jueves, 31 de diciembre de 2015

BRUTALISMO

La arquitectura moderna pasó por un período muy inestable durante los años sesenta del pasado siglo XX. Un numero considerable de arquitectos utilizaron un lenguaje compositivo que fue especialmente complejo e incomprensible para el publico común y corriente. Como parte de dicha manera de expresión podemos contar al brutalismo, una corriente que se creo por influencia de las obras en concreto aparente que Le Corbusier llevó a cabo en Francia e India. El arquitecto suizo llamaba “Bêton brut” (“Concreto en bruto”) al acabado rugoso que utilizó para sus edificios de aquella época, sobre todo en Chandigarh, de ahí proviene el nombre que se le dio a la corriente derivada de su influencia. Los edificios públicos realizados entre las décadas de 1960 y 1970 han sido los más impopulares entre el público usuario, principalmente por ser grandes masas grises de cemento, lo cual les da un aspecto entre fortaleza militar y nave espacial.
Entre los seguidores del brutalismo en México podemos identificar a Teodoro González de Leòn y Abraham Zabludovsky, quienes exploraron el uso del concreto aparente en gran parte de sus obras, también cabe destacar a Orso Núñez y Arcadi Artis, quienes lo utilizaron en el proyecto para el Centro cultural universitario. En los Estados Unidos, el arquitecto que más recibió influencia del movimiento fue Paul Rudolph, quien ampliò las posibilidades de  expresión del material más allá de los limites que el propio Le Corbusier había explorado.
En Inglaterra sin duda los representantes más prolíficos fueron Alison y Peter Smithson, aunque también las obras a gran escala de Ernö Goldfinger, como la torre de vivienda  Balfron, pueden considerarse exponentes del movimiento.
Durante la posguerra, el gobierno inglés apostó por la reconstrucción y la ampliación de la oferta de vivienda mediante edificios en altura en el centro de Londres, y para ello alentó la experimentación arquitectónica. Esto dio la posibilidad de la creación del controvertido centro Barbican, un complejo de usos culturales y sociales mixtos en pleno centro de la ciudad. Los arquitectos Chamberlin, Powell y Bon construyeron este icono brutalista sin restricción alguna. Se trata de un enorme conjunto habitacional con plazas, andadores peatonales y jardines interiores, que mezcla el tránsito publico y privado hacia otros servicios como escuelas, comercios, teatros y galerías. El resultado sigue siendo controvertido principalmente por la desolación de los enormes espacios de circulación que siempre se encuentran desiertos y que en lugar de ser el espacio donde se desarrolla la vida comunitaria, se convirtió en un gran vacío.
El devenir de la arquitectura moderna, ha ido oscilando en sus lenguajes desde lo incomprensible hasta lo complaciente con los gustos del público, sin jamas llegar al punto de equilibrio. Sin embargo, es indudable que el brutalismo marca un momento histórico en el que la expresión arquitectónica se encontraba lo más alejado posible de la comprensión general del lenguaje, el cual se convirtió en un campo de discusión solamente para iniciados, con el correspondiente rechazo por parte de los destinatarios de las obras construidas.
Lorenzo Rocha

jueves, 24 de diciembre de 2015

OXIMORON

Desde hace algunos meses se observa una situación un tanto cómica en el paisaje urbano de la ciudad de México: los anuncios en suspensión de actividades. En febrero del año en curso, el Instituto de verificación administrativa del Distrito Federal retiró cerca de 500 anuncios espectaculares de la vía pública, que no cumplían con las normas establecidas en el reglamento de publicidad exterior, ni contaban con los permisos correspondientes. Durante el mismo operativo, el personal del instituto colocó cerca de 200 sellos de clausura sobre los anuncios en duda, dándole a sus dueños un plazo e 20 días hábiles para demostrar su situación legal, este proceso ha continuado durante todo el año 2015 y continúa hasta la fecha. Hasta ahora se han retirado o clausurado 2800 anuncios, pero una parte importante de los carteles continúan suspendidos, más alla del plazo establecido, sin que quede claro cuando serán retirados por las autoridades.
Ahora nuestras colonias y principales avenidas cuentan con una vasta cantidad de letreros clausurados, pero a fin de cuentas siguen ahí, generando el mismo nivel de contaminación visual. La consigna "Anuncio en suspensión de actividades", es el mensaje publicitario más popular de nuestra ciudad. Estoy seguro que si alguna firma comercial adoptara esta consigna como eslogan publicitario, su producto ganaría una fortuna. Imaginemos una marca de ropa con ese nombre, un refresco o una linea aerea que se llamara así, por absurdo que parezca. Al menos alguien debería registrar la frase como marca nominativa, eso ya tendría seguramente un alto valor.
En la realidad esos anuncios no han sido suspendidos, se han convertido en anuncios que proclaman su desafortunada situación. Así que sin duda podríamos afirmar que los anuncios no han suspendido sus actividades, sino que simplemente han cambiado de mensaje.
El oximoron es la figura retórica que se compone de dos o más conceptos con significados opuestos dentro de una sola expresión, que genera un tercer concepto en sentido metafórico. Por ejemplo, decir que vivimos un "instante eterno" es un oximoron, pero no carece de sentido en una expresión literaria. Algunas antinomias como esta, pueden trasmitir un pensamiento complejo que provoca una sensación melancólica.
En el caso de los anuncios suspendidos, la figura literaria no se verifica en el texto mismo ya que en sí no es contradictorio. Sin embargo si consideramos el contexto donde se trasmite el mensaje, un anuncio en la vía publica que anuncia que ha sido suspendido, es sin duda un oximoron digno de un genio literario.
Lorenzo Rocha

sábado, 19 de diciembre de 2015

CIUDAD ESTADO


El mundo contemporáneo lleva cinco décadas debatiéndose entre dos extremos: la globalización y la localidad. En Europa por ejemplo, durante los años setenta se forjó la idea de una Comunidad Europea, sin fronteras, con una sola moneda, un banco central y con una forma de gobierno parlamentaria, compuesta por representantes de todos sus países-miembros. Los europeos realizaron este plan, que tendía a equilibrar el poder económico y político desmedido de los Estados Unidos de América, tras la desaparición de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.
Así fue como se crearon los "Estados Unidos Europeos", que gozan de ciertos beneficios por compartir los elementos antes mencionados, pero que desde tiempos recientes, enfrentan una creciente tendencia a los nacionalismos que amenazan con desintegrar a la unión. El primer país en utilizar el antieuropeísmo como instrumento político fue Grecia con el surgimiento de Syriza, una coalición de la izquierda radical que ascendió al poder entre 2012 y 2014. 
Sin embargo, la salida de la unión europea también es utilizada por la extrema derecha, por ejemplo en Francia, donde el Frente Nacional acaba de dominar en las elecciones regionales del pasado domingo 6 de diciembre. Aunque suena contradictorio, el nacionalismo es una de las herramientas del extremismo, sin importar si se trata de izquierda o derecha.
Otro caso es el independetismo catalán, el cual se reafirmó en septiembre pasado, al ganar la mayoría en el parlamento autonómico. El plebiscito por la separación del Estado español celebrado en Cataluña se decantó a favor del "No", pero los independentistas salieron muy favorecidos de la elección.
También ha sido notable en estos últimos 50 años, el protagonismo de las ciudades como entidades económicas, políticas y culturales, que en ocasiones superan a sus ámbitos nacionales. Se trata de analogías actuales con la Civitas romana o la Polis griega, que hacían de Roma y Atenas los paradigmas de las ciudades como estados soberanos. 
Hoy en día las ciudades capitales en casi todo el mundo, gozan de una autonomía manifiesta respecto a los países donde se encuentran. El caso más claro es Hong Kong, antiguo enclave británico en Asia, que sigue siendo preponderante para las finanzas de la región. Pero a su importancia como centro financiero le siguen Tokio, Bangkok y Shangai, que se encuentran a una distancia relativamente corta entre sí.
Estas aglomeraciones urbanas, junto con las conocidas capitales europeas, americanas y africanas, concentran a la mayoría de la población mundial y aunque son gobernadas por los presidentes o primeros ministros de sus respectivos países son, territorios independientes fácticos.
Lorenzo Rocha

jueves, 10 de diciembre de 2015

SUPER MUSEO

Es muy interesante la opinión del artista Gabriel Orozco acerca de la necesidad de crear un nuevo museo de arte contemporáneo en México, de la talla de los tres museos más famosos del mundo: el Museo de arte moderno de Nueva York, el Centro Georges Pompidou de París y la Tate Modern (galeria nacional) de Londres. Orozco declaró en la Feria del libro de Guadalajara, que el buen nivel del arte mexicano justificaría la creación de un museo de clase mundial. También expresó su opinión favorable acerca del Museo de antropología y reiteró que no hay un museo de esa categoría para el arte contemporáneo nacional.

¿Qué es lo que hace de estos tres museos los mejores del mundo? Son tres factores los que contribuyen a situar a estos recintos en los lugares que ocupan. En primer lugar están sus colecciones, que se han ido formando y enriqueciendo por muchas décadas, e incluyen obras de sus países y del resto del mundo. En segundo lugar, sus departamentos de investigación, que cubren todas las manifestaciones artísticas contemporáneas, incluidas la arquitectura y las artes aplicadas. Por último el factor más importante: la cantidad de visitantes que reciben y la generación de recursos económicos por parte de sus patrocinadores, esto se debe en parte a las ciudades en las que se encuentran, que son focos de desarrollo turístico de importancia mundial. La combinación entre la población local y temporal arroja un promedio de 3 millones visitantes anuales en cada uno de ellos. Según la más reciente estadística, Londres es la cuarta ciudad del mundo más visitada por turistas extranjeros, París se encuentra en el quinto puesto y Nueva York en el séptimo, ese mismo estudio coloca a la ciudad de México en el lugar número 48.

¿Qué museo en México se acerca más a estas cualidades? En mi opinión el Museo universitario de arte contemporáneo (Muac), ya que cuenta con una importante colección de arte internacional y su departamento de investigación está ligado al Instituto de investigaciones estéticas de la Unam, que es el más importante del país. Sin embargo, la cantidad de visitantes que recibe y los recursos económicos con los que cuenta son ínfimos comparados con los museos antes mencionados. El Muac solo ha recibido cerca de 2 millones de visitantes en los seis años que han pasado desde su apertura.

