jueves, 26 de septiembre de 2019

TRABAJO MANUAL

La integración plástica, muy característica de la arquitectura mexicana desde los años treinta hasta los sesenta del siglo pasado, dejó poca herencia a los arquitectos actuales, que no acostumbramos relacionarnos mucho con artistas que podrían contribuir a nuestras obras.

La educación universitaria de los arquitectos adolece de un aspecto importante que contribuiría a mejorar su formación: el trabajo manual. En México los arquitectos estudiamos por cinco años un programa centrado en los proyectos y la construcción, complementado por aspectos estructurales, teóricos y financieros. Al final de la carrera sabemos dibujar proyectos por computadora y tenemos nociones del modo en que se llevan a la práctica, pero pasamos ese largo período sin construir nada con nuestras manos.
El programa de la Bauhaus, por ejemplo, contemplaba cursos de carpintería y de construcción de muebles. Además los alumnos debían aprender algún oficio artesanal como aprendices de los maestros y estaban en contacto constante con pintores y escultores, ya que la filosofía de la escuela apuntaba a la creación de obras arquitectónicas como “obras de arte totales”.
Algunas escuelas de arquitectura en la actualidad incorporan ciertos oficios a sus programas educativos, sobre todo en lo que respecta a la construcción de maquetas y modelos a escala de los detalles constructivos, como ventanearías y estructuras metálicas. Un claro ejemplo de esta tendencia es la Escuela técnica superior de Zurich (ETH, por sus siglas en alemán). En esta escuela se dice que todavía se dibuja con lapiceros de mina dura, ya que conserva el rigor técnico que es tradicional en la arquitectura modernista suiza.
Realmente es un placer para los arquitectos cuando nos encontramos en la posibilidad de involucrarnos en alguna de las partes prácticas de nuestros proyectos, es una realidad no solamente reservada para los jóvenes, sino para cualquiera que esté interesado en el bricolaje o en cualquier disciplina artística.

Por ejemplo, el gran arquitecto y restaurador Luis Ortíz Macedo, a menudo realizaba a mano ciertas cenefas decoradas en sus edificios, cuando encontraba vestigios de motivos decorativos que ya nadie era capaz de reproducir. También Teodoro González de León realizó algunas pinturas, bajorrelieves y mosaicos en obras suyas como en el vestíbulo de la Torre Arcos.
Lorenzo Rocha

jueves, 19 de septiembre de 2019

ARQUITECTURA INTERIOR

El espacio, lo habitable y la experiencia de la arquitectura son los parámetros que se utilizan para escribir ensayos y disertaciones sobre el arte de la construcción. Se trata de una labor amplia y compleja que debe intentar eludir al máximo los prejuicios de los autores.

Existe una costumbre muy extendida entre los críticos de arquitectura que consiste en la taxonomía y determinación de si una obra es o no arquitectura. Este vicio, que es característico de los textos históricos dedicados a la arquitectura moderna, distingue a la arquitectura del paisajismo, del diseño urbano y del interiorismo, cuando todo ello comparte los mismos fines: la composición espacial habitable. Por ejemplo, el teórico mexicano José Villagrán, en una célebre carta escrita en 1951, califica a la arquitectura de Luis Barragán como puramente :”decorativa”, al privilegiar excesivamente su enfoque estético, sacrificando su funcionalidad, Villagrán escribe: “la obra vale plásticamente como escenografía o como decoración arquitectónica, mas no como arquitectura auténtica”.
Coloquialmente no se considera arquitectura aquel trabajo que no comprende todos los aspectos de una obra, como la parte estructural. Si el trabajo del arquitecto se realiza en un inmueble preexistente, a lo mucho se le describirá como renovación, sin considerar que el nuevo proyecto redefine la experiencia del espacio interior, sin importar que el edificio exista previamente con características interiores distintas.
Otro ejemplo interesante es la opinión del crítico e historiador inglés Kenneth Frampton publicada en 1969, acerca de la “Maison de Verre” (Casa de vidrio) construida en París en 1932 por el arquitecto Pierre Charreau. Frampton opina que más que una casa se trata de “una gran pieza de mobiliario insertada en un espacio ya construido”. La razón es que en efecto la obra fue construida dentro de una estructura de cuatro plantas ya existente, la cual  no podía ser demolida y por lo tanto se conservó la estructura original de sus tres primeros niveles para ser convertida en la célebre vivienda y consultorio del doctor Jean Dalsace y su familia.

Hoy en día la crítica de arquitectura está un poco más abierta a distintos ámbitos y obras de arte que trabajen con la disposición espacial. Aunque el gremio en general sigue dividiendo las obras según ciertas temáticas funcionales, por eso en las bienales aun existentes clasificaciones que separan las obras siguiendo los cánones establecidos durante el modernismo del Siglo XX.
Lorenzo Rocha

jueves, 12 de septiembre de 2019

EFECTO ECONÓMICO

Hoy en día se discute constantemente acerca de la gentrificación, el proceso de aburguesamiento de un barrio, el cual tiene como consecuencia el encarecimiento de los alquileres y servicios. Este fenómeno provoca el éxodo de los sectores con menos recursos hacia otras zonas más baratas de la ciudad.

