jueves, 29 de diciembre de 2022

CONTRA-UTOPIA

Hoy en día quien desee hacer hablar a la arquitectura se verá forzado a recurrir a materiales que carezcan de todo significado. Será necesario reducir al grado cero toda ideología, todos los sueños de la función social y todo residuo de utopía. Manfredo Tafuri LʼArchitecture dans le boudoir
 
En las ciudades contemporáneas parece inevitable la llegada de una época contraria a la utopía, al idealismo urbano que comenzó en el siglo XVI y que llegó al máximo durante el modernismo.
En la ciudad de México, sin duda el punto más alto de la osadía por parte de los planificadores, los gobernantes. los urbanistas y los arquitectos sucedió durante las años sesenta del siglo XX. Quizá la unidad habitacional Nonoalco-Tlatelolco con sus 15,000 viviendas, inaugurada en 1964, represente ese punto máximo. 
Los acontecimientos subsecuentes, dañaron al proyecto tanto simbólicamente como en su propia materialidad. La brutal matanza de estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas el 12 de octubre de 1968 y el violento terremoto del 19 de septiembre de 1985, dieron al conjunto y a su imagen utópica un tinte macabro y traumático.
El crecimiento urbano desde entonces no ha cesado ni mucho menos disminuido, las ciudades se han expandido ilimitadamente y se han construido cientos de miles de nuevas casas, sin embargo, su papel representativo del progreso nacional ha cambiado radicalmente.
Hoy en día la ciudad se nos presenta como un producto con valor estrictamente económico, las opciones de vivienda y servicios se evalúan en relación a costos y beneficios. Las decisiones de mudanza de un barrio, de una ciudad e incluso de un país a otro, se sujetan a las ofertas que el mercado nos presenta y a las complejas clasificaciones mercadotécnicas que nos ubican en casillas muy precisas según nuestro poder adquisitivo, nuestro historial de crédito y en general nuestro perfil socioeconómico. ¿Son estos factores puramente ideológicos? ¿El mercado es la nueva teoría social? ¿Hay posibilidades de utopías futuras? En este momento todo ello parece imposible, o al menos altamente incierto.
Para los arquitectos es seguro que se ha terminado la cuestión del estilo, tan importante durante el modernismo. Aquellos que se preocupan por devolver, dentro de lo posible, el carácter social a la arquitectura, piensan mucho más en el uso y en el diálogo entre los espacios y las personas, que en la forma del edificio. De hecho, existen gran cantidad de operaciones arquitectónicas que no implican construcción, como el uso readaptativo de edificios obsoletos o los usos temporales de espacios público y privados, todos ellos mediante formas comunitarias de organización, un pragmatismo extremo, que ha abandonado toda esperanza de un futuro urbano fundamentado en el diseño y en las técnicas constructivas.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 22 de diciembre de 2022

ESTÉTICA SOCIAL

“Por estética entiendo la articulación entre la organización social de la vida, la estructura de la percepción y la configuración de una experiencia sensible compartida”. Paul B. Preciado “Dysphoria mundi”

En su libro más reciente, Paul B. Preciado explica su idea de nuestro mundo actual, como un lugar en lo que todo lo personal también es político y afirma: “El tiempo se ha desordenado, se ha vuelto disfórico.” (inaguantable, insostenible).
Theodor W. Adorno declaró en su importante obra “Teoría estética”, en 1970, que la definición de estética simplemente como el estudio de la belleza, había sido superada por la realidad social de su época, al punto de considerarla obsoleta. “La definición de la estética como teoría de lo bello sirve de muy poco porque el carácter formal del concepto de belleza se desvía del contenido pleno de lo estético. Si la estética no fuera otra cosa que un catálogo sistemático de lo que alguna vez se consideró bello, no nos daría ninguna idea de la vida en el concepto de lo bello.”
Uno de los ejemplos que Adorno utiliza para ilustrar la relación entre lo bello y la utilidad o la función de la arquitectura es la Philharmonie Berlin, proyecto del arquitecto Hans Scharoun, realizado en 1960 e inaugurado en 1963. En un pasaje muy interesante de su teoría estética, el autor describe a la “Gran arquitectura”, como aquella  que integra de modo mimético la función con la forma, pero sin imitar el contenido mediante la forma. Para Adorno: La Philharmonie de Scharoun es bella porque, para crear condiciones espaciales para la música orquestal, se vuelve similar a ella, sin tomar nada prestado de ella.”
Es muy importante hoy en día que los arquitectos visualicemos con claridad la función social del diseño, ya que mediante nuestro trabajo, somos los transmisores de los mensajes que se originan desde el poder, aunque muchos de nosotros no seamos conscientes de ello. La arquitectura expresa inevitablemente mediante la forma construida, los valores de la sociedad en la que se origina.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 15 de diciembre de 2022

DECRECIMIENTO PLANIFICADO

En los años setenta del siglo pasado, los economistas partidarios de la “Teoría de la regulación”, argumentaron a favor de la “periodización” del capitalismo del siglo XX. Sostuvieron que debía llegar la “ruptura crítica” de un régimen de acumulación y la superposición de una nueva manera cíclica de distribución de la riqueza.

¿El crecimiento ilimitado de las ciudades sigue siendo una alternativa lógica para el desarrollo urbano contemporáneo? ¿Cómo enfrentaremos la finitud de los recursos naturales, sin combustibles fósiles y en un planeta cada vez más caliente en los próximas décadas? Los pensadores sobre el futuro de las ciudades, como Andy Merrifield, Neil Brenner, Roberto Espejo y otros más, se hacen preguntas similares. Enfrentamos procesos de urbanización planetaria que simplemente están fuera de toda lógica. A nosotros nos tocará planificar el inevitable decrecimiento urbano del futuro.
Los antecedentes de prácticas similares fueron calificados con toda razón durante los años sesenta del siglo pasado como “urbicidio”, por varios críticos de arquitectura como Ada Louise Huxtable y Marshall Berman. Los críticos se referían por ejemplo, a los eufemísticos nombres usados por los planificadores estadunidenses, como “Abandono benigno” (Benign neglect), término utilizado por Patrick Moynihan, el asesor urbano del presidente Nixon en 1969, para nombrar la destrucción intencionada de barrios deteriorados, considerados económicamente inviables, mediante la retirada de servicios e infraestructuras. En 1970, Roger Starr del Manhattan Institute, inventó el término “Disminución planificada” (Planned shrinkage), para designar la eliminación de barrios minoritarios pobres, en particular al sur del Bronx en Nueva York.
Desgraciadamente, los cambios radicales de los modelos económicos no suceden de manera suave, son rupturas necesarias que acarrean consecuencias graves y dolorosas para la sociedad. El decrecimiento urbano tendrá que llegar solo cuando se hayan agotado las alternativas para seguir creciendo.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 8 de diciembre de 2022

HABITANTES Y CIUDADANOS

“La ciudadanía podría concebirse como algo urbano, como algo territorial, donde la territorialidad es a la vez más estrecha y más amplia que la ‘ciudad’ o la ‘nacionalidad’, un territorio y una ciudad sin fronteras.” 
Andy Merrifield.

