jueves, 22 de diciembre de 2016

ESCUELA DE ARQUITECTURA

La Escuela de Arquitectura de Nantes, fue realizada por los arquitectos franceses Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal de 2003 a 2009. En este edifcio, los arquitectos ejercitan plenamente su idea de libertad estructural. 
El cuerpo principal de la escuela se compone de una estructura de tres niveles con alturas, claros y capacidades de carga superiores a todas las normas vigentes, para aprovechar al máximo el potencial de construcción del terreno. El área construida del edificio ha duplicado los requerimientos de espacio que imponía el programa académico de la escuela, creando una gran extensión de espacios polivalentes, terrazas con vistas espetaculares al rio Loira y una azotea que se asemeja a una plaza pública elevada sobre el paisaje urbano. Los servicios administrativos y los departamentos de investigación de la escuela, se alojan en un edificio adyacente frente al rio, que se conecta al cuerpo principal mediante un puente al nivel de la primera planta. 
La estructura principal merece una descripción y análisis especial. Se trata de una estructura reticular, compuesta por columnas colocadas a una distancia de 12 metros entre cada una, unidas por trabes pretensadas. Los pisos han sido construidos con losas alveolares aligeradas, que soportan una tonelada de peso por metro cuadrado, por lo cual podrían construirse escaleras, aulas u otras dependencias directamente sobre ellas, casi como si se tratara del terreno nartural. La planta baja tiene una altura de 9 metros sobre rasante con vocación natural para actividades públicas. Las plantas segunda y tercera tienen una altura de 7 metros de entrepiso respectivamente, lo cual da flexibilidad absoluta al programa. Las tres plantas se conectan mediante una rampa que sube con una pendiente muy suave a todo lo largo de la fachada principal. Dentro de la estructura principal, se aloja una estructura secundaria, que ocupa la mitad de su área total, la cual divide y compartimenta la altura para alojar las funciones docentes y culturales de la escuela. La otra mitad de la superficie de cada planta, se compone de dobles y triples alturas que permiten la utilización libre del espacio para las actividades, ejercicios e iniciativas de estudiantes y docentes. Dichos espacios polivalentes cuentan con grandes ventanales corredizos que dan acceso a las terrazas y conectan visualmente a la escuela con el resto de la ciudad.
Respecto a su propio proyecto los arquitectos opinan: "En la Escuela de Arquitectura de Nantes nos inspiramos en la imagen de un hangar gigantesco, como las grandes naves industriales de Alstom que hay cerca de allí, e instalamos el proyecto en el interior. Esta actitud desdibuja la relación del proyecto con el tiempo." Con ello los arquitectos han creado la ilusión de que la escuela se instaló dentro de una estructura industrial prexistente, lo cual es una ficción ya que ellos crearon las condiciones de dicha "prexistencia".
Lorenzo Rocha

jueves, 15 de diciembre de 2016

FENOMENOLOGÍA DEL LENGUAJE

La arquitectura tiene indudablemente un lenguaje propio, como tadas las artes, el cual transmite las ideas de su autor a los habitantes y visitantes de los espacios que produce. Dicho lenguaje, que no es verbal, comunica voluntaria e involuntariamente los estados de ánimo, las sensaciones y las emociones del arquitecto hacia el resto de las personas.  
El estudio fenomenológico del lenguaje, contribuye a distinguir correctamente entre el lenguaje propio de la arquitectura, que se expresa en la forma construida, del lenguaje discursivo mediante el cual el arquiecto expresa sus intenciones y consideraciones críticas respecto de los espacios que construye. Algunos estudios culturales, recientemente admiten al arte y la arquitectura como medios de expresión poética, que establecen canales de comunicación a distintos niveles perceptivos y cognitivos. 
El principal portavoz de dichas teorías fenomenológicas aplicadas al lenguaje arquitectónico es sin duda el célebre teórico mexicano de la arquitectura, Alberto Pérez-Gómez, quien en su más reciente libro, publicado este año: "Attunement, Architectural Meaning after the Crisis of Modern Science"fundamenta algunos de sus estudios en textos tanto de Octavio Paz ("El arco y la lira", escrito en 1956), como de Maurice Merleau-Ponty ("Fenomenología de la percepción", de 1945). 
Respecto a la pertinencia de la aplicación de la fenomenología del lenguaje a la obra arquitectónica, entendida como un lenguaje de signos, Pérez-Gómez concluye: "El significado de la arquitectura —de un edificio, un jardín o cualquier artefacto efímero que sirva como encaudramiento para los actos humanos— se entiende del mejor modo como una forma gestual del lenguaje". Las figuras presentes en las formas construidas, se comunican directamente con las personas. Cuando vemos una puerta, inmediatamente pensamos en la entrada de la casa, cuando vemos una cúpula, automáticamente reconocemos una iglesia. Estas expresiones simples se van afinando y haciendo cada vez más complejas a medida de la densidad conceptual que cada proyecto va planteando.
El autor refuerza su argumento tomando de Paul Ricoeur, parte importante de la hermenéutica de la figuras poéticas aplicadas a la arquitectura: la prefiguración, la configuración y la refiguración. En el caso de la arquitectura, asimilando su experiencia a la lectura de un texto, la prefiguración se encuentra en todas las condiciones contextuales que anteceden a la obra, como la naturaleza y la ciudad, la configuración se refiere al diseño del ambiente físico construido como resultado del proyecto y la refiguración en arquitectura sería la experiencia del espacio por parte de quien lo habita y recibe el mensaje emitido por el arquitecto.
Lorenzo Rocha

jueves, 8 de diciembre de 2016

EDIFICIOS ALTOS

El Paseo de la Reforma se está convirtiendo rápidamente en un corredor urbano poblado en su mayoría de edificios altos, lo cual hará inviables a las construcciones bajas que predominan en la actualidad. Durante los últimos cinco años, se han terminado de construir tres edificios que tienen entre 40 y 50 pisos, en el próximo lustro serán un total de diez. Cuatro de estos diez inmuebles se concentran en un lugar específico: el cruce entre el Circuito interior y Reforma. Allí se construyó en 2003 la Torre Mayor, que ocupó el primer lugar de altura en México durante 13 años, pero desde este año fue rodeada por otros tres rascacielos más altos: La Torre BBVA, la Torre Reforma y Chapultepec Uno, que se concluirá el año próximo.
Para los arquitectos que se dedican al diseño de edificios altos, como Richard Rogers, la elección del lugar idóneo es crucial para su diseño. El arquitecto inglés es coautor junto con Víctor Legorreta del proyecto para la Torre BBVA, él opina que el sitio donde se construyó es fantástico por no ser un gueto de oficinas, sino una zona vibrante de usos mixtos, Legorreta opina que el sitio funciona como una puerta hacia el Paseo de la Reforma.
¿Porqué en todas las ciudades los edificios altos tienden a agruparse? Las razones dependen del contexto de cada ciudad. Por ejemplo en Manhattan, los edificios altos están concentrados en dos zonas: el extremo sur de la isla y su parte media. En el caso de Nueva York, esas dos zonas son las más propicias para la construcción en altura, ya que la capa de roca de mayor dureza, el esquisto, se encuentra más cerca de la superficie, lo cual economiza la construcción al no requerirse de excavaciones profundas. Otra razón, aplicable también al caso de México, es la escasez del suelo urbano edificable, lo cual impulsa a los promotores inmobiliarios a buscar soluciones en altura para obtener el mayor provecho del terreno disponible.
El tercer motivo para la agrupación de los rascacielos, es la economía de los costos de operación, que resulta del aprovechamiento de la infraestructura instalada, como drenaje, agua, electricidad, vialidad y transporte.
En ese sentido el propio Rogers critica una característica de la torre que él mismo construyó: “En la ciudad de México, hemos incluido 2,900 espacios en el estacionamiento del BBVA, en Londres terminamos en 2014 el edificio Leadenhall que tiene solamente 15 plazas de estacionamiento.” Las ordenanzas de Londres prohiben incluir estacionamientos en los edificios, más allá de los mínimos requeridos para discapacitados, mientras que en México la normativa obliga a construir gran cantidad de espacios para coches, alentando a las personas a desplazarse en medios privados de transporte.
En la zona de Reforma y el circuito interior, las infraestructuras viales y de transporte público no han crecido al mismo ritmo que la construcción de edificios altos, lo cual seguramente provocará problemas graves de movilidad a corto plazo.

