sábado, 21 de julio de 2018

DERECHOS DE AIRE

En épocas recientes se ha escuchado hablar cada vez con mayor frecuencia, de un fenómeno urbanístico que está transformando el desarrollo inmobiliario en nuestra metrópolis. Se trata de la posibilidad de vender, adquirir y ceder los derechos de uso del espacio localizado verticalmente sobre un terreno determinado.
El término “Air rights” fue inventado por los planificadores urbanos estadunidenses Michael Bernard, Arthur Hall y Richard Leyden en los años cincuenta, basado en un concepto legal inglés que data del siglo XVIII, mediante el cual se reconoce como extensiva la propiedad del espacio localizado verticalmente encima o debajo de un plano horizontal imaginario al dueño del suelo, hasta donde sea posible su aprovechamiento desde el punto de vista técnico. Hoy en día dicha explotación del suelo se regula mediante el coeficiente de utilización del suelo, que resulta de la multiplicación del area del terreno por el area máxima de construcción permitida en los planes urbanos específicos de la ciudad donde se encuentra el terreno.
En la ciudad de México los derechos de aire son transferibles mediante dos mecanismos. El primero de ellos se denomina “Polígono de actuación”, el cual consiste en la adquisición de los derechos para construir más niveles de los permitidos en los planes locales, previo acuerdo con los propietarios de otro terreno que haya decidido cederlos o no pueda utilizarlos, como un área verde o un edificio protegido por los catálogos del patrimonio histórico. Mediante este sistema, el lote en cuestión se beneficia del espacio no utilizado por otro, con previo acuerdo entre ambas partes. El segundo mecanismo es más complejo y novedoso, se le llama “Siistema de actuación por cooperación”. Consiste en la “importación” regulada por un fideicomiso paraestatal, del “aire” no utilizado de una zona de la ciudad diferente de aquella donde se localizan los predios beneficiados, o bien la redristibución de los coeficientes dentro de la misma demarcación. Con dicho sistema se crea un fideicomiso administrado por el gobierno al que deben hacer aportaciones los particulares que desean adherirse al programa para obtener beneficios para el potencial de desarrollo de sus propiedades, el cual se invierte en servicios públicos, infraestructura vial, areas verdes o transporte público.

El primero de dichos proyectos de mejoramiento y regeneración urbana se llevó a cabo a partir del año 2015 en la colonia Granada, dentro de la delegación Miguel Hidalgo, una zona antiguamente industrial que se convirtió en un polo de vivienda, comercio, oficinas y cultura. Aunque no se han cumplido aún todos su objetivos, sobre todo aquellos que se refieren a servicios públicos, a la movilidad y a la accesibilidad de la zona, se puede decir que va por buen camino, al menos en cuanto a su viabilidad económica.
Lorenzo Rocha

miércoles, 18 de julio de 2018

ARQUITECTURA CRÍTICA (LIBRO)


   El próximo 7 de agosto se presentará el libro "Arquitectura crítica" de Lorenzo Rocha, editado por Turner. En la presentación participará el arquitecto Víctor Jiménez, se llevará a cabo a las 19 horas en la librería Rosario Castellanos del Fondo de Cultura Económica, avenida Tamaulipas 202, colonia Hipódromo Condesa.
 El libro “Arquitectura crítica” comienza por la invitación al público y a los expertos a considerar y reabrir la discusión sobre los aspectos críticos de la arquitectura. Mediante el análisis de las ideas y proyectos de cuatro estudios de arquitectura, se enriquece la discusión y se pone en relieve la relación entre las ideas y los proyectos de arquitectos inconformistas desde una perspectiva actualizada e histórica. Al final del libro se abre una discusión sobre el objeto crítico de la arquitectura. 
La originalidad del libro radica en que el concepto de arquitectura crítica no se había abordado desde un punto de vista filosófico, habia sido una discusión académica centrada en la estética. Bajo la óptica de este nuevo libro se pueden considerar críticos a arquitectos de muchos distintos contextos y también de distintas épocas dentro del movimiento moderno.
Con este libro deseo  alentar a los arquitectos de hoy en día a que utilicen el pensamiento crítico dentro de su actividad profesional.
Como objetivo profesional me planteo contribuir a la transformación de las ciudades mediante los cuestionamientos sobre el modo de hacer arquitectura y urbanismo. Mi trabajo de escritura está dedicado totalmente a ello.