En la teoría de los estudios urbanos a lo largo del tiempo, se han debido establecer diferencias entre algunos términos que el lenguaje común considera sinónimos. Por ejemplo, Rousseau, en su clásica obra “El contrato social” escribió: “Las casas forman la aldea, pero los ciudadanos constituyen la ciudad”. De hecho, por la dificultad que los traductores han encontrado para traducir los términos originales del texto, las ideas quedan hasta cierto punto desdibujadas. En la versión original del texto en esa misma la linea, Rousseau había usado las palabras ville, que fue traducida como “aldea” y cité, traducida como “ciudad”. La traducción no expresa el fondo de la idea, ya que esta trata sobre la diferencia entre un habitante (un bourgeois) y un ciudadano (un citoyen)lo cual también implica una dimensión política e ideológica de sus roles en el ámbito urbano.
En resumen, los habitantes tienen menor agencia política e ideológica que los ciudadanos, los cuales amplían el significado de su presencia en la ciudad, más allá de su localización específica y de su nacionalidad.
Lo urbano según Henri Lefebvre, es algo más alla de la arquitectura de la ciudad. La ciudad no es más que un sitio. Lo urbano es algo parecido a una ciudad efímera, es lo que la vida cotidiana de los habitantes y sus costumbres, modifican en la concepción de uso que el diseñador urbano designó para los espacios públicos. En su libro “El derecho a la ciudad” añade: “lo urbano es la ciudad menos su arquitectura”, Lefebvre escribe sobre su idea de ciudad futura, en el penúltimo capítulo de su fundamental estudio sobre lo urbano, sostiene que en la ciudad efímera, “obra perpetua de los habitantes, a su vez móviles y movilizados por y para esta obra”, habrá un predominio del tiempo sobre el espacio.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 1 de diciembre de 2022

OBJETO Y ACCIÓN

"La casa no es solo 'lo que es', como producto acabado, sino 'lo que hace', el papel que desempeña en un momento concreto de la vida del usuario”. José Luis Oyón

Afirmar que un objeto cualquiera “hace” algo o realiza una acción, no es del todo exacto. Quien realiza la acción es la persona y lo hace utilizando el objeto. Si hablamos de la arquitectura, la ciudad o el mobiliario, sería más adecuado decir que el objeto permite, facilita, propicia, o bien, dificulta, impide o evita la acción humana. Un espacio bien diseñado puede provocar o mejorar su uso y la correcta realización de las actividades que están programadas para desarrollarse en él.
Dentro de la Teoría del Actor-red se considera a los objetos no-humanos como “actantes” no intencionales como los actores, pero definitivamente con agencia en los procesos de la civilización. Un ejemplo muy importante es la utilización de los combustibles fósiles desde principios del siglo XIX y su impacto en el desarrollo urbano moderno.
Es importante considerar los procesos de diseño arquitectónico, urbano y paisajístico como acciones que, si bien se concretan en objetos construidos, constituyen dinámicas de uso y comportamiento humano. Los métodos habituales utilizados para realizar proyectos, se centran excesivamente en la producción de objetos estáticos e inalterables una vez construidos. El modernismo se especializó en la forma y dejó a la vida como un aspecto secundario. 
Habitar es un verbo, pero el espacio es un sustantivo, vivir dentro de un espacio diseñado como un objeto acabado no corresponde con la realidad siempre cambiante de la vida humana. Los arquitectos, urbanistas y paisajistas deben pensar más en lo que provocan sus diseños y menos en sus aspectos formales. Los planos, las maquetas y los dibujos son necesarios, pero un proyecto no está completo sin una reflexión sobre su impacto social . Las cartografías críticas son muy útiles para el análisis de los flujos de energía y de personas. Realizar una simulación del objeto puesto en sus contexto, debería ser una parte esencial de todo proceso de diseño contemporáneo.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 24 de noviembre de 2022

TIPOLOGÍAS

Tradicionalmente los arquitectos han combinado su labor profesional, con el trabajo docente. Muchos famosos maestros modernos fueron profesores y directores de escuelas importantes durante los años de la posguerra, basta mencionar a Walter Gropius en Harvard, y a Ludwig Mies van der Rohe en el IIT.

Las tipologías arquitectónicas derivan de los proyectos tratados como casos de estudio. Este método proyectual se utiliza principalmente en la producción de vivienda multifamiliar, que es tradicionalmente el programa que dio origen a dicha forma de trabajo intelectual.
Cuando se plantean proyectos arquitectónicos para ser desarrollados por estudiantes universitarios, el proceso es radicalmente distinto al que se seguiría si dichos proyectos se desarrollaran en oficinas dedicadas a la práctica profesional. En el ámbito escolar, los proyectos se plantean de modo tipológico, no se trata concretamente de servicios profesionales, ya que el promotor, el cliente y los usuarios del proyecto son hipotéticos. Tampoco se persigue el cumplimiento estricto de las normas, reglamentos de construcción, ni especificaciones técnicas establecidas para los casos específicos y desde luego, no se toman en cuenta cuestiones de tipo financiero y presupuestal, como se haría en los proyectos reales.
Por esta razón, los proyectos escolares son casos de estudios, que se plantean y desarrollan de manera más libre y con intenciones didácticas. También los estudios de arquitectura pueden dedicar algo de su tiempo y esfuerzo en desarrollar tipologías, casos y variantes que pueden ser de utilidad, como una especie de catálogo de soluciones posibles a problemas que se presentan con frecuencia en las práctica profesional.
El profesional que dedica parte de su tiempo a la docencia sin duda aporta sus conocimientos y experiencia a los estudiantes, pero también aprende y se ejercita mentalmente durante las sesiones de asesoría dentro de la escuela. Por lo tanto existe  un intercambio de dos vías entre profesor y alumno que se debe valorar como un importante lazo social.
Lorenzo Rocha

 

miércoles, 23 de noviembre de 2022

Casos de estudio (17 radio)

 

El próximo miércoles 30 de noviembre a las 12:00 (México), 19:00 (Bilbao), conversaremos con Jorge Tarrago sobre las tipologías arquitectónicas.