Es muy importante que el sector inmobiliario actúe con mayor responsabilidad y se involucre más profundamente con la planificación urbana, de no hacerlo, seguirá sembrando focos para futuros conflictos urbanos, que harán que la contaminación, el tráfico y el estrés de los ciudadanos, termine con la fuente de riqueza y desarrollo que lo han motivado a emprender estas monumentales construcciones.
Lorenzo Rocha

jueves, 1 de diciembre de 2016

POÉTICA DE LA ARQUITECTURA

La poesía es gratuita, son palabras que flotan en el aire, tan ligeras como éste. Hay poemas oscuros, melosos, graciosos, sublimes, pero todos son suaves e inmateriales. "Retórica. Cantan los pájaros, cantan sin saber lo que cantan: todo su entendimiento es su garganta." Escribió Octavio Paz, en un texto que vuela, que hace al papel tan ligero como el aire, para que lo podamos respirar.
Pero la poética es algo mucho más denso, ya que no es poesía, sino otra cosa que participa de la cualidades de la idealidad, espiritualidad y belleza de la poesía. La poética del espacio, tal como la desarrolla el filósofo francés Gastón Bachelard, con su personalísima forma dialéctica fenomenológica, como el "estudio del fenómeno de la imagen poética", no se propone explicar ni describir el espacio arquitectónico, sino la poética de la arquitectura.
Sin embargo, la arquitectura como "arte de la externalidad", es la forma artística más material e inmueble (del Latín: Inmobilis, inmóvil) de todas, lo contario de la ligereza de la poesía y lo más concreto y objetivo que existe. Por ello, su manifestación poética no radica en el objeto, en el edificio, sino en su espacio interior y en la luz.
Quizá por esta razón la arquitectura que es capaz de provocar emociones, resulta tan sublime, porque el espectador está inmerso en ella, la habita, no la imagina. Y muy probablemente por el mismo motivo, la mala arquitectura resulta tan insoportable, porque es ineludible y permanente.
La mayoría de los arquitectos no se preocupan de la poética de sus obras, ni de su capacidad expresiva. Es comprensible, ya que las operaciones arquitectónicas son tan complejas y sus procesos son tan lentos y costosos, que a los arquitectos no se les presentan muchas oportunidades de cuestionarse el fondo de su trabajo. En la mayor parte de los casos funciona mejor desde el punto de vista comercial, que el arquitecto aborde el proyecto superficialmente y se apegue a los cánones de la moda y de las imágenes fácilmente comprensibles y vendibles. Pero el resultado, el objeto construido, inevitablemente desencadena mecanismos psicológicos que tienen un impacto en el paisaje urbano y en la vida cotidiana de sus habitantes. Podríamos llamar "poética casual" a estos efectos involuntarios de la arquitectura comercial en la estética urbana. Si no hacemos distinción entre arquitectura culta y ordinaria, podríamos comenzar a observar los nuevos edificios que aparecen todos los días en nuestra ciudad, como piezas que forman parte de un gran texto, que se presentaría, ante quien sepa leerlo, como una gran obra poética colectiva.
Lorenzo Rocha

jueves, 24 de noviembre de 2016

PROTESTA PÚBLICA

La escena es muy graciosa, vemos un paisaje urbano con edificios modernos genéricos, pero al alejarse la cámara, nos percatamos de que uno de los edificios no es real. Se trata de un personaje que se mueve de prisa, sosteniendo una especie de pancarta tridimensional en forma de edificio. La pieza se llama "Anarchitekton", es una puesta en escena filmada e ideada por el artista catalán Jordi Colomer y llevada a cabo por el actor Idroj Sancine (cuyo verdadero nombre es Jordi Encinas). La acción de la película se desarrolló en varias ciudades como Barcelona, Bucarest, Brasilia y Osaka entre 2002 y 2004.
Entre el título de la pieza y el contenido de los fotogramas, es muy facil darse cuenta de que la obra intenta críticar al anonimato de muchos de los edificios icónicos del modernismo. La filmación recorre obras arquitectónicas que van desde los bloques de vivienda inconclusos del socialismo rumano, los anuncios publicitarios que saturan el paisaje urbano en las ciudades japonesas, hasta los famosos edificios como el Congreso Nacional de Brasilia, diseñado por Oscar Niemeyer en 1964 o la Torre Agbar, construida en Barcelona por Jean Nouvel.
Pero ¿donde está la anarquía en todo esto? En los recorridos por las ciudades donde se ha escenificado la obra, el protagonista pone su maqueta-pancarta en tensión con las realidades sociales, con los contrastes entre el modernismo de las ciudades y su cara opuesta, las aspiraciones irrealizadas de muchos de sus habitantes: los indigentes, los obreros, los inmigrantes y toda la población marginada del bienestar y progreso que sus paises y ciudades les recuerdan cotidianamente.
Un "Architekton" es una maqueta-escultura de yeso, ideada en los años veinte del siglo pasado por el artista soviético Kasimir Malevich. Dichas maquetas no tenían escala ni medida, el artista las describía como "construcciones espaciales", que realizaba como expresiones trascendentales de la corriente suprematista que él encabezaba. Jordi Colomer estudió arquitectura y después se dedicó al arte, dentro de la plena tradición modernista europea, por lo cual, sus maquetas ambulantes son doblemente irreverentes, ponen en rídículo tanto a los edificios que representan, como a su inspiración estética referida a la trascendencia del suprematismo.
Con una buena carga de sentido del humor, algo que desgraciadamente es poco frecuente en el arte contemporáneo, Colomer reivindica y adopta la protesta del habitante común de las ciudades modernistas. El artista se suma a la desazón que provoca la falta de escala y la pérdida de la figuración de la arquitectura moderna y la convierte en una caricatura, con la complicidad de los habitantes marginados dentro de sus propias ciudades.
Lorenzo Rocha

jueves, 17 de noviembre de 2016

PUEBLO FANTASMA

Historicamente la fundación de las ciudades se ha debido siempre a razones económicas. La proximidad al agua: rios, mares o lagos, el acceso a los recursos naturales como la agricultura, la ganadería, la pesca, la minería, el crecimiento de la industria o la proximidad a las rutas para el comercio, han sido invariablemente los factores del desarrollo de los pueblos, que crecen para convertirse en ciudades y después en metrópolis.

El suelo urbano se valora respondiendo a las leyes de la oferta y la demanda de vivienda, servicios, comercio, transportes e industria. Es inevitable que los terrenos con una ubicación privilegiada en la traza urbana sean objeto de la especulación, que no es más que un juego de espejos. Los propietarios de los predios con alto valor, en ocasiones los abandonan o los mantienen cerrados en espera de oportunidades para obtener ganancias mayores. Durante las crisis económicas, como la que ahora comienza, la especulación inmobiliaria es aún mayor que en tiempos de estabilidad.

Cuando las fuentes de riqueza se agotan, las ciudades se quedan desiertas y los pocos pobladores que no tienen otra alternativa que permanecer en sus lugares de origen, caen en la desgracia y pobreza. Tal es el caso de pueblos mineros en México, como MIneral de Pozos y Real de Catorce, que fueron abandonados al agotarse la actividad minera que los sostenía. Más recientemente ambos sitios han resurgido gracias al turismo, aunque nunca volverán a ser como en sus tiempos de apogeo.

Pero no solamente en Mexico existen pueblos fantasma, también en Estados Unidos, ciudades como Detroit y gran cantidad de poblaciones en Pensilvania, como Chester y York, han quedado semidesiertas después de que las armadoras de automóviles y las plantas siderúrgicas se mudaron a otros paises.

Esta semana nos enteramos mediante una inquietante crónica de Héctor de Mauleón, publicada en el diario El Universal, acerca de Jáltipan de Morelos, un pueblo fantasma en el sur de Veracruz. Los 40 mil desventurados habitantes de Jáltipan no se atreven a salir de sus casas después de las diez de la noche y vivien en constante terror por los numerosos crímenes y secuestros que suceden diariamente, ante la indiferencia de las autoridades. Los negocios, comercios y empresas han ido cerrando gradualmente debido a la extorsión y la violencia que los afecta directamente. Los habitantes de Jáltipan aseguran que el grupo criminal los Zetas, se ha apoderado del pueblo y el gobierno estatal ni el federal han acudido en su ayuda. La violencia es desde hace años, el mecanismo de aniquilación de las comunidades en casi todas las latitudes de nuestra geografía nacional, una auténtica fábrica de pueblos fantasma.

Lorenzo Rocha

jueves, 10 de noviembre de 2016

MUSEO BARROCO

Es lamentable que un edificio tan acertado como el Museo Internacional del Barroco, inaugurado en febrero en Puebla, sea más conocido por su dudoso proceso financiero de asignación de la obra, que por su excelente arquitectura.  Si el museo fuera privado, esta discusión sería mínima o inexistente, como en los casos de otros museos recientemente abiertos, como el Soumaya y el Jumex. Al ser un edificio público, ambos aspectos: el político y el arquitectónico, son inseparables y animan a una reflexión acerca del mismo fundamento del papel del Estado mexicano en las obras públicas.