Para que en México hubiera un museo de arte contemporáneo tan importante como los tres más famosos del mundo, primero tendrían que cambiar muchos de los factores políticos, económicos y sociales que dirigen nuestra política cultural oficial. Si la situación general del país mejorara y la capital fuera más segura y más atractiva para los visitantes nacionales y extranjeros, sin duda sería posible la creación de un super-museo, incluso nuestro Museo de arte moderno, que acaba de cumplir 50 años, podría renovarse y crecer, pero hasta que esto no suceda, tendremos que seguir construyéndolo en nuestra imaginación.

Lorenzo Rocha

jueves, 3 de diciembre de 2015

LENGUAJE CONSTRUIDO

La semiología aplicada a la arquitectura es un tema problemático para la crítica desde hace varias décadas, pero sin duda es útil para la interpretación de los signos que se presentan en la forma arquitectónica construida. Dicha forma, se trate de los espacios que confroman un edificio, o bien el conjunto de edificios que componen a la ciudad, se pueden tomar como un texto, en el cual cada elemento constituye una palabra, que combinada con las demás transmiten el pensamiento del arquitecto.

El filósofo francés, Michel Foucault escribió en su libro "Las Palabras y las cosas" (1966): " Por doquier existe un mismo juego, el del signo y lo similar y por ello la naturaleza y el verbo pueden entrecruzarse infinitamente, formando, para quien sabe leer, un gran texto único." En este pasaje el célebre pensador plantea la condición de equilibrio entre las palabras y sus significados, del mismo modo que resalta la capacidad expresiva de las cosas en sí mismas.

La arquitectura es capaz de "hablarnos" mediante sus materiales, espacios y formas. Pero al mismo tiempo, las palabras escritas y pronunciadas por los creadores de los edificios, influyen sobre nuestra percepción e interpretación de los mismos. ¿Podríamos decir que las ideas y discursos de los arquitectos sobre sus obras, también pueden considerarse parte de su arquitectura?

La respuesta podría ser afirmativa, si tomamos en cuenta que la arquitectura es un fenómeno cultural que se verifica en la intersección de todas sus representaciones: construcción, imagen y palabra. Sin embargo, para muchos críticos, solamente la forma construida y la experienca corporal de los espacios, son el objeto interpretable del proyecto arquitectónico.

En mi opinión, es indispensable visitar personalmente una obra construida para estar en posibilidad de realizar una crítica profesional sobre ella. El crítico no puede fundamentar sus opiniones solamente en materiales visuales y escritos sobre el edificio. De hecho, en ocasiones conviene hacer más de una visita al sitio de interés, ya que los espacios cambian según la luz del día, o con la iluminación artificial. Una situación como esta me sucedió cuando visité las termas de Vals en Suiza, proyecto magistral del arquitecto Peter Zumthor.

Este arduo trabajo, no excluye para nada la consideración de los textos o entrevistas a los arquitectos y autores del proyecto. En la práctica, la lectura de sus ideas puede influir decisivamente sobre la interpretación del espacio. De igual modo, la mirada de un fotógrafo especializado como el suizo Hans Danuser, quien ha hecho interesantes tomas de las Termas de Vals, puede contribuir positivamente para tener una lectura óptima del espacio arquitectónico.

Lorenzo Rocha

viernes, 27 de noviembre de 2015

CREACIÓN DEL LUGAR (fragmentos)

En la Plaza del Seminario, espacio urbano que resultó de la demolición durante los años treinta del antiguo Seminario Conciliar de San Pablo, comenzaron hace más de cien años, las excavaciones arqueológicas encaminadas al descubrimiento de los vestigios del Huey Teocalli o Templo Mayor de Tenochtitlán. Dichas excavaciones fueron dirigidas por el arqueólogo Manuel Gamio, quien en 1913 ordenó y supervisó la demolición de la mitad de la antigua casa del Mayorazgo Nava Chávez que se encontraba en la esquina de las calles de Santa Teresa y Relox, que ahora llevan respectivamente el nombre de República de Guatemala y República de Argentina, construcción mejor conocida como la Casa de las Ajaracas, por los patrones estilo mudéjar presentes en su fachada. En su lugar aún prevalece un vacío muy manifiesto, que se ha intentado llenar sin éxito con proyectos nuevos en tres ocasiones. El primero de ellos, que se planeaba como la residencia del Gobierno de Ciudad, fue diseñado por el arquitecto Javier Sánchez, ganador en 1999 de un concurso público que nunca llegó a construirse. La segunda ocasión fue en 2006, se convocó a otro concurso, esta vez para el Centro de Artes Indígenas, el cual fue ganado por el arquitecto Enrique Norten y tampoco fue realizado. El tercer intento, fue la propuesta para construir la Casa Tlaltecuhtli (por la pieza monolítica que representa a la deidad del mismo nombre, que fue descubierta en el sitio), el proyecto fue encargado al arquitecto Francisco Serrano, fue anunciado y publicado en 2011, pero no ha habido ningun desarrollo ni información relevante posterior al anuncio. La parte que no fue demolida, fue recientemente restaurada y abierta al público como Museo Archivo de la Fotografía. 
También frente a la plaza Gamio, durante los años ochenta del Siglo XX, fueron demolidas otras trece construcciones de distintas épocas, para dar paso a la excavación del sitio, dirigida por el arqueólogo Eduardo Matos y a la construcción del Museo del Templo Mayor. El edificio para el Museo del Templo Mayor, que fue diseñado por los arquitectos Pedro Ramírez Vázquez y Manuel Campuzano, es el único ejemplo de arquitectura moderna en el contexto de la plaza Gamio. En los alrededores inmediatos de la casa de Seminario 18, sede de la fundación Herdez, hemos visto la aplicación de distintos criterios de conservación de la arquitectura histórica, de los cuales ha predominado la exploración arqueológica que busca rescatar nuestro pasado más remoto: la Cultura Mexica. Como expondremos más adelante, hoy en día existen múltiples criterios para la conservación del patrimonio artístico inmueble. (...) La conservación del patrimonio artísitco inmueble en la ciudad de México es cada vez más problemática. En primer lugar debido a que los inmuebles con valor artístico se encuentran casi siempre en los sitios con la mejor ubicación. Comenzando por el Centro histórico y las colonias que lo circundan, los edificios considerados como patrimonio cultural, se extienden por el Paseo de la Reforma hasta la colonia Juárez, zonas con las mejores condiciones de localización en la ciudad. Dada la importancia de la ubicación dentro de cualquier criterio de valoración inmobiliaria, los inmuebles patrimoniales son especialmente vulnerables a la presión ejercida por el mercado de bienes raíces y las políticas desarrollo urbano. En segundo lugar, en México tenemos códigos y leyes que protegen a los edificios históricos, pero su aplicación es notablemente sesgada. Muchos de los términos utilizados en la redacción de las leyes de desarrollo urbano, son demasiado ambiguos para permitir su correcta interpretación y cumplimiento. Con las actuales leyes y procesos administrativos, es muy probable que sigamos perdiendo diariamente, verdaderas joyas de la arquitectura antigua, ya sea por demoliciones indebidas, construcciones agresivas o por simple abandono y negligencia. Con la situación legal prevaleciente, nuestra ciudad seguirá renunciando a la arquitectura contextual y también al potencial que tiene la arquitectura contemporánea, cuando se enfoca a la integración creativa entre lo antiguo y lo moderno. Es probable que la mejor, o quizá la única manera de conseguir salvaguardar el patrimonio artístico inmueble es que las instituciones culturales, públicas o privadas, se instalen en casas o edificios con valor artístico y se hagan cargo de restaurarlos y mantenerlos con vida. 
La conservación del patrimonio artístico inmueble se norma por los criterios que cada cuerpo colegiado facultado para decidir sobre las intervenciones decida adoptar. Dichos criterios pueden ser muy diversos entre sí, pero cada uno de los colegios profesionales es responsable de fundamentar su criterio de actuación del modo más sólido y objetivo posible. Todos los criterios deben estar claramente expuestos y articulados, además las intervenciones deben documentarse escrupulosamente, dado que, aunque los argumentos que se utilicen sean sólidos, siempre deberán ser debatibles. Hemos visto que los criterios de conservación desde el Siglo XIX hasta nuestros días han cambiado según las ideas de las diferentes épocas, de acuerdo con la evolución de la arqueología y de la valoración histórica del arte y la arquitectura, por ello cualquier intervención debe siempre ser susceptible de ser revisada y en su caso debe ser reversible. La historia de la arquitectura ha simplificado hasta cierto punto el fenómeno de la construcción a lo largo del tiempo, que es sumamente complejo. Por cuestiones metodológicas, la clasificación general de las edificaciones se ha debido reducir a períodos temporales demasiado amplios. En México, en general estas etapas de desarrollo se han dividido en tres partes: La Época prehispánica (la civilización mesoamericana desde su aparición hasta 1492), la Colonia española (de 1492 a 1810) y la Época moderna que abarca desde el Siglo XIX hasta nuestros días. Sin embargo, esta visión reduce fenómenos culturales con múltiples capas superpuestas e incluso anacrónicas, a tres estratos o períodos generales y linealmente ascendentes. En una excavación arqueológica casi siempre vamos a encontrar a la arquitectura prehispánica como la capa inferior a mayor profundidad y más antigua, a las construcciones coloniales como la capa intermedia y a la arquitectura moderna como la capa superficial. La casa en Seminario numero 18 no es la excepción, ya que sabemos que debajo de ella se encuentra el Templo mexica de Tezcatlipoca que perteneció a la antigua Tenochtitlán, el cual fue sustituido por la casa que actualmente alberga a la Fundación Herdez, la cual se comenzó a construir en el Siglo XVI y sufrió distintas modificaciones, incendios y demoliciones, por lo que la construcción que se conserva actualmente data aproximadamente del Siglo XVIII y ha sido restaurada e intervenida para su uso actual desde finales del Siglo XX. 
Las tres etapas de las que se compone la historia de la arquitectura mexicana son casi siempre subsecuentes, pero en algunas ocasiones también encontraremos las tres capas al mismo nivel. El ejemplo más claro de una visión comprensiva de la historia completa de la arquitectura mexicana es la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco. Parece ser que el argumento de su criterio de restauración y sus construcciones nuevas fue hacer evidentes las tres etapas generales de la historia mexicana, claramente representadas por su arquitectura: La Pirámide del Templo Mayor de Tlatelolco (Siglo XV), La Iglesia del ex-convento de San Jerónimo (Siglo XVI), y la Secretaría de Relaciones Exteriores (Siglo XX). Sin embargo esas tres culturas supuestamente independientes entre sí, también podrían considerarse como una sola, la de los actuales mexicanos, que se compone por los tres elementos por igual, o bien podrían considerarse como más de tres, ya que cada uno de los edificios representa un periodo específico del tiempo en que fue construido y no a toda la etapa cultural a la que pertenece. La Pirámide tlatelolca data del período mexica y formaba parte de un conglomerado anexo a la gran Tenochtitlán, la Iglesia de Santiago pertenece al período barroco mexicano y la Torre de Relaciones Exteriores del período funcionalista, ya que fue construida en el año de 1966, de acuerdo al proyecto del arquitecto Pedro Ramírez Vázquez. Si pensamos en la subdivisión de cada etapa en los respectivos períodos arquitectónicos que la componen, entonces el criterio de clasificación tendría que ser mucho más riguroso. Tanto la arquitectura prehispáncia tiene infinidad de periodos particulares, como también es el caso de la arquitectura colonial, y de igual modo la arquitectura moderna, ninguna se puede tomar como una clasificación genérica, todas ellas tienen matices importantes dentro del período histórico al que pertenecen. (...) Otro dilema al que nos enfrentamos los arquitectos en nuestra ciudad cuando analizamos procesos de conservación del patrimonio artístico inmueble, es que no todos los edificios históricos pueden ser convertidos en museos. La ciudad de México ocupa el primer lugar ciudad a nivel mundial con más recintos culturales, existen en nuestra ciudad 141 recintos culturales, según el último censo del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. Esta marca es sin duda alguna motivo de orgullo, pero también hace falta contemplar que la proliferación desmedida en la creación de museos puede llegar provocar una deseconomía de escala. Los museos tienen un alto costo de mantenimiento y deben renovarse constantemente e impulsar proyectos museográficos, curatoriales y educativos para ser capaces de mantenerse en crecimiento para alcanzar el nivel de los dinámicos intereses del público que los visita. (...) 
El uso readaptativo de la casa de Seminario numero 18 como sede de la Fundación Herdez, nos lleva a la reflexión final en torno al papel que juega la arquitectura histórica construida en épocas anteriores a la nuestra, dentro de la vida actual de nuestra moderna metrópolis. Dicha reflexión gira necesariamente en torno a la Topopoiesis (neologismo derivado del griego topos (τόπος), "lugar"  y poiesis (ποίησις), “hacer”), la “Creación de lugares”, una práctica de rescate de espacios arquitectónicos y urbanos, mediante su uso y reactivación social. Es la propia sociedad o civilización la que decide cuáles son los edificios antiguos que debe conservar y reutilizar y cuáles deben desaparecer, para bien o para mal no existe nunca un consenso absoluto respecto a la conservación del patrimonio artístico inmueble. La conservación histórica es un campo donde entran en juego las fuerzas sociales en todos sus niveles, el resultado final de la oposición paradójica entre lo que se ha de conservar y lo que habrá de desaparecer, es un mecanismo inevitablemente conflictivo donde nos vemos forzados a optar por una u otra cosa: Renunciar al pasado por el presente, renunciar al presente por el pasado, o bien optar por una parte del pasado que decidimos que es más importante que otra. Hasta ahora en nuestra ciudad, hemos presenciado la aplicación de tres distintos criterios generales de conservación, el primero ha consistido en demoler todas las etapas posteriores a la primera construcción, como en el caso del Templo Mayor, junto al Zócalo capitalino, el segundo que consiste en conservar la etapa constructiva más reciente, como en el resto del Centro histórico incluida la casa de Seminario 18 y un tercer criterio que ha optado por demoler todas las construcciones preexistentes para dejar paso a la arquitectura actual.
Lorenzo Rocha

