jueves, 27 de diciembre de 2018

PARADOJAS URBANAS

Es destacable que la estrategia seguida por el gobierno entrante de la ciudad es el de limitar el desarrollo urbano, con la finalidad de frenar los abusos por parte de los promotores inmobiliarios. Es cierto que otorgando menores facilidades a los constructores se pueden corregir algunos vicios, pero también se frenará la inversión.

El año que está por comenzar plantea retos importantes para el sector de la construcción ya que la tendencia sostenida de crecimiento de los últimos años ha comenzado a ralentizarse. En todo proceso de cambio de tendencia los efectos económicos se notan en la industria de la construcción antes que en cualquier otra. El alza de precios de los materiales está directamente ligada al tipo de cambio de la moneda y la incertidumbre en materia financiera afecta directamente al inicio de nuevas obras. Se nota una ciudad con crecimiento económico cuando las grúas dominan el paisaje urbano.

La arquitectura también se verá en la necesidad de considerar ciertos replanteamientos, ya que hasta el momento ha estado ligada demasiado estrechamente al mercado inmobiliario. Los arquitectos mexicanos se han dedicado principalmente a solucionar proyectos de vivienda comercial durante los años más recientes. Probablemente ahora tendrán que comenzar a explorar otros campos para ejercer su actividad profesional. Sin embargo, la situación actual ofrece áreas muy interesantes para la innovación, los arquitectos quizá podrían marcar algunas tendencias, en lugar de seguir las que les imponen los empresarios y políticos. La toma de posición ideológica en el caso de los arquitectos es más necesaria ahora, que en cualquier otro momento. Por ejemplo, ¿cual será la postura que tomemos los arquitectos frente a la reconstrucción de edificios dañados por los sismos más recientes? Ahora que los incentivos para el rescate de edificios han disminuido, habrá que buscar otras formulas para solucionar las necesidades de vivienda para los damnificados por los desastres naturales. Es verdad que durante el gobierno pasado aumentó notablemente la corrupción a nivel urbanístico y esperamos que este fenómeno sea corregido por la actual administración. Pero la demanda de vivienda asequible continuará en aumento, por lo que reducir el ritmo de la construcción solamente agravará la escasez de vivienda. Está claro que lo que necesitamos es enderezar el camino del desarrollo urbano, cada quien deberá aportar lo que le sea posible, recursos, conocimientos y estrategias para que continúe creciendo la oferta de espacios para la ciudadanía que sean el campo fértil para las buenas prácticas dentro de la arquitectura, el urbanismo y la gestión del espacio público.
Lorenzo Rocha

jueves, 20 de diciembre de 2018

ESPACIO FINITO

Durante los últimos años la tendencia urbanística general apunta hacia la redensificación de los centros de las ciudades, en lugar de la expansión de la mancha urbana. Esto está sucediendo en México al igual que en casi todo el mundo.
El espacio urbano es un bien finito, sus límites son las leyes y reglamentos, o bien las variables económicas y técnicas que gravitan sobre la construcción. Este es un hecho que a veces parece ser ignorado por las autoridades, promotores inmobiliarios e incluso algunos académicos. El volúmen del potencial de edificación se mide en metros cúbicos y resulta de la multiplicación del area del suelo edificable por las alturas permitidas, menos las áreas libres obligatorias. Esto es, cuando el predio o manzana en cuestión se encuentra incluido en un plan de zonificación específico y de estricta aplicación.
Las excepciones a la zonificación urbana derivadas de procesos urbanísticos son de varios tipos. La primera de ellas responde a motivos económicos, es la transferencia de potencial de edificación.
Cuando el propietario de un predio decide no utilizar su potencial, como en el caso de instalaciones deportivas u otro uso que no implique la construcción con máxima densidad, éste puede vender dicho potencial al propietario de otro predio. Esto es también aplicable a los inmuebles protegidos por formar parte del patrimonio histórico o artístico y que por sus características no aprovechan el total de su potencial inmobiliario. En algunas áreas, el gobierno ha decidido
retirar las restricciones de zonificación por motivos de desarrollo económico y de atracción de inversiones. En estas zonas excepcionales, los límites son los que impone la técnica constructiva, las capacidades de los ingenieros y diseñadores para realizar excavaciones profundas y estructuras de gran altura. Hay gran cantidad de ejemplos
en el mundo y curiosamente son todos muy parecidos entre sí.
El edificio más alto del mundo es el Burj Khalifa en Dubái, mide 828 metros y tiene 163 pisos. Fue diseñado por el arquitecto Adrian Smith de la firma estadunidense Skidmore Owings y Merrill en 2010. La mayoría de los centros financieros con edificios altos se encuentran en China, en los Emiratos Árabes y en otras naciones asiáticas como Malasia. Al parecer el Occidente ha abandonado la carrera por contar con los edificios más altos, iniciada hace más de cien años en Nueva York y Chicago.
Lorenzo Rocha