Sintonicen 17radio.org 

miércoles, 16 de noviembre de 2022

AUTOCONSTRUCCIÓN

“Es esencial distinguir entre la arquitectura como ‘objeto’ y la arquitectura como ‘sistema’. Gracias a que la arquitectura de la barriada está basada en un sistema, ésta puede responder a las demandas cambiantes y se deja en manos del propio usuario, es un vehículo que el usuario puede dirigir en direcciones imprevisibles y alternativas.” John F.C. Turner

La autoconstrucción de vivienda, o mejor dicho, el derecho individual que tiene cualquier persona de construir su propia casa, existió siempre en la antigüedad, pero se perdió a partir de la migración del medio rural al urbano y de la explosión demográfica, comenzada en el siglo XIX.
Algunos lo llaman el ‘derecho de autoproducción de vivienda” y ya figura entre los derechos constitucionales en muchos países, pero la pregunta es ¿quien puede evitar o prohibir a una persona que viva y construya como mejor le parezca y de acuerdo a sus propios recursos?
Este es sin duda, un tema extremadamente incómodo para los gobernantes, los técnicos (arquitectos e ingenieros) y para el conjunto de la sociedad. Es casi imposible encontrar un punto medio en la discusión sobre los asentamientos irregulares en la periferias urbanas. Las posturas van desde el extremo de la descalificación e identificación de dichas prácticas como ilegales e ilícitas y por lo tanto, sancionables mediante el uso de la fuerza estatal, hasta el extremo opuesto, la sobrevalración de las dinámicas informales de ocupación del suelo y edificación progresiva de la casa familiar. Unos lo ven como el problema, los otros como la solución.
El arquitecto y teórico inglés John F.C. Turner, quien trabajó principalmente en Lima durante los años setenta, es un defensor entusiasta de la autoproducción y ha aportado textos muy interesantes para cualquiera que desee documentarse en el tema. Él define a la vivienda como un verbo, como una acción, no como un objeto o sustantivo, que es el modo como el mercado y la administración concibe el hábitat. Sus ideas son aplicables a contextos donde la mayoría de las personas tienen escasos recursos, afirma que se obtienen mejores resultados que en las economías poderosas que carecen de lugares adecuados para alojar a la gente pobre.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 10 de noviembre de 2022

IMITACIONES

Una máxima muy importante para los arquitectos de hoy en día y también para sus clientes: “Siempre lean la letra pequeña y cuídense de las imitaciones baratas”.

A las personas que encargan proyectos a diseñadores y arquitectos: ¡Tengan mucho con la imitaciones baratas! También advierto a los profesionistas del proyecto que ayuden a sus clientes a protegerse de sus deseos impuros, nunca les hagan una casa “colonial” o un “chalet suizo”, por más que insistan. Sugiéranles una mejor solución, por ejemplo, comprarse una casa del siglo XVI en un pueblo del Bajío o mudarse a Suiza y vivir en una casa rural auténtica.
Es cierto que los habitantes de los proyectos que hacemos no están obligados a saber las profundas diferencias de calidad que existen entre las obras auténticas y las imitaciones baratas, pero es nuestra responsabilidad como profesionales explicárselos. Es muy legítimo que una persona desee la calidez de ciertos materiales como la madera, la piedra de cantera, el barro cocido y que lo consigan en sus viviendas. En la arquitectura contemporánea puede ser incluso posible el uso de algunos elementos vernáculos como las bóvedas de ladrillo, las techumbres construidas con vigas de madera o los arcos de piedra, siempre que estos elementos no sean falsos ni añadidos por encima de otro sistema estructural y constructivo distinto.
Existe un caso my gracioso en Bilbao, que aconteció cuando se realizaron las obras del metro, alrededor de 1995. Es conocido por todos, que los proyectos para las estaciones urbanas fueron realizados por el arquitecto Norman Foster. Sin embargo, en los municipios externos al área central, el metro ocupó las vías del antiguo tren de cercanías que tenía estaciones que databan del siglo XIX. Al parecer estos municipios no fueron contemplados dentro del plan urbano del ayuntamiento y debieron construir sus estaciones con recursos propios, creando imitaciones de muy baja calidad de los diseños del arquitecto inglés. 
A las salidas del metro en estos lugares, la gente las llama “Fosteritos”, ya que se trata de estructuras que imitan de manera muy burda a sus similares en el centro de la ciudad. Lo que en la versión original son arcos de sección redonda de acero inoxidable cubiertos por cristales curvos fijados con sujeciones independientes de la estructura, en el extrarradio son una casetas cuadradas un tanto inclinadas construidas por herreros comunes y corrientes, que no se parecen casi en nada a las originales.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 3 de noviembre de 2022

MENSAJES CIFRADOS

El significado de la arquitectura —de un edificio, un jardín o cualquier artefacto efímero que sirva como encuadramiento para los actos humanos— se entiende del mejor modo como una forma gestual del lenguaje.” Alberto Pérez Gómez

La estética, ademas de ocuparse de estudiar la belleza y los fundamentos filosóficos de las artes, también contempla todo tipo de conocimiento adquirido mediante las experiencias sensibles, lo cual queda claramente expresado en la propia raíz griega de la palabra, Aisthesis que significa “sensación”.

Muchos de los arquitectos, diseñadores y urbanistas no son conscientes de ello, no le dan mucha importancia al hecho de que comunican conceptos mediante sus diseños y que estos conceptos son nada menos que los valores de la cultura dominante. Por ejemplo, los edificios corporativos son en sí mismos, anuncios publicitarios de las compañías a las que albergan. En particular las instituciones financieras, tienen la necesidad de transmitir prosperidad, solidez, innovación, lujo, etcétera y por ello, encargan a los arquitectos que diseñen edificios altos, reconocibles y que utilicen en ellos, la mejor tecnología disponible, los materiales más caros, como el granito, el mármol, e cristal y el acero. Sus diseñadores a estas alturas ya no cuestionan estos requerimientos, podríamos decir que ya son parte de un sistema o de una fórmula comprobada de éxito, que no hace falta ni debe cuestionarse.