jueves, 26 de noviembre de 2015

ARQUITECTOS CRÍTICOS

El elemento crítico de la arquitectura no se puede resumir en características formales específicas, solamente se puede identificar como parte de la postura filosófica del arquitecto, la cual en el mejor de los casos se refleja en sus obras y no pertenece a una época o estilo específicos, sino a una actitud dirigida por el cuestionamiento y problematización de los parámetros de cualquier proyecto.

Por ejemplo, la arquitecta francesa Anne Lacaton explicó en 2014, durante una entrevista al diario español El País, que hace casi veinte años a ella y a su socio Jean-Philippe Vassal les encargaron reformar la plaza de Léon Aucoc en Burdeos como parte de un programa de “embellecimiento”. Ellos fueron a la plaza, comprobaron que los árboles estaban bien puestos en el perímetro, junto a las bancas y que la gente convivía alegremente en la plaza y jugaba a la petanca. Hablaron con los vecinos y finalmente presentaron un informe al ayuntamiento asegurando que “el embellecimiento de la plaza no era posible”, la plaza ya tenía encanto, calidad y vida. Como única intervención propusieron limpiarla más a menudo. Una actitud indudablemente crítica les llevó a una postura que excluía una intervención en la plaza.

¿Es posible hacer arquitectura sin construir nada nuevo? Los arquitectos Lacaton y Vassal respondieron afrimativamente de manera tácita a esta pregunta, mediante la actitud crítica que adoptaron frente a la encomienda del ayuntamiento de Burdeos. Sin embargo, la respuesta negativa de Lacaton y Vassal, frente al encargo, solamente podría ser considerada como arquitectura crítica en su "grado cero", una especie de respuesta bartelbiana al encargo, un: "Preferiría no hacerlo", ante la solicitud del ayuntamiento, citando al personaje de Herman Melville.

El segundo caso en el que se muestra la postura crítica de Lacaton y Vassal es el Palais de Tokio, ubicado a escasos metros de los jardines de Trocadero en París. El edificio, un viejo pabellón ferial construido en 1937, fue convertido en recinto de producción y exhibición artística e inaugurado en el año 2001. Para la transformación de los espacios abandonados en salas de exhibición, los arquitectos optaron por retirar todo el material que consideraron superfluo para dejar las galerías lo más abiertas posible, una solución que ha sido muy apreciada por los artistas que han mostrado su trabajo e intervenido los espacios desde su apertura.

La pareja de arquitectos franceses ha realizado numerosos proyectos durante los últimos 15 años en los que ha perseguido la eficiencia constructiva y económica para conseguir el máximo posible de metros cúbicos para sus usuarios. Para ello, han recurrido a soluciones poco convencionales como la adaptación de invernaderos para ser utilizados como viviendas.

Lorenzo Rocha

jueves, 19 de noviembre de 2015

ARQUITECTURA EN CRISIS

La arquitectura que se hace actualmente se encuentra en una profunda crisis, de todas las obras que se construyen anualmente en el mundo, solamente participan arquitectos en una parte muy reducida de ellas, que puede ser hasta de la décima parte del total de las construcciones, según la región del mundo que se tome para el análisis. Las causas son por una parte ajenas al gremio arquitectónico, y por la otra, responsabilidad directa de los profesionistas. La economía, la globalización y la política han propiciado un sistema capitalista neoliberal que en general ha prescindido de los proyectos arquitectónicos, a favor de la optimización de la producción industrial de viviendas, reduciendo la participación de la gran mayoría de los arquitectos a las obras icónicas en las grandes ciudades.

También muchos factores sociales han provocado la expansión informal de las ciudades, mediante la autoconstrucción, principalmente en países subdesarrollados, lo cual excluye la participación de los arquitectos en dichos procesos. Por su parte los propios arquitectos han contribuido considerablemente a su propia exclusión, apartándose voluntariamente de las áreas profesionales que no les reportan beneficios palpables, como son las ganancias económicas, ni aquellos beneficios impalpables y simbólicos, como la notoriedad y la fama. El resultado es que hoy en día, solo una mínima parte de los arquitectos trabaja en campos relacionados a su especialidad y la arquitectura culta, aquella que se publica en los medios y que se discute en las academias, es mayormente desconocida para el público en general y no contribuye significativamente al bien común.

La crisis que afecta a la arquitectura moderna ha cumplido ya al menos 43 años, si tomamos la demolición de los edificios habitacionales Pruitt-Igoe en Saint Louis Missouri, llevada a cabo el 15 de julio de 1972, como el hecho que marca su fracaso definitivo. Charles Jencks argumenta en su libro "El lenguaje de la arquitectura posmoderna", publicado en 1977, que la demolición de este conjunto construido por Minoru Yamasaki en 1955, constituye un acto que simboliza la muerte del Movimiento Moderno. Desgraciadamente el arquitecto estadunidense de origen japonés Minoru Yamasaki (1912-1986), autor del conjunto, pasará a la historia más que por sus construcciones, por la forma violenta en que desaparecieron dos de ellas, ya que como todos sabemos también él fue el arquitecto responsable de construir la Torres Gemelas casualmente construidas en 1972, coincidiendo con la demolición de su otra obra icónica. La destrucción de las Torres Gemelas durante un ataque terrorista el 11 de septiembre de 2001, ha sido vista como un golpe decisivo a la hegemonía mundial del occidente, por parte de sus enemigos islámicos, hechos que exceden por mucho al ámbito arquitectónico y operan en la esfera geopolítica, sin embargo, que las torres hubieran sido identificadas por los terroristas como el objetivo principal y más vulnerable de la cultura estadounidense y como iconos representativos del mundo occidental, es un hecho que no debe ser (ni ha sido) soslayado por los críticos de arquitectura. ¿Pero acaso el gremio de aquitectos ha aprendido alguna lección?