jueves, 13 de diciembre de 2018

LOS PINOS

La apertura al público de la residencia oficial de Los Pinos ha causado gran sorpresa entre distintos sectores de la población. Casi todas las reacciones han sido a favor de su reintegración al Bosque de Chapultepec, pero su destino final es incierto.
En 1934 el presidente Lázaro Cárdenas decidió trasladar su residencia del Castillo de Chapultepec al Molino del Rey, edificio del siglo XIX, que se encuentra en el predio conocido como “La Hormiga”, colindante con el Bosque de Chapultepec. El terreno ocupa en su totalidad 78.4 hectáreas y cuenta con una veintena de edificios de distintas épocas y funciones que van desde viviendas, oficinas, salones para eventos y el cuartel de la Guardia Presidencial. Durante los años setenta la avenida Parque Lira fue cerrada al tráfico por motivos de seguridad, por las frecuentes protestas populares, el gobierno decidió construir un viaducto para desviar al tránsito, hacia la calle Chivatito.
Convertir el inmueble en un recinto cultural plantea una serie de retos complicados desde distintos ángulos. El primero de ellos es a
nivel urbanístico, dado que si se cancela la residencia oficial definitivamente, ya no será necesario el dispositivo de seguridad existente. De igual modo, el gobierno debe plantear cómo se integrarán las áreas verdes al Bosque de Chapultepec. El segundo reto se presenta desde el punto de vista simbólico, por lo que sus nuevos usos deben considerar la historia y valor artístico de los inmuebles.

Finalmente nos encontramos frente a un desafío arquitectónico muy interesante. Ciertamente la transformación de los edificios en museos suena como la opción menos atractiva, ya que la zona próxima al conjunto ya cuenta con recintos culturales de gran importancia. El gobierno quizá debería plantearse la demolición de la mayoría de los edificios, salvo el Molino del Rey y probablemente la Casa Miguel Alemán. De este modo, si la avenida Parque Lira continúa siendo peatonal, las áreas verdes resultantes se podrían integrar fácilmente al bosque por sus cuatro costados, eliminando todas las barreras físicas existentes. El uso de los edificios que se decida conservar tendría que responder a las necesidades más importantes de la ciudadanía, por lo que convendría comenzar un auténtico proceso participativo. La forma arquitectónica debe ser la última parte del feliz proceso iniciado hace una semana.
Lorenzo Rocha

miércoles, 12 de diciembre de 2018

CONVERSACIONES

(Texto publicado en el libro "Reforma", editado por la Fundación BBVA-Bancomer)
En 1863, el ingeniero austrohúngaro Alois Bolland comenzó a trazar y construir por ordenes de Maximiliano I el Paseo de la Emperatriz, una señorial avenida de estilo parisino de nueve metros de ancho, que iba desde la estatua ecuestre de Carlos IV hasta el Castillo de Chapultepec, en sus inicios el Paseo recorría escasos tres kilómetros. Durante los siguientes diez años, la avenida continuó creciendo y al final del último mandato del presidente Benito Juárez (1872), fue renombrada como Paseo de la Reforma.
Actualmente el Paseo de la Reforma comienza en Peralvillo y termina en la salida a la carretera de Toluca. Recorre casi 20 kilómetros pasando por contextos urbanos muy diversos y contrastantes. La experiencia de recorrer la avenida más conocida de la ciudad de México en automóvil, a pie o en bicicleta, podría dividirse en cuatro grandes secciones. 
La primera etapa comienza pasando a un lado del conjunto multifamiliar Nonoalco- Tlatelolco y nos conduce hasta la Alameda Central, esta sección carece de calle lateral y se caracteriza por la presencia de vecindades, edificios de vivienda popular y oficinas de gobierno.
El segundo tramo de Reforma va de la Alameda hasta las puertas del Bosque de Chapultepec, se trata de la parte más recta, elegante y característica de la avenida, se encuentra poblada con estatuas de personajes históricos y monumentos como el Ángel de la Independencia y la Diana Cazadora. Es la parte más ancha de todo el recorrido, que remata visualmente con el Castillo de Chapultepec. 
El tercer tramo se desvía hacia el poniente, atraviesa toda la primera sección del Bosque de Chapultepec y termina en la Fuente de Petróleos. A lo largo de este recorrido encontramos algunos de los más importantes recintos culturales de la ciudad, como el Museo de Antropología, el Museo Tamayo y el Museo de Arte Moderno, así como el Auditorio Nacional. En esta parte la avenida es más angosta que en la anterior, pero disfruta del entorno natural del Bosque.
El último tramo es el más sinuoso y recorre la colonia Lomas de Chapultepec hasta conectar con la carretera a Toluca. Casi al llegar al cruce con la Avenida de las Palmas, la avenida recupera su calle lateral la cual está flanqueada por grandes mansiones que albergan a las principales embajadas.
Los edificios que se encuentran a la vera del Paseo, son de todos los tipos, épocas, tamaños y variedades. Es divertido imaginar que los edificios son similares a las personas, que tienen su propia personalidad y que en algunas ocasiones se ignoran mutuamente, mientras que en otras dialogan o conversan los unos con los otros. Los arquitectos que han construido sobre Reforma durante todas la épocas que abarcan casi dos siglos, todos han sido sin duda conscientes de contribuir con sus proyectos a enriquecer la parte más emblemática de la ciudad. 
Existen varios puntos específicos donde se concentran dichos diálogos y se hacen más interesantes, sin descartar la presencia de algunos monólogos. El primero de ellos es sin duda el sitio donde se encontraba “El Caballito”, donde el edificio de la Lotería Nacional, conocido como “El Moro” (1946), conversa con las moderna Torre Pisa (1970) y la Torre Caballito (1988), con mediación de la escultura metálica amarilla, que sustituyó a la estatua ecuestre original. Entre las conversaciones arquitectónicas que suceden sobre el Paseo, destaca sin duda el punto donde se han construido recientemente cuatro rascacielos que forman un corro, donde la conversación se ha tornado cada vez más interesante. Se trata del sitio donde Reforma se intersecta con la Avenida Chapultepec, ahi se han construido durante los últimos años los edificios más altos de la ciudad, la Torre Mayor (2003), la Torre BBVA-Bancomer (2015), la Torre Reforma (2016) y Chapultepec Uno (2018). Quizá las torres deberían estar conversando con la Estela de Luz, pero esta perdió protagonismo por su reducida escala. Parece que de algún modo se comunican mejor con el Castillo de Chapultepec, su colega más antiguo. Justo a un costado de éstos se encuentran dos notables edificios, la sede central del IMSS (1950) y la Secretaría de Salubridad y Asistencia (1929), los cuales tampoco participan de la conversación, quizás de modo voluntario. Más hacia el poniente existen otros dos personajes arquitectónicos que profesan sus discursos en solitario. El Museo de Antropología (1967) goza del privilegio de estar casi solo sobre la avenida. Mientras que el Auditorio Nacional (1953 y 1988) conversa de lejos con los Hoteles Hyatt (1987) e Intercontinental (1977), entre las copas de los árboles del parque triangular que los separa.