Pero lo mismo sucede con casi todos los proyectos, todos ellos responden a estudios de mercado y sus habitantes son individuos homogeneizados por su posición social y poder adquisitivo. Nuestra casa nos representa, dice quienes somos, no deja casi lugar a dudas. No es necesario que ostente un letrero que diga “El hogar obrero”, como en algún tiempo se acostumbró. La arquitectura y el diseño actuales tienen muy poco márgen para la experimentación en gran parte porque los arquitectos y diseñadores hemos renunciado a ella, en pos de obtener mejores encargos y mayores beneficios económicos. Hoy en día casi no existe diferencia entre la ciudad y los edificios, respecto a la cultura urbana y arquitectónica, ambas dimensiones parecen haberse fusionado.

Lorenzo Rocha

 

viernes, 28 de octubre de 2022

INTERVENCIONES

Cada día más la vida se está volviendo demasiado pública. La radio, la televisión, el teléfono, invaden la privacidad. Los jardines deberían estar cerrados, no abiertos a la mirada pública. Los arquitectos están olvidando la necesidad del ser humano de la penumbra, el tipo de luz que proporciona tranquilidad, en sus salas de estar y en sus dormitorios. La mitad del cristal que se usa en muchos edificios –tanto hogares como oficinas– debería ser eliminado para obtener la calidad de luz que permite a uno vivir y trabajar de una manera más concentrada.”
Luis Barragán

La configuración de los edificios, en lo que respecta a sus relaciones entre espacios interiores y exteriores ha sido cuestionada las últimas dos décadas, cuando los arquitectos fueron gradualmente perdiendo su confianza en las formas funciona listas y racionalistas de hacer arquitectura. Luis Barragán fue pionero en cuanto al cuestionamiento de los valores de la cultura arquitectónica de su tiempo y no solo lo expresó en palabras, sino en las formas con las que compuso sus proyectos de casas, jardines y urbanizaciones completas, como el Pedregal de San Angel.
Sabemos muy bien que en el mundo casi no existen paisajes que estén exentos de las intervenciones humanas directas e indirectas. Sin embargo, los paisajes urbanos son situaciones extremas de la densidad con la que las construcciones y los espacios abiertos se relacionan y dialogan entre ellos. Quien se encuentra en proceso de diseñar un edificio, calle, plaza o parque dentro de una ciudad, habitualmente analiza el contexto existente para tomar en cuenta sus características e incorporarlas a su diseño.
Por ejemplo, si la manzana en la que se encuentra el terreno a ser intervenido cuenta con alturas homogéneas y una normatividad de ocupación del suelo, estos factores constituirán precedentes fundamentales para el diseño de un nuevo edificio. Pero dicho diseño pasa inmediatamente a formar parte del contexto sobre el cual actúa y las condiciones cambian apenas queda finalizada la obra.
Algo similar sucede también cuando se derrumba un edificio por un terremoto o se realiza su demolición intencionalmente, el nuevo vacío pesa sobre el contexto, lo desequilibra y genera una tendencia a ser llenado de nuevo, o bien sustituido por un espacio público abierto.
En todos los casos, se verifica una especie de recomposición de los elementos del paisaje urbano, que es muy importante considerar.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 20 de octubre de 2022

RUINAS MODERNAS

“Hoy la arquitectura sólo puede mantenerse como una práctica crítica si adopta una posición de retaguardia, es decir, si se distancia igualmente del mito de progreso de la Ilustración y de un impulso irreal y reaccionario a regresar a las formas arquitectónicas del pasado preindustrial.”
Kenneth Frampton Regionalismo crítico

No sabemos con certeza si siempre fue así en épocas pasadas, pero la arquitectura moderna ha generado ruinas a un ritmo notablemente acelerado. Quizá esto se deba en parte a que nunca se habían construido tantas obras en tan poco tiempo. A partir del siglo XX, con la utilización generalizada de materiales como el acero y el concreto armado, la velocidad de ejecución de los edificios se revolucionó y de igual modo la generación de bióxido de carbono, la contaminación ambiental, los desechos, escombros y la extracción indiscriminada de materiales pétreos de las canteras. Paralelamente a esta revolución llegó una obsolescencia muy acentuada de lo construido. Las construcciones, tanto habitacionales como comerciales e industriales comenzar a ser insuficientes para satisfacer las necesidades de espacios siempre crecientes.
Si queremos buscar el papel que juegan la arquitectura, el urbanismo y la ingeniería en los fenómenos climáticos de la actualidad, el calentamiento global y los gases de efecto invernadero, basta remontarnos al siglo XVIII, cuando nada de esto aun había comenzado, antes de la industrialización y del capitalismo basado en el consumo de los combustibles fósiles. Habría que observar, cómo se construían las casas, cómo se desarrollaban las ciudades y de dónde se extraían los materiales hace doscientos cincuenta años, para descubrir los efectos de la industrialización en la construcción. Si quisiéramos encontrar una ruta auténtica para enfrentar los retos que acarreará la urbanización total de la población en el futuro próximo, tenemos que asumir una postura de retaguardia y aunque nos parezca extraño, mirar hacia atrás en el tiempo, al mismo tiempo que miramos hacia el futuro.
Lorenzo Rocha

 

viernes, 14 de octubre de 2022

Ruinas modernas (17 radio)

El próximo jueves 20 de octubre a las 12:00 (México), 19:00 (Bilbao), conversaremos con Julio Pastor sobre las ruinas del modernismo.

Sintonicen 17radio.org 

 

jueves, 13 de octubre de 2022

CALENTAMIENTO GLOBAL

“Cuando los seres humanos entramos en contacto con el paisaje, necesariamente lo modificamos, con estos cambios, de alguna manera lo estamos construyendo. Por lo tanto, todos los paisajes terrestres han sido construidos por los seres humanos.” Andreas Malm.