El proyecto del premiado arquitecto japonés Toyo Ito, parece existir en un universo paralelo a la realidad mexicana, el resultado, sus espacios y texturas, hacen plena justicia a su contenido y a su lugar en el contexto de la moderna zona de Angelópolis. Quizá con lo único que no ha podido lidiar correctamente el arquitecto Ito, ha sido con el intenso asoleamiento, ya que el concreto blanco deslumbra al visitante en el acceso y en el patio del museo, haciéndolos casi inhabitables.

Conceptualmente el proyecto hace referencias cultas y literales a las características formales del barroco, sin recurrir a la imitación formal del arte y la arquitectura de aquel período. El edificio no se parece en absoluto a la catedral de Puebla ni a la iglesia de San Francisco, tampoco a las obras barrocas de Bernini o Borromini en Roma, ni a la decoración plateresca o churrigueresca de los altares novohispanos. En cambio, la siguiente cita del historiador francés del arte François Souchal, parece quedarle a la perfección al museo: "El barroco es el arte de lo instantáneo, de la aprehensión del movimiento, detenido en su cúspide, en su apogeo y además es un arte del espectáculo, un arte que se contempla a sí mismo, de ahí su carga a veces casi insoportable de emoción y no de emoción suave, sino patética".

El proyecto recurre a un modo sencillo e inteligente para conseguir su alto contenido efectista, se trata de una simple caudricula en planta, cuyos lados han sido redondeados y se pliegan hacia dentro y hacia afuera creando aberturas en las esquinas. Gracias a estos pliegues de los muros de concreto, magistralmente ejecutados por el constructor, el arquitecto crea variaciones en las alturas de los muros para crear formas escultóricas, que casi parecen estar haciendo referencia a los pliegues que el filósofo francés Gilles Deleuze describe del siguiente modo: "Ya existían todos los pliegues venidos de Oriente, los pliegues griegos, romanos, góticos, clásicos... Pero el barroco curva y recurva los pliegues, los conduce infinito, pliegue sobre pliegue, pliegue según pliegue. El rasgo del barroco es el pliegue que va hasta el infinito".

Lorenzo Rocha

jueves, 3 de noviembre de 2016

PERSONAJES DESCONOCIDOS

Los arquitectos famosos en la historia de la arquitectura, a veces no han dejado huellas visibles en el paisaje urbano de las grandes ciudades. Muchos de ellos, como Ludwig Mies van der Rohe, Louis Kahn o Frank Lloyd Wright, construyeron obras magníficas y monumentales, como rascacielos, teatros y conjuntos habitacionales, pero si visitamos las ciudades donde sus obras fueron realizadas, como Philadelphia, Chicago y Nueva York, tendremos que buscar sus obras a conciencia y encontraremos que la mayoría de los edificios en dichas ciudades fueron diseñados por personajes anónimos.
Le Corbusier trabajó en París desde 1920, hasta su muerte en 1965. Además de todos su proyectos realizados desde Marsella hasta Chandigarh, durante estos años trabajó en planes urbanísticos para varias ciudades, entre ellas la propia capital francesa. Su proyecto de 1933 para la “Ciudad radiante”, proponía demoler gran parte de los edificios antiguos del centro de París para crear edificios altos ubicados en extensas areas verdes que mejorarían la calidad de vida urbana y harían más eficiente la movilidad y el aprovechamiento del suelo urbano. Este plan tuvo gran influencia en el desarrollo de muchas ciudades en Sudamérica, Asia y África, pero tuvo poco impacto en la transformación moderna de la ciudad luz.
Fue otro personaje, el arquitecto Raymond Lopez (1904-1966), cuyo nombre es casi desconocido, quien tuvo un verdadero impacto en el plan director de París, que ha determinado la forma de la ciudad en su etapa moderna. Quizá por haber sido discípulo de Le Corbusier, su fama es menor, sin embargo cuenta con realizaciones en la ciudad de mucho mayor envergadura que las de su maestro, ya que con la ayuda de otro arquitecto, Michel Holley, él fue capaz de acercarse a los personajes con mayor poder político y económico de la ciudad y recibir su apoyo. 
Entre sus obras se cuenta la sede de la FNB (Fédération Nationale du Bâtiment, realizada entre 1948 y 1951), conocida como la "Torre Lopez" en el 15 ̊distrito, se trata de uno de los primeros edificios donde fue posible aplicar las ideas de "Muro cortina" de Jean Prouvé. En 1959 Lopez construyó la torre de apartamentos de Bois-le-Prêtre, que envejeció de mal modo y fue materialmente engullida por otro edificio de la firma Lacaton y Vassal en 2011. 
La mayor influencia del arquitecto López sobre la ciudad de París consiste en su plan urbanístico director y las ideas plasmadas en su libro titulado "El devenir de las ciudades".  Del plan urbanístico director, encargado a Lopez en 1954, derivan el conjunto de edificios Front-de Seine, la torre Montparnasse, Les Halles y la transformación de la Place d'Italie, los cuales cambiaron significativamente el paisaje urbano de la ciudad. Cuando investigamos la historia de casi cualquier ciudad es frecuente encontrar casos parecidos a este, en los que no existen coincidencias estrictas entre los relatos históricos y académicos y la realidad del desarrollo de la arquitectura de la ciudad como obra colectiva.
Lorenzo Rocha

jueves, 27 de octubre de 2016

IMAGEN SATELITAL

Casi cualquier persona queda maravillada al observar una imagen satelital de la ciudad de México. Por ejemplo, la que se encuentra en la página del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, fué tomada por el satélite estadunidense Landsat 7 y tiene una resolución espacial de 30 metros, lo cual es notable, aunque existen imágenes satelitales con resoluciones hasta de 30 centímetros, que se utilizan con fines militares y científicos.
En la imagen no se aprecian con claridad los edificios, pero si se pueden ver las calles retículares, diagonales y curvas que conforman una gran imagen abstracta. En el lado oriente sen ven con claridad el aeropuerto y el lago Nabor Carrillo. Desde el centro hacia el norte, detacan algunos cerros con nombres como: Tepeyac, Guerrero, Zacatenco y Chiquihuite, que son como islas verdes en medio de los terrenos densamente urbanizados. Del oriente al sur se aprecia con claridad la imponente retícula ortogonal de ciudad Nezahualcóyotl, con sus parque centrales, que se repiten con un ritmo claro y planificado: aparecen despues de una avenida y cuatro calles más angostas a cada lado. Al sur se reconoce el verdor de Xochimilco y las tierras agrícolas de Milpa Alta. También hacia el sur se pueden reconocer el lago de Chalco y al su lado derecho, el cráter del volcán Xicoténcatl, un círculo perfecto, dibujado violentamente por una gran explosión hace cientos de miles de años. Finalmente hacia el poniente se aprecian con claridad las profundas cañadas y los altos montes que delimitan nuestra cuenca del vecino valle de Toluca.
Nuestra ciudad desde el aire parece una cosa muy distinta de lo que vivimos cotidianamente. Poder observarla en una fotografía aérea nos da una perspectiva mucho más amplia que lo que experimentamos diariamente. En la foto no se ven ni el desorden vial, ni la cacofonía arquitectónica, ni la burbuja inmobiliaria. No se ven nuestros problemas, solo un gran cuadro abstracto.
Para quien quiera disfrutar un momento de distracción, recomiendo visitar el Centro Interactivo Futura, en la Plaza Vizcaínas, en el Centro histórico de la ciudad, la cual contiene una maqueta de la ciudad a escala 1:2500. En el espacio del museo se pueden encontrar interesantes datos económicos, demográficos y sociológicos de la ciudad de México y algunas tablas estadísticas comparativas, que muestran datos en los mismos rubros, en otras ciudades del mundo, como Tokio, Nueva York, Los Ángeles, Buenos Aires, Londres y otras de dimensiones similares a la nuestra.
Lorenzo Rocha

jueves, 20 de octubre de 2016

EXPERIENCIA PERSONAL

No sé por qué razón, casualmente mis mejores maestros nunca me dieron clases formales en el bachillerato ni en la facultad de arquitectura. Las personas de las que más he aprendido, han sido amigos, colegas y profesores a los que he asistido. También por coincidencia, no todos ellos han sido arquitectos y los que lo han sido, no se dedicaban directamente al proyecto y la construcción de edificios.

