jueves, 24 de marzo de 2011

EDIFICIO-IDEA


Además de la ausencia total de la ornamentación, la agenda de la arquitectura funcionalista se centraba en la pureza geométrica de los proyectos arquitectónicos. Una consecuencia de dicha cualidad escultórica de los edificios del modernismo ha derivado en una intensa reinterpretación de las obras como productos iconográficos. Es muy frecuente encontrarnos con imágenes de los edificios-sede de algunas empresas multinacionales, convertidos en los logotipos corporativos que identifican a las compañías que se alojan en éstos. De ahí deriva también que el encargo de un edificio corporativo a un arquitecto, incluya también la necesidad de que éste sea susceptible de ser transformado en un ícono.

La fotografía de la arquitectura ha contribuido ampliamente a la transformación de los edificios en símbolos, ya que la repetición de una imagen y su circulación en medios impresos y audiovisuales, son elementos que refuerzan la capacidad comunicativa de la arquitectura. Un símbolo gráfico, como los que encontramos en logotipos o en las señales urbanas que indican la proximidad de un edificio emblemático, se diferencia de los signos abstractos, como las letras y los números, ya que es un tipo concreto de signo, que guarda semejanza con el objeto al que representa.

Un caso interesante y paradójico es la torre que corona la terraza y azotea de la casa del arquitecto Luis Barragán, construida en 1947. La imagen original data de los años cincuenta, deriva de una fotografía tomada por Armando Salas Portugal donde coinciden los vértices interiores de la terraza, con los exteriores del rectángulo que conforma la torre. Esta composición fotográfica fue repetida por Hiroshi Sugimoto en el año 2000, sólo que el fotógrafo japonés realizó una toma totalmente desenfocada, en la cual se reconoce fácilmente la fuente de inspiración. Esta imagen es la que fue utilizada para el diseño del logotipo de la Casa Barragán, cuando fue convertida en un museo, que no representa intereses lucrativos, aunque utiliza la misma técnica de comunicación que las grandes empresas, con las que el arquitecto nunca mantuvo relación profesional.

Lorenzo Rocha

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