  

Se ha hablado tanto del cambio climático y del calentamiento de la Tierra, que es muy difícil añadir algo útil al debate. Sin embargo, el filósofo sueco Andreas Malm ha escrito dos libros que aportan visiones crudas pero lúcidas del fenómeno. En 2016 publicó “Fossil Capital” y en 2017 “The progress of this storm”, ambos libros se pueden leer como dos partes de un solo manifiesto, en el cual sostiene que las ideas de naturaleza y sociedad son inseparables e incluso en ocasiones, indistiguibles. El filósofo sostiene que no hay misterio en el cambio climático, que está relacionado directamente con la economía que está ligada al consumo de energía fósil desde mediados del siglo XIX.

Para ilustrar el paradigma en el que se apoya el capitalismo global, la tecnología relacionada con la explotación indiscriminada de recursos que generan cantidades inusitadas de bióxido de carbono, Malm emplea una alegoría interesante: una imagen pintada en 1837 por los exploradores ingleses en su paso rumbo a China, por la pequeña isla de Labuán al norte de Borneo. La imagen muestra como una rica veta de carbón natural materialmente sale de las entrañas de la tierra, un hallazgo de un recurso aun sin explotar ya que los nativos de la isla no utilizaban el carbón ni tenían motivos para prenderle fuego. Se trata del momento previo al inicio de la era de los combustibles fósiles, que ya está cerca de cumplir 200 años, una época en que se gestó la creencia de un progreso siempre ascendente y sostenido, que involucraba la explotación de la naturaleza y que ahora lamentamos.

Sabemos de sobra que la naturaleza es una categoría social, ya que no existe naturaleza que no esté al alcance humano, de tal modo que no existen fuerzas extrañas a quien culpar de la actual situación.

Lorenzo Rocha

 

miércoles, 5 de octubre de 2022

VISIONES PERIFÉRICAS

El filósofo alemán Walter Benjamin escribió en: Pequeña historia de la fotografía: “Cualquiera podrá observar cuánto más fácil es captar un cuadro, y sobre todo una escultura y hasta una obra arquitectónica, en foto que en la realidad”.

La arquitectura y el urbanismo se expresan mediante la forma construida, para percibir los entornos construidos en su totalidad, es necesario tener una experiencia inmersiva en estos. Se trata de las artes con mayor autenticidad, ya que no pueden ser reproducidas mecánicamente, como los libros, las películas y las fotografías. En ese sentido son las obras con mayor “aura”, que en términos del discurso de Benjamin es el “aquí y ahora” de la obra de arte.
Sin embargo, estos entornos construidos se difunden mayormente mediante las imágenes (fijas y móviles) y los relatos escritos sobre ellos. Las imágenes de la arquitectura y de la ciudad han alcanzado un nivel de expresión gráfica y literaria casi igual al de los propios edificios, plazas y calles a los que representan.
En efecto Benjamin tiene razón, captamos mejor a la arquitectura en fotografía que en la realidad, esto se debe a que nuestro campo visual focal, el que utilizamos al mirar imágenes, es más poderoso que nuestra visión periférica, que opera cuando nos encontramos en los espacios arquitectónicos y urbanos.
La historia del cine, desde Metrópolis hasta Parásitos, ha recorrido prácticamente todos los escenarios posibles de la fantasía y de la realidad espacial. En esas películas la arquitectura y la ciudad son actrices. Hay infinidad de obras inolvidables, como Man with a movie camera, La jetée, Mon oncle, Blade runner, Odisea 2001 y muchas más que son indispensables para la comprensión del imaginario arquitectónico y urbano del siglo XX.
La cinematografía nos presenta ambientes reales y ficticios que sus directores controlan en cada detalle. Cada encuadre, plano y secuencia están calculadas para transmitir sensaciones estéticas, el cine transmite verdaderos conocimientos que se adquieren mediante las experiencias sensibles.
Lorenzo Rocha

 

miércoles, 28 de septiembre de 2022

MOTIVACION

El filósofo alemán Ludwig von Wittgenstein solía decir: “El mal arquitecto sucumbe ante cualquier tentación, el buen arquitecto es aquel que es capaz de resistirla”.

Detrás de cada decisión de diseño, existe una motivación abstracta, que en ocasiones ni siquiera el propio diseñador es capaz de identificar. Por lo contrario, si existe una intención manifiesta de expresar un concepto por parte de quien realiza un proyecto, los elementos con lo que es posible hacerlo son muy numerosos.
Un buen ejemplo, es una fuente, por el sonido del agua, los reflejos de la luz y sus referencias a la naturaleza y al jardín, se trata de un elemento arquitectónico que transmite paz y serenidad. Estas características pueden muy bien representar motivaciones espirituales. Pero si lo planteamos al contrario, quizá existen decenas de otros elementos constructivos que podrían ser útiles para expresar esta misma motivación.
La  labor de los diseñadores es la de filtrar y condensar sus intenciones en elementos constructivos en los que sus ideas sean lo más legible posible, sin caer en lo obvio ni en referencias literales.
En todo caso, se requiere de un alto nivel de conciencia de las implicaciones expresivas de todos los elementos empleados en el proyecto. En la mayoría de los casos, este proceso puede ser intuitivo e inconsciente. Sin embargo, los diseñadores deben responsabilizarse de todas sus decisiones proyectuales y en caso de ser cuestionados, responder claramente sobre los fundamentos de estas. Los estudiantes suelen pensar primero en los objetos y más adelante se encargan de justificarlos. En estos casos los fundamentos no suelen encajar eficientemente con los elementos descritos y de hecho, los proyectos estudiantiles suelen ser en su mayoría, superficiales desde el punto de vista teórico. Los profesionales con experiencia tiene la ventaja de haber comprobado en la práctica las repercusiones de sus diseños y por lo tanto, son más propensos a repetir con éxito sus procesos de decisión. Aun así, sus explicaciones en algunas ocasiones son algo banales y carecen de la coherencia necesaria para justificar los proyectos. El abanico de posibilidades expresivas del diseño es tan amplio, que es extremadamente fácil tomar una decisión inadecuada con el concepto central de la obra.
Lorenzo Rocha

 

sábado, 24 de septiembre de 2022

Efecto museo (17 radio)

 

El próximo miércoles 28 de septiembre a las 12:00 (México), 19:00 (Bilbao), conversaremos con Almudena Caso sobre los efectos sociales de los museos.

Sintonicen 17radio.org 

jueves, 22 de septiembre de 2022

FIGURA Y FONDO

La cultura arquitectónica es una unidad conceptual que comprende principalmente los sistemas teóricos y prácticos que autorizan, promueven, o bien limitan la producción de los objetos y la aplicación de las ideas, mediante los cuales una sociedad y un lugar se diferencian de otros y mantienen su hegemonía durante el tiempo de su existencia.