Sin duda, el maestro más importante que he tenido es Kenneth Frampton, el historiador inglés de arquitectura. Trabajé como su asistente en los cursos de cuarto año y titulación en la Academia de Arquitectura de Mendrisio, Suiza de 2000 a 2002. Frampton no me preparó para las clases, yo simplemente asisitía a sus lecciones, le llevaba café y a veces le ayudaba poniendo al corriente a los alumnos menos aventajados, ya que él vivía en Nueva York y solamente visitaba la academia durante una semana al mes. El curso contaba con otros tres profesores muy bien preparados y con mayor experiencia que yo: Peter Felix, Silvia Milesi y Laura Peretti, también a ellos les ayudaba con mucho entusiasmo. Del maestro no aprendí muchos datos ni aforismos, de nuestra agradable convivencia lo más importante que aprendí fue su forma de pensamiento crítico, su humildad y honestidad. Cuando venía algún profesor a visitarnos y nos daba una charla, el maestro tomaba más notas que los estudiantes, nunca interrumpía, ni se perdía una conferencia.

Según Frampton los edificios no pueden ser representados adecuadamente solo con fotografías y ciertamente jamás en una sola imagen. Mediante los dibujos y fotografías es posible comprenderlos mejor, pero la información acerca de la obra, no es nada comparada con la experiencia háptica del edificio, cuando es posible visitar personalmente el sitio donde se encuentra. La percepción de la arquitectura es una experiencia personal e individual, es diferente segun la hora del día, el clima, las estaciones del año y está ligada al tiempo de manera indisociable. La experiencia del espacio se relaciona tanto al tiempo cotidiano, como a la actualidad y a su momento histórico. Si se visita un edificio más de una vez en el mediano y largo plazo, lo cual es muy recomendable, tal vez podremos sentirnos conmovidos por éste en la primera visita, decepcionados en una segunda ocasión y quizás emocionarnos nuevamente en una tercera visita.

La visión de Frampton ha sido fundamental para construir mi opinión respecto a la arquitectura moderna, su libro "Historia crítica de la arquitectura moderna", ha sido un texto fundamental en la educación de los arquitectos de mi generación. Me siento profundamente agradecido por lo que él y mis demás maestros me han enseñado. La postura crítica que ellos han adoptado hacia el mundo que nos rodea, es lo único que mantiene en mí la esperanza de que la arquitectura y las ciudades en el futuro pueden ser mejores de como son actualmente.

Lorenzo Rocha

jueves, 13 de octubre de 2016

INVASIONES


La situación jurídica de una parte considerable del patrimonio cultural inmueble en la ciudad de México, presenta un considerable riesgo debido a las invasiones ilegales de las casas o edificios, que han sucedido desde hace casi un siglo.
Durante el Siglo XIX proliferó la construcción de casas y edificios de apartamentos en colonias centrales como Guerrero, San Rafael, Santa María la Ribera, Roma y otras más, incluido el Centro histórico de la ciudad. Pero a partir de 1910 muchos inmuebles fueron abandonados, debido a la inestabildad política en el país, resultado de la Revolución y a la incertidumbre de los años subsecuentes a la lucha. Con el tiempo, dichos inmuebles vacíos fueron ocupados por personas en busca de vivienda y gracias a la prescripción de la propiedad, los nuevos poseedores pasaron a ser los propietarios de muchos de ellos.
Los problemas de dichas invasiones, es que en muchos casos son ilegales, ya que según la ley, para que la prescripción de la propiedad sea válida, ésta debe derivar de la posesión contínua, pacífica y pública durante diez años. En la mayoría de los casos, estas condiciones no se cumplen, ya que los poseedores de los inmuebles patrimoniales, ingresan a éstos de modo violento y bajo la protección de alguna organización que lucra con ello y utiliza documentos falsos para comprobar su estado jurídico. La protección a invasores se ha convertido en un activo político desde hace 30 años (desde el terremoto de 1985), ya que organizaciones populares como la Asmablea de Barrios, surgidas de modo legítimo, se han ido pervirtiendo.
Además de la incertidumbre legal que generan las invasiones, otro mecanismo pernicioso afecta a los inmuebles patrimoniales, se trata de la falta de mantenimiento y el deterioro manifiesto de las construcciones. Es lógico que quien accede a un inmueble de modo ilegal, carece de los recursos para darle el cuidado necesario. Además si comienza un proceso de desalojo, éste puede prolongarse hasta 20 años, lo cual con seguridad arruina la propiedad que no recibe el mantenimiento adecuado. Una construcción en ruinas es un peligro para los vecinos y viandantes, es responsabilidad del propietario mantenerla en buen estado para que no dañe a terceros.
Por estas razones, vemos en casi todas las colonias centrales de la ciudad, casas y edificios históricos en ruinas. Son pocos los casos en los que se mantiene correctamente el patrimonio. Desgraciadamente, el sistema legal hace muy difícil la solución de las disputas sobre la propiedad de un inmueble histórico, los invasores dolosos cuentan con gran cantidad de opciones para evitar su desalojo, desde aquellas que les otorga la ley, como los trucos y metodos de presión que utilizan para aletargar los procesos legales.
Lorenzo Rocha

jueves, 6 de octubre de 2016

EL MURO

La unidad básica del diseño arquitectónico es el muro, se trata del elemento ineludible de cualquier proyecto. El muro, salvo que sea de un material monolítico como el concreto armado, se compone a su vez de bloques más pequeños, que pueden ser ladrillos, piedras, adobes y otros menos convencionales como cactus, tablados, alambradas, botes o láminas,

En los días recientes hemos escuchado hablar en exceso de muros en sentido político. El primer sábado de octubre, el cantante inglés Roger Waters, dió un concierto gratuito en el Zócalo de la capital mexicana. Durante el concierto, Waters leyó una carta dirigida al presidente Enrique Peña donde decía: "Señor presidente, la gente está lista para un nuevo comienzo. Es hora de derribar el muro de privilegios que dividen a los ricos de los pobres". Waters ha tomado a los muros como bandera política, desde que lanzó su álbum "The Wall" en 1979. El músico ha hecho campaña contra los muros que dividen a la población, como el de Berlín en 1989 y más recientemente en contra del muro que divide a Israel y Palestina en Gaza. Su frase: "Al final no somos más que ladrillos en la pared", ha permeado en el lenguaje popular de toda una generación.

Sin duda el muro que más afecta a nuestro país, es aquel que divide nuestra frontera con los Estados Unidos. Este muro se extiende a lo largo de 930 kilómetros, existe principalmente en zonas urbanas fronterizas, como Tijuana-San Diego y Ciudad Juárez-El Paso, pero también abarca grandes extensiones de territorio rural en la frontera que divide los estados de Chihuahua, Tamaulipas y Coahuila, de Arizona, Nuevo México y Texas del lado estadunidense. Tomemos en cuenta que la linea fronteriza mide 3,200 kilómetros de longitud y que a lo largo de la mayor parte de ella ambos paises están separadados por el Río Grande, que es una barrera geográfica natural, que define nuestra frontera norte desde Ciudad Juárez hasta Matamoros, donde desemboca en el Golfo de México.

El uso político del muro entre México y Estados Unidos, la piedra angular de la campaña presidencial del candidato republicano Donald Trump, es una promesa vacía, ya que la construcción del muro, o mejor dicho la finalización de su construcción, no serviría para frenar la inmigración ilegal hacia el país del norte, como ha sido hasta ahora. En todo caso, dicho problema humanitario se debería solucionar acabando con la corrupción de ambos lados de la frontera, persiguiendo a los traficantes de personas y a quienes los emplean en condiciones de extrema explotación. De ese modo, se podría retirar la parte de muro que existe, que separa a familias enteras y causa daños ecológicos significativos a especies animales como el ocelote y el borrego, que no pueden ya transitar por su habitat natural en busca de alimento y refugio.