Lorenzo Rocha

jueves, 12 de julio de 2018

MODERNISMO MEXICANO

Existe un fenómeno curioso cuando vemos imágenes de la arquitectura de los años cincuenta y sesenta del siglo XX ¿Porqué los edificios modernos se ven mejor en las fotografías de su época? La primera razón puede ser porque en aquella época eran nuevos y aun no se habían modificado ni deteriorado. Sin embargo, existen muchos edificios modernos en la ciudad de México que se conservan casi sin cambios y que se les ha dado muy buen mantenimiento. A pesar de ello, se siguen viendo mejor en blanco y negro. La segunda razón, quizá la más importante, es el entorno urbano donde se encuentran. Aunque no lo parezca a simple vista, una de las principales características del diseño moderno tiene que ver con el lugar donde se construyen las obras. Por ejemplo, un edificio elevado sobre pilares, como la villa Saboya de Le Corbusier, requiere de un entorno amplio y libre para que el espacio fluya sin obstáculos por debajo de ella.
La ciudad de México se ha saturado excesivamente en los últimos 50 años, casi todos los espacios vacíos han sido llenados, se ha aprovechado hasta el último centímetro cuadrado para la explotación inmobiliaria y para la circulación de vehículos. También ha crecido enormemente la publicidad exterior y los usos comerciales de la vía pública durante el mismo período.
Vemos con nostalgia imágenes de las Torres de Satélite con el aspecto limpio e imponente que tenían cuando fueron construidas. También duele ver como el Pedregal y su maravillosa plaza de acceso, donde se encuentra la escultura “El animal herido” de Mathias Goertitz, han sido flanqueadas por edificios de hasta ocho pisos que les han despojado de la escala humana que tenían en sus inicios. Por no mencionar la amenaza constante por parte de los promotores inmobiliarios que asedian a la Ciudad Universitaria por todos sus flancos, echando a perder las vistas maravillosas de sus edificios hacia los espacios verdes que la rodeaban.
Sin duda quedan algunos placeres para quienes disfrutamos del patrimonio arquitectónico construido, principalmente los espacios íntimos y privados dentro de las obras de Luis Barragán. Es muy apreciable la labor de quienes se han dedicado a conservar estos rincones y al mismo tiempo el trabajo de las personas que estudian y clasifican las obras patrimoniales para facilitar su conservación.
Frecuentemente visito un fantástico sitio en internet que se llama “Una vida moderna”, que se dedica a publicar diariamente fotografías de archivos formidables que muestran como era la arquitectura moderna mexicana y estadounidense en sus tiempos de mayor auge, además del diseño gráfico y de mobiliario de entonces. También se debe reconocer la labor de los creadores de “La ciudad de México en el tiempo”, quienes se han dedicado a investigar los cambios en la morfología de los barrios urbanos de nuestra metrópolis. Sus videos y archivos fotográficos dan cuenta del extendido interés que existe en nuestra sociedad actual por revalidar el pasado reciente y rescatar en lo posible las obras maestras de modernismo mexicano, para que edificios y conjuntos como la Ciudad Universitaria, Tlatelolco, la Villa Olímpica, el Centro Médico y otros más no caigan en el deterioro y en el olvido por la ignorancia de su valor y su significado dentro de nuestro presente posmoderno.
Lorenzo Rocha

jueves, 5 de julio de 2018

PROPIEDAD URBANA

Desde hace algunos años, me he dedicado a indagar a fondo las razones que provocan la lentitud del desarrollo inmobiliario en zonas históricas en la ciudad de México, lo cual también acarrea la presencia de predios e inmuebles abandonados o invadidos en casi cada manzana de centro histórico y sus inmediaciones. Podría decir que la principal razón de dicho estancamiento en el desarrollo de colonias como Guerrero, Tacubaya, Santa María la Ribera, Atlampa y otras, es el régimen de tenencia de la tierra. Es muy frecuente encontrar situaciones de indeterminación cuando se investiga la propiedad de algún inmueble en especial y casi siempre coincide con su antigüedad y valor histórico. Muchos inmuebles que figuran en los catálogos del patrimonio arquitectónico, tanto del Instituto Nacional de Antropología e Historia como del Instituto Nacional de Bellas Artes, se encuentran intestados, sus propietarios originales han fallecido y no se ha llevado a cabo el acto notarial de sucesión testamentaria, por lo que sus poseedores muy frecuentemente no son sus propietarios legítimos ni legales. A veces dichos poseedores han obtenido una prescripción positiva a su favor, lo cual los reconoce como propietarios, pero en la mayoría de los casos no existe ningún documento legal que los acredite como dueños del inmueble.
Es evidente que una persona que ocupa un inmueble sin escrituras a su favor, tampoco puede venderlo ni alquilarlo y mucho menos aportarlo a ningún tipo de asociación ni fideicomiso que esté en posibilidades de desarrollarlo. Conozco casos en los cuales las personas que habitan una casa son los nietos de su propietario original, pero su abuelo ha fallecido y también su padre, por lo cual, para poder adjudicarse la casa y contar con escrituras a su nombre, tendrían que abrir dos sucesiones, la del abuelo y la del padre, lo cual implicaría localizar y reunir a toda su parentela de tres generaciones.

