jueves, 17 de septiembre de 2020

ESPACIO VIRTUAL

La artista visual Julieta Gil, quien se formó como arquitecta, realizó en 2019 una pieza titulada “Nuestra victoria”, que consiste en una documentación fotogramétrica de la base de la columna del Ángel de la Independencia, tras la protesta feminista. El modelo tridimensional del monumento se ha conservado digitalmente y se puede consultar libremente en la página de la artista.
El espacio público se concibe desde tiempos recientes como el sitio físico dentro del entorno urbano y también las plataformas digitales presentes en la red. Ambos espacios son sin duda, medios para el intercambio de las ideas, para las protestas y las relaciones humanas, sin olvidar que en ambos se ejerce la manipulación y el control de las masas. Sin embargo, existe una característica fundamental que los distingue, en cuanto a la experiencia física de ambos.
El espacio físico de las calles y plazas se experimenta de manera corporal, se percibe mediante todos los sentidos que conforman nuestra experiencia háptica, primordialmente tocando lo que está al nuestro alcance, escuchando, oliendo y mirando nuestro entorno. En tiempos de pandemia, la distancia física necesaria para evitar contagios, nos coloca al doble de la distancia habitual, suficientemente lejanos para anular el contacto físico entre nosotros.
Por su parte, el espacio transmitido por medios audiovisuales, la fotografía, el audio y el video, nos permiten el intercambio discursivo y la distribución de imágenes fijas y en movimiento, pero ciertamente no nos dan la experiencia física del espacio público y se prestan más fácilmente a simulaciones que transmiten información falsa o sesgada. Es indudable que el internet ha jugado un papel crucial durante el confinamiento y sus herramientas han sido de gran utilidad para la sociedad. Pero no olvidemos que el espacio que aparece en nuestras pantallas no es real, se trata de representaciones gráficas del mundo exterior. Por estas razones, es muy importante estar atentos ahora más que nunca a no confundir la información con la experiencia y las imágenes con la realidad.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 10 de septiembre de 2020

VIGILANCIA EXTREMA

Desde hace 14 años se celebra en Getxo, localidad aledaña a Bilbao, un festival de imágenes que llena las calles y edificios de trabajos visuales de gran calidad. La presente edición de Getxophoto se titula “¡A la calle!
Las tensiones sociales y las desigualdades, generan interesantes contenidos visuales para el trabajo de muchos artistas contemporáneos. Durante las últimas décadas, el espacio público urbano se ha saturado con cámaras de vigilancia, que graban y almacenan cada movimiento de personas y objetos por la vía pública, que son clasificados y estudiados por algoritmos informáticos que han sido creados para registrar, prevenir y evitar cualquier crimen potencial. Las Smart Cities, se caracterizan por el uso de la tecnología para la optimización de los transportes y la seguridad ciudadana. Pero para muchos de los ciudadanos el control parece excesivo, ya que los gobiernos los han aprovechado para vigilar a los ciudadanos y reducir notablemente su libertad de movimiento y opinión.
Dos trabajos fotográficos y audiovisuales, presentes en Getxophoto, nos muestran aspectos sofisticados y a la vez inquietantes de la vigilancia policial sobre las calles urbanas de distintas ciudades. 
El primero de ellos es la serie audiovisual del colectivo barcelonés Estampa, se trata de un video titulado “3409 Worker”, en el que se han encuadrado a los objetos y personas, mientras una voz informatizada los describe para su clasificación específica. El otro, que es el negativo del primero, se titula “Smile! You are out of Camera”, es accesible por internet y consiste en una cámara instalada en Getxo, en la cual todos los objetos y personas en movimiento se cancelan con cuadrados blancos. 
En segundo lugar se encuentra expuesta la serie fotográfica “False Positives”, de la artista holandesa Esther Hovers, la cual muestra escenas urbanas en Bruselas, con comportamientos considerados por las cámaras como anómalos, como correr repentinamente o detenerse por un largo tiempo, conductas que los sistemas informáticos de “vigilancia inteligente”, consideran como predicciones de un posible crimen o acto terrorista.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 3 de septiembre de 2020

CELOSÍA SIMBÓLICA

En 2004 apareció sobre la azotea del Museo Carrillo Gil una estructura de madera recubierta de cartón asfaltado que llamó la atención de los vecinos y visitantes, era nada menos que la obra “Paracaidista. Avenida Revolución 1608bis”, de Héctor Zamora.