Lorenzo Rocha

miércoles, 5 de octubre de 2016

DESPLAZAMIENTOS

El anglicismo "gentrificación", que en español se traduce como "aburguesamiento", provoca un efecto de desplazamiento y segregación económica entre los habitantes de un barrio, las personas pobres se ven forzadas a mudarse por las altas rentas, dejando lugar a los que más dinero tienen.
Vivo en Polanco desde hace 16 años y he sido testigo de su transformación. En tiempos recientes las viejas casonas han sido demolidas y sus habitantes se han mudado a otros barrios, en su lugar han proliferado edificios de apartamentos de lujo en venta, en algunas casas que sobrevivien hay restaurantes caros y tiendas lujosas. Desde mi punto de vista el aburguesamiento es un mecanismo económico natural y en general es positivo para las ciudades. Algunas organizaciones civiles como "La voz de Polanco" se oponen a todas las transformaciones recientes, no estoy del todo de acuerdo con su postura, más que en los casos en los que el fenómeno es ilegal.
Pienso que no hay nada que sea capaz de detener el aburguesamiento de la ciudad de México. Sus efectos negativos, como el desplazamiento de personas de bajos recursos hacia la periferia, deberían de ser combatidos por un plan de vivienda asequible, promovido por el gobierno. Se debería exigir a los promotores inmobiliarios que un porcentaje de las viviendas nuevas fueran ofrecidas con subsidios del gobierno para que la gente no se viera forzada a dejar el barrio donde siempre ha vivido.
El desplazamiento de la gente pobre hacia afuera de las colonias burguesas es un problema muy serio en la ciudad, la gente se ve forzada a mudarse a conjuntos habitacionales que se encuentran a más de 50 kilómetros del centro de la ciudad y pasar 6 horas diarias en el transporte público.
Pero los promotres inmobiliarios no son los culpables del desplazamiento de personas, sus actividades se encuentran dentro de la economía de libre mercado. Los efectos del aburguesamiento son responsabilidad del Estado, ya que éste no ha cumplido con su obligación de proveer vivienda asequible y digna a quienes más la necesitan.
Lorenzo Rocha
(Publicado en The Guardian. https://www.theguardian.com/cities/2016/oct/05/building-way-to-hell-readers-tales-gentrification-around-world)

jueves, 29 de septiembre de 2016

VIAJE AL PASADO

Las fantasías de cuando éramos niños son infinitas y se encarnan en los relatos ficticios de los cuentos que nos contaban nuestos padres. Una de las fantasías más poderosas, también para los adultos, es la posibilidad de viajar en el tiempo, al futuro o al pasado. Dentro de la ciencia ficción, parece ser que viajar hacia el futuro es más atractivo que en dirección al pasado. Sin embargo, también se ha escrito mucho acerca de las civilizaciones antiguas como Egipto, Grecia y Roma, que son muy interesantes para nosotros, principalmente por su arquitectura.

Si yo pudiera viajar al pasado, me gustaría trasladarme al año de 1519 y acompañar al soldado Diego de Ordaz, que fue el primer español en divisar la cuenca de México desde el Popocatépetl. Tras su regreso al campamento cerca de Cholula, Ordaz cuenta a Hernan Cortés lo que había visto desde el cráter del volcán: la enorme ciudad secreta asentada sobre un gran lago, con sus largas calzadas, sus jardines flotantes en islotes unidos por diques y sus coloridos y altos palacios y templos.

En su "Historia verdadera de la conquista de la Nueva España", otro soldado, Bernal Díaz del Castillo, narra como los conquistadores entraron a la ciudad, guiados por Cacamatzin, el rey de Texcoco, que había sido enviado por Moctezuma para recibirlos como si hubieran sido los esperados dioses blancos y barbados. Los soldados españoles marchan y cabalgan por todo lo largo de la calzada que atraviesa el lago hacia México-Tenochtitlán. Para Díaz del Castillo es como un sueño, que describe con estas palabras: "...y aun algunos de nuestros soldados decían que si aquello que vían, si era entre sueños, y no es de maravillar que yo lo escriba aquí desta manera, porque hay mucho que ponderar en ello que no sé cómo lo cuente: ver cosas nunca oídas ni vistas, ni aun soñadas, como víamos." Más tarde la historia se torna en la trágica destrucción de la civilización Mexica, la cual ha sido narrada magistralmente por el escritor francés, ganador del premio nobel de literatura en 2008, J.M.G. Le Clézio en su libro "El sueño mexicano o el pensamiento interrumpido".

En México seguimos viviendo "entre el sueño y la realidad", como dijo Carlos Fuentes, a lo cual yo añadiría también nuestras constantes pesadillas. Aun así,  sería fascinante presenciar el esplendor de esta ciudad, justo antes de ser destruida, cuando contaba con un millón de habitantes y aun seguían en pie los templos de Tlatelolco, Iztapalapa, y por supuesto el palacio de Moctezuma y el Templo Mayor con las pirámides dedicadas a Huitzilopochtli, a Tláloc, a Coyolxauhqui, Quetzalcóatl y sus demás bondadosas y a la vez temibles deidades.

Lorenzo Rocha

jueves, 22 de septiembre de 2016

OBRAS SIGNIFICATIVAS

Es muy frecuente leer y escuchar acerca el interés de los críticos sobre el significado y la trascendencia de la arquitectura. El criterio general de selección de las obras que vale la pena analizar y sobre las que ameritan escribir textos críticos, depende de la subjetividad de cada profesional, pero es indispensable que dichas obras reunan características que las hagan significativas para quien las estudia, a veces en sentido positivo y en otras ocasiones por sus características negativas, que llaman la atención del crítico.

No tengo ningún apuro en externar mi propio criterio para definir la calidad arquitectónica, el cual tiene tres ejes principales y paralelos. Lo que busco en las obras de arquitectura son los elementos que muestren simultáneamente expresiones construidas de: eficiencia, complejidad y creatividad.

La eficiencia de la arquitectura se relaciona directamente con el programa de necesidades que da origen a todo proyecto. No hay que olvidar que la arquitectura es antes que nada, un servicio profesional. La eficiencia en el desarrollo del potencial del programa arquitectónico, resulta en constructores que eligen con inteligencia los materiales, estructuras e instalaciones y el óptimo aprovechamiento del espacio disponible. Una obra eficiente, reduce el costo de construcción y mantenimiento al mínimo posible, sin detrimento de su capacidad expresiva. Sin embargo si dicha obra es solamente eficiente, no resultará especialmente significativa.

Para complementar la eficiencia, la obra debe ser compleja y para ello, el arquitecto debe tomar en cuenta el contexto donde se localiza su obra. El contexto no solamente se compone de las inmediaciones físicas y urbanas de la obra, también se extiende a otros tres contextos: la cultura, la historia y la política. La complejidad existe no porque sea un objetivo que persigue el proyecto, sino por la necesidad de interpretación de todas las externalidades, en ello también caben las consideraciones filosóficas y estéticas que haga el arquitecto, así como la manifestación de su postura crítica respecto al contexto.

La capacidad de síntesis que es necesaria para que una obra arquitectónica adquiera significado, se puede resumir como creatividad. Esta característica es subjetiva, se compone de la capacidad de innovar que posea el arquitecto, combinada con la templanza que permita que la obra establezca un diálogo con la historia, la cultura, la sociedad, la ciudad y la naturaleza que la circundan. Dicha creatividad no es inmediata, es dinámica y cambia con el paso del tiempo, pero de ella deriva la aceptación y el afecto que la crítica, el público y los ocupantes desarrollen frente a la obra arquitectónica, algo que solamente es posible evaluar con una perspectiva histórica razonable.

Lorenzo Rocha

jueves, 15 de septiembre de 2016

MALESTAR EN LA ARQUITECTURA

Casi todos los arquitectos estamos de acuerdo en que nuestra profesión está en crisis, pero la mayoría de nosotros no sabría explicar las razones de su malestar. Algunos sostienen que los arquitectos nos hemos aislado de la sociedad y que solamente nos dedicamos a especular sobre las complejidades de las formas y de los conceptos arquitectónicos inaccesibles para la mayoría. Otros colegas sostienen que hemos perdido nuestro lugar como expertos en las técnicas de la construcción, dejando a los ingenieros civiles nuestra tradicional tarea como constructores.

Pero hasta ahora nadie lo ha explicado tan bien como el teórico Alberto Pérez Gómez, autor del importante texto "La arquitectura y la crisis de la ciencia moderna", publicado en inglés en 1983. En la introducción a su libro, el autor escribe: "La teoria de la arquitectura, al ser convertida en ficción, se transformó en una lista de reglas operativas, en una herramienta de carácter exclusivamente tecnológico. Según la teoría, el mayor objetivo del arquitecto es construir del modo más económico y eficiente, evitando cuestionarse el porqué de la construcción y la justificación existencial de dicha actividad".

El teórico sostiene que la crisis de la arquitectura persiste hasta ahora ya que los arquitectos seguimos debatiéndonos inútilmente entre dos polos: la especulación formal y la sostenibilidad tecnológica. No obstante, los arquitectos actuales seguimos siendo útiles a la sociedad ya que aportamos un valor simbólico a las construcciones, lo cual ningún otro profesionista involucrado en la construcción es capaz de aportar. Los arquitectos nos ocupamos fundamentalmente del diseño y de la supevisión de la construcción, pero también generamos nuestras propias oportunidades, mediante la reflexión a nivel urbanístico y espacial. Una vez que el proyecto está terminado, invertimos mucho tiempo y esfuerzo en su difusión y discusión en ámbitos académicos, lo cual le confiere a nuestro trabajo una relevancia que va más allá de la satisfacción de la necesidad de espacios.