Gran cantidad de casas presentan aspectos muy lamentables, sus ventanas han sido cubiertas con ladrillos para evitar invasiones, en las azoteas crecen plantas que casi se han convertido en árboles y su deterioro es tal que en cualquier momento podrían venirse abajo. Sería muy importante que las autoridades comenzaran a involucrarse de algún modo en dicho fenómeno para intentar corregirlo, ya que además de frenar el desarrollo de la ciudad, los inmuebles abandonados constituyen un peligro para sus habitantes y vecinos e incluso para quienes transitan por la vía pública, a quienes les puede caer encima un fragmento de las fachadas en mal estado. La tenencia de los terrenos urbanos es un tema de propiedad privada que también involucra al interés público
Lorenzo Rocha

jueves, 28 de junio de 2018

CULTURA TECTÓNICA

Según Gottfried Semper, el gran teórico de la arquitectura que en el siglo XIX describió los “Cuatro elementos de la arquitectura”, la tectónica corresponde al trabajo de carpintería relacionado con las cubiertas de las construcciones. Por carpintería no solamente se refiere a la construcción con madera sino a los elementos que requieren de ser ensamblados entre sí, como el acero y otros similares.
En 1995 Kenneth Frampton escribió su libro “Estudios sobre la cultura tectónica”, el cual trata sobre el lenguaje poético de la arquitectura, que se expresa mediante los elementos constructivos. El autor lleva mucho más alla el concepto de lo que lo hizo su predecesor, ya que analiza la arquitectura moderna posterior a Semper bajo la óptica de la expresión funcional y estructural, más que como un arte solamente relacionado con la forma abstracta y el espacio.
La cultura tectónica o bien la expresión arquitectónica constructiva, parece un concepto difícil de comprender para quienes no cuentan con preparación universitaria en arquitectura o ingeniería. Pero no es así, casi cualquier persona es capaz de percibir si los elementos de los que está construido un edificio se encuentran en un orden correcto para expresar que se sotienen, que son sólidos, luminosos, transparentes o cualquier otra caraterística relacionada con los materiales de los que está construida la obra en cuestión. Para muchas personas el correcto uso del lenguaje tectónico se traduce en “una cualidad sin nombre”, como decía Christopher Alexander, en algo que se percibe como correcto pero que es difícil de identificar ya que constituye un todo, que es distinto a cada una de las partes que lo componen.

La belleza de la arquitectura deriva precisamente del dominio que tiene el diseñador sobre el lenguaje arquitectónico. Dicha belleza, perceptible para cualquiera, no se fundamenta en la repetición de fórmulas exitosas, sino en la capacidad que tenga el arquitecto de evolucionar en su expresión poética personal. Una de las características del dominio del lenguaje es utilizar los materiales para las funciones que mejor cumplen por sus propias características físicas, por su peso, resistencia, opacidad, flexibilidad, capacidad de aislamiento, etcétera. La utilización de un material de modo contrario a su naturaleza, como usar pavimentos para cubrir techumbres, o cristales para los suelos, se puede considerar como “falta de ortografía arquitectónica”, que será inmediatamente captada por las personas, aunque sea de manera inconsciente. La arquitectura de calidad no deja lugar para las ocurrencias y las excentricidades inútiles.
Lorenzo Rocha

jueves, 21 de junio de 2018

DESPROGRAMACIÓN

En la arquitectura las necesidades de los habitantes son las que dan la forma a las casas y edificios. Dichas listas de actividades y servicios componen lo que los expertos y profesores conocen como “programa arquitectónico”. Durante el siglo XX, los arquitectos se esforzaron considerablemente en depurar, maximizar y precisar dichas necesidades, principalmente para la optimización de la vivienda y su producción en serie. Pero la necesidad de vivienda digna aun sigue sin resolverse. La arquitectura es una actividad que depende de las condiciones donde se localice, en factores económicos, políticos y sociales que están más alla del alcance de los arquitectos, no obstante los profesionales del diseño y la construcción deben ser capaces de aprovechar los factores externos para hacer su trabajo del mejor modo posible.
Recientemente ha destacado en el ámbito arquitectónico el concepto de “espacio libre”. Las arquitectas irlandesas Yvonne Farrell y Shelley Mc Namara, publicaron el 2017 el “Freespace manifesto” en el cual fundamentaron la curaduría de la XVI Bienal de arquitectura de Venecia. Los valores más importantes de dicho manifiesto son la generosidad y la calidad del espacio público y privado. Una de las características del espacio libre es que está fuera del programa de necesidades, se trata de areas flexibles y de usos múltiples que cambian según el público que las utiliza, necesidades que son dinámicas en cuanto al tiempo y el espacio.
¿Cómo se puede lograr dicha generosidad, cuando el espacio es un bien cada vez más escaso en la ciudad? El problema es fundamentalmente económico. En lugar de pensar un espacio para cada actividad como comer, dormir, trabajar, etcétera, conviene pensar en espacios flexibles, en el mínimo posible de divisiones internas. Al mismo tiempo, es necesario buscar tecnologías constructivas que optimicen los recursos disponibles, si se construye a un menor precio, este ahorro debe aprovecharse para hacer espacios más generosos.