En medio de tantas malas noticias, resulta alentador saber que el arte mexicano sigue interesando a las instituciones culturales a nivel internacional. Hace algunos días fue abierta al público la pieza “Lattice Detour” (“Desviación en celosía”) en la terraza del Museo Metropolitano de Nueva York, obra del escultor mexicano Héctor Zamora. La obra, un muro curvo de aproximadamente tres y medio metros de altura, construido con ladrillos huecos importados desde México, hace referencias directas a otras esculturas modernas y también opera a nivel simbólico.
El muro es sin duda un eco de la famosa obra “Tilted Arc”, instalada en la misma ciudad por Richard Serra en 1981 y retirada poco tiempo después por quejas de la ciudadanía. La polémica que se suscitó alrededor de la obra de Serra se debió a que su escultura de acero de grandes dimensiones (4 x 38 metros) creaba un obstáculo para el libre tránsito de las personas por la plaza Foley en la que se colocó.
No cabe duda que realizar una pieza de dimensiones similares, pero de un material que permite el paso de la luz y la visión a través suyo, constituye un comentario crítico a la obra de su predecesor. Pero sabemos que los muros están cargados de un valor simbólico aún más importante, sobre todo aquellos entre México y los Estados Unidos. Es sorprendente como un acto político tan desatinado como la construcción de un muro en la frontera entre ambos países puede inspirar a tantos artistas a la creación de barreras reales o virtuales en los espacios museísticos. En seguida nos recuerda la obra “Amerika”, un muro de ladrillo construido el año pasado por Jorge Méndez Blake para la exposición “Borders”, en la galería neoyorkina James Cohan.
Sin duda la obra de Zamora, reviste un gran interés para el arte y la arquitectura en tiempos de crisis políticas, económicas y sanitarias.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 27 de agosto de 2020

MÍMESIS

Mímesis, Poiesis y Catarsis, son tres conceptos estéticos presentes en toda discusión teórica sobre el arte, desde Platón y Aristóteles hasta Auerbach y Girard. Aunque estos últimos centran sus ideas en la literatura, también es posible extrapolar algunas de sus discusiones al lenguaje arquitectónico. 

La mímesis en la estética clásica, es la imitación de la naturaleza que tiene el arte como finalidad esencial. Pero no se trata de una imitación únicamente formal de las plantas, minerales y animales, sino de su valor simbólico y de su relevancia para los seres humanos. En resumen: de la humanización de lo natural, que no necesariamente resulta en hacerlo artificial. El hombre es parte de la naturaleza, pero se distingue de ella por su racionalidad. Por lo tanto, humaniza todo lo que le es ajeno, crea lenguajes y formas concretas que representan elementos naturales, para interpretar o completar en su atmósfera humana, todo aquello que le resulta incomprensible de su medio ambiente.
En una reciente conversación con el escultor Jorge Yázpik, comentamos el parecido de formaciones rocosas volcánicas naturales con algunas de sus piezas de gran formato. Él opinaba que no era en absoluto casual dicho parecido, ya que la observación de dichas formaciones es una fuente de inspiración para su trabajo. Por ello, aunque sus piezas parezcan en extremo abstractas, son hasta cierto punto miméticas respecto a la naturaleza. 
¿Cuál sería entonces la diferencia esencial entre una escultura y una formación pétrea natural? Formalmente podría no existir ninguna diferencia, el material y su disposición podrían ser exactamente iguales. La diferencia entonces estribaría en nuestra capacidad para admirar la belleza de lo natural e intentar imitarla para crear objetos que nos acerquen a ella.
El lenguaje de la arquitectura es mimético, pero no tanto en su aspecto formal. Es muy poco frecuente encontrar elementos arquitectónicos que imiten a la naturaleza, pero sí lo es desde el punto de vista psicológico, por ser el refugio para las actividades humanas.
Lorenzo Rocha

 

jueves, 20 de agosto de 2020

CASAS DE MADERA

La firma H Arquitectos de Barcelona construyó una pequeña casa a las afueras de la ciudad en 2008, en la cual utilizó paneles CLT para toda su estructura y particiones. Se trata de un buen ejemplo de las posibilidades del material, ya que la casa fue edificada sobre una roca con gran pendiente y solamente requirió de dos vigas de apoyo para su cimentación.

La construcción en madera es el sistema tradicional más utilizado en países como Japón, Alemania, Estados Unidos, Suecia, Noruega y Dinamarca, desde hace cientos de años. La arquitectura latina, de tradición romana, es mucho más proclive a construir con piedra o ladrillo y por ello, incorporó al concreto armado con más facilidad a su tradición constructiva.
Pero ahora los tiempos exigen una reacción enérgica ante el cambio climático, ya que la construcción es una de las actividades con mayor impacto sobre el medio ambiente. La forma habitual para construir casas de madera consiste en verter sobre el suelo una losa de cimentación de concreto y levantar una estructura de vigas de madera, que posteriormente se recubren con paneles de madera contrachapada, que a su vez se recubren con tablaroca por el interior y con tabletas en persiana por el exterior.
Desde hace aproximadamente 15 años a esta tecnología se ha ido paulatinamente integrando una forma nueva y más sencilla de construcción en madera que es una evolución del contrachapado, se le llama madera laminada cruzada (en inglés: cross laminated timber o CLT), la cual consiste en listones de madera maciza, pegados entre sí para formar capas resistentes en ambos sentidos, lo cual le otorga una rigidez total. Se trata de un sistema constructivo que podría revolucionar a la construcción masiva de vivienda, del mismo modo que lo hizo el concreto armado a principios del Siglo XX. Este material es autoportante, lo cual implica que no es necesario construir una estructura para sostenerlo. Si la madera se extrae de modo sostenible como se hace en Escandinavia, el sistema se convierte en una forma de construir totalmente renovable, además los elementos constructivos son reciclables una vez que han sido desmontados. 
El aspecto de la cara interior de los paneles de CLT es muy agradable y se puede utilizar sin recubrimientos para muros, suelos y techos, mientras que la cara exterior y la techumbre debe tener una capa aislante de cualquier material transpirable o ventilado.
Lorenzo Rocha

