jueves, 21 de junio de 2018

DESPROGRAMACIÓN

En la arquitectura las necesidades de los habitantes son las que dan la forma a las casas y edificios. Dichas listas de actividades y servicios componen lo que los expertos y profesores conocen como “programa arquitectónico”. Durante el siglo XX, los arquitectos se esforzaron considerablemente en depurar, maximizar y precisar dichas necesidades, principalmente para la optimización de la vivienda y su producción en serie. Pero la necesidad de vivienda digna aun sigue sin resolverse. La arquitectura es una actividad que depende de las condiciones donde se localice, en factores económicos, políticos y sociales que están más alla del alcance de los arquitectos, no obstante los profesionales del diseño y la construcción deben ser capaces de aprovechar los factores externos para hacer su trabajo del mejor modo posible.
Recientemente ha destacado en el ámbito arquitectónico el concepto de “espacio libre”. Las arquitectas irlandesas Yvonne Farrell y Shelley Mc Namara, publicaron el 2017 el “Freespace manifesto” en el cual fundamentaron la curaduría de la XVI Bienal de arquitectura de Venecia. Los valores más importantes de dicho manifiesto son la generosidad y la calidad del espacio público y privado. Una de las características del espacio libre es que está fuera del programa de necesidades, se trata de areas flexibles y de usos múltiples que cambian según el público que las utiliza, necesidades que son dinámicas en cuanto al tiempo y el espacio.
¿Cómo se puede lograr dicha generosidad, cuando el espacio es un bien cada vez más escaso en la ciudad? El problema es fundamentalmente económico. En lugar de pensar un espacio para cada actividad como comer, dormir, trabajar, etcétera, conviene pensar en espacios flexibles, en el mínimo posible de divisiones internas. Al mismo tiempo, es necesario buscar tecnologías constructivas que optimicen los recursos disponibles, si se construye a un menor precio, este ahorro debe aprovecharse para hacer espacios más generosos.

Los arquitectos franceses Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal han encontrado en la libertad estructural, una clave para la generación de espacios libres y fuera del programa arquitectónico. El mejor ejemplo de ello es la Escuela de arquitectura de Nantes, construida por ellos en 2009. En dicho edificio los arquitectos consiguieron construir el máximo posible de metros cúbicos mediante un sistema estructural prefabricado parecido al que se utiliza en los estacionamientos públicos. De este modo, la escuela cuenta con grandes áreas libres que los estudiantes y profesores pueden adaptar para actividades públicas y privadas e incluso es posible construir otros locales dentro del edificio ya que la capacidad de carga de la estructura es de una tonelada por cada metro cuadrado.
Lorenzo Rocha

jueves, 14 de junio de 2018

ARQUITECTURA DEL PODER

En distintos períodos de la historia, la clase con poder político y económico ha requerido de edificios que representen sus valores y materialicen sus aspiraciones. Distintos regímenes políticos en países como Rusia, Alemania y Estados Unidos han encargado a sus arquitectos oficiales, el diseño de palacios con carácter monumental para los poderes del gobierno, con grandes columnas, cúpulas y pórticos de inspiración clásica.
Dichos edificios cuentan con elementos comunes que les han dado valor simbólico mediante formas expresivas que remiten a la época clásica, a la arquitectura grecorromana que es percibida por la mayoría de la gente como sinónimo inequívoco de grandiosidad.
Entre estos destaca sin duda Albert Speer, el arquitecto preferido del tercer Reich. Entre sus obras se cuenta el estadio olímpico de Berlín construido en 1936 con los materiales más duraderos de tal modo que pudiera permanecer en pie hasta mucho tiempo después de la vida del líder y del régimen nacional socialista, para que futuras generaciones pudieran conocer los vestigios de la era en la que se construyó.
El estadio Luzhniki en Moscú, en el cual se llevarán a cabo partidos muy importantes, como la inauguración y la final de la copa mundial de fútbol que comienza hoy, fue construido en 1956 durante la era soviética y originalmente se llamó “Estadio central Lenin”. Su lenguaje también recuerda los elementos clásicos antiguos, ya que está rodeado de una galería externa formada por arcos y columnas. En este estadio se llevaron a cabo los juegos olímpicos de 1980.
Como podríamos asumir, la arquitectura monumental no está reservada solamente para los regímenes totalitarios, su lenguaje clásico también ha sido utilizado por países democráticos como los Estados Unidos, si bien no para simbolizar su poder absoluto, sino para hacer propaganda de sus aspiraciones imperialistas. Un buen ejemplo es el Los Angeles Memorial Coliseum, que lleva la influencia romana hasta en su propio nombre. Dicho estadio fue construido en 1923 y fue la sede principal para los juegos olímpicos de 1932 y también se utilizó para las olimpiadas de 1984, pero no cumplió con los requisitos necesarios para que se jugase en él la copa mundial de fútbol de 1994.