Los arquitectos franceses Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal han encontrado en la libertad estructural, una clave para la generación de espacios libres y fuera del programa arquitectónico. El mejor ejemplo de ello es la Escuela de arquitectura de Nantes, construida por ellos en 2009. En dicho edificio los arquitectos consiguieron construir el máximo posible de metros cúbicos mediante un sistema estructural prefabricado parecido al que se utiliza en los estacionamientos públicos. De este modo, la escuela cuenta con grandes áreas libres que los estudiantes y profesores pueden adaptar para actividades públicas y privadas e incluso es posible construir otros locales dentro del edificio ya que la capacidad de carga de la estructura es de una tonelada por cada metro cuadrado.
Lorenzo Rocha

jueves, 14 de junio de 2018

ARQUITECTURA DEL PODER

En distintos períodos de la historia, la clase con poder político y económico ha requerido de edificios que representen sus valores y materialicen sus aspiraciones. Distintos regímenes políticos en países como Rusia, Alemania y Estados Unidos han encargado a sus arquitectos oficiales, el diseño de palacios con carácter monumental para los poderes del gobierno, con grandes columnas, cúpulas y pórticos de inspiración clásica.
Dichos edificios cuentan con elementos comunes que les han dado valor simbólico mediante formas expresivas que remiten a la época clásica, a la arquitectura grecorromana que es percibida por la mayoría de la gente como sinónimo inequívoco de grandiosidad.
Entre estos destaca sin duda Albert Speer, el arquitecto preferido del tercer Reich. Entre sus obras se cuenta el estadio olímpico de Berlín construido en 1936 con los materiales más duraderos de tal modo que pudiera permanecer en pie hasta mucho tiempo después de la vida del líder y del régimen nacional socialista, para que futuras generaciones pudieran conocer los vestigios de la era en la que se construyó.
El estadio Luzhniki en Moscú, en el cual se llevarán a cabo partidos muy importantes, como la inauguración y la final de la copa mundial de fútbol que comienza hoy, fue construido en 1956 durante la era soviética y originalmente se llamó “Estadio central Lenin”. Su lenguaje también recuerda los elementos clásicos antiguos, ya que está rodeado de una galería externa formada por arcos y columnas. En este estadio se llevaron a cabo los juegos olímpicos de 1980.
Como podríamos asumir, la arquitectura monumental no está reservada solamente para los regímenes totalitarios, su lenguaje clásico también ha sido utilizado por países democráticos como los Estados Unidos, si bien no para simbolizar su poder absoluto, sino para hacer propaganda de sus aspiraciones imperialistas. Un buen ejemplo es el Los Angeles Memorial Coliseum, que lleva la influencia romana hasta en su propio nombre. Dicho estadio fue construido en 1923 y fue la sede principal para los juegos olímpicos de 1932 y también se utilizó para las olimpiadas de 1984, pero no cumplió con los requisitos necesarios para que se jugase en él la copa mundial de fútbol de 1994.

Sedes gubernamentales, estadios olímpicos, mundiales de fútbol, son todos símbolos de poder en los cuales el arquitecto se alinea con los intereses de quienes los encargan y organizan. Son todas ellas expresiones megalómanas de individuos y grupos que pretender aferrarse al poder y hacerse eternos, tal como lo afirmaba el arquitecto austriaco Eduard Sekler, autor del texto “Architecture and the flow of time” (La arquitectura y el flujo del tiempo): “La arquitectura y el tiempo están entrelazados de muchas formas y permanecen sujetos a una mutua influencia. El tiempo (chronos) tiene como compañía inevitable a la necesidad (ananke)... Pero el olvido también está ligado al tiempo el cual, para defenderse de su fuerza que lo devora todo, usa como su principal aliada a la arquitectura”.
Lorenzo Rocha

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