Para el análisis de los espacios de la ciudad, de sus llenos y vacíos es extremadamente útil el dibujo de planos urbanos que utiliza el contraste entre las figuras y el fondo. Esta notación, que se utiliza desde el siglo XIX, consiste en una convención establecida: el espacio abierto se representa en blanco y los edificios en negro, de tal modo que sea posible establecer una relación de equilibrio entre ambos.
Esta técnica fue utilizada profusamente por dos teóricos estadunidenses: Fred Koetter y Colin Rowe durante sus cursos y en especial en su célebre libro “La ciudad collage”, traducido y publicado en español en 1998. Además es conocido que Rowe los utilizaba en sus cursos de urbanismo, los cuales impartió de modo continuo en la Universidad de Cornell, desde1962 hasta1990.
En dicha obra, los autores exponen con mucha claridad, un cambio de paradigma sobre el tratamiento del espacio abierto en dos ejemplos interesantes. El primero, el edificio que alberga a las gallerías de los Ufizzi en Florencia desde el siglo XVI, proyecto en el que es notable el espacio alargado y central que está rodeado por las densas construcciones que lo circundan. El segundo, que es casi idéntico, pero en negativo, es la Unidad de habitación de Marsella, de Le Corbusier, proyecto de 1952 en el que el volumen construido ocupa exactamente el centro y el espacio abierto lo rodea completamente.
Mediante este brillante análisis, los autores establecen las bases de lo que denominaron “contextualismo”, el cual trata a los objetos arquitectónicos como piezas que establecen relaciones formales con los sitios y momentos históricos en los que se localizan, relaciones que los sitúan como elementos centrales en las culturas de las que se originan.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 15 de septiembre de 2022

ABDUCCIÓN

“El diseño no se puede enseñar, solo se puede aprender”, decía el diseñador danés Per Mollerup. De este modo, al estudiante de arquitectura solamente hay que ayudarlo a que aprenda a pensar de manera crítica, lo demás será capaz de aprenderlo por sí solo.

El pensamiento crítico es sin duda, la herramienta más poderosa para la enseñanza de la arquitectura. Es más útil que la inteligencia y la razón pura, ya que se fundamenta en la formulación de preguntas acerca de los problemas arquitectónicos, en lugar de buscar solamente las respuestas mediante fórmulas comprobadas anteriormente.
Las metodologías tradicionales de investigación en la mayoría de las ciencias, se pueden clasificar en dos grandes grupos: deductivo e inductivo. En el primer caso se trata de deducir una verdad particular a partir de principios generales y en el segundo, de lo contrario: extraer el principio general implícito en sucesivas observaciones o experiencias particulares. Pero en la teoría de la arquitectura, quizá por la voluntad muchas veces especulativa de sus exponentes, se incurre con frecuencia en la abducción, que es el silogismo cuya premisa mayor es evidente y la menor es solo probable, lo cual provoca que la conclusión sea poco fiable. Esto se debe a que la arquitectura no es un fenómeno natural, sino resulta de un trabajo intelectual y creativo.
Dado que los diseñadores somos los sujetos de estudio de dichas teorías y en ocasiones también somos quienes las elaboramos, su desarrollo se complica notablemente, ya que somos capaces de anticipar una buena parte de las críticas y por lo tanto manipular las opiniones de los expertos, para aprovecharlas a favor de la promoción y difusión de las obras, mediante sus imágenes y textos.
Quizá una buena práctica que se podría implantar para mejorar la teoría de la arquitectura, sería invitar a opinar a personas con formaciones en ciencias sociales, como geografía, economía o sociología, que sean ajenas al medio académico arquitectónico y puedan romper los círculos viciosos.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 8 de septiembre de 2022

USURPACIÓN

William Morris (1834-1896), artista y escritor inglés, representante principal e ideólogo  del movimiento decorativo Arts and Crafts, dijo: Nadie, desde el arquitecto hasta el más humilde obrero, podrá decir “Esta es mi obra”, sino “Esta es nuestra obra”.


El Arts and Crafts fue un movimiento de reacción en contra de la industrialización dentro de las artes aplicadas, se manifestó principalmente en los textiles, muebles, arquitectura interior y objetos de uso cotidiano. Surgió a partir de una exposición homónima realizada en Londres en 1867 y perduró con ciertas transformaciones hasta finales del siglo XIX.

La cuestión de la autoría de proyectos y obras arquitectónicas se volvió cada vez más incierta a medida que se incorporaron a ellos, las técnicas de la prefabricación y de la producción en serie a partir de 1910.

Los arquitectos del modernismo fueron perdiendo humildad y cada vez se adjudicaron con mayor descaro la autoría absoluta de sus proyectos, costumbre que perdura hasta nuestros días.

En la actualidad existen algunas prácticas espaciales que incorporan la participación de los habitantes y ciudadanos en el proceso de diseño y ejecución de las obras. En muchos de estos casos, los arquitectos presentan los resultados finales como suyos, sin mencionar en absoluto a las demás personas involucradas en el proceso. 

Por ejemplo, el arquitecto chileno Alejandro Aravena, ha desarrollado un notable y muy difundido trabajo de producción de viviendas populares llamado Elemental. El programa consiste en construir los elementos básicos de la vivienda y habilitar solo la mitad de ella para su uso inmediato, dejando la otra mitad pendiente hasta que la familia ocupante la complete usando sus propios medios y diseñándola a su gusto. Esta es sin duda una excelente estrategia dada la precariedad general de la vivienda mínima en Latinoamérica. Pero, sería justo que el arquitecto mencionara a las personas que han diseñado y construido la ampliaciones, cuando publica estos proyectos.

Otro caso, más extremo y polémico, es el “no-diseño” de la Plaza Léon Aucoc en Burdeos en 1996, una anécdota de la pareja de arquitectos franceses Lacaton y Vassal, que ha sido elevada a la categoría de leyenda urbana. Ante el encargo del ayuntamiento, los arquitectos se negaron a intervenir en la plaza argumentando que su “embellecimiento no era posible”. No obstante, la plaza aparece en su lista de proyectos realizados, ya que no tuvieron la previsión de investigar quién la había construido originalmente. Su conclusión fue “renovar la grava, limpiar la plaza más a menudo, sanear los árboles y modificar ligeramente la circulación vehicular”. ¿Son estas simples acciones, suficientes para reclamar la autoría de un proyecto? ¿no mencionar al legitimo diseñador de la plaza, no será un claro caso de usurpación? 