Sedes gubernamentales, estadios olímpicos, mundiales de fútbol, son todos símbolos de poder en los cuales el arquitecto se alinea con los intereses de quienes los encargan y organizan. Son todas ellas expresiones megalómanas de individuos y grupos que pretender aferrarse al poder y hacerse eternos, tal como lo afirmaba el arquitecto austriaco Eduard Sekler, autor del texto “Architecture and the flow of time” (La arquitectura y el flujo del tiempo): “La arquitectura y el tiempo están entrelazados de muchas formas y permanecen sujetos a una mutua influencia. El tiempo (chronos) tiene como compañía inevitable a la necesidad (ananke)... Pero el olvido también está ligado al tiempo el cual, para defenderse de su fuerza que lo devora todo, usa como su principal aliada a la arquitectura”.
Lorenzo Rocha

jueves, 7 de junio de 2018

INDIVIDUALISMO

Una característica clara de la idiosincracia de los mexicanos es nuestra poca disposición al trabajo en equipo. El nuestro es un pueblo que ha destacado en gran cantidad de actividades y artes a nivel individual, pero pocas veces por trabajos en conjunto. Este fenómeno lo hemos constatado en los deportes, las artes y la ciencia, donde ha habido mexicanos que han obtenido reconocimiento internacional por sus valiosas aportaciones al conocimiento humano. Octavio Paz recibió el premio Nobel de literatura en 1990, un hecho que motivó un gran orgullo a nivel nacional. 
En 1980 Luis Barragán fue acreedor al premio Pritzker, una de las máximas distinciones para un arquitecto, desde entonces no hemos tenido ninguna distinción similar, aunque ha habido otros arquitectos muy talentosos en nuestro país. Esto quizá se deba en parte al pragmatismo y la ausencia de sentido crítico de nuestra profesión que ha sido notable en tiempos recientes. La arquitectura mexicana en la actualidad sufre de la erosión que provoca la falta de sentido de comunidad entre quienes la practicamos. Los arquitectos mexicanos somos poco solidarios entre nosotros y preferimos gozar de prestigio personal, antes que renunciar a el por cuestiones éticas y a favor del bien común.
Como ejemplo de ello hemos visto como se ha vulnerado el patrimonio construido de la UNAM por la edificación de proyectos que dañan el aspecto de sus inmediaciones. También han sido demolidas entre 2011 y 2015, dos construcciones muy importantes para la historia de la arquitectura modernista mexicana: el Super-servicio Lomas de Vladimir Kaspé (1946) y el conjunto Manacar de Enrique Carral (1961), para ser sustituidos por edificios diseñados por el arquitecto Teodoro González de León, fallecido en 2016.
Los arquitectos mexicanos no funcionamos como un gremio en el que defendemos nuestros intereses comunes, lo cual resulta contraproducente ya que somos profesionales propensos a ceder ante las presiones de los promotores inmobiliarios voraces y los funcionarios públicos corruptos. Muchos arquitectos justifican su falta de ética y cortesía profesional bajo el pretexto de que si no aceptan ellos el encargo, alguien más lo hará, lo cual es completamente cierto, pero carece totalmente de validez desde el punto de vista moral.
El momento actual, en el cual estamos frente a un período electoral muy tenso donde se han enfrentado posiciones antagónicas, conviene hacer un examen de conciencia a nivel personal y decidir no solamente por quien votar, sino cuáles serán las nuevas normas de comportamiento que adoptaremos como ciudadanos en el futuro. Es muy improductivo esperar que una sola persona vaya a solucionar todos nuestros problemas. Es cierto que el buen liderazgo es muy positivo, pero cada uno de nosotros debe responsabilizarse de su propia actitud frente a las decisiones que tomamos diariamente.

