jueves, 31 de enero de 2019

MURO SIMBÓLICO


La tensión política en la frontera entre México y los Estados Unidos ha inspirado a algunos artistas de ambos países a crear obras que toman el muro como un elemento con gran contenido simbólico.
El pasado 10 de enero se inauguró en Nueva York la exposición “Borders”, en la galería James Cohan. Entre las piezas reunidas en la muestra se encuentra “Amerika”, una escultura del artista tapatío Jorge Mendez Blake. Se trata de un muro de ladrillo que bloquea el espacio de la galería y que está apoyado sobre el libro “Amerika” de Franz Kafka, en el cual el autor checo narraba las experiencias de Karl Rossman, un jóven inmigrante europeo tras su llegada a la ciudad de Nueva York a principios del siglo XX.
No es casualidad que la iniciativa estadunidense de construir un muro a lo largo de su frontera sur evoque reacciones de rechazo por parte de los sectores creativos de la sociedad. Esto se debe en parte a que la propia iniciativa política es una estrategia para polarizar y dividir a la sociedad estadunidense, la materialización del muro en sí mismo no parece ser lo más importante, sino su presencia en los medios de comunicación y sus repercusiones en la popularidad del presidente de nuestro país vecino.
Hace un año, cuando se instalaron los prototipos para la contratación de empresas para la construcción de la barrera fronteriza, muy cerca de la frontera entre San Diego y Tijuana. El artista suizo Christoph Büchel publicó un manifiesto a favor de la preservación de los prototipos como esculturas, ya que considera que contienen un valor muy significativo desde el punto de vista cultural e histórico, por su relación con el movimiento artístico estadunidense conocido como “Land Art”. Dicha afirmación provocó polémica entre los expertos en arte contemporáneo, ya que no pueden considerar como arte una serie de objetos construidos con propósitos muy distintos a la expresión estética.
Sin embargo, es verdad que el significado de la frontera y el dolor que ha causado a tantas familias la pérdida de sus seres queridos que han fallecido en el intento de cruzarla, hace de los objetos un recordatorio de la división sociopolítica tan tajante entre ambas comunidades fronterizas. Si se trata de arte o arquitectura, no es tan importante como su repercusión en la moral de la sociedad mexicana. Parece ser que la misión simbólica del muro fronteriza ha sido satisfecha, aun mucho antes de ser construido.

lunes, 28 de enero de 2019

jueves, 24 de enero de 2019

DESCONTROL

La desigualdad en México es tan profunda que los contrastes
entre las personas de altos y bajos recursos se manifiestan hasta en
las políticas urbanas. Mientras en las áreas urbanas existen usos de
suelo definidos y se aplican todos los reglamentos y normas, en el
campo parece no haber ley.

En México frecuentemente decimos: “Más vale pedir perdón que pedir permiso”, este adagio popular es aplicable a la situación que vivimos respecto a la planificación urbana y territorial. El campo y las poblaciones menores a 50,000 habitantes no cuentan con ningún tipo de zonificación y muy rara vez son objeto de los reglamentos de construcciones vigentes en las ciudades. Este fenómeno no refleja la total ausencia de la presencia del Estado en todo el territorio, esto es comprobable porque por contraste, el impuesto predial sí se cobra a todas las propiedades en el territorio nacional.
Probablemente el Estado no centra sus esfuerzos en las áreas rurales porque éstas no reportan beneficios económicos importantes. Es inexplicable que las comunidades donde habitan personas con escasos recursos sean ignoradas por las autoridades, ya que justamente son quienes más carencias tienen. No se puede dejar a su suerte a la gente solamente porque vive en la pobreza.
Pocas comunidades remotas son vigiladas por la policía y algunas solamente son patrulladas ocasionalmente por el ejército, pero esto sucede únicamente cuando se persiguen delitos graves. La reciente tragedia en Tlahuelilpan nos confirma que el Estado está rebasado por la población y no es capaz de protegerla de peligros tan elementales como los ductos para hidrocarburos. Cuando existe una fuga en dichos ductos  —ya sea accidental o provocada— las autoridades son responsables de la seguridad de la población. Pero en este caso, como en muchos otros, se les ha dejado a su suerte y por desgracia el resultado ha sido fatal. La población no debe por ningún motivo ser culpada por haber muerto por una explosión de gasolina, habiendo autoridades que podían haber evitado que la multitud se acercara a la zona de peligro.
El fenómeno es similar a quienes sufren por habitar en sitios vulnerables a desastres naturales o quienes tienen una casa que no resiste los sismos por haber sido autoconstruida, tolerar dichas irregularidades es imperdonable. La ausencia de la autoridad no exime al ciudadano del cumplimiento de sus obligaciones legales, pero cuando los riesgos son mortales el gobierno debe actuar sin dilación alguna.
Lorenzo Rocha

