jueves, 31 de marzo de 2022

EDIFICIOS IMAGINARIOS

La imaginación es un proceso mental que se relaciona principalmente con la vista o ensoñación de objetos o situaciones inexistentes. Para proyectar edificios, es indispensable desarrollar la capacidad de visualizar espacios y atmósferas que aun no han sido construidas, el arquitecto suizo Peter Zumthor es un gran experto en esto.

Consideremos el siguiente pensamiento expresado por Peter Zumthor, durante la entrevista titulada: Real and imagined buildings. (“Edificios reales e imaginados”):
 “Cuando me propongo hacer un edificio, tengo una imagen de cómo debe ser este edificio, qué tipo de atmósfera debe tener. No estoy hablando de una categoría moral o ética: honesta o deshonesta. Se trata de ser sincero respecto a mi propia sensación del lugar y de mi trabajo, del uso del edificio. El diseño para mí es un tipo de trabajo físico, que al final se materializa en un objeto físico, así que tengo que estar seguro de entrar en contacto con este objeto lo más pronto posible. El sueño en este caso, si estoy soñando con un edificio, es una imagen, no es un pensamiento abstracto. Nunca tengo sueños abstractos, solamente sueño cosas concretas.”
Quizá si no conociéramos las obras construidas por este arquitecto, estos pensamientos serían hasta cierto punto irrelevantes por sus excesivas figuras lingüísticas, pero al visitar edificios realizados a partir de sus ideas: como la capilla del hermano Klaus, el conjunto de piscinas y termas en Vals y el Kunsthaus de Bregenz, todos estos pensamientos adquieren una potencia  extraordinaria.
Estas reflexiones contribuyen a reafirmar que la teoría de la arquitectura no se sostiene si no encuentra algún reflejo en la práctica. Quizá por esa razón, a diferencia de otras artes en las que los críticos son profesionales formados en disciplinas puramente humanísticas (como historia del arte, filosofía o literatura), en arquitectura la mayor parte de los críticos son también arquitectos, incluso algunos activos en los ámbitos relacionados con los proyectos y la construcción.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 24 de marzo de 2022

TERCER AEROPUERTO

Las obras de infraestructura muestran la faceta política de la arquitectura y la ingeniería, así como los programas que involucran a todo tipo de instalaciones técnicas industriales, las cuales, si bien no afectan a todas las personas, se nos presentan como fenómenos políticos.

Esta semana se inauguró el tercer aeropuerto que dará servicio a la zona metropolitana del Valle de México. Junto con el Aeropuerto internacional Benito Juárez y el Aeropuerto de Toluca, se sumará a los equipamientos existentes que el gobierno contempla para cubrir la demanda metropolitana de transporte y carga aéreos. Si pensamos en esta nueva terminal como un elemento adicional a las otras dos existentes previamente, veremos que nuestra ciudad ha optado por un modelo de desarrollo aeroportuario más parecido al que tienen ciudades como París, Nueva York y Londres, que también han pasado por complejos procesos políticos durante la construcción de sus propias infraestructuras.
La estrategia seguida en otros países ha sido la de construir aeropuertos que centralicen la demanda de tráfico aéreo en una sola gran terminal, lo cual dicho de paso, era la idea de nuestro anterior gobierno. De este modo, Singapur, Catar, Estambul, Atlanta, Panama y otros han creado polos de desarrollo económico y logístico alrededor de sus sistemas de conectividad aérea y terrestre.
Con este hecho, los habitantes del centro del país que usan el transporte aéreo y también quienes no lo utilizan, se encuentran más lejos del escenario planteado por la administración anterior, aquel que proponía el cierre del actual puerto aéreo y la reutilización de sus 500 hectáreas de terreno urbano, y el traslado de todas las operaciones aéreas de transporte de personas y mercancías, a un nuevo sitio cercano al anterior, con más del cuádruple de capacidad operativa. Cabe mencionar que el Aeropuerto Felipe Ángeles solo aumentará en un diez por ciento las operaciones que los equipamientos actuales cubren. Por lo que visto desde el punto técnico es un proyecto marginal, pero de nuevo, recordemos que su intención es política.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 17 de marzo de 2022

CUERPO Y ESPACIO

Leibniz mantenía que el espacio 'en si' y como tal no era 'nada' ni 'algo', aun menos la totalidad de las cosas. Por el contrario, lo que planteaba Leibniz era la necesidad de ocupar el espacio, para que adquiriera sentido, direccionalidad y relatividad.

La relectura periódica de los textos clásicos nos confirma que lo son no porque no envejezcan, sino porque envejecen bien. Tal es el caso sin duda del libro “La producción del espacio”, escrito por Henri Lefebvre en 1974. Textos como este, evidentemente permanecen siempre iguales, pero nosotros como lectores cambiamos y por lo tanto, leemos las palabras en contextos espacio-temporales distintos según la época, lo cual les da esa misma característica que Heráclito asignaba al agua en su coloquial aforismo: ”No es posible cruzar dos veces el mismo arroyo”.
Cuando Lefebvre se refiere al espacio arquitectónico, explica que el cuerpo que ocupa el espacio, produce efectos en lo material, se produce a sí mismo (come, crece...) y se reproduce (genera otros cuerpos). Al respecto afirma: "Cada cuerpo vivo es un espacio y tiene su espacio". “En el principio fue el Topos antes del advenimiento del Logos (…) Antes de la inteligencia analítica que separa el intelecto, mucho antes que el conocimiento formal, hubo una inteligencia del cuerpo."
Los ejemplos que utiliza el célebre pensador son las arañas que tejen sus telas con orden y simetría pero sin una consciencia manifiesta de ellos, al igual que los moluscos que producen sus conchas con los materiales que el entorno les aporta y cuyos resultados formales son maravillosos a nuestros ojos, pero al parecer, involuntarios para ellos.
Hoy en día, la determinación precisa de dicha consciencia o inteligencia en sentido evolutivo, no ocupa un lugar prioritario como condición para seguir considerando al ser humano como el centro de la creación. Las nociones de lo natural y lo artificial, sobre todo en cuanto a un orden jerárquico y teleológico, nos han hecho reconsiderar algunas de las clasificaciones biológicas que utilizábamos hace 50 años
Lorenzo Rocha

