jueves, 25 de marzo de 2021

ESPACIO EMOCIONAL

En su “Manifiesto de la arquitectura emocional”, Mathias Goeritz habló de una arquitectura que tiene a la emoción como su principal función. El texto fue leído por él durante la inauguración del Museo experimental El Eco, en 1953. Más de medio siglo más tarde, la idea sigue siendo provocativa.

En principio, la arquitectura debe hacerse de tal modo que no condicione a los habitantes a hacer un uso predeterminado por el arquitecto, del espacio que ha sido puesto a su disposición. De igual modo, es conveniente para quien realiza el proyecto, evitar involucrarse demasiado en su interpretación, teorización y en el control total de la obra, una vez que ha sido terminada.
El uso e interpretación racional de los espacios producidos por arquitectos queda en manos de los usuarios y de los críticos. La tarea fundamental de los proyectistas es la de anticipar y planificar los espacios del modo óptimo desde puntos de vista económicos, sociales, estructurales, climáticos, funcionales, expresivos, etcétera. Pero más allá de toda razón, existe también la emoción que un espacio arquitectónico provocará, casi inevitablemente, en sus visitantes.
A pesar de la virtual imposibilidad de condicionamiento de los estímulos emocionales, el arquitecto sí está en posición y tiene pleno derecho y libertad para expresar sus propias emociones a través de su obra.
Uno de los elementos de expresión que no se relaciona con la razón es sin duda el uso del color, aunque desde luego no es el único de ellos. También la luz, las texturas de los materiales, el agua, las proporciones y medidas de los espacios, son elementos de expresión emocional. 
Es indescriptible la sensación que uno experimenta cuando penetra en un espacio tan cargado de elementos provocadores de emociones como los espacios religiosos, desde la antigüedad hasta el modernismo. En ellos la luz, el sonido, los aromas y todos los estímulos estéticos están colocados con la intención primordial de emocionarnos, sin que ello demerite la importancia de todos los demás factores racionales que han originado a la obra, pero que no sustituyen a la emoción.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 18 de marzo de 2021

DENTRO Y FUERA

El martes pasado se publicó la noticia sobre la concesión del prestigioso premio Pritzker al estudio de arquitectura de Anne Lacaton y Jean Philippe Vassal. En seguida vienen a la mente sus ideas sobre la estructura, el clima, la economía y la sociología, aplicadas a proyectos como el Palais de Tokio, la torre en Bois-le-Prêtre, la casa-invernadero de Coutras, la Escuela de arquitectura de Nantes y muchos más. Se trata de un reconocimiento extensivo a sus socios en casi todos sus proyectos para vivienda, Frédéric Druot y Christophe Hutin, con quienes desarrollaron el concepto “Plus” que se basa en conservar todo lo existente añadiendo nuevas fachadas habitables para renovar bloques de viviendas consideradas obsoletas. Su estrategia de acción se fundamenta en la convicción de que todas las construcciones existentes tienen el potencial de ser transformadas y evolucionar sin necesidad de demolerlas. 
La pareja de arquitectos y sus principales colaboradores han expresado con gran elocuencia sus ideas sobre la arquitectura, es posible conocerlas a través de sus textos y entrevistas publicadas a lo largo de la última década. La idea central de su práctica es una arquitectura hecha desde dentro hacia afuera. En una entrevista concedida a este medio hace un año, el arquitecto Druot respondía acerca de su preferencia entre el aspecto exterior e interior de sus edificios, comentando: ”La forma arquitectónica exterior es la consecuencia de un trabajo generoso del espacio interior. Si todo va bien adentro, todo irá bien afuera”.
Casi todos los arquitectos estamos conscientes de que un edificio nuevo es tan solo el esbozo de un potencial, que adquiere su auténtico significado solamente cuando es activado por sus habitantes.
Lacaton y Vassal han trabajado casi 40 años juntos con gran discreción y humildad, desde una posición externa al sistema publicitario de la arquitectura.
La concesión del premio Pritzker implica un compromiso mediático ineludible para cualquier estudio de arquitectura, auguramos que L&V tengan la madurez e integridad para seguir siendo capaces de “comenzar desde cero” en cada uno de sus proyectos, como ellos mismos lo afirman.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 11 de marzo de 2021

ESCUELAS SOCIALES

La geógrafa inglesa Doreen Massey, establece con claridad en su libro “Un sentido global del lugar”, que no existen procesos espaciales sin contenido social, debido a que el espacio es en sí una construcción social y simultáneamente todo lo social acontece en un espacio específico. Según Massey, la organización social está construida espacialmente y viceversa.