Los gremios profesionales deben seguir sus códigos éticos y funcionar de modo similar a las organizaciones de la sociedad civil. Los arquitectos debemos defender nuestro patrimonio y la imagen urbana de nuestras ciudades sin que las autoridades nos lo exijan.
Lorenzo Rocha

jueves, 31 de mayo de 2018

LENGUAJE COMÚN

Los textos especializados en arquitectura utilizan un lenguaje técnico que resulta incomprensible para la mayoría de las personas. Este hecho disminuye notablemente el interés del publico general en casi cualquier libro o exposición que se centre en el tema. Pero este hecho no demerita en absoluto la importancia de la arquitectura para la vida cotidiana de las personas. El lugar donde transcurren las experiencias diarias de todas las personas se compone del transito del espacio publico de las ciudades, el espacio privado dentro de las casas, más los sitios de servicios, comercio, trabajo y estudio.
Vale la pena tener siempre presente el magnífico texto de Giancarlo de Carlo “El público de la arquitectura”, del cual deriva su aforismo más famoso: “La arquitectura es demasiado importante para dejarla en manos de los arquitectos”. En el texto publicado en 1970, el arquitecto italiano se pregunta para quién se hace la arquitectura. Es evidente que se trata de una pregunta retórica: todo el mundo coincide en que la arquitectura es para la gente que la habita. Sin embargo, la actitud de gran parte de los profesionales de dedicados al diseño y a la construcción, muestra que su trabajo va dirigido principalmente a los demás arquitectos y a los críticos. Este comportamiento aleja a la gente común de las discusiones sobre la ciudad y la casa.
Parte muy importante de la responsabilidad de comunicar con claridad las ideas arquitectónicas recae sobre quienes nos dedicamos a la escritura crítica. Desde nuestro trabajo podemos contribuir a abrir la discusión a cualquier interesado en ella. Pero en numerosas ocasiones no hacemos más que cerrarla a los pocos expertos en la materia.
Existen otros foros importantes donde sería muy positiva una expresión transparente y abierta sobre la arquitectura, dichos foros son las exposiciones y conferencias públicas. 
Hace pocos días se inauguró la XVI Bienal de arquitectura en Venecia, organizada por las arquitectas irlandesas Yvonne Farrell y Shelley Mc Namara con el tema “Espacio libre” . En esta ocasión la arquitecta Rozana Montiel fue invitada para la sección principal y presenta su pieza titulada “Stand ground”, que se traduce como “Defender una postura”, la cual se fundamenta en su trabajo en conjuntos habitacionales en la ciudad de México.

El pabellón de México en el Arsenal se titula “Echoes of a land” (“Ecos de un territorio”), la muestra ha sido curada por Gabriela Etchegaray y Jorge Ambrosi, reúne el trabajo de 21 participantes originarios en su mayoría de la capital y de distintas ciudades mexicanas. Los curadores encontraron la clave del pabellón en la geografía mexicana. Los muros que reciben al visitantes cuentan con bajorrelieves donde se muestran mapas de los estados afectados por desastres naturales, como una invitación de los arquitectos a entender la arquitectura a una escala territorial, alejada de lo local. En un video en el que los curadores responden las preguntas formuladas por la plataforma de internet Archidaily, se nota el uso de un lenguaje técnico difícilmente comprensible para quienes no cuentan con formación arquitectónica universitaria. Es muy difícil explicar la arquitectura a un publico amplio usando conceptos abstractos, mediante términos como territorio, programa, emplazamiento, escala y “la cualidad matérica de la arquitectura”, dichas palabras no contribuyen al esclarecimiento de lo que se presenta, sino a su complejidad.
Lorenzo Rocha