Lorenzo Rocha

 

jueves, 1 de septiembre de 2022

ESTILO MODERNO

El estilo de la arquitectura es uno de los conceptos que se han cuestionado desde hace más de cien años. Sin embargo, no parece que desaparecerá ya que la cultura siempre tendrá tendencias, aunque estas sean impalpables, “La atmósfera es mi estilo”, decía el pintor inglés J.M.W Turner al teórico John Ruskin en 1844.

El pensamiento crítico implica asumir una mirada abierta, no se trata de desechar los valores de una cultura y sociedad determinada, para sustituirlos por otros nuevos valores que se impongan sobre los anteriores. Cuando intentamos criticar los valores de la cultura arquitectónica, la difícil labor consiste en revisar las prácticas, las tendencias y las teorías de épocas y lugares determinados, para rescatar las ideas útiles para continuar evolucionando.
Algo diferente ha sucedido respecto a las discusiones posteriores al auge del movimiento moderno. Se han cuestionado ideas como la función, la universalidad, la industrialización de la construcción y otras características de la arquitectura moderna, buscando prácticas y teorías que pudieran superarlas. El resultado en general ha sido un desmontaje del orden moderno que aparentemente aun no encuentra estabilidad, ya que las ideas modernas se transformaron en anatemas que supuestamente no deberían seguir existiendo. 
Por desgracia los paradigmas actuales no sirven a la profesión de manera suficiente como para considerarse mejores que los anteriores. Toda construcción debe servir a un propósito, sin importar si lo llamamos función. Las soluciones adecuadas a problemas similares, son sin duda universales, si no fuera asi, ya no existirían los ladrillos, que fueron inventados hace tres mil años en época de los fenicios. Finalmente, la industria de la construcción ha hecho accesibles materiales como la varilla y el cemento a casi todas las personas, en casi todos los países, por ello no es posible descartar estas ideas, sino intentar aprovecharlas del mejor modo posible para que nos beneficien en el presente.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 25 de agosto de 2022

ARQUITECTURA ICÓNICA

Walter Benjamin reflexionó profundamente acerca de la relación entre la imagen artística y la propaganda publicitaria y política, en su ensayo La obra de arte en la época de su reproducción mecánica: “La masa distraída, hace suya la obra de arte. La arquitectura es un ejemplo claro, desde siempre los edificios son el prototipo de la obra de arte recibida al mismo tiempo distraída y colectivamente.”

La aproximación a la arquitectura como obra de arte es siempre distraída. En nuestro tránsito cotidiano por la ciudad, nos encontramos con gran cantidad de edificios diseñados a conciencia, sin apenas fijar nuestra atención total en ellos. La experiencia sensorial del espacio habitable es de enorme complejidad, va desde estímulos visuales, auditivos, táctiles, hasta la sensación de la temperatura o de la respiración por efectos de la correcta o escasa ventilación de las habitaciones.
La fotografía relacionada con la arquitectura provoca un efecto simplificador de las formas arquitectónicas, reduce la complejidad sensorial a una sola imagen y en ocasiones extremas incluso a la abstracción de la imagen, convertida en un ícono gráfico, en un logotipo. Benjamin escribió: “Cualquiera habrá notado que un cuadro (pero sobre todo una escultura, e incluso una obra arquitectónica) se presta a ser aprehendida en foto mucho mejor que en la realidad.”
Es común que algunas empresas, gobiernos o museos utilicen estos dibujos como parte de su imagen gráfica y publicitaria. Por ejemplo, las Torres de Satélite, esculturas arquitectónicas diseñadas y construidas por Mathias Goeritz y Luis Barragán en los años cincuenta, han servido para infinidad de propósitos gráficos de todo tipo, desde comercios de barrio, compañías de transportes, ayuntamientos y muchos otros más.
El proceso de producción de la arquitectura icónica es parte fundamental del papel que la arquitectura moderna ha jugado en la masificación de la cultura, hasta el extremo de convertir las imágenes de los edificios en contenidos publicitarios al servicio de la sociedad de consumo.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 18 de agosto de 2022

ESTÉTICA POLÍTICA

Jacques Ranciere ha definido en su libro “La división de lo sensible”, a la estética como: “Una delimitación de tiempos y espacios, de lo visible y lo invisible, de la palabra y el ruido, de lo que define a la vez el lugar y el dilema de la política como forma de experiencia. La política se refiere a lo que se ve y a lo que se puede decir, a quién tiene competencia para ver y calidad para decir, a las propiedades de los espacios y las posibilidades del tiempo.”

Para Ranciere, prácticamente la estética actualmente se ha transformado en sinónimo de política y apunta hacia el final de las artes y la belleza puras, haciendo de todas las manifestaciones artísticas, maneras de alcanzar fines y propósitos específicos, con tendencias políticas e ideológicas claras. En ese sentido, toda la belleza que podemos percibir en las artes visuales, escénicas y en el diseño en todas sus formas, incluida la arquitectura, es solo “belleza adherente” en los términos descritos por Kant en su tratado “Crítica del discernimiento”. Ya desde el siglo XVIII, Hegel había señalado esta relación entre los fines y medios en los siguientes términos: “La arquitectura es el arte de la externalidad por el hecho de que en la escultura el interior espiritual, que en la arquitectura sólo podía insinuarse, habita en la forma sensible y en su material exterior, de modo que ambas dimensiones se acuñan la una en la otra sin predominar ninguna.” Hegel entonces señalaba que las diferencias esenciales entre ambas, radican en si este objeto externo se concibe como un medio para un fin distinto a sí mismo, o bien, si se le considera independiente de dicho fin, pero al mismo tiempo, subalterno a éste.
Durante la primera mitad del siglo XX se planteó una discusión muy importante acerca de la “politización de la estética y la estetización de la política”, estas ideas tuvieron una estrecha relación con el “engaño de las masas”, un concepto ampliamente tratado por los filósofos críticos: Max Horkheimer, Theodor W. Adrono y Walter Benjamin. Obras suyas como “Dialéctica de la ilustración” y “El arte en la era de su reproducción mecánica”, discuten a las artes como instrumentos al servicio del poder y del capital.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 11 de agosto de 2022

CIUDADES EXCEPCIONALES

Paul Ricoeur, trata el tema de la memoria y la cultura en los siguientes términos:  “Parece como si la humanidad, al enfocar en masse una cultura de consumo básico, se hubiera detenido también en masse en un nivel subcultural.  Así llegamos al problema crucial con el que se encuentran las naciones que están saliendo del subdesarrollo.”