 

jueves, 10 de marzo de 2022

SERVIDORES CENTRALES

El arquitecto alemán Niklas Maak, quien además de ser profesor en la Universidad de Francfort, también trabaja para el periódico Frankfurter Allgemeine Zeitung, ha desarrollado una interesante teoría acerca de las tipologías de los edificios que se construyen para alojar a las computadoras y a almacenar los datos a gran escala.

En distintos lugares del mundo, existen edificios de grandes dimensiones en los que trabajan muy pocas personas y donde residen las máquinas que sostienen al enorme cúmulo de información y operaciones de las grandes corporaciones, los bancos, las compañías aseguradoras, los gobiernos y todos los servicios informáticos que normalmente llamamos “la nube”. Estos edificios son muy concretos y consumen gran cantidad de energía. Al contrario de su mote, no están compuestos por gases ni vapor de agua, sino por materiales como el acero y el hormigón. Son fortalezas que alojan y mantienen las condiciones de temperatura y humedad necesarias para el óptimo funcionamiento de unidades de operación y almacenamiento de datos. La mayor parte de ellos se encuentra en los Estados Unidos, en sitios remotos o desérticos donde el suelo es barato, pero también hay gran cantidad de ellos en China y en Europa, por su lógica conexión con los centros de mayor concentración de manufacturas y con los centros financieros mundiales.
Niklas Maak sostiene que le parece extraño que estos edificios no estén a la vista de los ciudadanos, ya que en ellos se asientan las organizaciones del poder político y económico de la actualidad, como antes eran los edificios gubernamentales y religiosos. También ha especulado con sus alumnos sobre la posibilidad de añadirles otros servicios, como jardines, piscinas y huertos en sus cubiertas. 
El espacio que ocupan estas infraestructuras y todas las demás, que sostienen nuestro bienestar, no tienen necesidad de ser visibles, ni cumplir con una segunda utilidad, además de la primordial. De hecho la infraestructura por definición, es todo aquello de lo que nos percatamos solo cuando no funciona.
Lorenzo Rocha

 

viernes, 4 de marzo de 2022

Territorio del lenguaje (17 radio)

 

El próximo jueves 10 de marzo a las 12:00 (México), 19:00 (España), conversaremos con el arquitecto Ibai Etxezarraga, acerca de los difrasismos del euskera (vasco) y sus repercusiones en la arquitectura.

Sintonicen 17radio.org 

jueves, 3 de marzo de 2022

RECURSOS FINITOS

El pensamiento de Keynes, fundamento del liberalismo económico, ligado al fordismo industrial, desde hace décadas ha sido superado por la realidad. El libre mercado ha llegado al extremo de un posfordismo absurdo, en el que la especulación y la sobreproducción amenazan con colapsar nuestro sistema económico y la consecuente destrucción de los recursos naturales de nuestro planeta. 

La escasez de recursos es una de los argumentos principales para la especulación. De hecho, una parte importante de los intercambios comerciales se apoyan en la escasez de bienes y servicios y por lo tanto, en las leyes de la oferta y la demanda. En las ciudades esta exclusividad y aparente escasez de espacio para edificar está totalmente programada para sostener al mercado inmobiliario.
Cuando hablamos de la vivienda popular, la especulación inmobiliaria llega al extremo de la explotación. Los individuos en busca de vivienda digna, se convierten en simples sujetos de crédito y los recursos económicos que las entidades bancarias destinan a la producción de sus viviendas es explotado y exprimido hasta la la última gota por los constructores de casas en serie.
Durante el auge del movimiento moderno se impulsó la producción masiva de viviendas como respuesta a la industrialización. Los participantes en el primer Congreso Internacional de Arquitectura Moderna, realizado en Fráncfort en 1929, tomaron como lema: “Más vivienda o menos producción”. Con ello, se convirtieron en actores al servicio del poder político y económico, condición que prevalece hasta nuestros días.
Hoy más que nunca somos conscientes de la finitud los recursos y de la imposibilidad de un crecimiento ilimitado de las ciudades. De ese modo, la retórica requiere replantearse, hace falta “planificar el decrecimiento”. La cuestión de la escasez de recursos se relaciona estrechamente con la ilusión del crecimiento económico constante. Si el crecimiento urbano se ralentiza y se equilibra según las distintas regiones, podría desaparecer la sensación de escasez. En conclusión podemos concebir que el problema no es solamente la finitud de los recursos, sino su relación con la sobreproducción.
Lorenzo Rocha

 

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