La construcción está tan ligada a la economía que muy frecuentemente olvidamos que sus efectos son al mismo tiempo la causa y la consecuencia del desarrollo económico de las ciudades. Cuando una zona de la ciudad mejora sus condiciones infraestructurales, automáticamente atrae las inversiones inmobiliarias y estas a su vez, provocan el crecimiento económico de dicha zona, lo cual eventualmente incentiva la ampliación de las redes de infraestructura urbana como vías de comunicación, electrificación, telecomunicaciones, etcétera.
Pero el caso contrario también es posible, mientras la inversión en construcción disminuya, así también lo hará la oferta de vivienda y por lo tanto también se estancará el crecimiento de infraestructura y servicios. En la ciudad de México durante el ultimo año, el sector de la construcción ha crecido solamente entre el uno y dos por ciento, aunque esta cifra podría aumentar el año próximo, cuando se definan las políticas públicas respecto a la construcción, lo cual también podría beneficiar a la sector privado.

El paradigma hasta ahora utilizado para el desarrollo urbano, que se fundamenta en la inversión en infraestructura estatal se encuentra en cuestionamiento por los críticos del modelo capitalista urbano. Los edificios nuevos no son capaces por sí solos de desatar el mejoramiento del espacio urbano, contribuyen a éste solamente si son parte de un plan de acción integral que incluya a todos los sectores de la población. La reciente construcción de tres rascacielos de más de 50 pisos sobre el Paseo de la Reforma a la altura de la avenida Chapultepec (BBVA, Torre Reforma y Chapultepec Uno) sumados a la Torre Mayor que ya existía ahi desde hace casi 20 años, se puede interpretar como un fenómeno de éxito económico para el sector de la construcción. Sin embargo, es importante medir sus efectos en los barrios circundantes, en las vialidades y en los precios de las viviendas, si dicho efectos son tan positivos como la apertura de la linea 7 del Metrobús, entonces podríamos sostener que la calidad urbana de la zona ha aumentado, pero si estas inversiones han acarreado la expulsión de las personas de menores recursos, entonces esto indicaría que la planificación no ha sido correcta en términos sociales.
Lorenzo Rocha

jueves, 5 de septiembre de 2019

MIGRANTES

Los vestigios de la Gran Muralla China, de las distintas murallas medievales que aun existen y de los puertos amurallados coloniales, son los testimonios más claros de la constante lucha por el territorio desde las civilizaciones más antiguas. 

Los fosos, las garitas, los baluartes, las puertas y los puentes son testigos de épocas en las que las ciudades eran sitios cerrados a los extranjeros. Siempre se ha distinguido al ciudadano del migrante, pero la paradoja es que casi todos los ciudadanos o sus antepasados también migraron en alguna época. Esto hace aún más absurda la situación actual respecto a la migración, ya sea desde el sur hacia norte de América, como desde África hacia Europa a través del mar Mediterráneo. Está claro que el principal motivo de la existencia de un muro entre México y los Estados Unidos es por su fuerza simbólica y los réditos políticos que éste pueda tener a favor del presidente estadunidense.  De igual modo, la tensión en las costas italianas respecto a el desembarco de migrantes africanos rescatados en el mar por organizaciones no gubernamentales, es un espectáculo mediático dirigido a la exaltación de la xenofobia, que beneficia políticamente a la extrema derecha de dicho país. Todos los gobiernos que colaboran con la criminalización del migrante, como el nuestro, lo único que hacen es favorecer las agendas políticas de quienes promueven el rechazo al libre tránsito de personas necesitadas de ayuda humanitaria.
En México el migrante centroamericano siempre ha sido víctima del abuso de las autoridades y de los grupos delictivos que se dedican a robarle, secuestrarle y extorsionarle. Pero ha sido probado que la mayoría de inmigrantes ilegales que viven en los Estados Unidos han ingresado al país con visas turísticas y gran parte de ellos lo han hecho en avión, así que ¿de qué serviría construir un muro? La respuesta no parece saberla nadie, no siquiera sus más entusiastas promotores.

La xenofobia extrema es un tipo de odio infundado que discrimina a las personas simplemente por su origen nacional. Es una actitud tan ilógica como el extremo contrario, la xenofilia, la admiración de que gozan las personas que provienen de países que tienen un alto prestigio o que cuentan con altos niveles económicos. Desgraciadamente ambas formas de discriminación responden a un orden geopolítico que se organiza de sur a norte. Esperemos que el proceso que vivimos ahora no derive en los escenarios futuristas de segregación en los que las ciudades y países vuelvan a estar rodeadas de muros, fosos y torres militares.
Lorenzo Rocha

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