos por  apartamentos austeros y pequeños. Este nivel de desigualdad deriva en parte de un cambio general de paradigma urbano, en el cual el Estado ha cedido la iniciativa del desarrollo inmobiliario al sector privado y la planificación urbana ha prácticamente desaparecido. Quizá nuestro modelo podría funcionar mejor, simplemente si la policía fuera capaz de controlar el crimen.
Lorenzo Rocha

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