
Si hay tantos límites para la práctica del diseño dentro del proyecto arquitectónico, entonces ¿dónde queda el lugar para la experimentación? En primera instancia existe un campo muy amplio para la experimentación arquitectónica en el campo de la teoría y en algunas corrientes de pensamiento filosófico. Cuando el arquitecto desarrolla su capacidad de cuestionamiento acerca de los programas de necesidades y de los valores simbólicos de su trabajo, hay un horizonte casi infinito de posibles reflexiones. En segundo lugar, la experimentación arquitectónica se puede conducir por el camino de la interpretación poética de la fenomenología de la percepción. Mediante el uso de estímulos sensoriales de todo tipo, que conduzcan al usuario a un estado de atención en cual los sonidos, colores, aromas y otros estímulos le provoquen emociones. Por último, si el arquitecto es consciente de las constantes que limitan sus márgenes de acción, si domina la técnica, puede ser capaz de utilizar dichos límites físicos para crear innovaciones técnicas que optimicen su labor sin salir de los parámetros establecidos. Sin embargo, debe asumir que el progreso tecnológico dentro de la construcción es muy lento, aunque siempre se podrá dar un nuevo significado a los materiales y técnicas que siempre han existido.
Lorenzo Rocha