Lorenzo Rocha

jueves, 12 de noviembre de 2015

CRÍTICA DE ARQUITECTURA

La práctica de la escritura tiene, como cualquier actividad intelectual, una motivación personal, simultáneamente con un deber social. Escribir sobre arquitectura, independientemente de que se trate de notas críticas o ensayos teóricos, puede llevar al autor por dos caminos muy distintos: acercar al público a la problemática de la práctica de la arquitectura, o bien lo contrario: evadir la responsabilidad social del texto, disertando sobre temas y utopías inútiles e incomprensibles.

La arquitectura puede ser abordada por la crítica desde su vertiente poética, lo cual no es para nada despreciable, siempre y cuando no permanezca en un estado de indefinición y se pierda en nebulosas consideraciones fenomenológicas y estéticas puras. No hay que olvidar que la arquitectura es un arte aplicada en la cual la funcionalidad de los edificios tiene el mismo nivel axiológico que sus vertientes artísticas.

La arquitectura de Luis Barragán fue descrita por Jay Pritzker como "un acto sublime de imaginación poética", lo cual es sin duda cierto y lo llevó merecidamente a la obtención del premio Pritzker en 1980, considerado como la máxima distinción a la que un arquitecto puede aspirar. Por muchos años, los críticos y teóricos de arquitectura se han ocupado principalmente en analizar la arquitectura singular de artistas de la talla de Barragán, junto con los subsecuentes ganadores del premio, en el proceso han soslayado la aplicación de sus criterios para la discusión de la arquitectura genérica, que es la que habita la gran mayoría de las personas.

La arquitectura es un campo de conocimiento que tiene límtes muy claramente trazados, los arquitectos nos ocupamos de proyectar y construir obras civiles, para el uso de las personas e instituciones. Es por esta razón que los textos que exceden los parámetros de la disciplina arquitectónica, son superfluos y en muchas ocasiones constituyen mecanismos para evadir la responsabilidad social de la práctica arquitectónica. La teoría en cualquier campo intelectual admite metodologías experimentales, que pueden ser funcionales cuando se presentan y discuten en ámbitos académicos especializados. Pero cuando dichas hipótesis se llevan fuera de la academia, es necesario que adopten posturas aplicables a la realidad urbana y se adapten a las agendas tanto del interés público, como de la procuración del bien común.

La discusión en torno a las figuras notorias dentro del campo de la arquitectura, solamente es pertinente cuando sus proyectos e ideas tienen la facultad de ser ejemplares, para que su difusión contribuya a generar una capacidad crítica dentro del gremio y frente al público en general que habita tanto en las ciudades, como en las áreas rurales.

Lorenzo Rocha

jueves, 5 de noviembre de 2015

CIUDAD ICÓNICA

Hagamos un ejercicio sencillo: escribamos el nombre de cualquier ciudad en un buscador de Internet. ¿Con qué imágenes nos encontraremos? Si escribo "Ciudad de México", resulta que la mitad de las fotos incluyen al Ángel de la Independencia, o bien a la Torre Latinoamericana. Cuando busco "Rio de Janeiro", sale el Cristo del Corcovado en tres cuartas partes de las imágenes de la ciudad. Si pongo "Buenos Aires" aparece el obelisco de la Plaza de la República en la mitad de las imágenes. Al principio resulta divertido, pero es un ejercicio casi infinito y después de unos cuantos intentos, los resultados son demasiado predecibles.

Por una parte parece ser que la arquitectura o la escultura monumental, es lo que le da identidad a cada ciudad, al menos así lo indican los algoritmos que utilizan los programadores de buscadores informáticos. Entonces la ciudad de los iconos, de los edificios singulares, de los puntos de referencia, se opone a la ciudad genérica, anónima, que es la que experimentamos cotidianamente los habitantes de cualquier metrópolis moderna.

En 1961, cuando aún no existía Internet, el filósofo francés Paul Ricoeur publicó un ensayo titulado: "La civilización universal y la culturas nacionales", un texto que anticipa muchos de los elementos culturales que en su conjunto forman lo que hoy conocemos como "Globalización". Ricoeur escribe: "El fenómeno de la universalización es simultáneamente un avance y un retroceso para la humanidad, ya que constituye la destrucción de las culturas tradicionales (...) En cualquier lugar del mundo encontramos la misma mala película, las mismas máquinas tragaperras, las mismas atrocidades de plástico y aluminio, el mismo lenguaje tergiversado por la propaganda, parece que la humanidad se aproxima de forma masiva a la cultura del consumo y al mismo tiempo se encuentra detenida en un nivel subcultural".

La ciudad icónica es la negación de la ciudad genérica, si viajamos a cualquier ciudad y buscamos directamente sus obras de arquitectura singulares, o sus monumentos, seguramente los encontraremos, pero para ello habremos de recorrer los trayectos anodinos desde los aeropuertos o carreteras a traves de las periferias de dicha ciudades, que estarán pobladas de casas y edificios anónimos, de carteles publicitarios y pasos a desnivel, que muy probablemente serán iguales en cualquier parte del mundo.

El modernismo se agotó en su fascinación por la imagen de la ciudad y nos heredó una monumental pérdida de la identidad local de las ciudades. Antes era posible saber en qué ciudad nos encontrabamos a simple vista, ahora eso solamente sucede en los centros históricos y en algunos pueblos pequeños.

Lorenzo Rocha

jueves, 29 de octubre de 2015

MUNDOS PARALELOS

Aunque estamos acostumbrados a la relación cultural y geopolítica entre Europa, Asia, África y Oceanía con América, resulta sorprendente saber que nuestro continente no tenía noticia de la existencia de las otras partes de tierra firme que existían en el planeta y que eran conocidas por los europeos como el Orbis Terrarum. La palabra “mundo”, sinónimo de “Orbe” proviene de la voz latina “orbis” que se traduce al español como “esfera”.
Sabemos que desde el Siglo XI los Vikingos habían navegado por el Océano Atlántico septentrional en dirección al Occidente. Pero por su naturaleza expansionista en la propia Europa, decidieron no colonizar las nuevas tierras, probablemente sean ellos los “hombres blancos y barbados¨ a los que se refiere la leyenda de Quetzalcoatl. Pequeños grupos nórdicos se asentaron en las islas de Groenlandia y Terranova sin explorar mayores extensiones del territorio norteamericano. Antes de los Vikingos, existen datos que sugieren que los chinos tenían la noción de la existencia de una porción de tierra hacia el oriente de sus costas, pero no se han encontrado las evidencias de sus exploraciones.
Fue hasta 1492 cuando Cristobal Colon se encontró accidentalmente con la isla de la Española, lo cual suscitó un interés europeo por nuestro continente y que llevó a españoles, portugueses e ingleses a emprender en los siguientes años, exploraciones y misiones con el objetivo de conquistar y colonizar los territorios occidentales. Ambos mundos provenían de civilizaciones muy antiguas por lo cual es absurdo llamarlos el viejo y el nuevo mundo.
También carece de sentido afirmar que haya ocurrido un descubrimiento de América, ya que Cristobal Colón y Américo Vespucio no viajaron en busca de un continente desconocido, sino que ellos siempre creyeron que habían encontrado una nueva ruta de navegación para llegar a Asia. Esta equivocación histórica fue corregida en 1958 por Edmundo O´Gorman, el llamado “historiador filosofo”. Sin embargo el error no ha sido enmendado en la cultura oficial, que sostiene que el hecho histórico de la llegada del almirante Colón a la Española consiste un descubrimiento. El texto en el que O’Gorman hace la aclaración de que las tierras que encontró Colón mientras buscaba Asia no eran el “nuevo mundo”, sino parte del mismo y único mundo existente. En su libro “La invención de América”, el notable estudioso propone al lector el abandono del concepto de “descubrimiento” por otro que se ajuste de modo más adecuado a la realidad de los hechos. Desgraciadamente el calado de dicha investigación histórica no ha sido suficientemente profundo y las ideas de O’Gorman no han sido correctamente adoptadas por la educación pública en nuestro continente. A los demás historiadores les sigue convenciendo más hablar de un descubrimiento, que de un hallazgo fortuito y calificar el resultado como el “encuentro entre dos mundos”, más que una dominación de uno sobre el otro.
Lorenzo Rocha

jueves, 22 de octubre de 2015

LA GRAN SEQUÍA

Calles desiertas, edificios anónimos, cables, carreteras elevadas donde casi no pasan coches, cielos grises, grafitti, anuncios publicitarios, no hay casi signos de vida, apenas si se ve algun perro detrás de la reja de una pequeña y pobre casa. ¿Qué lugar es este? Parece una gran ciudad que ha sido abandonada por algún desastre biológico, como el ambiente de una película futurista de ciencia ficción. Pues se trata de Sao Paulo, la ciudad más grande de Brasil, una metropolis de 11 millones de habitantes, la quinta ciudad más poblada del mundo, si se cuentan sus áreas conurbadas (aproximadamente 20 millones, casi la misma población que la ciudad de México). El cambio en el régimen pluvial de la ciudad ha sido una preocupación durante los últimos 50 años, la sequía ha casi agotado las reservas de la ciudad y el ayuntamiento ha debido hacer cortes periódicos en el suministro de agua, en las zonas perífericas solamente hay agua corriente durante dos horas al dia.

Estas son las imágenes que Ronald Ansbach nos presenta de su ciudad en el libro "A Grande Seca" (Editorial Madalena/Terceiro Nome, 2015). Una colección de fotografías muy cuidadosamente realizadas, con cualidades estéticas innegables y con una gran carga socio-urbanística. El arquitecto y fotógrafo brasileño ha optado por recorrer Sao Paulo en todas direcciones, de modo aleatorio, buscando los lugares y edificios que pudieran ayudarle a expresar la esencia de su ciudad. Él mismo afirma: "He llegado a comprender que Sao Paulo se resiste a las simplifaciones y solamente se la puede entender de modo fragmentario".

Los fragmentos de la ciudad que componen su colección de fotografías, ciertamente no coinciden con las imágenes que todos conocemos de la ciudad. Intencionalmente no están retratadas en el libro las grandes obras modernistas de Oscar Niemeyer, Lina Bo Bardi o Paulo Mendes da Rocha. Los edificios emblemáticos de la ciudad como el Copan, la Bienal, el Museo de arte moderno, la Casa de vidrio o la Capilla de San Pedro Apóstol, están ausentes de su mirada. ¿Pero acaso no son así todas las ciudades? La arquitectura icónica siempre es una minoría marginal.