Los demás profesionales involucrados en los procesos inmobiliarios: urbanistas, abogados, administradores, ingenieros y técnicos, así como los críticos y el público en general, aporta cada uno una pieza importante, pero el arquitecto le da sentido a todo el proceso. En la actualidad se terminó el rol del arquitecto como "director de orquesta", debemos ser concientes que nuestro papel depende del resto del equipo de profesionales y realizar nuestra labor lo mejor posible.

Considero que la crisis en la profesión de la arquitectura es la ignorancia del calado social de la labor de los arquitectos y la deficiente educación universitaria, no su trabajo como tal.

Lorenzo Rocha

jueves, 8 de septiembre de 2016

OBRAS INCONCLUSAS

Nuestros políticos y administradores públicos tienen, por lo visto, una alta tolerancia a la incertidumbre y una notable capacidad para aceptar la falta de concreción de los proyectos urbanos. Los ciudadanos comunes y corrientes, por nuestra parte, no contamos con dicha virtud y preferimos que los plazos se cumplan y las respuestas por parte del gobierno sean claras y concisas. Desgraciadamente tenemos que tolerar a diario gran cantidad de situaciones o acontecimientos ambiguos.

Por ejemplo, existe un parque en honor a Winston Churchill, ubicado en un terreno triangular entre el Paseo de la Reforma, la calle Arquímedes y la calle Andrés Bello, a la altura de Polanco, el cual es conocido como "El mexicanito", que lleva inconcluso y abandonado desde hace dos años. Al parecer la obra completa fue licitada y pagada por la anterior administración delegacional y la actual se encuentra en una situación difícil, ya que no cuenta con los recursos necesarios para finalizar la obra. De seguir esta situación, tendremos que aceptar el lamentable aspecto actual del area verde como permanente.

El segundo caso, también dentro de la delegación Miguel Hidalgo es el proyecto de remodelación del antiguo cine Cosmos en la calzada México-Tacuba, un inmueble histórico, construido en 1948 por el arquitecto Carlos Vergara. El proyecto de rehabilitación contemplaba la creación de un centro cultural dedicado a la enseñanza y práctica de artes escénicas como: música, teatro y danza. La obra comenzó en 2013 y su inauguración estaba prevista para diciembre de 2015. Noticias más recientes indican que la administración actual estima que se reabrirán sus puertas, que han permanecido cerradas casi 30 años, probablemente en 2017.

Estos dos proyectos han sido ampliamente promovidos por tres funcionarios delegacionales que han dirigido la demarcación en períodos sucesivos: Victor Hugo Romo, Humberto Morgan y Xóchitl Gálvez. Ninguno de los tres ha descrito con exactitud la situación financiera y política que ha impedido su terminación, solamente han hablado de sus buenos deseos. La última vez que tuvimos noticias acerca del cine Cosmos, fue cuando la actual jefa delegacional firmó un convenio de colaboración con la compañía canadiense "Cirque du soleil", para que impartan clases en el recinto una vez que sea inaugurado, lo cual parece casi una broma.

Desde luego la delegación Miguel Hidalgo está notoriamente atrasada en cuanto a la rendición de cuentas que le correspondería en ambos casos, y por ello, la credibilidad de sus funcionarios se encuentra en duda. Mientras sigan las respuestas vagas, los ciudadanos seguiremos forzados a soportar la confusión y ambigüedad en la gestion de las obras públicas.

Lorenzo Rocha

jueves, 1 de septiembre de 2016

ALTO A LA CONSTRUCCIÓN

Es verdaderamente interesante notar la influencia que tienen sobre la ciudad de México, ciertos incentivos que se han introducido en el espacio público durante los últimos años. Se trata de elementos que facilitan o inhiben mecanismos de movilidad. La principal y más inteligente medida para ampliar el sistema de transporte público en la últimas décadas ha sido el Metrobus, que ya cuenta con seis lineas, que cruzan la ciudad en todas sus direcciones. En segundo lugar destaca el programa Ecobici, iniciado hace casi seis años, el cual ha crecido a un ritmo impresionante, ya cubre 42 colonias en tres delegaciones, en un área de 32 kilómetros cuadrados. Desde su implementación, el transporte en bicicleta en la ciudad ha crecido exponencialmente, gracias también a la adaptación de las calles con kilómetros de ciclovías. Por último se ha implementado en 14 colonias el sistema de parquímetros Ecoparq, el cual ha disminuido el tráfico vehicular y terminado con la invasión de los "franeleros", que prácticamente controlaban el uso del espacio público para estacionamiento en las colonias centrales de la metrópolis. Este conjunto de medidas ha inhibido en gran medida el uso del automóvil, mostrando una voluntad clara de transformación del modo de desplazarse por la ciudad.

¿Porqué no hay medidas similares respecto a la arquitectura? ¿Porqué se siguen desarrollando conjuntos habitacionales cada vez más lejanos del centro? Habría varias formas para transformar el desarrollo inmobiliario y para frenar la expansión descontrolada de la mancha urbana, dado que el déficit de vivienda a nivel nacional aun continúa en las siete cifras. La primera de las posibles medidas es lo que en España llaman "viviendas de protección oficial", que consiste en la introducción de un porcentaje del area dentro de los desarrollos privados, para que se incluya en ellos un numero determinado de apartamentos o casas para ser asignadas a trabajadores mediante el sistema de ahorro para la vivienda. En otros países como Francia y Alemania, existen subsidios oficiales para el alquiler, gestionados por entidades ligadas a la seguridad social. Mediante el alquiler subvencionado, las familias podrían optar por rentar una vivienda en una zona céntrica, en lugar de comprarla con un crédito vitalicio en un lugar apartado.

Si el gobierno mexicano considerara adoptar estos dos sistemas, podría cambiar sustancialmente la situación de las personas que emplean hasta cuatro horas para llegar de sus casas a sus trabajos y al mismo tiempo densificar las zonas centrales de nuestra ciudad, las cuales presentan grandes porciones vacías o subutilizadas.

Lorenzo Rocha

jueves, 25 de agosto de 2016

CIUDAD OLÍMPICA

Las próximas olimpiadas de verano a celebrarse en 2020 serán en Tokio, pero ya comienzan a ensombrecerse por una investigación sobre corrupción que aún no sido resuelta. Al parecer, el comité olímpico japonés ha pagado cerca de tres millones de dólares a una empresa consultora y de cabildeo que pertenece al hijo de Lamine Diack, quien fue presidente de la Federación Internacional de Atletismo y dimitió por acusaciones de corrupción. Medios de información como The Guardian sugieren que dicha suma constituyó un soborno para que la capital japonesa fuera elegida como sede para las próximas olimpiadas.
Un estudio mencionado por el periódico New York Times afirma que todas las ciudades organizadoras de las olimpiadas en los últimos treinta años han perdido dinero. En parte por esta razón algunas ciudades como Munich, Oslo y Boston han retirado sus candidaturas para organizar los juegos, debido a la fuerte oposición popular.
La ciudad de Rio de Janeiro queda en relativas buenas condiciones después de las pasadas dos semanas de juegos. Aunque no llegará a saldos positivos, su infraestructura de transporte ha quedado ampliada con una nueva linea de metro, un nuevo tren ligero y varias rutas de autobuses con vías preferenciales, así como la renovación de algunos estadios y la construcción del puerto deportivo, el cual dota a la ciudad con una larga pasarela pública. El gobierno de la ciudad carioca ha sido criticado por invertir grandes sumas de dinero en obras que favorecen a quienes más dinero tienen, como el campo de golf y los 3,600 apartamentos de lujo de la villa olímpica, que serán vendidos a los más altos precios.
La perspectiva para el futuro de las ciudades que contemplen organizar unos juegos olímpicos no es muy prometedor, ya que la construcción de infraestructura y equipamiento urbano en el sistema capitalista global ha pasado de ser tarea del estado a convertirse en operaciones concertadas con la iniciativa privada.
Quizá en el futuro se reconstruya Olimpia, en Grecia y se utilicen sus instalaciones para todos los juegos subsecuentes. Dicha infraestructura podría estar financiada internacionalmente, en proporciones justas según las ganancias, es decir, principalmente por los Estados Unidos de América, que son los ganadores casi hegemónicos de la derrama económica deportiva. Esta propuesta es muy aventurada, pero existen numerosos factores políticos, económicos y sociales que han ido inhibiendo gradualmente, la propensión de la mayoría de las ciudades a ofrecerse como sedes.
La organización de una olimpiada es un hecho urbano importante para cualquier ciudad, como lo fue para México en 1968 o para Los Ángeles en 1932 y 1984. Sin embargo, se está convirtiendo en una deseconomía de escala, ya que los costos de organización están muy por arriba de los beneficios para la ciudad. La mayoría de las ciudades que se han embarcado en la organización de juegos de verano, han desperdiciado sus recursos públicos para fomentar una imagen de progreso muchas veces falsa y gran parte de los edificios que han sido construidos han quedado subutilizados como el famoso Estadio Nacional, conocido como “el nido” construido en Pekín en 2008, que ahora se utiliza para ferias comerciales y que está en riesgo de ser demolido en los próximos años.
Lorenzo Rocha

