jueves, 5 de julio de 2018

PROPIEDAD URBANA

Desde hace algunos años, me he dedicado a indagar a fondo las razones que provocan la lentitud del desarrollo inmobiliario en zonas históricas en la ciudad de México, lo cual también acarrea la presencia de predios e inmuebles abandonados o invadidos en casi cada manzana de centro histórico y sus inmediaciones. Podría decir que la principal razón de dicho estancamiento en el desarrollo de colonias como Guerrero, Tacubaya, Santa María la Ribera, Atlampa y otras, es el régimen de tenencia de la tierra. Es muy frecuente encontrar situaciones de indeterminación cuando se investiga la propiedad de algún inmueble en especial y casi siempre coincide con su antigüedad y valor histórico. Muchos inmuebles que figuran en los catálogos del patrimonio arquitectónico, tanto del Instituto Nacional de Antropología e Historia como del Instituto Nacional de Bellas Artes, se encuentran intestados, sus propietarios originales han fallecido y no se ha llevado a cabo el acto notarial de sucesión testamentaria, por lo que sus poseedores muy frecuentemente no son sus propietarios legítimos ni legales. A veces dichos poseedores han obtenido una prescripción positiva a su favor, lo cual los reconoce como propietarios, pero en la mayoría de los casos no existe ningún documento legal que los acredite como dueños del inmueble.
Es evidente que una persona que ocupa un inmueble sin escrituras a su favor, tampoco puede venderlo ni alquilarlo y mucho menos aportarlo a ningún tipo de asociación ni fideicomiso que esté en posibilidades de desarrollarlo. Conozco casos en los cuales las personas que habitan una casa son los nietos de su propietario original, pero su abuelo ha fallecido y también su padre, por lo cual, para poder adjudicarse la casa y contar con escrituras a su nombre, tendrían que abrir dos sucesiones, la del abuelo y la del padre, lo cual implicaría localizar y reunir a toda su parentela de tres generaciones.

Gran cantidad de casas presentan aspectos muy lamentables, sus ventanas han sido cubiertas con ladrillos para evitar invasiones, en las azoteas crecen plantas que casi se han convertido en árboles y su deterioro es tal que en cualquier momento podrían venirse abajo. Sería muy importante que las autoridades comenzaran a involucrarse de algún modo en dicho fenómeno para intentar corregirlo, ya que además de frenar el desarrollo de la ciudad, los inmuebles abandonados constituyen un peligro para sus habitantes y vecinos e incluso para quienes transitan por la vía pública, a quienes les puede caer encima un fragmento de las fachadas en mal estado. La tenencia de los terrenos urbanos es un tema de propiedad privada que también involucra al interés público
Lorenzo Rocha

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Buscar este blog

Seguidores

Archivo del blog

Contribuyentes