El propio autor responde: "La 'sequia' en verdad es una metafora para la crisis urbana que vivimos y que corre en paralelo a una crisis ambiental muy fuerte. Y ambas son alimentadas por la ausencia, el abandono de lo que es colectivo, publico." La imagen que hemos construido de las "vibrantes" metrópolis modernas, coincide poco con sus realidades. Estamos en una época en la que la representación es más poderosa que la experiencia, visitamos lugares para hacer fotografías y borramos las que no nos gustan. Por eso es refrescante ver por primera vez imágenes del Sao Paulo que "no se ve en las fotos".

Lorenzo Rocha

jueves, 15 de octubre de 2015

DISEÑO DINÁMICO

La urbanización informal y el fenómeno de la autoconstrucción, considerados por muchos expertos como los problemas más graves de las ciudades del Tercer Mundo, son en realidad parte de la solución para muchas metrópolis contemporáneas en contextos subdesarrollados como el nuestro. La oferta de vivienda siempre es inferior a la demanda, por lo cual las políticas públicas nunca han sido suficientes para satisfacerla. Tampoco el sector privado ha sido capaz de ofrecer soluciones asequibles para los más pobres, para los millones de personas que no tienen acceso al crédito.

Por estas razones, aunque no nos agrade estéticamente, la autoconstrucción ha sido la solución más creativa que la gente común ha encontrado para solucionar su necesidad habitacional. Los arquitectos deberíamos poner más atención al fenómeno, sobre todo en la ciudad de México, donde existen varios kilómetros cuadrados urbanizados informalmente. Más de la mitad de la población de nuestra ciudad, vive en una casa autoconstruida en la que no ha intervenido ningún arquitecto o ingeniero durante el proyecto, ni durante la construcción. El arquitecto Alejandro Aravena ha explorado el fenómeno y encontrado interesantes soluciones, en sus proyectos para vivienda social en Chile.

Podríamos decir que la lección más importante que nos puede dar la arquitectura informal es que utiliza un método empírico que se podría definir como diseño dinámico, el cual es prácticamente inverso al de la arquitectura tradicional.

Tradicionalmente, el proceso arquitectónico comienza formulando un objetivo final para después concentrarse en alcanzar dicho objetivo mediante una forma construida. En el proceso utilizado por las personas sin estudios que se construyen su propia casa, se invierten los factores, el principio es preguntarse cómo iniciar una dinámica, dibujar un principio posible de la casa, sin definir un estado final como objetivo, para más tarde aprender de la propia dinámica de uso, las directrices para el crecimiento de los espacios. “A diferencia del diseño arquitectónico tradicional, el diseño dinámico solamente fija objetivos generales en su comienzo, éstos se basan en posibles programas de uso, espacios construidos y demolidos, y redes de relaciones espaciales”, así es como describe el diseño dinámico el arquitecto alemán Philip Oswalt. Los principios tradicionales del diseño arquitectónico se ven revertidos y en lugar de construir una casa, que después debe ser ocupada por la familia, el diseño dinámico persigue el incremento gradual de las actividades que originan a los espacios, sus programas y personas, los cuales lentamente se van expresando en la forma construida, la cual nunca podrá considerarse como concluida.

Lorenzo Rocha

jueves, 8 de octubre de 2015

VIVIENDA SUBTERRÁNEA

En la ciudad de México escuchamos, cada vez con mayor frecuencia voces de alerta en contra de la especulación inmobiliaria. No creo que se trate de alarmistas, ni que los críticos del voraz desarrollo de bienes raíces que observamos, estén equivocados o sus opiniones sean exageradas. Más aún si tomamos en cuenta las contradictorias leyes urbanas, que parecen estar diseñadas para fomentar ambigüedades y dejar vacios legales que puedan ser aprovechados para obtener mayores ganancias, o bien para permitir la corrupción urbanística.

La especulación en el mercado inmobiliario se verifica cuando la oferta de espacios para vivienda u oficinas supera a la demanda, este fenómeno está comenzando a ocurrir en la ciudad de México. Muchas de las empresas que construyen rascacielos para oficinas o enormes bloques de viviendas de lujo, se dirigen a inversionistas especulativos, los cuales compran los apartamentos o pisos de despachos solamente como inversión, para alquilarlos y beneficiarse de la plusvalía, lo cual es legítimo, pero tiene un alto impacto en los precios del suelo urbano, los cuales se encuentran simpre a la alza y van gradualmente alejandose del poder adquisitivo de la mayoría de las personas.

En ciudades como París, Nueva York y Londres, este fenómeno existe hace varias décadas y sus habitantes menos acaudalados han pagado las consecuencias. Muchas personas en esas ciudades se ven forzadas a vivir en oscuros pisos semienterrados o sótanos, adaptados ilegalmente como viviendas, que a pesar de sus malas condiciones de habitabilidad, cuestan cientos de dólares de alquiler mensual.

Por otra parte, los apartamentos y edificios de lujo, cuestan millones de dólares y son adquiridos en su mayoría por extranjeros que no vivien en esas ciudades y solamente los compran como inversión a largo plazo.

El ejemplo más reciente de un proyecto especulativo con precios exhorbitantes, es la renovación de la antigua estación eléctrica de Battersea en el sur de Londres. El proyecto maestro, diseñado por el arquitecto de origen argentino Rafael Viñoly, contempla la conversión de la icónica obra del arquitecto decimonónico Giles Gilbert Scott, en un gran centro comercial, con espacios deportivos en las azoteas, rodeado por enormes espacios para oficinas y más de 250 apartamentos de lujo que van desde estudios de una recámara hasta pisos enteros con 5 habitaciones que más parecen mansiones elevadas de más de 30 millones de libras esterlinas.

Espacios que muy probablemente permanezcan vacíos o prácticamente deshabitados durante las próximas décadas, mientras muchos otros de los habitantes de la capital inglesa tendrán que seguir viviendo uno o varios metros bajo tierra.

Lorenzo Rocha

jueves, 1 de octubre de 2015

CIUDAD ROTA

Es difícil hablar de la violencia en la frontera entre México y los Estados Unidos, ya que la linea fronteriza en sí misma es un acto violento. El conglomerado urbano fronterizo que engloba a los más de dos y medio millones de habitantes de Tijuana y San Diego, constituye la población más numerosa en el mundo que vive en la frontera entre dos países. La frontera es una linea abstracta que divide a la gente del sur y del norte aunque compartan la misma cultura local. A pesar que desde hace casi quince años la frontera se ha militarizado y el muro que separa ambos países se ha reforzado, las comunidades han podido resistir a la separación y han dado a la linea una mínima porosidad, apenas un hueco para un apretón de manos a través de la cerca metálica.

Ejemplo de ello, es el Parque Binacional de la Amistad, que se encuentra entre las dos ciudades y que fue creado en suelo estadunidense para libre acceso de ciudadanos de ambos países. Debido al recrudecimiento de la militarización de la frontera, el parque fue cerrado para visitantes desde el lado mexicano en 2009. Sin embargo, gracias a la organización civil de las comunidades de ambos países, las cuales ejercieron presión sobre las autoridades, han conseguido que se permita el acceso desde México en pequeños grupos de personas y en horarios restingidos, desde finales del año pasado.

Tijuana y San Diego son una misma ciudad partida por la mitad, toda su gente respira el mismo aire, bebe de la misma agua, se baña en el mismo océano. Las avenidas quedan truncadas, los parques cercenados, las familias separadas, todo ello por una construcción imaginaria humana —la frontera, que es lo más artificial que ha concebido nuestra especie. En el espacio geográfico sí existen en cambio límites naturales, como los mares, los ríos y la montañas, que obstaculizan el paso de los humanos y en un momento dado, podrían separar territorios. Los animales silvestres también marcan sus territorios con sus olores y sus ruidos, y los defienden ferozmente. Pero en el paisaje, los límites no son herméticos, son traspasables y tienen sentido de identidad para los pobladores de ambos lados.

México regaló a la ciudad de San Diego en el 2000, una escultura del artista Leonardo Nierman, llamada "Flama de la Amistad", que fué colocada frente al centro de convenciones en Imperial Beach, una de las zonas más desfavorecidas de la ciudad. Cuando las fronteras además marcan contrastes tan extremos entre las condiciones de vida de los habitantes, como en el caso de San Diego y Tijuana, es irónico nombrar a los parques y monumentos con el sustantivo "Amistad".

Lorenzo Rocha

jueves, 24 de septiembre de 2015

TÁCTICAS URBANAS

En un libro muy recomendable titulado "Ciudades radicales, un viaje a la nueva arquitectura latinomericana" (Editorial Turner Noema, 2014) el autor y periodista Justin Mc Guirk, describe algunos proyectos como "tácticas urbanas", para hacer frente a la especulación inmobiliaria, la escasez de suelo edificable y los múltiples problemas políticos, sociales y económicos que se viven en las ciudades al sur de la frontera entre México y los Estados Unidos de América. ¿A qué se refiere el autor con "táctica" cuando en realidad describe un proyecto arquitectónico? Una táctica es un metodo para conseguir un objetivo, muy frecuentemente se emplea el término en la jerga militar. Entonces, ¿qué relación tiene la guerra con el medio urbano latinoamericano?

Según Mc Guirk el apremio por dar pronta solución a los múltiples problemas urbanísticos de ciudades como Medellín, Bogotá, Rio de Janeiro, Santiago, Lima, Buenos Aires y Tijuana, los arquitectos echaron mano de su creatividad hasta convertirse en "pragmáticos idealistas". El libro presenta interesantes ejemplos de proyectos arquitectónicos de "acupuntura urbana", donde sus autores no buscan una forma definida para las construcciones, sino más bien emprender acciones en beneficio de los residentes. En este contexto, el arquitecto ya no se ocupa de crear formas pasivas, sino formas activas: sistemas, redes, conexiones, infraestructuras, evitando a toda costa la imagen de casa-objeto del Modernismo.