Marta Suplicy, quien fue alcaldesa de Sao Paulo en el período de 2000 a 2005, ganó gran parte de su prestigio político con la construcción de una veintena de escuelas en zonas periféricas como Ipiranga, una de las más degradadas de la ciudad. Los Centros de Educación Unificada, fueron creados para introducir la cultura en barrios marginales donde no existían cines, ni teatros. Por este motivo, su construcción tuvo efectos sociales que fueron mucho más allá de la docencia. Gran parte de los niños y niñas de estos barrios nunca habían tenido acceso a instalaciones para espectáculos y deportes. Las nuevas escuelas cuentan con piscinas y salas de cine, lo cual ha contribuido también a mejorar la autoestima de los estudiantes. Dichos centros, además de ser educativos, son proyectos de inclusión social, ya que por las noches y durante los fines de semana ofrecen actividades a otros grupos desfavorecidos, como los adultos mayores.
Desde el punto de vista arquitectónico los CEU plantean un modo comunitario de hacer arquitectura. La mayoría de los proyectos se componen de espacios flexibles, que se adaptan a las actividades de sus usuarios. Mediante procesos participativos, los alumnos, profesores, arquitectos, ingenieros y educadores, dan forma a los edificios para que puedan responder eficientemente a los proyectos pedagógicos que se desarrollan en estos. Mediante espacios amplios, en estos centros educativos es posible que los alumnos trabajen en distintos grupos dentro del mismo espacio, que los profesores se puedan enfocar en aquellos que tienen mayores dificultades de aprendizaje y darles una atención más personal que en las aulas tradicionales.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 4 de marzo de 2021

CASA HOGAR

Rudolf M. Schindler, arquitecto austriaco (Viena, 1887–Los Ángeles, 1953) escribió un manifiesto en 1912. El texto recoge sus principales ideas sobre la casa, el espacio y la arquitectura, que se convertirían más tarde en los principios rectores de todos sus proyectos construidos después de su traslado definitivo a Los Ángeles, donde construyó cerca de 150 casas.

El hogar no es lo mismo que la casa, pero en ocasiones ambas palabras casi pueden ser sinónimos. ¿Cuáles son las condiciones necesarias para que podamos llamar hogar a nuestra casa? ¿La condición de hogar se relaciona únicamente al confort y a la seguridad? Sin duda el concepto de hogar está muy ligado a la identidad de sus habitantes. Pero hogar significa: “sitio para el fuego”, lo cual no es lo mismo que casa. Hoy en dia la gran mayoría de las casas no cuentan con estufas de leña o chimeneas, el centro de atención de la casa es ahora el aparato de televisión. Desde que se popularizó el uso de dispositivos informáticos móviles (como el ordenador portátil y el teléfono móvil), el centro de la casa se ha desplazado hacia el espacio público. Podríamos casi afirmar que ahora llevamos nuestro hogar a cuestas, como los caracoles. Esto sucede en parte porque el trabajo remoto ha invadido totalmente nuestra privacidad y ahora todos trabajamos desde casa, desde un café o desde la banca de un parque. Lo que el hogar moderno había conseguido: la independencia entre la vida y el trabajo, los posmodernos nos ocupamos de volverlo a su condición anterior.
Rudolf M. Schindler escribió durante varios años una columna de opinión en el diario Los Angeles Times. En su último artículo publicado en mayo de 1926, escribe sobre el concepto de hogar. El título del texto es: “Cuidado del cuerpo/Refugio o patio de recreo”, en éste menciona los elementos básicos para un refugio: “protección trasera, frente abierto, una fogata y un techo”. Estos cuatro elementos eran suficientes, según el arquitecto para que una casa fuera el hogar de sus habitantes. Si Schindler aun viviera, quizá no habría añadido los electrodomésticos a su lista de prioridades, seguramente se resistiría a incorporar a la tecnología a su vida diaria.
Lorenzo Rocha

 

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