jueves, 24 de mayo de 2018

CASA VINÍCOLA

Los recintos dedicados a la producción del vino se han sofisticado en gran medida gracias al turismo. En Europa y los Estados Unidos, particularmente en Burdeos, La Rioja y el Valle de Napa, la producción del vino se comenzó a explotar hace algunas décadas como un reclamo turístico, lo cual se reflejó inmediatamente en el diseño arquitectónico. Poco tiempo después se comenzaron a ver nuevas instalaciones muy interesantes en las casas vinícolas del Valle de Guadalupe en México, que cuentan con hospedaje y salas para degustación, las cuales han crecido notablemente en la calidad de sus productos y por consiguientes de los proyectos arquitectónicos experimentales.
Un complejo vinícola se compone principalmente de instalaciones fabriles, espacios para la compresión de las uvas, fermentación, el filtrado y embotellado de los caldos. Otro elemento distintivo de dicha tipología es la bodega, donde se almacena y añeja el vino, normalmente en barriles de madera. Las instalaciones deben tener una temperatura menor a la del exterior y una humedad controlada, por lo cual conviene que estén bajo tierra, de ahí proviene la palabra “cava”, con la que se denomina a estos espacios. Las vinaterías que ofrecen servicios turísticos tienen todas una o varias salas para degustación de sus productos y algunas cuentan con restaurantes, áreas para eventos sociales e incluso hoteles.
Recientemente se han inaugurado tres casas vinícolas diseñadas por el arquitecto Alejandro D`Acosta que merecen mención destacada dentro de su tipología. La primera de ellas es la Casa Paralelo, abierta en 2006 la cual es muy interesante por su carácter fabril y por su buen funcionamiento desde el punto de vista climático.
Pero hay otros dos proyectos que hacen mayor justicia al lema del estudio del arquitecto, en cuanto a la parte emocional de sus espacios como experiencias arquitectónicas, se trata de Casa Bruma (2011) y Clos de Tres Cantos (2014). Ambos complejos son de tamaño medio y cuentan con todos los servicios, lo que ha permitido a su autor un extensa experimentación en cuanto al uso de materiales reciclados, de la condiciones físicas de los lugares y en cuanto a la exploración de elementos que enriquecen la experiencia fenomenológica de los espacios.
En ambos casos se trata de proyectos derivados de excavaciones en los terrenos, lo cual provoca en el visitante una sensación especial al penetrar en las entrañas de la tierra. En ambos casos hay un interesante manejo de la luz y la penumbra por medio de pequeñas aberturas y tragaluces hechos con lentes y botellas de vino recicladas. Las estructuras en ambos casos son espectaculares ya que en Bruma se usaron troncos de arboles muertos para soportar las techumbres y en Tres Cantos bóvedas piramidales construidas con piedras colocadas en saledizo, similares a las estructuras usadas por los mayas.

La proliferación de proyectos arquitectónicos interesantes ha dado al Valle de Guadalupe una importancia cultural considerable hasta el punto de adquirir relevancia desde el punto vista del diseño arquitectónico por los proyectos antes mencionados y por algunos otros más que siguen tendencias vanguardistas dentro del espectro conceptual de la arquitectura contemporánea. Esta tendencia esperamos que continúe en aumento, ya que es muy benéfica para la discusión general acerca de importancia del desarrollo de la arquitectura nacional de calidad.
Lorenzo Rocha

domingo, 20 de mayo de 2018

POLÍTICA CULTURAL

El ejercicio de la política comprende una serie de valores y principios particulares para cada individuo, una vez que dichos fundamentos se aplican en el campo de acción, se ven afectados por la enorme complejidad que conlleva su implementación. Para evitar la confusión que acarrean las numerosas contingencias que envuelven a la política, resulta útil apegarse a un principio básico contenido en la definición artistotélica de la política como “la búsqueda del bien bien común, mediante el uso de la razón”.
La política aplicada a la cultura no está exenta de las contingencias externas, por lo cual muchas veces los programas específicos para el sector cultural se ven envueltos en laberintos burocráticos indescifrables. Quizá por esta razón, la cultura no figura como prioridad en el discurso central de los políticos, pero es probable que también sea por carencia de principios sólidos. Es incuestionable que la labor de los creadores y los gestores culturales es la principal generadora del pensamiento crítico. La filosofía, la literatura, la arquitectura y otras actividades fundamentales para el pleno desarrollo de la sociedad pertenecen al sector cultural y deberían responder a una política clara y prioritaria.
Parece ser que en nuestro país la cultura es comprendida como parte del entretenimiento y de la administración del tiempo libre, actividades por cierto no despreciables de ninguna manera, pero ciertamente no como una parte central del discurso político nacional.
En México contamos con una extensa red de equipamientos culturales, no faltan museos, teatros, foros, monumentos históricos, sitios arqueológicos, colecciones públicas y privadas, etcétera. En parte contamos con ello gracias a que en el pasado, la política cultural estaba más ligada al desarrollo humano y al tejido social de lo que está ahora. Pero no es momento de añoranza de tiempos pasados, sino de preguntarnos qué podemos hacer ahora para devolver ese bienestar que tradicionalmente tuvo la población urbana.