Es así como los arquitectos como Alfredo Brillembourg, Alejandro Aravena, Giancarlo Mazzanti, Teddy Cruz o Luis Piedrabuena, tienen tanta influencia en los proyectos como los correspondientes alcaldes de sus ciudades o líderes sociales como Milagro Sala, Sergio Fajardo o Antanas Mockus. En resumen, lo radical de estas ciudades se encuentra en el reconocimiento de los asentamientos irregulares y de la arquitectura informal, no como el problema urbano a resolver, sino como la solución a la escasez de vivienda digna y el hacinamiento en los centro urbanos y la correspondiente expansión hacia los arrabales periféricos.

Parece ser que hay una correlación dentro de la situación desigual entre la riqueza y la pobreza, en la cual a cada edificio de lujo edificado en el suelo con la localización más privilegiada, le corresponde un número determinado de viviendas informales en una zona degrada y de difícil acceso.

La gran ausente dentro del urbanismo radical antes descrito, es sin duda la ciudad de México, donde todas la discusiones se centran en los grandes proyectos impulsados por el gobierno y el talento de los arquitectos está vertido en los proyectos para edificios icónicos sobre las avenidas principales.

Lorenzo Rocha

jueves, 17 de septiembre de 2015

USOS TEMPORALES

De vez en cuando tropiezo afortunadamente con algun estudio o proyecto interesante que al momento de su publicación había escapado a mi atención. En esta ocasión, gracias a mi amigo el artista Julio Pastor, ha caido en mis manos un fantástico libro titulado "El poder de los usos temporales" ("The Power of Temporary Use", Dom Publishers, Berlín 2013). El libro recoge los resultados del trabajo del grupo Urban Catalyst, conformado por los arquitectos Philipp Oswalt, Klaus Overmayer y Philipp Misselwitz, quienes llevaron a cabo talleres en la Universidad Técnica de Berlín entre 2001 y 2003, de los cuales emanaron interesantes casos de estudio en diferentes ciudades como Helsinki, Amsterdam, Viena y Nápoles, donde han proliferado estrategias para ocupar edificios abandonados con proyectos comunitarios, desde la década de los noventa.

Los urbanistas, promotores inmobiliarios y administradores públicos, consideran el abandono de predios y su ocupación para actividades informales como signos inequívocos del fracaso de sus proyectos y empresas. Sin embargo, dichos usos generan una inercia social que favorece el rescate de proyectos económicamente fallidos, dando a sus enclaves un alto valor de uso urbano. Dicho valor intangible no es apreciado por los promotores del desarrollo inmobiliario, pero los casos expuestos por Urban Catalyst, deberían servir como una lección invaluable para los arquitectos, quienes deben aprender, según sus autores a "formalizar lo informal e informalizar lo formal".

En Europa sin duda los usos temporales han alcanzado un punto donde se han llegado a formalizar y en algunos países, incluso se han legislado. Esto por una parte los han llevado a altos niveles de desarrollo y sofisticación, pero a su vez les ha restado dinamismo y originalidad. El espacio "Okupa" en el mundo desarrollado es casi equivalente a un producto comercial.

El otro extremo es lo que vivimos en la ciudad de México, que es una desregulación total delos régimenes de ocupación y densidad urbana que permiten que edificios altos que sufrieron daños durante el terremoto de 1985, sigan vacíos treinta años después. Un ejemplo importante del abandono y deterioro de un imueble en una zona de alta densidad, es el edifcio que perteneció a las oficinas de la compañía de seguros La Azteca, ubicado en la avenida Insurgentes en la esquina con la calle Niza. El edificio fue construido por el arquitecto José Hanhausen en 1952, siguiendo los preceptos del funcionalismo, pero lamentablemente sufrió daños en su estructura durante el tremendo sismo de 1985 y tuvo que ser desalojado. Hasta ahora sus propietarios no han hecho nada para rehabilitarlo, ni el gobierno de la ciudad ha propuesto ningún destino posible, ni siquiera la obligación de demolerlo, que corresponde por ley para los inmuebles con peligro estructural.

Lorenzo Rocha

jueves, 10 de septiembre de 2015

HIPÓTESIS SOBRE LA CIUDAD

El contexto urbano en la ciudad de México ofrece un panorama nebuloso desde el punto de vista de la gestión de los factores sociales, políticos, económicos y jurídicos que regulan y afectan a su desarrollo urbano e inmobiliario.
La ciudad, entendida como un campo de acción donde entran en juego las fuerzas de cada sector que la compone, actualmente sufre una descompensación notable entre las prioridades de los individuos o grupos que actúan sobre ella y la búsqueda del bien común. La lógica general de las reglas del juego entre las diversas fuerzas en la ciudad, es parecida al individualismo promulgado por el neoliberalismo. Dentro de dicha lógica el beneficio particular eventualmente conducirá a la consecución del bien colectivo. Sin embargo, si entendemos el nivel de complejidad que presenta el desarrollo urbano, sobre todo en cuanto a que no se trata de un sistema cerrado que sea capaz de autoregularse, las influencias externas a nivel nacional e internacional hacen casi imposible frenar la especulación y la desigualdad que priva en nuestra ciudad.
En un sistema complejo como este, todas las fuerzas deben actuar simultáneamente, ya que la competencia por el espacio es el principal motor del desarrollo. Cuando una o varias de dichas fuerzas se retiran del campo de acción, inmediatamente el vació que deja es ocupado por otra de la fuerzas actuantes, abonando un beneficio inmediato en las fuerzas prevalecientes. Sin embargo, al paso del tiempo, la falta de actuación de las fuerzas que se han retirado, agota la posibilidad de evolución de las fuerzas que han prevalecido, las cuales terminan sofocándose por la falta de oposición.
Tomemos como ejemplo un barrio hipotético en el cual actúan distintas fuerzas: el sector social representado por la población que lo habita, el gobierno local como fuerza política, los constructores y arrendadores de espacios habitacionales y comerciales, todos ellos regulados por las leyes de la ciudad. Cada una de estas fuerzas tiene como objetivo maximizar su agenda en el campo de acción, pero la competencia con las demás fuerzas evita que cualquiera de ellas consiga sus máximos objetivos. Con este simple mecanismo el conjunto de fuerzas se regula a sí mismo y se equilibra. Pero supongamos que alguna de estas fuerzas se retira del campo. ¿Qué sucedería si súbitamente se retirara el gobierno  de una zona específica de la ciudad y dejara la administración pública en manos de los habitantes? O bien ¿Que pasaría si los promotores inmobiliarios dejaran de construir casas o rentarlas en esa misma colonia y no hubiera oferta de vivienda para los habitantes? ¿Nos podemos imaginar los efectos de la desaparición del orden jurídico y de la rectoría del Estado sobre un territorio urbano? Seguramente un desorden generalizado invadiría esta hipotética comunidad. Sin duda el equilibrio entre las fuerzas es lo que mantiene viva a la ciudad.
Lorenzo Rocha

jueves, 3 de septiembre de 2015

VIABILIDAD

El desarrollo urbano de la ciudad de México se ha convertido en un negocio, por lo cual se explica que escuchemos con tanta frecuencia la palabra viabilidad en el discurso de los políticos y gobernantes. La administración pública no es una actividad con ánimo de lucro, el Estado invierte el dinero de los ciudadanos en infraestructura urbana cuyo destino único es el usufructo colectivo de dichos bienes. En nuestra ciudad el paradigma entre valor de uso y valor de cambio respecto al suelo edificable ha sido invertido y el espacio urbano se ha convertido en un bien de consumo. El gobierno de la ciudad funge como propietario del espacio urbano y comercia descaradamente con éste.

En días pasados se ha discutido hasta el cansancio el plan presentado por la empresa paraestatal Agencia de Promoción, Inversión y Desarrollo para la Ciudad de México (ProCdMx) para edificar areas comerciales concesionadas a operadores privados sobre la avenida Chapultepec. La discusión acerca del proyecto del arquitecto Fernando Romero ha polarizado a la opinión pública. El discurso de ProCdMx, secundado por el proyecto del arquitecto Romero, afirma que el único medio para mejorar la vía pública es la inversión privada, de otro modo parece que nuestras calles tienen que quedarse como están.

El arquitecto Alberto Kalach ha comentado durante un taller realizado el lunes pasado en la sede de la revista Arquine: "Primero hay que decidir que tipo de ciudad queremos, para después ver cómo la financiamos". Me parece que el director del proyecto Ciudad Futura, ha acertado. Además su idea es reforzada por su propuesta llamada "Otro Chapultepec", que a diferencia de la que promueve la empresa paraestatal, propone un parque lineal sobre la via pública y una nueva regulación de uso del suelo que revitalice el comercio, la vivienda y los servicios sobre las aceras de la avenida.

La filosofía de la política pública basada en la viabilidad financiera, inclinará la balanza aún más hacia el lado de la riqueza y la exclusión social. Si el gobierno impulsa y favorace solo a las empresas y personas que cuentan con los recursos para financiar proyectos, el espacio público de nuestra ciudad está en vías de extinción. El gobierno de la ciudad ofrece el espacio público a cambio de su autorización para que sea explotado por comerciantes, constructores y promotores inmobiliarios, como una solución pragmática a su falta de recursos para mejorar la calidad de las zonas céntricas de la ciudad, o bien para la edificación de vías rápidas o transporte concesionado. Pero la democracia se pone en riesgo cuando los funcionarios hacen caso omiso de las oposiciones de los ciudadanos a sus proyectos y cuando el único motor del desarrollo urbano es la financiación.