jueves, 17 de enero de 2019

HILO ROJO

En francés se le llama “Fil rouge” al hilo conductor de un
texto o discurso, una idea clara que le da coherencia a un conjunto de
eventos inconexos. En la arquitectura, cada proyecto suele contar con
alguna caraterística repetitiva que aparece en todos sus espacios,
algo distintivo que hilvana a todo lo demás.

En una conversación con el periodista John Tusa, el arquitecto italiano Renzo Piano (Génova 1937), menciona el concepto de “Hilo rojo” que considera indispensable en todos sus proyectos. La arquitectura de Piano no tiene un estilo definido, es una obra basada en la técnicas constructivas, adaptadas a cada contexto en el que se localiza. El arquitecto genovés ha llamado a su estudio “Taller de construcción” y en él fabrica prototipos para todos los elementos de sus proyectos y experimenta constantemente con ellos.
Sin duda los museos construidos por Piano son los que mejor manejan la iluminación natural, mediante cubiertas transparenetes y parteluces de muy distintas formas. El primero de ellos es la sede de la colección De Menil en Houston (1986), que muestra el elemento distintivo desde su propia fachada. La técnica para la iluminación natural es mejorada por el propio arquitecto en el museo de la Fundación Bayeler en Basilea (1997), como las condiciones de asoleamiento son menores en Suiza, el edificio es casi totalmente transparente.
Más recientemente el arquitecto ha profundizado en sus diseños para museos, esto se nota claramente en el ala moderna del Instituto de las artes de Chicago, concluida en 2009. Pero el arquitecto no se ha
detenido en una solución universal ni en fórmulas que aplica a todos
 los proyectos por igual, prueba de ello es la techumbre verde y los tragaluces de la Academia de ciencias de California, en San Francisco (2008). El propio arquitecto lo describe del siguiente modo: “El edificio debía ser ecológico para ser coherente con la institución a la que alberga y al mismo tiempo estar en armonía con su contexto, el Parque Golden Gate. De alli nace la idea de su transparencia, para poder admirar a la naturaleza desde todos sus espacios”.

Es notable que un arquitecto con tanta obra construida y tanta fama por la importancia de los proyectos que le han sido confiados —desde el Centro Georges Pompidou de 1977 hasta el el edificio para el New York Times concluido en 2007— aun mantenga la humildad para seguir explorando con nuevas técnicas constructivas.
Lorenzo Rocha

jueves, 10 de enero de 2019

ARQUITECTURA DEL TEMOR

El gobierno de los Estados Unidos se encuentra paralizado
debido a la discusión sobre la construcción de un muro en la frontera
con México. El presidente Donald Trump ha dicho que es consciente de
que el principal valor del muro es simbólico, que solo funcionaría
como disuasor para futuros migrantes.

