Durante la prehistoria, en el neolítico superior, dentro de llamada “Edad del bronce’, las poblaciones localizadas en la “Media luna” que rodeaba al mar medterráneo, fueron capaces de crecer de manera sostenida gracias al desarrollo de la agricultura y en esa época se fundaron las primeras ciudades.
El antecedente directo de la civilización mesopotámica, es un poblado llamado Tell-es-Sawwan. Se localiza a unos 140 kilómetros de Bagdad en la cuenca de los ríos Tigris y Eufrates, una de las zonas más fértiles del medio oriente. En este lugar se instaló la población de la cultura Samarra, la cual se desarrolló alrededor del año 5,500 a. C. una ciudad parecida a una pequeña colina de aproximadamente dos kilómetros cuadrados, su nombre incluye la palabra árabe “Tell”, que significa colina. Esta primitiva ciudad creció gracias al éxito de la agricultura de la región, en ella se han encontrado hornos de pan y altares que adoraban deidades femeninas ligadas al culto a la tierra.
La aportación más notable de esta ciudad al diseño urbano fue su aspecto defensivo. Se construyó en un terreno más alto que su entorno y además se creó un montículo de tierra acumulada en los bordes del poblado y encima de éste se construyó una muralla perimetral. Esta idea se había estado elaborando en otros asentamientos previos en forma de montículo o colina. Sin embargo otras ciudades localizadas en la misma región erán grupos de pequeñas habitaciones adosadas a las que se entraba por los techos, formando una gran masa compacta, construida con barro prensado. Tal es el caso de la ciudad bíblica de Jericó, que se conoce también con el nombre de Tell-es-Sultan. La principal innovación aportada por el diseño urbano de Tell-es-Sawwan permitió circular libremente alrededor de las construcciones para que estas tuvieran aberturas hacia el exterior sin poner en riesgo la seguridad de sus habitantes. De ese modo, los espacios comunes abiertos fueron mucho más eficientes que los de sus predecesores. Las murallas continuaron utilizándose en la mayor parte de las ciudades en Mesopotamia y después también en Europa hasta la edad media, hay gran cantidad de ejemplos de ciudades amuralladas también en la Nueva España.
Lorenzo Rocha

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