Lorenzo Rocha

jueves, 27 de agosto de 2015

FRONTERA NORTE

La línea fronteriza entre México y los Estados Unidos es una cadena de 3,185 kilómetros de longitud, que corre a lo largo de una línea abstracta que comienza en la costa del Océano Pacífico y después se funde con el Río Grande, el cual desemboca en el Golfo de México. Esta cadena hilvana a muchos pueblos y ciudades, principalmente a Tijuana, Mexicali, Nogales, Agua Prieta, Juárez, Ojinaga, Acuña, Piedras Negras, Nuevo Laredo, Reynosa y Matamoros. Se trata de un lugar geográfico lineal, de importancia económica, política y estrategica para ambos países, además de repercutir en el orden político global. Es una línea que divide al sur del norte del continente americano y también define un cambio drástico entre la lengua española e inglesa y entre la riqueza y la pobreza.
La historia fronteriza de los últimos cien años, define a grandes rasgos una larga serie de acciones y reacciones entre Estados Unidos y Mexico, que se reflejan en las actividades económicas de los pobladores de la zona fronteriza. Durante la década de los años veinte, la prohibición de las bebidas alcohólicas en EEUU, propició su comercio y contrabando a lo largo de la frontera. Durante los años que siguieron al final de la Segunda Guerra Mundial, los militares retirados fueron enviados a casi todas las ciudades fronterizas estadunidenses, como San Diego, Calexico, Del Rio, Laredo y Brownsville, así que sus correspondientes ciudades en el lado mexicano de la frontera, se dedicaron al comercio y al entretenimiento, alentando los vicios y la prostitución.
A partir de los años sesenta, la diferencia en el costo de mano de obra entre ambos países propició la instalación de industrias maquiladoras de muchos géneros, como la electrónica, textil, alimentos procesados, etcétera. Este mecanismo fortaleció la economía fronteriza, pero también acarreó grandes problemas de explotación laboral por los bajos salarios y las deficientes condiciones de trabajo, además del inicio de los problemas de género que derivaron en el más grande feminicidio que se ha registrado en México.
Probablemente el único hecho que no ha sido del todo reactivo por parte de México ha sido el recrudecimiento del narcotrafico y del crimen organizado a lo largo de la frontera norte, desde hace aproximadamente 25 años. En este vergonzoso proceso los mexicanos hemos sido la parte activa y los Estados Unidos han reaccionado militarizando la frontera y traficando armas hacia nuestro país. La linea fronteriza se convirtió desde los años noventa en una auténtica coladera por donde pasan toneladas de droga y armas diariamente. Este hecho ha dado al traste con el espacio público de nuestras ciudades fronterizas, sus calles están controladas por los criminales y quizá nunca recuperarán su aspecto original.
Lorenzo Rocha

jueves, 20 de agosto de 2015

ARQUITECTURA REAL

Cada persona vive su propia realidad, que puede parecerse mucho a la de sus semejantes, pero nunca será exactamente igual. Esto se debe a que la percepción de cada ser humano es dinámica y distinta, depende del estado psicológico y emocional de cada individuo. La realidad como concepto general es muy distinta de la realidad particular de cada persona, se nutre del consenso y del disenso, de las negociaciones y aproximaciones entre personas y grupos. Podríamos decir, con ciertas reservas, que la mayoría decide cuál es la realidad general, sin que ello anule el derecho particular de disentir. Sin embargo, frecuentemente se dice que las minorías exclusivas se encuentran "fuera de la realidad". Quizá sea más exacto decir que la realidad se compone de la cohabitación de todas las realidades particulares.

La vida en las ciudades es percibida de modo muy distinto, según la situación que vive cada persona dentro de su entorno urbano. Para unos la realidad es el suburbio periférico y el tiempo de transporte al trabajo, vivencia muy disitinta de quien habita el centro y se desplaza a pie. La movilidad es la parte escencial de la experiencia de la ciudad.

La arquitectura también forma parte indisociable de la realidad urbana. ¿Cuál es la realidad urbana de la ciudad de México? Si siguieramos el criterio de la mayoría, diríamos que la realidad general de la arquitectura de nuestra ciudad corresponde a la autoconstrucción. Pero con esto estaríamos excluyendo de tajo muchas otras formas de habitación existentes en la ciudad, que van desde los conjuntos habitacionales unifamiliares hasta las unidades multifamiliares y todas las demás formas comprendidas entre éstas. Sin duda una realidad tangible en el Distrito Federal son los contrastes. En nuestra ciudad conviven los extremos de todo tipo, y esto se refleja claramente en nuestra arquitectura.

Los arquitectos estamos demasiado concentrados en intentar resolver partes muy pequeñas de la realidad urbana, en específico el sector de vivienda con fines lucrativos. Algunos colegas han explorado la vivienda social, pero esto ha disminuido notablemente desde que se encuentra en manos privadas. Casi ninguno se ocupa de la vivienda informal, que paradójicamente constituye la mayoría de nuestra masa urbana. Los arquitectos no miramos hacia el oriente de nuestra ciudad, donde la vivienda autoconstruida cubre varios kilómetros cuadrados. Tampoco sabemos qué proponer para las laderas del poniente de la ciudad, totalmente tapizadas de casas informales ¿Entonces los arquitectos capitalinos estamos fuera de la realidad? En lo que respecta a la arquitectura informal indudablemente hemos sido superados por la realidad.

Lorenzo Rocha

jueves, 13 de agosto de 2015

EDIFICIOS FEOS

El estilo modernista en la arquitectura, dió lugar a la proliferación de edificios singulares, construcciones manifiestamente realizadas en contra del paisaje urbano homogéneo, aisladas del tejido urbano y colocadas a la vera de las avenidas principales como cafeteras y trastos sobre una estantería. La mayoría de estos edificios podrían clasificarse como rascacielos, pero no necesariamente deben ser altos. Antes del Siglo XX ya existía este tipo de inmuebles, ejemplos de ello son las pirámides, túmulos, iglesias, palacios, foros y pabellones, que destacan de la masa urbana por su valor sombólico y político, desde las épocas más antiguas de la civilización.

La ciudad de México no es el mejor ejemplo de la construcción de edificios singulares durante la era moderna, sin embargo, el Paseo de la Reforma y la Avenida de los Insurgentes, han intentado ser nuestras pasarelas para las distintas modas arquitectónicas, en sus modestas versiones, dado las desfavorables condiciones económicas y sociales de nuestro país. A nuestro modo, los arquitectos mexicanos hemos intentado crear nuestras avenidas emblemáticas, imitando a los Campos Eliseos de París o la avenida Madison de Nueva York.

Los resultados de estos intentos han sido edificios feos en general, que si bien reciben burlas, críticas y son blanco de los motes más ingeniosos por parte de la población con buen sentido del humor, también son piezas urbanas entrañables. El edificio feo, también tiene una cualidad icónica que lo hace un punto identificable en el paisaje urbano y por lo tanto un hito urbano que nos puede ayudar a orientarnos dentro de nuestra caótica ciudad.

Mientras más formalistas sean los proyectos, seguramente serán más feos, pero más fácilmente resultarán identificables y es más probable que reciban un buen apodo. Por ejemplo, la "Suavicrema" (La Estela de Luz, del arquitecto César Pérez Becerril, 2011) es un sitio fácil de encontrar sobre Reforma. Casi todos los habitantes del Distrito Federal identifican al "Pantalón" (Torre Arcos, del arquitecto Teodoro González de León, 1990) y la mayoría también habrá visto alguna vez la "Lavadora" (Corporativo Calakmul, del arquitecto Agustín Hernández, 1997).

En décadas anteriores a los noventa, también hubo construcciones que por su forma generaron críticas y burlas por parte de la ciudadanía chilanga, por ejemplo, el Palacio de los Deportes, diseñado y construido por Félix Candela, Enrique Castañeda y Antoni Peyri en 1968, es conocido por algunas personas como la "La concha de chocolate". Pero personalmente debo decir que mi edificio feo preferido en la ciudad de México se encuentra en la avenida Insurgentes a la altura del Viaducto Miguel Alemán, es un curioso edificio de oficinas construido en los años setenta por el arquitecto Julio Fernández Puente, al que han apodado "El elote".

Lorenzo Rocha

jueves, 6 de agosto de 2015

TODO ES TÉCNICA

Esta frase del historiador francés Fernand Braudel, que aparece en el ensayo "Técnica y sociedad" del arquitecto argentino Tomás Maldonado, nos confirma que en toda acción humana siempre hay, en mayor o menor medida, algún dispositivo instrumental, necesario para potenciar todas las acciones humanas tanto operativas como comunicativas.
La arquitectura es un arte que se fundamenta en la técnica de la construcción. Antes de poder considerar una obra de arquitectura como arte y estar en la posición de discutir sus aspectos espaciales desde un punto de vista estético, el arquitecto encargado de dicha obra debe haber resuelto todos sus aspectos técnicos correctamente. El arquitecto, antes que artista, es un prestador de sevicios profesionales. La responsabilidad que implica construir cualquier obra, pública o privada, es mucho más importante que el reconocimiento de la autoría de dicha obra. La construcción es una operación patrimonial, las personas frecuentemente invierten todos sus recursos en la construcción de su casa, o bien se endeudan de por vida con algun banco que les otorgue un crédito hipotecario. También los municipios, alcaldías o gobiernos federales, consideran a la obra pública como la prioridad máxima de inversión durante sus administraciones.
Por estas razones, los arquitectos estamos obligados a cumplir cabalmente con los requerimientos funcionales y técnicos de nuestros proyectos, utilizando los conocimeintos aprendidos durante nuestra formación universitaria y recurriendo a expertos en los campos de las ingenierías que están involucradas en nuestras construcciones. Los aspectos técnicos estructurales, hidráulicos, eléctricos, acústicos, climáticos, lumínicos y muchos otros más deben ser prioritarios para un proyecto y jamás deben ser supeditados a la forma del edificio o a cualquier otro tipo de voluntad proyectual.
La propia formación del arquitecto debe comenzar por el entendimiento de que la forma construida es un fenómeno inexorablemente material y tiene muy poca o nula relación con los conceptos abstractos que la circundan.
Aunque parezca que la importancia de la técnica para la arquitectura es obvia, desgraciadamente no es así para una gran cantidad de arquitectos contemporáneos, los cuales sacrifican la funcionalidad en pos de la realización de sus fantasías y especulaciones formales. Muchas obras públicas en distintos países, sobre todo museos, salas de conciertos, aeropuertos y otras tipologías que han sido campo fértil para la especulación formal de los arquitectos-estrellas, han generado enormes problemas y costos debido a sus caprichosos diseños, ya que van más dirigidos a la construcción de la fama de sus autores, que a su interés en el beneficio del público.
Lorenzo Rocha

jueves, 30 de julio de 2015

IDEOGRAMA DEL ECO

Rara vez un artista o arquitecto se encuentra con un cliente que le dé carta blanca absoluta para realizar una obra por encargo. Uno de esos escasísimos casos sucedió en abril de 1952, cuando el empresario Daniel Mont dijo a Mathias Goeritz: "Tengo un terreno en la calle Sullivan, de unos quinientos metros cuadrados. Construya algo, haga lo que le dé la gana". Afortunadamente Goeritz, quien nunca antes había incursionado en la arquitectura, tenía en mente algo importante: su proyecto para un museo experimental, con el cual fundó el concepto de la arquitectura emocional. Dicho concepto de una arquitectura opuesta al funcionalismo, cuya principal misión sería transmitir emociones, fue publicado por el artista en 1954 con el título: "Manifiesto de la arquitecura emocional". El texto describe detalladamente el espacio del Museo Experimental El Eco, y es hasta cierto punto complementario del dibujo ideográfico.