jueves, 18 de agosto de 2016

VIDA ENTRE EDIFICIOS

Un viejo proverbio escandinavo dice: “La gente va a donde hay gente”. La mayor parte de la vida urbana sucede en los espacios reservados para el tráfico peatonal. Cuando las personas transitan de sus casas a sus escuelas y trabajos, o bien a las tiendas y mercados para comparar lo que necesitan, suceden intercambios visuales, auditivos y sociales de distintas intensidades, que contribuyen a su bienestar. Dichos intercambios se ven significativamente disminuidos cuando la gente se transporta en automóvil, sin embargo, también en los supermercados y los centros comerciales, suceden intercambios humanos.
Los arquitectos que nos ocupamos de construir edificios, casas, comercios y oficinas, muchas veces no tomamos en cuenta las repercusiones que nuestros diseños tendrán sobre la vida cotidiana de las personas que pasan delante o transitan entre ellos. En algunas ocasiones, estamos tan ocupados de la forma y los materiales que nuestras construcciones exhibirán hacia el exterior, que ni siquiera calculamos cómo será la vida de los usuarios de nuestras obras. Los urbanistas y los diseñadores urbanos se encuentran más cercanos a las reflexiones en torno al espacio público y su trabajo tiene un impacto directo sobre la experiencia de la ciudad.
El arquitecto y urbanista danés Jan Gehl, ha dedicado gran parte de su trabajo a la reflexión sobre ciudades pensadas para la gente que las habita, sus ideas han influido notablemente sobre la peatonalización del centro de Copenhague y sobre muchos otros arquitectos que se preocupan por el impacto negativo del automóvil sobre el paisaje urbano. En su libro “La humanización del espacio urbano”, escrito en 1971, Gehl escribe: “Si a la vida entre los edificios se le proporcionan unas condiciones favorables, podrían evitarse muchos intentos caros y a menudo artificiosos y forzados, de hacer que los edificios sean interesantes y suntuosos utilizando para ello espectaculares efectos arquitectónicos”.
Los arquitectos debemos estar muchos más abiertos a críticas como la anterior, en lugar de perdernos en las modas y en intentar agradar a los críticos de arte. La mayoría de los arquitectos están más interesados en impresionar a sus colegas, ganar concursos y recibir premios, que en satisfacer las necesidades de las personas directamente involucradas en sus proyectos. El ensimismamiento del gremio arquitectónico es una de las razones por las cuales la mayoría de las ciudades modernas son impersonales e inadecuadas para la vida al exterior.
La gente aprecia más un jardín público con columpios para los niños, una calle comercial y un paseo con fuentes, bancas y árboles, que una fachada de concreto y vidrio de formas sofisticadas. La arquitectura fantasiosa y singular debe existir en la ciudad como una suerte de acento al ritmo urbanístico, donde solamente deben destacar los edificios de interés público, como puntos de referencia o por su valor simbólico, cuando representan instituciones culturales, financieras, políticas y religiosas. Las demás construcciones se deben amalgamar de tal modo que ninguna destaque demasiado, pero entre todas puedan contribuir a crear las condiciones para generar una vida sana y productiva para todos los habitantes de las ciudades.
Lorenzo Rocha

jueves, 11 de agosto de 2016

LIBERTAD ESTRUCTURAL

Los arquitectos parisinos Anne Lacaton y Jean Philippe Vassal, se cuentan entre los pocos arquitectos en el mundo que se han permitido poner en duda los fundamentos de su práctica profesional. Cada proyecto que han realizado desde que fundaron su estudio hace poco más de 25 años, ha sido una oportunidad más para que la pareja explore las posibilidades de ejercer la profesión de la arquitectura como una continua reflexión crítica.
Ellos comienzan siempre tomando en cuenta lo existente, aunque se trate de un edificio nuevo. Las características del entrono urbano y del paisaje circundante al sitio de intervención, son tan importantes para ellos como el programa arquitectónico, las necesidades de los usuarios y la calidad del espacio interior.
Para los arquitectos, la economía del proyecto es primordial, su objetivo es proveer a las personas de espacios más generosos, no más baratos. Para ello, lo más importante es la elección del sistema estructural idóneo para cada proyecto, con el fin tener más espacio interior con la cantidad mínima de materiales. Pocos arquitectos hoy en día, incorporan a su discurso los conceptos de generosidad de espacio, libertad de uso y placer para los habitantes, para Lacaton y Vassal estos tres factores son el verdadero lujo de la arquitectura.
La remodelación en 2011 del edificio de viviendas en Bois le Prêtre, al norte de París, es sin duda el caso que muestra con mayor claridad su filosofía, aunque sus ideas están expresadas de modo explicito en todos sus proyectos. Se trata de una torre de apartamentos diseñada por el arquitecto Raymond López en 1959, cuyas fachadas fueron modificadas en 1990. El resultado de la remodelación había afectado la calidad espacial de los apartamentos y les había quitado luz y ventilación. Los propietarios del inmueble planeaban demolerlo y construir en su lugar una nueva torre con apartamentos más grandes y de mayor calidad. Lacaton y Vassal, en equipo con el arquitecto  Frédéric Drout, convencieron a los propietarios de no demoler el edificio, sino añadir una nueva crujía en cada una de sus cuatro fachadas principales, de tal modo que se pudieran ampliar los apartamentos en un cuarenta por ciento de su area anterior, sin que los inquilinos tuvieran que mudarse. Los nuevos espacios fueron más luminosos y dotaron a los existentes de mayor area para el salón, balcones e invernaderos para disfrutar de la vista y el aire fresco. Al mismo tiempo, las nuevas crujías redujeron notablemente el consumo de energía para la calefacción y enfriamiento de los espacios.
Este y otros trabajos de la firma francesa, plantean una forma crítica y novedosa de hacer arquitecura, sin fórmulas preestablecidas, que debería ser tomada muy en serio por el gremio y las escuelas de arquitectura en todo el mundo.
Lorenzo Rocha

viernes, 5 de agosto de 2016

ESTRUCTURAS COMUNICANTES

Este año el estudio de arquitectura "Anónima", compuesto por Sindy Martínez y Érik Carranza, fue seleccionado por la Casa Vecina como beneficiario de su programa de residencia cultural. Ellos comparan su trabajo con la forma de trabajar del Zahorí, el geomántico, que es capaz de sacar agua de las piedras, siguiendo una simple vara en forma de 'y' griega, por su búsqueda de "Nuevas energías espaciales con las cuales se pueda conjugar la técnica mediante artefactos sencillos con la capacidad de amplificar una solución para estructurar la realidad."
Para su instalación en el Atrio de San Francsco, a un lado de la Torre Latinoamericana, los arquitectos planearon un proceso muy interesante. Primero partieron en busca de juegos infantiles deteriorados y en desuso, los cuales encontraron en parques públicos de las delegaciones Gustavo Madero, Cuauhtémoc y Azcapotzalco. El segundo paso fue hacer un convenio con las delegaciones para que prestaran sus estructuras de juego, a cambio de que se reparen y les sean devueltas. Después procedieron a instalarlas en el espacio del atrio, creando un área urbana de juegos y descanso. Al terminar la exposición, en octubre las estructuras volverán a ocupar sus lugares de origen.
Lo que es notable del proyecto, es la capacidad de Anónima de generar una investigación arquitectónico-urbana de trasfondo social vinculado al contexto, a partir de un elemento sencillo y su potencial disposición como escultura efímera. El sistema que seleccionaron se conoce como "Jungla de aros", consiste en pirámides de aros de metal, que recuerdan mucho a los diseños de Aldo van Eyck para "La ciudad como área de juegos". También del mismo modo, los arquitectos diseñaron un atractivo mobiliario para complementar los usos de la instalación.
Además de la habilidad para gestionar y realizar la obra, es importante notar que la pieza está informada por movimientos arquitectónicos precedentes, como el metabolismo japonés. La instalación recuerda algunas formas de los edificios construidos por Kisho Kurokawa durante los años setenta del Siglo XX. Dicha forma metabolista ha sido recuperada en distintas ocasiones, la más reciente fue en 2013, cuando el arquitecto japonés Sou Fujimoto la utilizó en la construcción del pabellón para la galería Serpentine que se instala cada verano en Londres. Quizá no sea casual que en aquella ocasión también fue utilizada como area lúdica y de descanso.