Lorenzo Rocha.

jueves, 6 de diciembre de 2018

EDIFICIO DEL AÑO

En varios medios de comunicación ha ido en crecimiento la publicación de artículos que compilan los mejores libros, películas y otros productos similares, que en su opinión destacan de los demás que han sido producidos dentro del año que termina.
En la arquitectura es muy difícil definir el concepto de actualidad, ya que los edificios no son productos de consumo que estén estrictamente ligados al tiempo en el que se producen. Las novedades en la arquitectura tienen al menos cincuenta años de vida. Ahora que estamos en el ultimo mes del año, se antoja hacer un recuento de las obras que fueron inauguradas en los 11 meses que han transcurrido. Sin
duda hay obras nuevas que han sido importantes para la arquitectura nacional, como el Museo Juan Soriano en Cuernavaca, el Foro Boca del Río en Veracruz y el Centro Cultural Teopanzolco en Morelos. Desafortunadamente aun no he visitado ninguna de las tres obras antes mencionadas y no acostumbro dar una opinión basada solamente en fotografías.
Desde mi punto de vista, las mejores noticias para la ciudad de México han sucedido en el plano del espacio público urbano. En primer lugar, destaca sin duda la apertura de la línea 7 del Metrobús, que parte del Campo Marte por el Paseo de la Reforma y cuenta con tres rutas: La Villa, Cuitláhuac e Indios Verdes, sus flamantes unidades de dos pisos son un placer para los usuarios. En segundo lugar, la reapertura del Parque Winston Churchill, una parte del Bosque de Chapultepec conocida como “El Mexicanito”. Este espacio verde urbano había permanecido cerrado inexplicablemente a los largo de 35 años. Por último, debo mencionar una obra, que si bien no presenta un aspecto muy atractivo desde el punto de vista estético, tiene una gran carga simbólica para la ciudad. Por años lo llamé el “Edificio invisible”, es una torre de 15 pisos, ubicada en la esquina del Eje
central Lázaro Cárdenas y Arcos de Belén, la cual quedó inconcluso hace 33 años ya que su estructura falló durante los sismos de septiembre de 1985. Finalmente el mes pasado, sus propietarios terminaron su reparación y fue finalmente ocupada para oficinas y comercios. Esperamos que en el proximo año se resuelvan los casos de otros edificios que se encuentran en situaciones similares dañianas para el contexto urbano, como el antíguo Edificio de Seguros Azteca, o el célebre Condominio Insurgentes, ambos construidos sobre la avenida más larga del mundo en la década de 1950.
Lorenzo Rocha

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