El artista realizó inmediatamente una serie de dibujos para el museo y para la escultura de la serpiente que habría de colocar en el patio. Entre estos dibujos, destaca uno que lleva el titulo: "Dibujo ideográfico para El Eco". El término con el que los expertos se refieren a este cróquis requiere de una mayor reflexión. Un ideograma es un símbolo que representa a un concepto, en lenguas como el japonés, chino o coreano, la escritura no utiliza letras para formar palabras o frases, sino símbolos ideográficos que transmiten los significados de palabras, morfemas o sílabas. ¿Es entonces este dibujo una pieza de poesía concreta?

Al observar el dibujo queda muy clara la visualización total del espacio del Eco, desde su acceso y pasillo de entrada con la escultura "Grito" o "Torso femenino" como remate. También se ve claramente representado el ventanal con la cancelería en forma de cruz, el patio donde se ubicaría la escultura "La serpiente del Eco" y en una peculiar transparencia, el muro amarillo donde habría de realizarse un mural de poesía concreta. Del lado derecho se ve una puerta que da acceso a la escalera que conduciría al segundo piso, donde se instalaría la galería de Daniel Mont.

Mathias Goeritz utilizó un modo muy efectivo de representar el espacio, como un alzado desplegado en perspectiva de varias vistas simultáneas del espacio. Se trata de un modo poco ortodoxo de representación planimétrica arquitectónica, sin embargo, con las presencia de dos figuras humanas, da una idea muy clara y dinámica del movimiento de las personas por dentro del museo.

A este dibujo no le falta ni le sobra nada, de hecho es una representación casi perfecta de los elementos que componen a la obra primigenia de la arquitectura emocional de Goertitz.

Lorenzo Rocha

lunes, 27 de julio de 2015

EDUCACIÓN ESPACIAL

El artista norteamericano Robert Irwin, durante una conversación con su biógrafo Lawrence Weschler en 1982, dijo: "Ver significa olvidar el nombre de la cosa que uno ve". La conversación giraba en torno a la percepción de la luz y el espacio, por lo cual la respuesta fue tan condundente, que marcó un parteaguas en la interpretación del trabajo del artista minimalista nacido en 1928. El comentario de Irwin provoca una interesante reflexión en torno al pensamiento discursivo, opuesto al pensamiento visual.

¿Qué implicaciones tiene para el artista el cambio de un modo discursivo a un modo visual de pensamiento? ¿Podríamos decir que el trabajo del arquitecto requiere del desarrollo de una forma de pensamiento espacial? Para la enseñanza del arte se utilizan estrategias de pensamiento visual que consisten en el análisis de la información presente en un soporte bidimensional como puede ser un cuadro o una fotografía. Dichas técnicas, desarrolladas por el psicólogo alemán Rudolf Arnheim entre 1954 y 1969, constityen un sistema abierto de interpretación de la imagen mediante: "La clasificación de las formas visuales y sus organizaciones en patrones integrados por los atributos de dichas formas".

En cuanto a la arquitectura, el dilema entre el discurso, la imagen y el espacio reviste una complejidad más profunda que en las demás artes. La arquitectura no se sostiene en absoluto por la palabra, el relato y la explicación de un edificio y de sus espacios interiores, muy dificilmente puede sustituir a la experiencia corporal del espacio. A pesar de ello, los autores de libros ficticios o documentales son capaces de elaborar descripciones de recorridos y espacios que permiten al lector visualizar el lugar descrito, indudablemente la literatura puede contribuir positivamente en la educación del arquitecto.

Recientemente algunos autores como el finlandés Juhani Pallasmaa, han criticado los efectos negativos que la cultura ocularcentrista ha tenido sobre la educación y práctica de la arquitectura. El predominio de las imágenes fotográficas e infografícas, ha sustituido para muchas personas la voluntad de visitar personalmente las obras de arquitectura y sus experiencias corporales han sido suplantadas por material visual. Sin embargo, la arquitectura como fenómeno cultural, sucede en la intersección de todas sus formas de representación, ya que la información visual de projectos fantásticos nunca realizados, o bien de obras que han desaparecido, puede ejercer influencia positiva sobre los diseñadores de épocas posteriores.

En conclusión la educación espacial se compone de la suma e interacción entre los materiales literarios, las experiencia visuales y la vivencia real del espacio arquitectónico.

Lorenzo Rocha

jueves, 16 de julio de 2015

PALABRA DE ARQUITECTO

Algunos de mis colegas piensan que la labor del arquitecto es incompatible con el trabajo académico. Recuerdo la ocasión, cuando era estudiante de la Facultad de Arquitectura de la UNAM, que me acerqué a conversar con un gran personaje, el doctor Carlos Chanfón. Durante nuestra charla le mencioné que estaba interesado en los antiguos tratados de arquitectura y amablemente me invitó a un seminario que impartía sobre Villard de Honnecourt, el célebre tratadista francés de la Edad Media, del cual se sabe que participó en la construcción de algunas catedrales como la de Chartres (construida alrededor del año 1200). Cuando le hable al profesor de mi deseo de continuar mis estudios de posgrado en arquitectura, él me advirtió que si deseaba dedicarme al diseño y la construcción, no me recomendaba estudiar el doctorado.

Lecciones como esta se quedan para toda la vida y a veces los mejores maestros que tenemos son aquellos que nunca nos dieron clases. Un buen ejemplo es el arquitecto estadunidense de origen estonio Louis Kahn, quien consiguió realizar proyectos fundamentales para el período modernista de la arquitectura mundial, mientras continuaba enseñando a generaciones de estudiantes de las Universidades de Pensilvania y Yale.

En el libro de John Cook titulado "Conversaciones con arquitectos" (1975), Kahn opinaba que "Cuando un edificio se construye, el arquitecto está impaciente por verlo realizado, junto a la construcción no puede crecer nada más. Basta mirar el edificio cuando ha sido terminado, para percatarse que cada una de sus partes, tan ansiosamente esperada y construida con tal cariño, intenta decirnos cómo fue construida". Esta reflexión solamente puede tener lugar en la mente de un arquitecto que además de cultivar su habilidad para el diseño, seguía profundizando en su parte humanística.

Los edificios son objetos concretos, que se construyen para satisfacer necesidades humanas, pero su parte artística está contenida en su interior espiritual. Georg Hegel lo explicaba en sus "Lecciones sobre la estética" al hablar de la arquitectura como el arte de la externalidad. Seguramente Kahn había estudiado a Hegel, ya que a continuación añadía: "Nadie escucha al edificio terminado porque ahora satisface una necesidad. Los deseos del arquitecto ya no son evidentes una vez que el edificio ha sido habitado. Pero al paso del tiempo, el edificio se convierte en ruina, entonces es cuando regresa el espíritu que motivó a su realización."

Los edificios se construyen con un propósito, sin embargo, cuando su función ha cambiado o han sido abandonados, expresan sensaciones similares a las que nos transmite la escultura, allí es donde radica la complejidad mayor de la arquitectura.

Lorenzo Rocha

jueves, 9 de julio de 2015

DERRUMBE INSÓLITO

Hace dos semanas, nuestro compañero el reportero César Velázquez informó en las páginas de este diario, acerca del intempestivo desplome de una casa en la esquina de las calles de República de Perú e Ignacio Allende, en el Centro Histórico de la ciudad de México. La causa aparente del colapso del inmueble de dos plantas fue el reblandecimiento de los cimientos debido a las lluvias, según la explicación de los bomberos.

Se trataba de una casa de más de 100 años de antigüedad que figuraba en el catálogo de inmuebles protegidos por el Instituto de Bellas Artes, que requeriría de una investigación más a fondo por parte de las autoridades delegacionales.

Durante el siniestro resultaron heridas tres personas que fueron trasladadas al hospital sin que sus lesiones resultaran graves, dos jóvenes que eran sus habitantes, se encontraban en el interior de la casa y la otra persona herida, una señora embarazada, pasaba por la calle frente a la casa al momento del derrumbe.

La ley de Desarrollo Urbano del Distrito Federal y su correspondiente reglamento contempla sanciones para quien por negligencia o intencionalmente provoque daños al patrimonio artístico inmueble en nuestra ciudad. Además los propietarios de un inmueble tienen responsabilidad civil sobre los daños que su propiedad pueda ocasionar a las construcciones vecinas o a la vía pública, ellos también deben hacerse cargo de la atención a las personas que resulten afectadas debido al mal estado de sus inmuebles.

Sin embargo, en este caso los bomberos se hicieron cargo de la remoción de escombros y posteriormente personal y maquinaria de la delegación Cuauhtémoc se ocupó de la retirada del cascajo, de tal manera que, salvo que decidan cobrarle estos gastos al propietario, el costo del siniestro lo habremos absorbido los demás contribuyentes.

Este hecho resalta la situación gris y nebulosa que vivimos, en cuanto a la aplicación de las sanciones que contempla la ley en contra de quienes no conservan adecuadamente o abandonan sus inmuebles, lo cual es muy frecuente en las zonas históricas de nuestra ciudad. La demolición no autorizada de algún inmueble es un delito grave y la negligencia es una de las formas de hacerlo, desgraciadamente esto sucede a diario en México, sin que las autoridades responsables lo castiguen. Muchos de los inmuebles patrimoniales de colonias como el Centro se encuentran en situaciones similares y en peligro de ser invadidos, siempre por el binomio entre propietarios y autoridades irresponsables.

No me sorprendería que dentro de unos meses viéramos alzarse en ese mismo predio, alguna construcción nueva que se beneficie de la calamidad de su antecesora.

Lorenzo Rocha

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