La construcción de una barrera física en la frontera sur de los Estados Unidos, ha sido la bandera política de la administración del presidente Trump desde el inicio de su campaña. No cabe duda que se trata de una consigna simbólica de gran potencial político y propagandístico, que ahora ha vuelto a adquirir relevancia, desde que la oposición tomó la mayoría del congreso estadunidense. Muchos expertos en migración han explicado al presidente que el muro no contribuiría significativamente a la disminución de la inmigración ilegal, ya que la mayor parte de ésta sucede por la estancia prolongada de los migrantes que ingresan al país con visas turísticas.
Sin embargo, la presencia de una barrera arquitectónica entre ambos países, sí que tendría efectos psicológicos para quienes consideren ingresar al país ilegalmente.
Este fenómeno nos confirma el valor simbólico de la arquitectura cuando es utilizada como instrumento para infundir temor en la población. Otros muros han cumplido la misma función en el pasado reciente, recordemos Berlín y Gaza. No cabe duda que se trata del uso pervertido de una infraestructura para separar a las personas y acentuar la creciente desigualdad entre países y territorios vecinos.
La situación extrema del uso de las barreras físicas para atemorizar a la población podemos observarla en la novela apocalíptica ficticia de P. D. James “Los hijos del hombre” (1992), adaptada al cine por Alfonso Cuarón en 2006. Es la historia de Londres en 2021, que se ha cerrado totalmente a la inmigración y resiste la entrada de refugiados que huyen del total colapso del mundo exterior, debido a la inminente extinción del género humano por la infertilidad.
Aunque se trata de una obra de menores dimensiones, el nuevo aeropuerto de la ciudad de México presenta algunas similitudes con el proyecto del muro. ¿Será la cancelación de la nuevo aeropuerto el equivalente mexicano al muro fronterizo? ¿Veremos el mismo tipo de polarización política a lo largo de los próximos años? ¿Cuál es significado simbólico del aeropuerto, en el que nuestro presidente ha encontrado una fuente de capital político? Es difícil prever el desarrollo de esta infraestructura en el futuro, esperemos que no permanezca en la arena de la negociación política y se pueda llegar a una pronta solución que sea satisfactoria para todos.
Lorenzo Rocha

jueves, 3 de enero de 2019

PRIMERO DEL AÑO

¿Hemos conseguido los objetivos que nos propusimos hoy hace un año? Al menos recordamos cuáles eran esos objetivos? ¿Cuáles serán nuestros nuevos propósitos para el año que acaba de comenzar? ¿Esta vez sí los cumpliremos?

Al inicio de cada año muchas personas acostumbran hacer propósitos para el ciclo que inicia. Hoy hace un año recuerdo cómo muchos de nosotros estábamos intentando recuperar los ánimos después de los traumáticos sismos ocurridos en septiembre de 2017. En el mes de enero de 2018, después de ser aprobada la ley para la reconstrucción de las construcciones dañadas en la ciudad de México, se publicó el plan del gobierno para llevar a cabo los objetivos plasmados en la ley. Ahora que ha pasado un año de las intensas discusiones y los buenos propósitos para reconstruir y mejorar el desarrollo urbano de la capital, la mayoría de las palabras pronunciadas y publicadas entonces suenan huecas, no parece que los contenidos de los planes para la ciudad hayan siquiera comenzado a materializarse. El documento exponía ideas para estar mejor preparados ante futuras emergencias, reforzar la seguridad de las construcciones, resolver el problema hidrológico, mejorar los servicios viales, evitar los desplazamientos para fomentar la vida de los barrios, buscar la igualdad en las condiciones sociales, económicas, de género y de los grupos más vulnerables, en resumen transformar positivamente la ciudad.
Pero más allá de las justificadas quejas, es necesario afrontar el nuevo año con energía, con creatividad para intentar aprovechar las nuevas oportunidades para superar las crisis que vendrán y mejorar nuestro entorno. Más allá de las labores cotidianas, hay que tomar perspectiva amplia y descubrir el mejor modo para cambiar el rumbo del desarrollo urbano. Corregir los errores cometidos por todos en el pasado y encontrar nuevos caminos que nos acerquen a conseguir una ciudad más sana, más igualitaria y mejorar la calidad de vida y desarrollo humano de todos los que la habitamos.

Hace un año criticaba en este espacio la falta de voluntad del gobierno de la ciudad por combatir la corrupción y los abusos. Esperemos que la nueva administración sí sea capaz de frenar el desvío de fondos, las violaciones a los reglamentos y los sobornos que son tan comunes en nuestra metrópolis. Recordemos que los principales problemas para la gobernanza de la ciudad no son legislativos, sino administrativos, Solo con transparencia y honestidad podremos enderezar el rumbo del crecimiento, la densificación y la recualificación del espacio público que nuestros barrios y colonias urbanas tanto necesitan.  
Lorenzo Rocha

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