Después de las motivaciones económicas, como las fuerzas fundadoras de las ciudades, están probablemente las fuerzas sociales y de modo preponderante, la política. La concentración densa de las personas en el espacio geográfico, permite un control más eficiente de la población por parte de sus gobernantes. También brinda mayores posibilidades de difusión de las ideas, mediante el intercambio humano en los espacios públicos (reales y virtuales), dichas ideas generadas por la clase política, constituyen su fuerza en el momento de las votaciones y de cualquier proceso electoral a cualquier nivel: desde la manzana, el barrio, el distrito, hasta la ciudad entera.
En muchas ciudades contemporáneas se verifica una forma de “Estado de excepción”, que por otro lado se confunde y se considera la norma. En ellas habita gran cantidad de gente que carece de derechos ciudadanos, los menores de edad, los inmigrantes, los refugiados y otros muchos más. Un buen número de ciudades en Asia, la península arábiga y en las regiones que anteriormente pertenecían a la Unión Soviética, se han emitido leyes especiales que difieren de las normas estatales a nivel nacional. 
Estas ciudades permiten conductas distintas a las de los países en los que se encuentran. Por ejemplo, si el país es musulmán y prohibe el consumo legal de alcohol, en su capital habrá una exención tácita o explícita a esta norma. Estos países ofrecen amplias ventajas e incentivos fiscales y comerciales a los inversores extranjeros que decidan instalar sus negocios allí. Dentro de esta amplia gama de ofertas urbanísticas “novedosas” se incluyen aquellas apoyadas en los discursos ecológicos y de alta tecnología informática, por las ciudades de “carbono cero” o “inteligentes”. Todas ellas estrategias económicas y sostenidas por políticas dirigidas a la atracción de capitales extranjeros.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 4 de agosto de 2022

FORMA Y VIDA

Theodor W. Adorno y Max Horkheimer, escribieron en su clásica obra Dialéctica de la ilustración, en 1944:  “Los proyectos urbanísticos que deberían perpetuar, en pequeñas viviendas higiénicas, al individuo como ser independiente, lo someten tanto más radicalmente a su contrario, al poder total del capital”. Criticaron a la arquitectura como entidad colaboradora de la industria cultural como engaño de las masas. 
Las relaciones sanas de una comunidad no dependen directamente de las formas arquitectónicas ni urbanísticas. Desde luego un ambiente correctamente diseñado contribuye al buen desarrollo humano de sus habitantes, pero no es el factor que lo determina. Tampoco su salud está estrictamente ligada al nivel económico de sus pobladores.
La cuestión urbana general es bastante más compleja, pensemos en dos situaciones distintas, la primera, un barrio poblado por personas con escasos recursos y construido de manera informal, sin la participación de profesionales de la ingeniería ni de la arquitectura. Al mismo tiempo, consideremos otra situación, una urbanización totalmente tecnificada con todos los avances en eficiencia energética y con el diseño más vanguardista posible. ¿Concluiríamos sin mayores consideraciones que el primero es un foco de conflictos sociales y el segundo es ejemplo de perfecta armonía? Habría que proceder con cautela antes de dar una respuesta. En primer lugar una situación no existe en total aislamiento de la otra, ambas actúan en conjunto, por lo que los problemas de una pueden afectar a la otra. Además de ello habría que ver con más detenimiento si es que la comunidad del barrio pobre tiene o no mecanismos internos de solidaridad y cooperación entre vecinos, o si en el barrio rico hay una diversidad y cohesión social suficiente para considerarlo saludable socialmente.
Quizá lo único que podríamos decir con certeza es que un entorno sano socialmente es posible en cualquiera de las dos situaciones, independientemente de la forma que tienen.
Lorenzo Rocha

 

miércoles, 3 de agosto de 2022

Imaginación crítica (17 radio)

 

El próximo miércoles 17 de agosto a las 12:00 (México), 19:00 (Bilbao), conversaremos con Jokin Aspuru sobre la imaginación crítica.

Sintonicen 17radio.org 

jueves, 28 de julio de 2022

MANIFIESTO ECOLOGISTA-SOCIAL

En 2020, se publicó en Francia el libro de Guillaume Faburel: Pour en finir avec les grandes villes. (“Para terminar con las grandes ciudades, un manifiesto ecologista post-urbano”), el cual sostiene que la migración de la ciudad al campo sería la única y mejor opción para el futuro de la población del planeta.

Las ciudades son inevitablemente, consecuencias de fenómenos económicos, concentraciones de personas agrupadas por motivos comerciales, productivos o distributivos. La cercanía al agua, a las vías de comunicación marítima, fluvial, aérea, ferroviaria o terrestre, es esencial para la viabilidad de una ciudad, en el sentido centralizado que conocemos. Sin embargo, la tecnificación de la agricultura, la ganadería, la piscicultura, ha prescindido en gran medida de dicha centralidad, que solía ser hasta mediados del siglo XX, la característica esencia de lo urbano. En la actualidad lo urbano ya no depende de la concentración en núcleos densamente poblados, las comunicaciones, el transporte y la conectividad virtual, han propiciado una urbanización a nivel planetario. La economía post-industrial permite la diseminación del estilo de vida urbano a cualquier rincón del planeta, con sus consecuencia positivas y también negativas. La población que emigra desde los núcleos urbanos hacia los medios rurales provoca fenómenos de urbanización en entornos con densidad baja de población.
La planificación del decrecimiento y la conciencia de la finitud de los recursos, naturales no son sinónimos de la descentralización urbana. Si bien la migración de la ciudad al campo, disminuye la población concentrada en las metrópolis, simplemente traslada el cúmulo de dinámicas y problemas urbanos a los entornos rurales. El decrecimiento conlleva estrategias distintas, en primer lugar la redensificación de los entornos urbanos ya dotados de infraestructuras y servicios operativos y en segundo lugar una tarea algo más difícil, que conlleva una actitud hasta ahora inédita: la intención manifiesta de desacelerar el crecimiento económico.
Lorenzo Rocha

 

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