jueves, 13 de agosto de 2020

SUELO LIBRE

Elevar las casas sobre pilares es uno de los cinco puntos para una nueva arquitectura, elaborados por el gran maestro modernista Le Corbusier en 1923, actualmente algunos arquitectos han retomado esta práctica, pero de manera crítica, en beneficio del medio ambiente.
En la construcción hay una costumbre muy arraigada culturalmente que consiste en comenzar toda obra nueva “limpiando” el terreno. Esto significa que comenzamos arrasando con todo aquel material, vegetal y mineral, que está depositado sobre el suelo, si tomamos en cuenta que cada capa de diez centímetros de tierra tarda aproximadamente 40 años en depositarse, estamos literalmente borrando la historia del terreno. Algo similar sucede con los edificios o ruinas existentes en el sitio, cuando se les aplica una simple capa de pintura, desaparece la pátina que tardo quizás 10 años en formarse.
Cuidando de no exagerar, es importante evaluar el patrimonio que tiene todo terreno o ruina con la que trabajamos, antes de eliminarla. La corriente contextual en la arquitectura, toma en cuenta las prexistencias desde hace al menos 50 años, por esta razón vemos cada vez más frecuentemente, elementos reciclados en los proyectos nuevos. 
Aunque con menor intensidad, también comienza a notarse una actitud respetuosa del suelo. Un ejemplo muy claro de ello es el hotel y vinícola Encuentro, en Baja California, proyecto del arquitecto Carlos Gracia. El terreno en el que se construyó, ha permanecido casi intacto, con su riqueza paisajística conformada por rocas y cactáceas. Las habitaciones del hotel se construyeron ligeramente elevadas del suelo para que se adaptaran mejor a su escarpada topografía.
En Francia, cerca de la ciudad de Bayona, también podemos encontrar un proyecto de 50 viviendas llamado La Canopée, que ha utilizado pilares para elevar los apartamentos por encima del suelo, estos se comunican entre sí mediante pasarelas aéreas, el proyecto del arquitecto Patrick Arotcharen es al mismo tiempo innovador y respetuoso del entorno natural.
Lorenzo Rocha

jueves, 6 de agosto de 2020

REGLAMENTACIÓN


Todo espacio debería considerarse habitable, así como es posible trabajar en casa. Las personas que necesitan una vivienda digna, cuya única opcion es habitar la lejana periferia urbana, deberían mudarse a los enormes espacios de oficinas y comercios obsoletos, que se encuentran localizados en las mejores zonas urbanas y permanecen vacíos por las noches.

La normatividad excesiva que regula a la construcción y el uso del suelo urbano, son obstáculos para la desprogramación del espacio habitable, que podría revolucionar a la práctica de la arquitectura. No cabe duda que la construcción debe regularse, sobre todo en sus aspectos técnicos, ya que los aspectos de la seguridad estructural, la salubridad y la protección civil no pueden dejarse a juicio de los constructores y usuarios. Sin embargo, los reglamentos de construcción en México, asi como en casi todos los demás países, han regulado hasta el mínimo detalle los proyectos habitacionales, dejando fuera los usos mixtos y las soluciones alternativas a la técnicas de construcción tradicionales.
Por ejemplo, hace 20 años los arquitectos franceses del estudio Lacaton y Vassal, construyeron una vivienda en el campo, cerca del poblado de Coutras, que en realidad es un invernadero prefabricado, como los que se usan frecuentemente en la agricultura. Los arquitectos tuvieron que hacer la casa de manera clandestina, al respecto comentaron a la revista española 2G: “El invernadero es el dispositivo mínimo más elegante que conocemos para utilizar y transformar el clima exterior con objeto de hacerlo habitable, aunque no es sencillo encajarlo en una normativa de edificación demasiado modelizada”. 
Durante los años sesenta, durante una crisis de escasez de vivienda, el gobierno de Nueva York dejó libre la habitabilidad por un período de tiempo, de ahí surgieron los talleres y fábricas convertidos en viviendas que se denominan “lofts”. En contraste, en la ciudad de México existe Atlampa, una zona central de antiguas fábricas, que no ha podido renovarse dado que está restringida exclusivamente a usos comerciales e industriales.
Lorenzo Rocha

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