Estas analogías formales no restan para nada el mérito del grupo Anónima, respecto al acierto de su presente proyecto, al contrario, muestran que además de ser un grupo creativo, también están al corriente de las tendencias actuales e históricas de la arquitectura.
Lorenzo Rocha

jueves, 28 de julio de 2016

ARQUITECTO BRUTALISTA

La historia de la arquitectura mexicana ha dado muy poco reconocimiento a un arquitecto notable, se trata de Alejandro Zohn (Viena 1930-Guadalajara 2001), el máximo exponente de la corriente brutalista en México. Es importante hacer notar que el movimiento brutalista es por sí mismo, una corriente poco valorada mundialmente. El término deriva de la influencia internacional que ejercieron las obras en concreto aparente que Le Corbusier llevó a cabo en Francia e India durante los años sesenta y setenta. El arquitecto suizo llamaba “Bêton brut” (“concreto en bruto”) al acabado rugoso que utilizó para sus edificios de aquella época.

Los arquitectos brutalistas como Zohn concibieron la volumetría de sus proyectos como elementos de expresión escultórica, para ellos el concreto aparente fue el material idóneo, por su moldeabilidad, la cual permite infinidad de texturas en su acabado final. Sin embargo, los edificios brutalistas resultan poco populares entre el público y la crítica, quizá por que se acercan más al arte que a la arquitectura y su escala suele ser monumental, alejada de las dimensiones del cuerpo humano.

La obra más representativa de dicho expresionismo volumétrico es sin duda el proyecto para el archivo general del Estado de Jalisco, comenzado en 1985 y construido por Zohn en Guadalajara en 1990. Se trata de un gran volúmen de aproximadamente 30 metros de altura cuyas fachadas son enteramente de concreto aparente. No se aprecian sus ventanas desde el frente ya que están colocadas de modo muy inteligente en remetimientos laterales. El edificio tiene un área aproximada de 26,000 metros cuadrados, dos plantas para estacionamiento en el sótano y nueve pisos de oficinas, archivos, servicios generales y salas de conferencias.

Por sus dimensiones y características, el edificio es un elemento primordial del paisaje urbano de Guadalajara. La elección del material y su capacidad expresiva son los más adecuados cuando se trata de un hito urbano cuyo valor primordial es simbólico. El brutalismo fue quizá uno de los movimiento que consiguió ajustarse mejor a la necesidad simbólica de los edificios públicos. Un buen ejemplo de ello es la Biblioteca Estatal de Hans Scharoun en Berlín (1967).

Recuerda en su forma exterior a algunos de los edificios públicos realizados por el arquitecto estadunidense Paul Rudolph, como el edificio para las facultades de arte y arquitectura de la Universidad de Yale, construido en 1963. No es coincidencia que Rudolph, el principal exponente del brutalismo en los Estados Unidos, tampoco ha recibido reconocimiento suficiente por su magnífica obra arquitectónica.

Lorenzo Rocha

jueves, 21 de julio de 2016

PARTICIPACIÓN CIUDADANA

Durante los años sesenta del siglo pasado, se inició un movimiento social de democrácia directa, que reflejaba los cambios sociales característicos de la década. Como sabemos, en los sesenta se forjaron movimientos estudiantiles de protesta en muchas ciudades como París, Praga, Roma y México. Algunos de ellos, le costaron la vida a decenas y hasta cientos de jóvenes que pedían ser escuchados y tomados en cuenta en las decisiones que afectaban a su propia vida.También durante dicha época, se radicalizaron ciertos movimientos anarquistas, derivados de la lucha anti-fascista en Italia.

En 1966 se llevó a cabo una reunión del Team X en Urbino, cuyos resultados se han convertido en un hito para la participación ciudadana en la arquitectura moderna. El grupo se oponía a los conceptos urbanísticos y sociales, derivados del último Congreso Internacional de Arquitectura Moderna, el cual se había llevado a cabo en 1959 en Otterlo, Holanda. El tema de la reunión, organizada por Giancarlo de Carlo, era: "La intervención del automóvil en la arquitectura", algunos de los participantes como Jaap Bakema, hicieron propuestas muy interesantes, incluso en su redacción: "La relación entre [moverse] y [mantenerse] en el proceso de la urbanización".

Ahora que han transcurrido 50 años desde esa reunión, conviene preguntarse: ¿qué beneficios aporta la participación ciudadana a la urbanización actual? Sin duda son muchos, ya que antes del surgimiento de los movimientos sociales a favor de la participación, los cambios en el espacio público en las ciudades sucedían sin ningún tipo de consulta popular, eran los expertos técnicos quienes evaluaban y decidían las dimensiones y características de las infraestructuras urbanas. En cuestión de meses podían aparecer autopistas y desaparecer barrios enteros sin que los ciudadanos supieran con certeza sus verdaderos objetivos y potenciales beneficios.

En nuestra ciudad el gobierno actual ha utilizado la participación ciudadana como parte de su retórica política, el eslógan "Decidiendo juntos", se ha convertido en una frase vacía y demagógica. Sin embargo, gracias a los múltiples canales de comunciación con los que contamos hoy en día, los ciudadanos no dependemos del gobierno para organizarnos y protestar contra los abusos de la autoridad. La capacidad de auto-organización de los ciudadanos es mucho más poderosa que las convocatorias oficiales a la participación. Pero también la protesta debe ser mesurada, por que de no serlo es un mecanismo autodestructivo que no permite el desarrollo urbano, el exceso de crítica contra cualquier iniciativa gubernamental corre el inevitable peligro de convertirse a su vez en una "dictadura de la opinión".

Lorenzo Rocha

jueves, 14 de julio de 2016

METÁFORAS

La crítica y la teoría de la arquitectura se sirven muy frecuentemente de las metáforas que derivan de la formas arquitectónicas y las experiencias del espacio. Muchos de los críticos y teóricos no están concientes de la brecha que existe entre las descripciones escritas de los objetos arquitectónicos y la arquitectura tal como se experimenta en tiempo real. Las descripciones son subjetivas y contienen una buena dosis de ficción, por ello todo lector debe tomarlas con las reservas necesarias para mantener independencia del autor para hacer sus propias interpretaciones.

El objeto directo de la escritura es el espacio arquitectónico, pero el predimonio del material visual disponible para la investigación y la falta de tiempo o de interés de los críticos por visitar físicamente las obras, resulta en el tratamiento de los edificios como objetos aislados de su contexto. Los límites entre el interior y exterior, entre la arquitectura y la ciudad son borrosos en la experiencia personal del espacio, en cambio las fotografías y modelos tridimensionales, tienen la tendencia a anular la influencia de los estímulos sensoriales ajenos al objeto de estudio.

La forma de pensamiento derivada de la Ilustración, prefiere identificar de modo unívoco a las obras con sus autores y tiende a considerar, como lo hacía Descartes, que los edificios más atractivos son aquellos realizados por un solo arquitecto, en lugar de las adaptaciones de edificios realizados en distintas etapas temporales. Por su parte, lo que consideramos el contexto de la obra, nunca es de un solo autor y se escapa a la planificación y al determinismo cartesiano. Con el pensamiento unívoco se consigue eludir todo lo aleatorio, cuando el individuo es el único responsable de la obra, triunfa su racionalidad.

Considerar para las discusiones críticas a los objetos como metáforas puede resultar de gran riqueza académica, pero pierde gran parte de su utilidad cuando la discusión va encaminada a mejorar la práctica de la arquitectura en el campo de la realidad. No quiero implicar que las discusiones filosóficas en torno al espacio arquitectónico no sean útiles, son los lectores quienes tienen que ser capaces de distinguir las metáforas respecto a la realidad.

"La arquitectura como metáfora, ha dominado incluso a la arquitectura real", escribe el filósofo japonés Kojin Karatani, en su libro "Arquitectura como metáfora". El argumento de Karatani es que la metáfora de la arquitecura como unidad racional independiente de su contexto es tan estable y poderosa, que puede confundir con facilidad al lector de que se trata no solo de una herramienta epistemológica, sino de la arquitectura misma.

Lorenzo Rocha

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