Sin duda una de las mayores carencias de los ciudadanos es la calidad del espacio público y el acceso al proyecto arquitectónico para la construcción de sus viviendas. Estas son dos cuestiones de diseño que el Estado considera como asuntos secundarios, pero no los son en absoluto. El correcto diseño arquitectónico del que adolecen dos terceras partes de las viviendas en México, no es un lujo, es una necesidad fundamental para garantizar la seguridad estructural y la eficiencia económica del bien más preciado para una familia: su propia casa. Del mismo modo, el espacio público, que comprende las calles, plazas y parques, es un tema cultural y se relaciona con las artes plásticas, el llamado “arte público”, que se encuentra en una condición de atraso lamentable en nuestras ciudades y pueblos. Hace 50 años México era uno de los países vanguardistas en cuanto a la escultura en el espacio público, recordemos la “Ruta de la amistad”, las “Torres de Satélite” o el “Faro del comercio” en Monterrey. Esta actividad cultural ha caído en el olvido, debemos intentar recuperarla cuanto antes.
Lorenzo Rocha

jueves, 10 de mayo de 2018

DESINFORMACIÓN

Los candidatos presidenciales que se encuentran ahora en plena campaña electoral, han conseguido polarizar las opiniones y llevar al campo político la construcción del nuevo aeropuerto de la ciudad de México. Lo han conseguido en parte por la escasa información que existe sobre el proyecto y también por algunas campañas de desinformación que emiten mensajes contradictorios.
Varias preguntas acerca de la obra siguen sin respuesta clara, por ejemplo: ¿Porqué se debe construir un aeropuerto nuevo y cerrar el anterior, en lugar de construir una nueva terminal en un sitio más lejano y conservar la actual? ¿Cómo se solucionará la transportación terrestre para llegar al nuevo aeropuerto cuando el flujo de pasajeros se triplique? ¿Cual es la solución específica para la cubierta acristalada del edificio terminal y cómo se controlará la temperatura y humedad en el interior? Nuestra responsabilidad ciudadana es buscar nosotros mismo las respuestas a nuestras dudas para no ser manipulados por las declaraciones y ocurrencias de los candidatos, dado que sus opiniones no se fundamentan en razones y datos comprobables. Recomiendo la lectura de las entrevistas y explicaciones otorgadas por el ingeniero Raúl González Apaolaza, director corporativo para la construcción proyecto.
En lo relativo al proyecto arquitectónico, la información disponible es notablemente escasa. En varios sitios de información oficial solo existen infografías y videos muy esquemáticos que no permiten ver el proyecto con profundidad, lo cual contribuiría a que los expertos pudiéramos tener una opinión mejor fundamentada sobre la solución constructiva del edificio. En algunos esquemas realizados por los arquitectos encargados del proyecto se indica que la ventilación se hará por convección y la iluminación será natural, mediante la cubierta transparente. También el equipo encargado de proyecto exalta la captación de aguas pluviales y otras técnicas ecológicas utilizadas. La solución propuesta para el edificio, que se resume en una estructura metálica tubular de perfiles cuadrados en forma de malla, la cual se cubrirá con cristales en su totalidad, es muy parecida al sistema que fue utilizado por el mismo arquitecto para cubrir el patio central del Museo Británico de Londres, proyecto realizado en el año 2000, que es el espacio público cubierto más grande de Europa, con aproximadamente 7000 metros cuadrados. Dicha elección despierta varias dudas cuando se propone como sistema constructivo para la cubierta del nuevo aeropuerto, ya que el área de la terminal es cien veces mayor, por lo que ha sido dividida en apoyos intermedios para poder fragmentar la estructura. Londres tiene un clima frío y extremoso, claramente distinto al de la ciudad de México, sería importante saber qué modificaciones se hicieron en este sistema para adaptarlo a nuestro clima. Otra duda importante es con qué mecanismo se pretende controlar la entrada de viento del exterior hacia el interior del nuevo edificio, ya que todos conocemos las frecuentes tolvaneras que suceden al oriente de la ciudad, debido al desecamiento del antiguo lago de Texcoco.

Lorenzo Rocha

Buscar este blog

Seguidores

Archivo del blog

Contribuyentes